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16. Quita la sombra de una duda: ¿estar o no estar?

3 octubre, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

El Final de las cosas refleja gran parte de su comienzo. Es decir, la fruta que brota es expresión de la semilla plantada. Por ejemplo: ¿te has fijado que la mayoría de los mortales cuando se acercan el final de sus días por enfermedad, o por senectud, “se pegan a la familia” dejando paulatinamente las actividades profesionales que le ocupaban la mayor parte del tiempo?

Eso demostraría, en opinión del Ben Ish Jai, lo que es realmente importante para la persona; su familia, incluso si en la foto  “finish” junto al moribundo  estuviese una persona ajena a su familia, esto podría dar a entender que esa persona ocupa un lugar importante en la vida del que se va a ir…

Esto se puede ver en el último capítulo de la Biblia cuando en Deuteronomio 32,1, Moisés bendice a los Hijos de Israel antes de Morir.  Lo normal hubiera sido que después de todas las peripecias de Moisés desde Egipto pasando por los 40 años en el desierto, sabiendo que va a morir, y más aun habiendo ya un sucesor nombrado por él, Josué, que se hubiese retirado gradualmente para dedicarle a su mujer Débora y sus hijos los últimos días. No es así. Los últimos días de Moisés los dedica a lo realmente importante para él. Y la Biblia lo enfatiza: “Y esta es  la Bendición que Moisés Hombre de Dios le dio a los Hijos Israel antes de morir”.

 

Al final todo se sabe. Todo se revela, todo brota en función de la semilla que plantamos. Por esta razón si nos condujésemos cada día como si fuese el último o parte de los últimos días, priorizaríamos para SER y para ESTAR donde queremos y donde debemos.

 

Quizás la pregunta shakesperiana de Hamlet está mal traducida al castellano. ¿To be o no No To be?  ¿Estar o no Estar?  ¿Estar con los que perdonan la vida, con los que te toleran pero no te quieren? ¿Estar con los que sabes que están por lo que representan pero si cayeses te abandonarían? ¿O estar con los que amas incondicionalmente independiente de que te correspondan o no? Porque, al final y al cabo, al final de este viaje, lo que  das es lo que te has dado y lo que no has dado es lo que te has quitado tú mismo.

 

 

Tag: desarrollo personal, crecimiento personal, sentido de la vida, misión de la vida, muerte

 

17. Corre como León…, o como Antílope. Pero “corre”

27 septiembre, 2017

“De 50 sombras de enGREYdos”

Muchos de mis lectores me han oído hablar de los Eneatipos: se tratan de nueve  “máscaras”  posibles  por las que nuestra Alma elige caminar por el Mundo.

Los eneatipos basculan entre una virtud y una pasión como dos caras de la misma moneda.  Cada Eneatipo, en última instancia conecta con uno de los antiguos pecados capitales de la Iglesia Católica; el uno representa la Ira, el dos el orgullo, el tres la vanidad, el cuatro la envidia, el cinco la miseria, el seis la cobardía, el siete la gula, el ocho la lujuria y el nueve la pereza.

Del Eneatipo 9 se dice que representa una pereza que recibe el nombre de ACIDIA. Llegué a escribir en el 2012 que aunque todos los eneatipos no son ni buenos ni malos, ni mejores ni peores que otros, porque representan en última instancia el “Mecanismo de Defensa” con el que nos protegemos del sufrimiento.

Del eneatipo 9 está dicho que es el que más cerca está de Dios porque hay un trasfondo de Humildad que está en las antípodas del “orgullo” del Eneatipo 2, que de alguna manera estaría, por decirlo de alguna manera, un tanto más alejado de la Divinidad.

Esto no es Así. Lo sabemos,  es solo una “Disquisición Teórica y de Hecho” se habla mucho y con desesperación de la pereza del Eneatipo 9. Del Daño que se hace. Y del daño que puede hacer.

En realidad lo que la pereza del 9 esconde es un mecanismo de hiperadaptación para no luchar por sus creencias o por lo que quiere, porque ello le supone sufrir. Sufrir por no ser aceptad@, sufrir para no ser excluid@ o evitar a toda costa sentirse aceptado por los demás o por el grupo. O por Papá, o por Mamá. O por el “importante” del momento.

Ello conlleva renunciar a su Yo, lo cual se parece a la Humildad y por eso “se dice que están mas cerca de Dios” pero…   algo puede salir mal.

Muchos Eneatipos 9 son dejados por sus cónyuges, o ninguneados por sus íntimos, en Mujeres representan la “Santa Cede”, la que siempre “cede”; en Hombres representan el “Bobo aparente feliz” que compra palomitas de maíz además de haber invitado a todos al cine… y llevarlos a todos ellos (unos seis con sus parejas) en su pequeño mini Morris, y, por supuesto, pagar la multa por exceso de pasajeros…

¿Es esto Humildad? ¿Es Bondad? ¿Santidad?… ¿En última instancia Amor?. Y en última última instancia… ¿es esto libre Albedrio?

Y ahora viene la “sombra de Grey” de la que estamos tratando:

“aspirar a no sufrir a toda costa y disfrutar del Amor es un engañabobo de la dualidad de Matrix”.

Hemos hablado también del pan de la vergüenza como el leif motiv por lo que venimos a este mundo a conquistar algo que nos supone un esfuerzo.  Si no fuera así, seriamos como gatitos o perritos tumbados al Sol toda una vida con el objetivo vital de Ser acariciados por el calorcito del Sol y la Brisa del mar. Y solo movernos para comer, y si “nos dan de comer”…  ¡¡¡¡mejor!!!

Olvidamos que en Términos Metafísicos (y nosotros somos meta – más allá—de la física). este mundo dual en el que nos encontramos, es como África. En África cada mañana el Antílope sabe que ese día tiene que correr más que el León porque de lo contrario morirá. Cada día en África, el león se despierta sabiendo que ese día tiene que correr más que el Antílope si quiere comer y sobrevivir…

En África, es decir, en Matrix, en el mundo dual que el documental que arriba les ponemos, da igual ser Antílope o León. Ambos tienen que correr y cada día que corren un día más que  “el otro”, es un día más de vida.  Y un día más… de superación personal.  De este modo se “valora” la vida.

Hiperadaptarse para que no te quiten lo que tú más quieres es una renuncia muy arriesgada que nos puede llevar a la frustración, al desconocimiento de uno mismo y a las antípodas de la famosa frase de Sócrates: “Conócete a ti mismo”.

Disfrazarse de Árbol al Antílope no le sirve de nada. Hacerse Vegetariano el león es imposible. Ambos tienen su pan de la vergüenza, su tikun, su misión, su propósito en la vida. Y la capacidad de poder decir en el último minuto “hice cuanto pude”.

Todos nacemos con los puños cerrados como diciendo “vengo a correr”; nos vamos con las manos abiertas como diciendo: “lo intenté”…

El Eneatipo 9 no quiere correr, por eso es perezoso, se sube a un Árbol de la Sabana – no se si la Sabana africana tiene árboles, creo que sí— y ahí se queda sobreviviendo de las chuches que le dan los turistas que vienen de safari a África admirados de ver a un león o a un antílope en la copa de un Árbol…

El final es triste, porque la frustración de no ser uno mismo con tal de ser feliz, les deshumaniza y acaban siendo usados como muñecos que se dejan manejar por los demás. Y el entorno lo sabe y les sigue el juego. Roma no paga a traidores.  Al final no encontramos el sitio, y nadie nos lo da. Y eso da rabia. Y la rabia te lleva a la autodestrucción o a vomitarla algún día convirtiéndote de repente en la niña del exorcista cosa más que improbable.

Es mal negocio  a largo plazo renunciar a lo que uno es.   Si eres León y llevas tres semanas en la copa del Árbol acabarás muriendo de hambre, y si eres Antílope o bien mueres de hambre allá en la copa del árbol, o bien mueres de aburrimiento, que quizás es peor porque es una muerte lenta. Y siempre está, además,  por aquello de la ley de Murhy, que te entre sueño, des una cabezadita, te caigas del Árbol…. y te coma el León.

Todos tenemos algo de 9 en nosotros; especialmente, los eneatipos 3 y 6 al que un servidor pertenece. Todos tenemos la tentación de diluirnos y renunciar a ser uno mismo con tal de no sufrir, de ser aceptado, de pasar una existencia feliz, hiperadaptada, pero cuidado con la trampa de hacerse el hara kiri espiritual y volver con las manos vacías sin la misión cumplida…, como me enseñó un sabio profesor que conocí:

A ver…, ¿qué es lo primero que te van a preguntar cuando tras la muerte salgas de la dualidad?

Respuesta: ¿por qué no has sido “TÚ”?

 

 

 

 

 

18. Quítale la manta

30 agosto, 2017

“De 50 sombras de enGREYdos”

 (Pues septiembre está para un reggetton lento de esos que no se baila hace tiempo)

 

Concretamente la tarde del día 21 de agosto a las 18:30, hora solar y a 28º53’ del  signo de Leo, cambió la luna.

El grado planetario en el que se manifiesta esta   conjunción según la Cabalah es un grado Yesod-Luna y coincidió  con un eclipse total de Sol como antesala a Virgo.

La luna, Leo (representa el Sol) y un eclipse total de Sol originado al alinearse  el plano orbital de la Luna  respecto al plano orbital de la tierra girando alrededor del Sol y, en este caso, la Luna cubriendo totalmente el Sol…, desde la observación desde la Tierra. Eso solo puede ocurrir en la conjunción Sol-Luna.

Es un fenómeno importante desde el punto de vista simbólico porque representa que la energía femenina eclipsa la masculina y, al darse desde la Luna que es Yesod (conciencia, esencia), sus efectos van a ser realmente impactantes a lo largo del mes de septiembre desde el punto de vista de la conciencia interior.

El eclipse total de Sol nos sugiere que Dios se oculta ante la movilización de la conciencia (Lunas)  para proponernos una profunda reflexión y concienciación de nuestro día a día, que acerquemos el zoom de lo que pasa o de lo que nos pasa y ver si es casualidad o causalidad, y después de esta reflexión, ponerlo en la balanza del próximo ciclo lunar (libra) y tomar “decisiones”…

En este caso el Sol se deja estar a merced de la fuerza femenina, lunar, interna, representante del inconsciente colectivo y de la imaginación y    deja  que la  Luna le arrebate protagonismo al Sol.

Algo así como si el Sol le sugiriese a los Hombres: “…y seréis como Dioses…    o como Demonios”. Buena prueba de esto es la antesala del atentado ocurrido hace días en Barcelona y que será el primero de una larga lista que solo tendrá fin en función de la verdadera conciencia, compasión y empatía del Ser Humano con su entorno.

Una manera de darle la oportunidad a Yesod para que ilumine Maljut…. O de que  Yesod se suba  a la parra, -Tiphereth-,  y pretenda arrebatarle el trono de la verdad y entrar en el dominio de la Demagogia y la Manipulación.

Y si tienes dudas de qué puedes hacer tú solo con tu luz, piensa en esta reflexión:

Un individuo que vive y vibra en el alineamiento con la energía de iluminación, alegría, y paz infinita, contrapesará la negatividad de diez millones de personas que viven en niveles más bajos de energía
Doctor Wayne W. Dyers

Siempre que hay un eclipse de Sol (total), Kabaleb dice al respecto que es indicativo de que existe una lucha de poder entre el cielo y la Tierra, el Yang con el Yin, Consciencia contra esencia.

Algo así como que  si la consciencia se sintiera secuestrada por la fuerza emocional,  y/o  que los sentimientos y  los  deseos  se salen de madre (se salen de Maljut, se salen de “Bina” de Maljut) dando lugar a la hipersensibilidad  y esta alimentara emociones y sentimientos.  El descontrol.

Hace unos días tuve la ocasión de experimentar esto. En un grupo de terapia todos aparentemente altruistas, todos Santos y  generosos, de conducta y verbo aparentemente  intachable, que con  la aparición de un par de  opiniones sobre  el sufrimiento de Barcelona y Cataluña tras los atentados, dejó lugar  a una pelea  dialécticamente agresiva,  caótica y descontrolada  de la que no tuve más remedio que salirme.

No se vayan a creer que me echaron de menos o que me pidieron que volviese, y eso que la discusión no iba conmigo aunque ganas no me faltaron de “echar un poquito de gasolina al fuego diciendo palabras como “caca, culo, Israel, judíos, occidente, etece, etece,  etece….

Uno  de los grupos no hacía más que repetir como un poseso: que digan la verdad, hay que decir la verdad (tiferet). Y yo pensé. Ya hay uno de yesod que se ha subido a la parra de Tiferet…

Un cabalista sabe, o debería saber dos cosas: no hay nada perfecto en este mundo imperfecto, y este mundo es conocido en los Mundos superiores como “El Mundo de la Mentira”. Nada es lo que parece.  Su simbolismo es el Cerdo, animal que muestra su pezuña hendida como si fuese “rumiante” pero cuando lo abres en canal ves que no lo es.

Está muy bien abrir el corazón, pero si ello implica sacar a pasear la lengua no está tan bien. Igual que “Creer” en Dios, esta perfecto, pero “Matar” en nombre de Dios como que tampoco esta tan bien…

Todas estas situaciones obedecen a cuando Bina de Maljut  se desparrama y entonces en vez de “recibir” Maljut, Maljut “bulle” como el casillo de leche que mi madre calentaba cuando era pequeño. Y así Virgo (la esencia) se queda compuesta y sin “luz”.

La lección para este mes de septiembre es:

 “No hay que perder la razón por tener razón, ni vale la pena generar un enfrentamiento para demostrar a toda costa que estamos en lo cierto”.

Esto fue lo que pasó en agosto mientras duró la conjunción lunar de Leo. Por ello, el único consejo posible   es echar el freno de mano de nuestras emociones, temperamento,  emociones e improvisación, porque esas no serán las mejores opciones para que las cosas salgan bien.

Por tanto, esta sombra que hay que iluminar consiste en bajar los ciclos cerebrales y “deseclipsar” al Sol (¿te has fijado que un eclipse no es más que una “manta”, pues klipa tiene la misma fonética que eklipse a nivel cósmico?).   ¿ Y que a pesar de haber visto la humanidad  más de 4000 millones de veces los eclipses de sol seguimos sin saber comprender y nos quedamos solo con la parte folklórica: buscar un espejito ahumado para intentar ver al sol detrás de su manta…?.

Así que escrito lo escrito y leído lo leído, no queda otra que bailar unos  reguetones lentos.

 

 

 

19. Evita el “des” propósito

15 agosto, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

El pasado 3 de abril del 2011 contaba en este mismo blog  la historia de mi “profe” de superación personal que un mal día enfermó, y próximo a morir  nos reunió y nos pidió que le acercáramos su propia “libreta de superación personal”.

Era una libreta donde cada uno escribía sus metas y objetivos semanales, su propósito de vida. Él, también tenía la suya. Fuímos a su estante y, tal cual como estaba,  se la entregamos. A continuación se levantó de la cama,  cogió una palangana,  roció con alcohol su libreta y le prendió fuego.

Estábamos en silencio,  mis compañeros de estudios y yo. Adivinando nuestra pregunta nos dijo muy bajito: “no quiero que cuando me vaya penséis que soy lo que no soy”.

Tardé años  en comprender aquella enseñanza. La “autenticidad”,  la “verdad” y la “honestidad”: su libreta de autosuperación personal planteaba objetivos y superaciones de tan alto nivel  que probablemente nosotros,  sus discípulos,  tras su muerte hubiésemos tenido la tendencia a sublimarlo como algo más que un ser humano cuando viéramos la envergadura de sus retos y logros.

Hasta ese punto puede un Maestro dar una lección: “cuando ya no permanece en el mundo físico”. Y la lección consistía en que debemos ponernos “metas y objetivos”, aunque sepamos que están fuera de nuestro alcance. Dichos objetivos y metas son para “nosotros mismos” y no un estandarte a enseñar para que los demás vean nuestra “dimensión” personal…

Toda acción requiere antes una “voluntad” que se traduce en un “propósito” que finalmente se convierte en la “acción final”. Cuando la acción es inconsciente y no tiene propósito, resulta difícil “encajar” a posteriori el propósito de la acción una vez manifestada esta. Y así es muy difícil encontrarle un sentido a nuestras acciones.

La sefira de “DAAT”  es la que surge de fusionar sabiduría (idea, propósito) con conocimiento, y la encargada de hacernos discernir entre los actos conscientes (y por tanto con responsabilidad y con sentido) de los que no lo son.  

 Al que discierne se le llama Tsadik (justo), y está  representado por el valor de la letra tsadik (צ), que vale 90 o lo que es lo mismo 10 veces 9 (el número de la maestría). Una por cada nivel sefirótico.

El Justo (tsadik) se diferencia del estado anterior (el del Maestro)  en que él sabe por qué está en el mundo.  Su misión y cuándo se va a “ir”.  Sabe que los que le rodean no son peores que él,  sino probablemente “mejores”, pero que no tienen conciencia de ello.

Llegar a este nivel no es fruto de la suerte,  ni de la casualidad,  es algo trabajado que denota haberse trazado una meta objetiva que hemos escrito en nuestro GPS mental.

20. Que amanezca (que no es poco)

1 julio, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

Mucha gente piensa que cada día viene a ser una repetición inconsciente o automática del día anterior. Y no es así.  Al menos no es así para la Cábalah.

Cada Amanecer su pone una reconexión que permite que se nos ilumine (imaginemos, nos inspiremos para crear algo que haga de ese día un día “especial”).

Sabemos por la Cábala que el Árbol de la vida tiene un pilar derecho que “da” y  otro izquierdo que “limita la donación”. Precisamente antes de medianoche, la columna de la izquierda del Árbol de la vida es la que domina  por lo que nosotros (Maljut) estamos en un estado de oscuridad al no poder recibir  la luz de Jasadim (Tiferet), pero a partir de medianoche el Ein Sof comienza a revelarse y a unificar el lado  Izquierdo con el Derecho para activar o formar la columna Central o Pilar Medio del Árbol de la vida. Entonces, poco antes del Amanecer, Maljut despierta (se ilumina) por medio del Pilar Medio y se enchufa por así decirlo al Ein Sof o Luz infinita.

Al Amanecer la Luz infinita, ha conectado mediante un hilo de plata a base de luz, de Jojma con Maljut, que permite la iluminación de los Seres Humanos cuando nos levantamos cada día… Esto lo podemos contrastar en el libro de Ester (5:2).

“Cuando el rey vio a Esther, la reina , ella halló  gracia a los ojos de él,

y el rey extendió a Esther el cetro de oro que estaba en su mano.

Entonces Esther se acercó y tocó la parte superior del cetro.

Se puede ver como de forma críptica, el texto revela  lo dicho anteriormente, es decir,  cómo la revelación de la Luz de Jojma  en la mañana es el aspecto del rey (Dios, Ein Sof, La Luz infinita)  que otorga a la reina  (Maljut) la posibilidad de “tocar” (conectar) el cetro real (Hilo de Plata), permitiéndole a ella usar su Energía como ella vea apropiado.

El  Zohar enfatiza que todos los que se conectan con la reina entonces, en ese momento se benefician de ese poder al estar interconectados. Es decir, un poco después de la medianoche podemos tocar la raíz de la luz de Jasadim, que nos conecta con el Pilar Medio, para que una vez en el Pilar Medio ser “iluminados” por la Jojma (sabiduría) del nuevo día.

Así que para quitar la manta de la negligencia y de la “no conciencia” donde solo creemos en lo que vemos, muchos jasídicos  hacen esta conexión cada día.

Se van a dormir temprano y se despiertan sobre las 4.00 de la madrugada, para poder conectarse a la primera luz de Einsof  y así poder dibujar y diseñar, sobre las seis de la mañana  la agenda del día cuando la luz de Jojma, el cetro del Rey, haya llegado (toque) a Maljut (la reina). Solo entonces el nuevo día se ha revelado.

21. Matar el tiempo es como suicidarse a plazos…

1 mayo, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

¿Has estado alguna vez en una entrevista laboral en la que te preguntan “qué es lo que más odias”? Esa es una pregunta difícil de responder con éxito. Mi respuesta es que odio el desperdicio. El desperdicio de recursos, el desperdicio de esfuerzo y, lo peor de todo, el desperdicio de tiempo.

El tiempo es oro, o más que oro, porque con el tiempo se puede comprar oro, pero con oro no se puede comprar tiempo, y no sabemos nunca el tiempo que nos queda. Y además, sabemos que cualquier tiempo pasado nunca podrá ser recuperado. Una vez que se perdió, se ha ido (llegar a los 50 años hace que esta realidad sea mucho más profunda).

A menudo me digo esto de “matar el tiempo es suicidarse a plazos”. Cuando zapeo, o al clickear sin ton ni son por internet, a la deriva en lo que llamo “desperdicio cibernético”.Ya sabes, haciendo clic aquí y allá, en una interminable cadena de exploración. Ese es el momento para detenerte y pensar: ¿estoy haciendo algo productivo? (Revisar tu historial de navegación es una forma excelente de saber cuánto tiempo desperdicias).

Una vez escuché a mi profesor de cábala explicar que en la mayoría de las joyas, la piedra más valiosa es puesta en el medio y es rodeada por material de menor valor (como por ejemplo, un anillo de diamantes). La excepción a esto es un reloj de pulsera, en el cual, se ocupa un costoso armazón de oro, para albergar unos pocos resortes y unas agujas. Esto es así, porque en realidad, el tiempo es el bien más valioso de todos.

Nacemos como los más ricos del mundo, decía un anuncio de algo que vi hace unos días, y morimos totalmente pobres, porque el tiempo, esa porción con la que llegamos al mundo, se va gastando inexorablemente, sin prisa pero sin pausa, desde que llegamos e iniciamos nuestra andadura desde diferentes cunas, para experimentar, aprender y decidir qué hacer con cada momento.

Vivimos muchas veces metidos en una espiral ajetreada sin pararnos a ver qué estamos haciendo, a qué dedicamos “el tiempo libre”. El ritmo de la vida absorbe cada instante del día a día en mil cosas, que a veces nos hacen decir: “tengo la sensación de que el tiempo no me pertenece, de que hoy no he dedicado un instante para mí, de que he perdido el tiempo dejando escapar momentos que nunca se volverán a presentar”.

Como decía el gran Chaplin, la vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Todos y cada uno de los granitos de nuestro particular reloj son igualmente valiosos. No esperemos a cuando caiga el último grano para decir, espera espera…, me gustaría…

¿Te apetecen deberes?? Porque aquí y ahora podemos decidir qué hacer con este momento, con lo que está sucediendo en él. Sea lo que sea y hagas lo que hagas, ¿por qué no poner la atención y la intención a todo lo que puedas dar, a todo lo que puedas recibir, a lo que puedas aprender o enseñar?.

Decidir si es momento de amar por encima de todo, de no perderte en lo malo que te rodea, sino buscar algo para combatirlo o al menos no alentarlo, si ya llegó el momento de aceptar lo diferente de los demás porque cada cual lleva su propio camino, y ¿quién es nadie para juzgar al otro sin andar dentro de sus zapatos…? Tantas cosas pueden suceder en este momento.

Si paseas no te pierdas nada teniendo la mente ocupada en lo que no forma parte de tu caminar.

Oye, abre tus ojos.

2 marzo, 2017

Estas pasadas navidades me he dado cuenta que  las supuestas fiestas, desde hacía mucho tiempo, se habían convertido en una especie de carrera de obstáculos, a la que me había prestado casi sin darme cuenta.

Cuando veía acercarse estas fechas  se me ponían los pelos de punta solo de pensar en las compras, las comidas, organizarlo todo para que nada se olvidara…, para que todo fuera perfecto. La mayoría de las veces llegaba tan agotada a la meta, que me perdía lo verdaderamente importante.

Me di cuenta, que había olvidado el verdadero espíritu, el que está tras cualquier motivo que nos reúna con aquellos a los que queremos. Eso que llamamos en estas fechas el espíritu de la Navidad, esa ilusión que recuerdo de niña, ese olor a pucheros, ese abrir los ojos y saltar de la cama a ver qué cosa maravillosa me iba a regalar el día, y que en este mundo alocado y consumista, se había desvirtuado… al menos para mí.

A ese cambio de enfoque, que sutilmente ha ido sucediendo a medida que cumplía años,  también había contribuido la partida de seres muy  queridos. Mi hermana, mi padrino, mi padre…, y en este último año mi prima. Sus ausencias, habían ido añadiendo una añoranza y una nostalgia plagada de recuerdos,  que en esta época, igual que me sucedía en primavera, ponía en mí un punto triste en algo, que en esencia representa alegría y amor por todo, y por todos.

Odio la Navidad, me escuché decir un día… Entonces llegó a mí esta pregunta: “Elige una persona muy importante para ti y dime: ¿qué le regalarías?, ¿qué harías para hacerla feliz?”

Si quieres puedes jugar conmigo y elegir a esa persona especial.

Yo pensé en mi madre, y en que iba a traerla a casa a mimarla en Navidad, ese era mi regalo. ¿Pensaste en alguien? Bien, pues ahora viene la pregunta del millón…

¿Qué le regalarías a esa persona, si supieras que estas iban a ser sus últimas navidades? Recuerda que solo es un juego para aprender algo muy importante.

Una vez superas el  asombro que pueda causarte la pregunta, y si como yo, crees en que tenemos un tiempo contratado para lo que hayamos venido a hacer en esta travesía, ves que pensar en esa posibilidad no influye en nada. Puede que entonces te suceda como a  mí, y veas como tú regalo…, tú intención, se llena de nuevos matices.

Porque, lo que inicialmente era mucho trabajo para cuidar de una persona con casi 96 años, sutilmente cambió. Y como si de una película se tratara, nos vi buscando un menú sencillo que nos permitiera compartir el tiempo, algo para preparar a medias, algo en lo que estuviéramos juntas disfrutando con ilusión, en lugar de obligación. La ilusión que recuerdo, cuando de niña me despertaba  escuchando el sorteo de la lotería que impregnaba cada rincón de la casa… ¡por fin había llegado la Navidad!!!!

De pronto, pensar en preparar un plato se había llenado de amor y luz, y aunque no sé las navidades que aún podremos disfrutar  juntas, o si tendré la bendición de tener más, estoy segura de que con mi intención, y con la ayuda de Dios, mi mesa, mi comida y la convivencia que hemos tenido, habrán sido las mejores que podría imaginar para todos nosotros.

Ojalá que,  viva los momentos que viva,  consiga hacerlo sintiéndolos  llenos de todo el amor que he imaginado, y saboreándolos como si cada uno de ellos fuera a ser el último. Entonces el tiempo, ese que contraté al venir aquí, y que alguien dijo una vez que valía más que el oro, se convertiría en un constante regalo de Navidad para todos.

Con mis mejores deseos para que encontréis ese regalo especial, para todas y cada una de las personas a las que queréis, os dejo aquí  lo que me hizo pensar en compartir estas palabras. Como dice Nosolodoctor… ¡Dentro vídeo!!!!

Vivir siendo consciente de que este instante es único te ubica en el presente, y no perderte la posibilidad de llenarlo de “amor incondicional”, hace de este momento, de este ahora en el que discurre toda nuestra vida la mayor de las fortunas.

Autora: Nubepink

25. Recupera la perla

1 noviembre, 2016

De 50 SOMBRAS de enGREYdos

El otro día llegó a mí el llamado “Himno de la perla”, un relato novelesco y simbólico proveniente del libro apócrifo de los Hechos de Tomás. Este himno narra el descenso de un príncipe celeste al mundo perverso que el texto denomina de modo simbólico “Egipto,” en una misión consistente en hacerse con una Perla Única que aprisiona una serpiente en el fondo del mar.

Esta Misión se ve obstaculizada por la oscuridad que el héroe experimenta tras el descenso, pero que a duras penas solventa mediante  su despertar, provocado por la carta que recibe de sus padres “celestiales”, en la que le recuerda su alto rango y la importancia del encargo que debe cumplir. Una vez que logra el príncipe su objetivo, puede volver al reino de su Padre y vestirse una vez más con sus hábitos gloriosos.

A mí me recuerda mucho esta leyenda a otras muchas que hablan de un paraíso perdido y lo mucho que tiene que ver con nuestro paso por esta vida. Recuerdo el Viaje del Héroe, el Viaje a Ítaca, el Pan de la Vergüenza. De arriba a abajo o del Norte al Sur, da igual, siempre hay un exilio.

En todas estas concepciones independientemente de la religión que estemos tratando la idea central es siempre la misma: nacemos “mágicos”, pero perdemos esa “magia” a medida que ejecutamos el guión de la vida que alguien nos ha dado y nos convertimos en desesperados o en optimista, en ejecutivos o en esclavos, en triunfadores o en perdedores, en felices o desgraciados,  en malvados o en bondadosos, blandiblues o castigadores, etc… Y nos oscurecemos paulatinamente opacificando nuestra luz interior para posteriormente “rescatarnos”, encontrándole unas veces el encanto a la vida, otras veces el sentido de la vida y otras veces el propósito de la vida. Muy pocos elegidos encuentran las tres.

Lo que está claro es que para conseguirlo hay que transitar por un abanico de experiencias que van desde un abandono, un divorcio, un cáncer, un fracaso, una injusticia, una perdida afectiva etc… Solo transitando a través de una o varias de esas experiencias despertamos, encontramos nuestro “don”, transformamos nuestro carbón interno en un diamante, y acabamos por entender que estamos en el exilio. Fuera de casa.

Solo admitiendo que somos exiliados de un paraíso perdido podremos encontrarle el sentido a esta vida y acceder al conocimiento del  qué, por qué y para qué estamos aquí y por qué algún día tendremos que volver.

Ahora atentos y atentas pues estos son los ejercicios para quitarte una nueva sombra:

1) Identifica quién eras tú antes de las experiencias que opacificaron tu luz.

2) Recuerda qué experiencia fue la que te terminó de desconectar  de tu “origen”.

3) Imagina cuál puede ser tu sitio en el mundo.

4) Escribe en tu GPS virtual hacia dónde quieres caminar…

Nosolonavegante, seguimos juntos un mes más…

26. Evita la sofistificación innecesaria

1 octubre, 2016

(De las 50 sombras de en GREYdos)


Alguien preguntó cierta vez al Rabí Najmán de Breslev: “Cuándo estoy rezando… ¿qué pensamientos debo tener en mente?

“¡¿No te es suficiente pensar que estas rezando?!” contestó el Maestro.

La vida puede ser simple y también a veces puede ser complicada. Depende de lo que nosotros hagamos de ella. Por eso lo deseable es que aspiremos a ser uno de esos que hacen “fácil” lo “difícil” porque entonces estamos consiguiendo mantener la vida en “modo” simple.

En este mundo la dualidad se expresa en acción/intención, útil/vano, dar/recibir y también, en el tema que nos ocupa, “simple” versus “complejo”, y esto último depende de nosotros. En todos los órdenes de la vida es admirable quien hace algo difícil de una forma fácil. Con simpleza es posible lograr mucho más que a  través de la maraña de la complejidad.

Pídele a cualquiera que te  describa a una persona simple y probablemente te describirán la imagen negativa de alguien de pocas luces, tonto e incluso imbécil. En el mejor de los casos, decir que alguien es simple evocaría  la imagen de algo intrascendente. Por eso tendemos a sobresofisticarnos para evitar la risa y la indulgencia de la masa crítica.

Muchas veces creemos que ser espiritual es lo contrario de ser “primario” y estamos tentados de “sofisticarnos” para aparentar  que entendemos por encima del bien y del mal. Pues… no. No es así. Así probablemente causemos la burla o la carcajada de nuestros observadores amen de reconocer que no somos nosotros mismos y menos aún espontáneos.   Curiosamente, la simplicidad — el arte de hacer las cosas por el camino más fácil y más corto –no es una cualidad fácil de obtener.

La palabra hebrea que designa a la persona simple: “tam” no significa simple de mente y falto de inteligencia, sino alguien sin presunciones, sincero y directo, que  no actúa con engaño y evita la manipulación y los razonamientos tortuosos. En cuanto a la palabra “simple”, en sí, ésta implica plenitud (que no necesita nada más). La simpleza denota algo puro y no adulterado. Así, vivir la vida de manera simple, significaría adherirse a lo esencial, comportándonos de forma realista, y evitando todo tipo de complejidades y sofisticaciones que nos hagan parecer lo que no somos o decir lo que no pensamos…, o a hacer lo que no queremos…

Citando un proverbio del Rey Salomón (Proverbios 10:9), “Aquél que sigue el camino simple, anda seguro”. De hecho, insiste el Rabí Natán, “tal persona nunca tropezará. Y aunque se equivoque e inadvertidamente caiga  de seguro se mantendrá firme en sus convicciones  de que existe un proceso en el cielo a través del cual todo es dirigido para el bien” (rabi Natan Likutey Halajot, Devarim Min HaJai 4:49). Porque como  dijo el Rey David (Salmos 116:6): “Dios protege al tonto”.

Aún más, el más sabio de los mortales hasta la fecha: el Rey Salomón,  llegó a escribir “El tonto cree en todas las cosas” (14:15). Aún esto que parece algo peyorativo por su excesiva simpleza también es bueno y recomendable  pues  mientras uno crea en aquello que es falso, también creerá en lo verdadero. En esto tendrá ventaja sobre la persona sofisticada y escéptica de todo, que solo cree en lo que cree y termina ridiculizando todo, incluso a  “la propia verdad”.

Hemos elegido a David Garret y su versión  de  Star Warr para cerrar este artículo porque sorprende todo lo que dice con sólo un violín…

Línea 7: próxima parada, Pueblo Nuevo (fin de trayecto)

2 febrero, 2016

By cualquier persona…

Dedicado a los que saben que ”Solo el amor convierte en milagro el barro”

Si observamos con dureza el pasado, es fácil verse superado por el arrepentimiento. Pero… AQUÍ, lo importante es, mirando al futuro pensar en mejorar. No ocurra que dentro de cinco años, mires atrás con arrepentimiento por la forma en que has vivido los cinco años que comienzan… AHORA.”

Hay momentos que sacuden tu interior dejándote la sensación de que se ha parado el tiempo. Hace unos días mi madre me dijo “no te pongas triste, pero a veces me gustaría que llegara la hora de morirme, aunque sé cuánto me vas a echar de menos cuando me vaya” En otras ocasiones yo protestaba y me revelaba contra ese tipo de frases, pero ahora, cuando sus 95 años me hablan así, cuando a pesar de todo ella sigue luchando, yo…

Le pregunté si  habría algo que no hubiera hecho y  le gustaría hacer…  Me contestó  “Nada, nada aparte de lo que hago” Entonces  su mirada se fue más allá de las paredes que nos rodeaban y me contó cómo esa noche había soñado con mi padre…, que “estábamos en una casa que no era nuestra y le pregunté a papá como habíamos llegado hasta allí…, estábamos con vosotras de pequeñas y os cuidábamos…, no había pasado el tiempo”. Con una mano sostenía la foto de mi padre, con la otra se cogía a las mías como si fueran un ancla que la sujetara a este mundo, mientras su sonrisa y su mirada estaban en otro.

Ahora, mientras espero la línea 7, revivo ese momento, y tengo la sensación de que al final lo único que importa es el verdadero amor, y en el silencio de la estación recuerdo momentos en los que la muerte ha formado parte de mi vida…

Como el día que aquella chica que me dijo…”De pequeña, antes de dormirme por la noche, a menudo pensaba en la muerte y no recuerdo sentir miedo, recuerdo que pensaba… “cerraré los ojos y ¿ya no podré ver lo que pase en el mundo? ¿Cómo voy a morir yo con la de cosas que me quedan por hacer? ¿Por qué no se muere otra persona?” La cosa es que si supiera el día que iba a morir, dedicaría el tiempo que me quedara a ver amaneceres junto al mar, a sembrar en un huerto, a tener descendencia, a dejar mi huella, mi legado, a vivir, vivir, vivir… ¿Sabes??? Si realmente fuera consciente de la muerte… que vacíos quedarían problemas como el trabajo, la casa y el dinero que tanto me preocupan… El fondo  es reencontrar el sentido de mi vida; da igual qué haga, qué camino decida seguir. Puede ser totalmente aleatorio (o no). El fondo es que sigo siendo yo, mi vida y mi muerte; pero, ahora, quiero estar presente.

El reloj de la estación sigue marcando el paso del tiempo y los momentos siguen llegando. Recuerdo cuando ella recibió aquel diagnostico fatal, cogió su reloj y  lo tiró gritando de rabia e impotencia… “¡No, no, no puede ser!!!”¡Ahora no!!!! Ahora que mi vida estaba en una etapa feliz, tranquilamente feliz, alejándome poco a poco de mis miedos y sacando cada vez más a menudo a pasear al ser que habita en éste cuerpo que en breve se marcha, y… ¿cómo será eso de morirse? … Lo primero es preparar a mis seres queridos, más que nada a mí familia,  me produce tanto dolor saber que van a sufrir por mi ausencia. No poder evitarles este dolor y no saber cómo van a poder tirar del carro sin mi ayuda. Sé que soy esencial en la vida de algunos de ellos…, prescindible pero ¡esencial!. Los niños, mis sobrinos, a los que adoro… Somos tan pocos de familia… y ahora cuando más falta les hago ¡me pierden! Tengo que dejarles escritos, muchos escritos de mis vivencias por si les pudiera servir de ayuda en algún momento de su vida, y tengo que dejarles mis “Te Quiero” Tengo miedo, no lo voy a negar, pero como he leído por ahí sé que: “la muerte no es el final” tengo que ponerme en paz conmigo, perdonar y perdonarme para poder ponerme en paz con mi Dios.  El ser madre es lo único que me he quedado con las ganas de vivir pero hace tiempo que aprendí que todo es por y para algo, así que, así debía suceder.

Se respira tranquilidad en esta estación, solo este instante y lo que haga con él  importa. Mientras espero, siento que quizás ese haya sido mi mayor aprendizaje, intentar no dejar escapar el momento, el instante presente en el que a fin de cuentas trascurre toda nuestra existencia, y poner la atención y la intención en que cada momento recibido otorgue el máximo de amor y agradecimiento. No sé qué haría ante la certeza de la muerte. Quizás compartir  lo aprendido, como tú, madre, que con tus palabras, con tus sueños y con tus gestos,  has compartido conmigo, que al final  lo que  importa es el amor autentico, ese que nace del interior a cambio de absolutamente nada, ese que se respira cuando una mamá amamanta a su bebé, ese intercambio de miradas, esas manos unidas…,  esa sensación de calor y color que todo lo impregna. En esos momentos ¿Quién da?…  ¿Quién  recibe?? Y es que da igual, porque sencilla y maravillosamente es AMOR…, dar para recibir…, recibir para dar.

Nosolonavegante, volvemos a esta estación el próximo mes…



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