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19. Evita el “des” propósito

15 Agosto, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

El pasado 3 de abril del 2011 contaba en este mismo blog  la historia de mi “profe” de superación personal que un mal día enfermó, y próximo a morir  nos reunió y nos pidió que le acercáramos su propia “libreta de superación personal”.

Era una libreta donde cada uno escribía sus metas y objetivos semanales, su propósito de vida. Él, también tenía la suya. Fuímos a su estante y, tal cual como estaba,  se la entregamos. A continuación se levantó de la cama,  cogió una palangana,  roció con alcohol su libreta y le prendió fuego.

Estábamos en silencio,  mis compañeros de estudios y yo. Adivinando nuestra pregunta nos dijo muy bajito: “no quiero que cuando me vaya penséis que soy lo que no soy”.

Tardé años  en comprender aquella enseñanza. La “autenticidad”,  la “verdad” y la “honestidad”: su libreta de autosuperación personal planteaba objetivos y superaciones de tan alto nivel  que probablemente nosotros,  sus discípulos,  tras su muerte hubiésemos tenido la tendencia a sublimarlo como algo más que un ser humano cuando viéramos la envergadura de sus retos y logros.

Hasta ese punto puede un Maestro dar una lección: “cuando ya no permanece en el mundo físico”. Y la lección consistía en que debemos ponernos “metas y objetivos”, aunque sepamos que están fuera de nuestro alcance. Dichos objetivos y metas son para “nosotros mismos” y no un estandarte a enseñar para que los demás vean nuestra “dimensión” personal…

Toda acción requiere antes una “voluntad” que se traduce en un “propósito” que finalmente se convierte en la “acción final”. Cuando la acción es inconsciente y no tiene propósito, resulta difícil “encajar” a posteriori el propósito de la acción una vez manifestada esta. Y así es muy difícil encontrarle un sentido a nuestras acciones.

La sefira de “DAAT”  es la que surge de fusionar sabiduría (idea, propósito) con conocimiento, y la encargada de hacernos discernir entre los actos conscientes (y por tanto con responsabilidad y con sentido) de los que no lo son.  

 Al que discierne se le llama Tsadik (justo), y está  representado por el valor de la letra tsadik (צ), que vale 90 o lo que es lo mismo 10 veces 9 (el número de la maestría). Una por cada nivel sefirótico.

El Justo (tsadik) se diferencia del estado anterior (el del Maestro)  en que él sabe por qué está en el mundo.  Su misión y cuándo se va a “ir”.  Sabe que los que le rodean no son peores que él,  sino probablemente “mejores”, pero que no tienen conciencia de ello.

Llegar a este nivel no es fruto de la suerte,  ni de la casualidad,  es algo trabajado que denota haberse trazado una meta objetiva que hemos escrito en nuestro GPS mental.

20. Que amanezca (que no es poco)

1 Julio, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

Mucha gente piensa que cada día viene a ser una repetición inconsciente o automática del día anterior. Y no es así.  Al menos no es así para la Cábalah.

Cada Amanecer su pone una reconexión que permite que se nos ilumine (imaginemos, nos inspiremos para crear algo que haga de ese día un día “especial”).

Sabemos por la Cábala que el Árbol de la vida tiene un pilar derecho que “da” y  otro izquierdo que “limita la donación”. Precisamente antes de medianoche, la columna de la izquierda del Árbol de la vida es la que domina  por lo que nosotros (Maljut) estamos en un estado de oscuridad al no poder recibir  la luz de Jasadim (Tiferet), pero a partir de medianoche el Ein Sof comienza a revelarse y a unificar el lado  Izquierdo con el Derecho para activar o formar la columna Central o Pilar Medio del Árbol de la vida. Entonces, poco antes del Amanecer, Maljut despierta (se ilumina) por medio del Pilar Medio y se enchufa por así decirlo al Ein Sof o Luz infinita.

Al Amanecer la Luz infinita, ha conectado mediante un hilo de plata a base de luz, de Jojma con Maljut, que permite la iluminación de los Seres Humanos cuando nos levantamos cada día… Esto lo podemos contrastar en el libro de Ester (5:2).

“Cuando el rey vio a Esther, la reina , ella halló  gracia a los ojos de él,

y el rey extendió a Esther el cetro de oro que estaba en su mano.

Entonces Esther se acercó y tocó la parte superior del cetro.

Se puede ver como de forma críptica, el texto revela  lo dicho anteriormente, es decir,  cómo la revelación de la Luz de Jojma  en la mañana es el aspecto del rey (Dios, Ein Sof, La Luz infinita)  que otorga a la reina  (Maljut) la posibilidad de “tocar” (conectar) el cetro real (Hilo de Plata), permitiéndole a ella usar su Energía como ella vea apropiado.

El  Zohar enfatiza que todos los que se conectan con la reina entonces, en ese momento se benefician de ese poder al estar interconectados. Es decir, un poco después de la medianoche podemos tocar la raíz de la luz de Jasadim, que nos conecta con el Pilar Medio, para que una vez en el Pilar Medio ser “iluminados” por la Jojma (sabiduría) del nuevo día.

Así que para quitar la manta de la negligencia y de la “no conciencia” donde solo creemos en lo que vemos, muchos jasídicos  hacen esta conexión cada día.

Se van a dormir temprano y se despiertan sobre las 4.00 de la madrugada, para poder conectarse a la primera luz de Einsof  y así poder dibujar y diseñar, sobre las seis de la mañana  la agenda del día cuando la luz de Jojma, el cetro del Rey, haya llegado (toque) a Maljut (la reina). Solo entonces el nuevo día se ha revelado.

21. Matar el tiempo es como suicidarse a plazos…

1 Mayo, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

¿Has estado alguna vez en una entrevista laboral en la que te preguntan “qué es lo que más odias”? Esa es una pregunta difícil de responder con éxito. Mi respuesta es que odio el desperdicio. El desperdicio de recursos, el desperdicio de esfuerzo y, lo peor de todo, el desperdicio de tiempo.

El tiempo es oro, o más que oro, porque con el tiempo se puede comprar oro, pero con oro no se puede comprar tiempo, y no sabemos nunca el tiempo que nos queda. Y además, sabemos que cualquier tiempo pasado nunca podrá ser recuperado. Una vez que se perdió, se ha ido (llegar a los 50 años hace que esta realidad sea mucho más profunda).

A menudo me digo esto de “matar el tiempo es suicidarse a plazos”. Cuando zapeo, o al clickear sin ton ni son por internet, a la deriva en lo que llamo “desperdicio cibernético”.Ya sabes, haciendo clic aquí y allá, en una interminable cadena de exploración. Ese es el momento para detenerte y pensar: ¿estoy haciendo algo productivo? (Revisar tu historial de navegación es una forma excelente de saber cuánto tiempo desperdicias).

Una vez escuché a mi profesor de cábala explicar que en la mayoría de las joyas, la piedra más valiosa es puesta en el medio y es rodeada por material de menor valor (como por ejemplo, un anillo de diamantes). La excepción a esto es un reloj de pulsera, en el cual, se ocupa un costoso armazón de oro, para albergar unos pocos resortes y unas agujas. Esto es así, porque en realidad, el tiempo es el bien más valioso de todos.

Nacemos como los más ricos del mundo, decía un anuncio de algo que vi hace unos días, y morimos totalmente pobres, porque el tiempo, esa porción con la que llegamos al mundo, se va gastando inexorablemente, sin prisa pero sin pausa, desde que llegamos e iniciamos nuestra andadura desde diferentes cunas, para experimentar, aprender y decidir qué hacer con cada momento.

Vivimos muchas veces metidos en una espiral ajetreada sin pararnos a ver qué estamos haciendo, a qué dedicamos “el tiempo libre”. El ritmo de la vida absorbe cada instante del día a día en mil cosas, que a veces nos hacen decir: “tengo la sensación de que el tiempo no me pertenece, de que hoy no he dedicado un instante para mí, de que he perdido el tiempo dejando escapar momentos que nunca se volverán a presentar”.

Como decía el gran Chaplin, la vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Todos y cada uno de los granitos de nuestro particular reloj son igualmente valiosos. No esperemos a cuando caiga el último grano para decir, espera espera…, me gustaría…

¿Te apetecen deberes?? Porque aquí y ahora podemos decidir qué hacer con este momento, con lo que está sucediendo en él. Sea lo que sea y hagas lo que hagas, ¿por qué no poner la atención y la intención a todo lo que puedas dar, a todo lo que puedas recibir, a lo que puedas aprender o enseñar?.

Decidir si es momento de amar por encima de todo, de no perderte en lo malo que te rodea, sino buscar algo para combatirlo o al menos no alentarlo, si ya llegó el momento de aceptar lo diferente de los demás porque cada cual lleva su propio camino, y ¿quién es nadie para juzgar al otro sin andar dentro de sus zapatos…? Tantas cosas pueden suceder en este momento.

Si paseas no te pierdas nada teniendo la mente ocupada en lo que no forma parte de tu caminar.

Oye, abre tus ojos.

2 Marzo, 2017

Estas pasadas navidades me he dado cuenta que  las supuestas fiestas, desde hacía mucho tiempo, se habían convertido en una especie de carrera de obstáculos, a la que me había prestado casi sin darme cuenta.

Cuando veía acercarse estas fechas  se me ponían los pelos de punta solo de pensar en las compras, las comidas, organizarlo todo para que nada se olvidara…, para que todo fuera perfecto. La mayoría de las veces llegaba tan agotada a la meta, que me perdía lo verdaderamente importante.

Me di cuenta, que había olvidado el verdadero espíritu, el que está tras cualquier motivo que nos reúna con aquellos a los que queremos. Eso que llamamos en estas fechas el espíritu de la Navidad, esa ilusión que recuerdo de niña, ese olor a pucheros, ese abrir los ojos y saltar de la cama a ver qué cosa maravillosa me iba a regalar el día, y que en este mundo alocado y consumista, se había desvirtuado… al menos para mí.

A ese cambio de enfoque, que sutilmente ha ido sucediendo a medida que cumplía años,  también había contribuido la partida de seres muy  queridos. Mi hermana, mi padrino, mi padre…, y en este último año mi prima. Sus ausencias, habían ido añadiendo una añoranza y una nostalgia plagada de recuerdos,  que en esta época, igual que me sucedía en primavera, ponía en mí un punto triste en algo, que en esencia representa alegría y amor por todo, y por todos.

Odio la Navidad, me escuché decir un día… Entonces llegó a mí esta pregunta: “Elige una persona muy importante para ti y dime: ¿qué le regalarías?, ¿qué harías para hacerla feliz?”

Si quieres puedes jugar conmigo y elegir a esa persona especial.

Yo pensé en mi madre, y en que iba a traerla a casa a mimarla en Navidad, ese era mi regalo. ¿Pensaste en alguien? Bien, pues ahora viene la pregunta del millón…

¿Qué le regalarías a esa persona, si supieras que estas iban a ser sus últimas navidades? Recuerda que solo es un juego para aprender algo muy importante.

Una vez superas el  asombro que pueda causarte la pregunta, y si como yo, crees en que tenemos un tiempo contratado para lo que hayamos venido a hacer en esta travesía, ves que pensar en esa posibilidad no influye en nada. Puede que entonces te suceda como a  mí, y veas como tú regalo…, tú intención, se llena de nuevos matices.

Porque, lo que inicialmente era mucho trabajo para cuidar de una persona con casi 96 años, sutilmente cambió. Y como si de una película se tratara, nos vi buscando un menú sencillo que nos permitiera compartir el tiempo, algo para preparar a medias, algo en lo que estuviéramos juntas disfrutando con ilusión, en lugar de obligación. La ilusión que recuerdo, cuando de niña me despertaba  escuchando el sorteo de la lotería que impregnaba cada rincón de la casa… ¡por fin había llegado la Navidad!!!!

De pronto, pensar en preparar un plato se había llenado de amor y luz, y aunque no sé las navidades que aún podremos disfrutar  juntas, o si tendré la bendición de tener más, estoy segura de que con mi intención, y con la ayuda de Dios, mi mesa, mi comida y la convivencia que hemos tenido, habrán sido las mejores que podría imaginar para todos nosotros.

Ojalá que,  viva los momentos que viva,  consiga hacerlo sintiéndolos  llenos de todo el amor que he imaginado, y saboreándolos como si cada uno de ellos fuera a ser el último. Entonces el tiempo, ese que contraté al venir aquí, y que alguien dijo una vez que valía más que el oro, se convertiría en un constante regalo de Navidad para todos.

Con mis mejores deseos para que encontréis ese regalo especial, para todas y cada una de las personas a las que queréis, os dejo aquí  lo que me hizo pensar en compartir estas palabras. Como dice Nosolodoctor… ¡Dentro vídeo!!!!

Vivir siendo consciente de que este instante es único te ubica en el presente, y no perderte la posibilidad de llenarlo de “amor incondicional”, hace de este momento, de este ahora en el que discurre toda nuestra vida la mayor de las fortunas.

Autora: Nubepink

25. Recupera la perla

1 Noviembre, 2016

De 50 SOMBRAS de enGREYdos

El otro día llegó a mí el llamado “Himno de la perla”, un relato novelesco y simbólico proveniente del libro apócrifo de los Hechos de Tomás.  Este himno narra el descenso de un príncipe celeste al mundo perverso que el texto denomina de modo simbólico “Egipto,” en una misión consistente en hacerse con una Perla Única que aprisiona una serpiente en el fondo del mar.

Esta Misión se ve obstaculizada por la oscuridad que el héroe experimenta tras el descenso, pero que a duras penas solventa mediante su despertar, provocado por la carta que recibe de sus padres “celestiales”, en la que le recuerda su alto rango y la importancia del encargo que debe cumplir.  Una vez que logra el príncipe su objetivo, puede volver al reino de su Padre y vestirse una vez más con sus hábitos gloriosos.

A mí me recuerda mucho esta leyenda a otras muchas que hablan de un paraíso perdido y lo mucho que tiene que ver con nuestro paso por esta vida.  Recuerdo el Viaje del Héroe, el Viaje a Ítaca, el Pan de la Vergüenza.  De arriba a abajo o del Norte al Sur, da igual, siempre hay un exilio.

En todas estas concepciones independientemente de la religión que estemos tratando la idea central es siempre la misma: nacemos “mágicos”, pero perdemos esa “magia” a medida que ejecutamos el guión de la vida que alguien nos ha dado y nos convertimos en desesperados o en optimista, en ejecutivos o en esclavos, en triunfadores o en perdedores, en felices o desgraciados, en malvados o en bondadosos, blandiblues o castigadores, etc…  Y nos oscurecemos paulatinamente opacificando nuestra luz interior para posteriormente “rescatarnos”, encontrándole unas veces el encanto a la vida, otras veces el sentido de la vida y otras veces el propósito de la vida.  Muy pocos elegidos encuentran las tres.

Lo que está claro es que para conseguirlo hay que transitar por un abanico de experiencias que van desde un abandono, un divorcio, un cáncer, un fracaso, una injusticia, una perdida afectiva etc… Solo transitando a través de una o varias de esas experiencias despertamos, encontramos nuestro “don”, transformamos nuestro carbón interno en un diamante, y acabamos por entender que estamos en el exilio.

26. Evita la sofistificación innecesaria

1 Octubre, 2016

(De las 50 sombras de en GREYdos)


Alguien preguntó cierta vez al Rabí Najmán de Breslev: “Cuándo estoy rezando… ¿qué pensamientos debo tener en mente?

“¡¿No te es suficiente pensar que estas rezando?!” contestó el Maestro.

La vida puede ser simple y también a veces puede ser complicada. Depende de lo que nosotros hagamos de ella. Por eso lo deseable es que aspiremos a ser uno de esos que hacen “fácil” lo “difícil” porque entonces estamos consiguiendo mantener la vida en “modo” simple.

En este mundo la dualidad se expresa en acción/intención, útil/vano, dar/recibir y también, en el tema que nos ocupa, “simple” versus “complejo”, y esto último depende de nosotros. En todos los órdenes de la vida es admirable quien hace algo difícil de una forma fácil. Con simpleza es posible lograr mucho más que a  través de la maraña de la complejidad.

Pídele a cualquiera que te  describa a una persona simple y probablemente te describirán la imagen negativa de alguien de pocas luces, tonto e incluso imbécil. En el mejor de los casos, decir que alguien es simple evocaría  la imagen de algo intrascendente. Por eso tendemos a sobresofisticarnos para evitar la risa y la indulgencia de la masa crítica.

Muchas veces creemos que ser espiritual es lo contrario de ser “primario” y estamos tentados de “sofisticarnos” para aparentar  que entendemos por encima del bien y del mal. Pues… no. No es así. Así probablemente causemos la burla o la carcajada de nuestros observadores amen de reconocer que no somos nosotros mismos y menos aún espontáneos.   Curiosamente, la simplicidad — el arte de hacer las cosas por el camino más fácil y más corto –no es una cualidad fácil de obtener.

La palabra hebrea que designa a la persona simple: “tam” no significa simple de mente y falto de inteligencia, sino alguien sin presunciones, sincero y directo, que  no actúa con engaño y evita la manipulación y los razonamientos tortuosos. En cuanto a la palabra “simple”, en sí, ésta implica plenitud (que no necesita nada más). La simpleza denota algo puro y no adulterado. Así, vivir la vida de manera simple, significaría adherirse a lo esencial, comportándonos de forma realista, y evitando todo tipo de complejidades y sofisticaciones que nos hagan parecer lo que no somos o decir lo que no pensamos…, o a hacer lo que no queremos…

Citando un proverbio del Rey Salomón (Proverbios 10:9), “Aquél que sigue el camino simple, anda seguro”. De hecho, insiste el Rabí Natán, “tal persona nunca tropezará. Y aunque se equivoque e inadvertidamente caiga  de seguro se mantendrá firme en sus convicciones  de que existe un proceso en el cielo a través del cual todo es dirigido para el bien” (rabi Natan Likutey Halajot, Devarim Min HaJai 4:49). Porque como  dijo el Rey David (Salmos 116:6): “Dios protege al tonto”.

Aún más, el más sabio de los mortales hasta la fecha: el Rey Salomón,  llegó a escribir “El tonto cree en todas las cosas” (14:15). Aún esto que parece algo peyorativo por su excesiva simpleza también es bueno y recomendable  pues  mientras uno crea en aquello que es falso, también creerá en lo verdadero. En esto tendrá ventaja sobre la persona sofisticada y escéptica de todo, que solo cree en lo que cree y termina ridiculizando todo, incluso a  “la propia verdad”.

Hemos elegido a David Garret y su versión  de  Star Warr para cerrar este artículo porque sorprende todo lo que dice con sólo un violín…

Línea 7: próxima parada, Pueblo Nuevo (fin de trayecto)

1 Febrero, 2016

By cualquier persona…

Dedicado a los que saben que ”Solo el amor convierte en milagro el barro”

Si observamos con dureza el pasado, es fácil verse superado por el arrepentimiento. Pero… AQUÍ, lo importante es, mirando al futuro pensar en mejorar. No ocurra que dentro de cinco años, mires atrás con arrepentimiento por la forma en que has vivido los cinco años que comienzan… AHORA.”

Hay momentos que sacuden tu interior dejándote la sensación de que se ha parado el tiempo.  Hace unos días mi madre me dijo “no te pongas triste, pero a veces me gustaría que llegara la hora de morirme, aunque sé cuánto me vas a echar de menos cuando me vaya” En otras ocasiones yo protestaba y me revelaba contra ese tipo de frases, pero ahora, cuando sus 95 años me hablan así, cuando a pesar de todo ella sigue luchando, yo…

Le pregunté si habría algo que no hubiera hecho y le gustaría hacer… Me contestó “Nada, nada aparte de lo que hago” Entonces su mirada se fue más allá de las paredes que nos rodeaban y me contó cómo esa noche había soñado con mi padre…, que “estábamos en una casa que no era nuestra y le pregunté a papá como habíamos llegado hasta allí…, estábamos con vosotras de pequeñas y os cuidábamos…, no había pasado el tiempo”. Con una mano sostenía la foto de mi padre, con la otra se cogía a las mías como si fueran un ancla que la sujetara a este mundo, mientras su sonrisa y su mirada estaban en otro.

Ahora, mientras espero la línea 7, revivo ese momento, y tengo la sensación de que al final lo único que importa es el verdadero amor, y en el silencio de la estación recuerdo momentos en los que la muerte ha formado parte de mi vida…

Como el día que aquella chica que me dijo…”De pequeña, antes de dormirme por la noche, a menudo pensaba en la muerte y no recuerdo sentir miedo, recuerdo que pensaba… “cerraré los ojos y ¿ya no podré ver lo que pase en el mundo? ¿Cómo voy a morir yo con la de cosas que me quedan por hacer? ¿Por qué no se muere otra persona?” La cosa es que si supiera el día que iba a morir, dedicaría el tiempo que me quedara a ver amaneceres junto al mar, a sembrar en un huerto, a tener descendencia, a dejar mi huella, mi legado, a vivir, vivir, vivir… ¿Sabes??? Si realmente fuera consciente de la muerte…  que vacíos quedarían problemas como el trabajo, la casa y el dinero que tanto me preocupan…  El fondo es reencontrar el sentido de mi vida; da igual qué haga, qué camino decida seguir. Puede ser totalmente aleatorio (o no).  El fondo es que sigo siendo yo, mi vida y mi muerte; pero, ahora, quiero estar presente.

El reloj de la estación sigue marcando el paso del tiempo y los momentos siguen llegando.  Recuerdo cuando ella recibió aquel diagnostico fatal, cogió su reloj y lo tiró gritando de rabia e impotencia…  “¡No, no, no puede ser!!!”¡Ahora no!!!! Ahora que mi vida estaba en una etapa feliz, tranquilamente feliz, alejándome poco a poco de mis miedos y sacando cada vez más a menudo a pasear al ser que habita en éste cuerpo que en breve se marcha, y… ¿cómo será eso de morirse? … Lo primero es preparar a mis seres queridos, más que nada a mí familia, me produce tanto dolor saber que van a sufrir por mi ausencia. No poder evitarles este dolor y no saber cómo van a poder tirar del carro sin mi ayuda. Sé que soy esencial en la vida de algunos de ellos…, prescindible pero ¡esencial!. Los niños, mis sobrinos, a los que adoro… Somos tan pocos de familia… y ahora cuando más falta les hago ¡me pierden! Tengo que dejarles escritos, muchos escritos de mis vivencias por si les pudiera servir de ayuda en algún momento de su vida, y tengo que dejarles mis “Te Quiero” Tengo miedo, no lo voy a negar, pero como he leído por ahí sé que: “la muerte no es el final” tengo que ponerme en paz conmigo, perdonar y perdonarme para poder ponerme en paz con mi Dios. El ser madre es lo único que me he quedado con las ganas de vivir pero hace tiempo que aprendí que todo es por y para algo, así que, así debía suceder.

Se respira tranquilidad en esta estación, solo este instante y lo que haga con él importa.  Mientras espero, siento que quizás ese haya sido mi mayor aprendizaje, intentar no dejar escapar el momento, el instante presente en el que a fin de cuentas trascurre toda nuestra existencia, y poner la atención y la intención en que cada momento recibido otorgue el máximo de amor y agradecimiento. No sé qué haría ante la certeza de la muerte. Quizás compartir lo aprendido, como tú, madre, que con tus palabras, con tus sueños y con tus gestos, has compartido conmigo, que al final lo que importa es el amor autentico, ese que nace del interior a cambio de absolutamente nada, ese que se respira cuando una mamá amamanta a su bebé, ese intercambio de miradas, esas manos unidas…, esa sensación de calor y color que todo lo impregna. En esos momentos ¿Quién da?… ¿Quién el que recibe? y es que da igual, porque sencilla y maravillosamente es AMOR… recibir para dar

¿Quién quiere vender la paz de un niño durmiendo?

7 Enero, 2016

En la plaza vacía nada vendía el vendedor,
y aunque nadie compraba no se apagaba nunca su voz.

¿Quién quiere vender conmigo la paz de un niño durmiendo,
la tarde sobre mi madre y el tiempo en que estoy queriendo?

Vendo en una cesta el agua y la nieve en una hoguera y

la sombra de tu pelo cuando inclinas la cabeza.

Mucha gente me dice: “no entiendo por qué hay personas que todo le sale bien, son felices y parece no tener ningún problema”.  Normalmente no suelo responderles o si lo hago solo le apunto que mejor es mirar a nosotros mismos y no lo que le pasa a los demás.

El mundo en el que vivimos se parece a un Mercadillo donde se reúnen compradores y vendedores, tal como ya escribió el Rey Salomón en Eclesiastes, y de todas las personas que van (vamos) al mercadillo, hay quien viene a comprar y hay quienes vienen a vender…, y hay quien solo “mira”. Los que solo miran se van del mercadillo igual que como vinieron. Pasaron el Tiempo.  Los que vienen a comprar ¿qué compran?: compran los ingredientes necesarios para arreglar las carencias de sus Almas. Si imaginásemos nuestras Almas como una enorme campana con ciertas rajaduras que hemos venido a arreglar (tikun) en este mercadillo (vida) es donde compramos (adquirimos) los elementos necesarios para nuestro arreglo.

¿Y los que venden qué venden? Venden su propia Santidad y por Santidad debe entenderse su propia  “unicidad”,  es decir, la especialidad o “don”  de nuestro YO que nos hace especiales y únicos (e irrepetibles) ante el Universo,   a través del cual nuestra vida adquiere no solo un propósito sino, además, un “sentido”. Solo a través de la toma de conciencia plena somos capaces de entender el libre albedrio entre comprar y/o vender.

En eso simplemente consiste la vida con sus luces y sus sombras: comprar o vender luces. Solo que si vendes tu  “luz” defectuosa (la paz de tu niño interior dormido) o con carencias, por el “ofertón” de una cesta con agua o de una hoguera con nieve  te  quedas sin campana y sin propósito. Y el sentido de tu vida… cambia.

Muchas personas vienen al mercadillo con la intención de comprar y sin embargo son “liados” por un charlatán o alguien realmente seductor que le convence, no solo de que no adquiera los elementos que fue a comprar sino para que además le venda el badajo de su campana por una oferta aparentemente sugerente, pongamos por ejemplo (por seguir con la letra de nuestra canción): la tarde sobre mi madre (que ya no está)  o el tiempo en que estamos queriendo a alguien (para que sea “Eterno” y no pase …”nunca”).

A eso se refiere José en el Génesis cuando una vez ya reunidos con sus hermanos antes de presentarles al Faraón les aconseja lo siguiente:

Y cuando el Faraón (El Arquetipo de Lado Oscuro)  os llame y os diga: “¿Cuál es vuestra ocupación?, (34) vosotros responderéis: “Tus siervos han sido hombres de ganado (en el hebreo original, hombres que adquieren, que compran)  desde su juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres, para que así podáis habitar la tierra de Goshén, porque para los egipcios ( los “otros”)  todo pastor de ovejas (en el hebreo original,  este tipo de personas que “compran”) es una abominación (gilipollez).

Y también según esto se puede entender la Bendición que Malkitsedek le dio a Abraham cuando le dijo: “Bendito tú Abraham que adquieres (compra) “el  cielo y la Tierra”   (Génesis 14, 19). Y también lo que escribió el Rey Salomón en Proverbios: “La verdad (de este mundo) es comprar y no vender”.  Es decir: la verdadera (cosa) es las rajaduras de tu Alma; compra pues los elementos para arreglarla (tikun) y no vendas (nada de tu campana) por muy defectuosa o aparentemente inservible que parezca o sientas que está. Compra Entendimiento  y compra Sabiduría para saber dónde está aquello que necesitas comprar. Eso es todo.

¿Y cuál es el dinero para esa compra simbólica?   El esfuerzo. El esfuerzo es el  dinero espiritual. Aquello que uno adquiere (compra) con su esfuerzo es Eterno; aquello que se adquiere regalado es transitorio (por eso está escrito también por el Rey Salomón: “Quien odia los regalos “vivirá”.  Del mismo modo que aquí en este mundo nos da seguridad conseguir la escritura de una propiedad que hemos comprado porque sabemos que nadie nos la puede quitar, así aquello que se nos ha dado por un esfuerzo está de alguna forma escriturado en otro plano para tu pertenencia. Y aquí en este punto viene el ejercicio para las próximas tres semanas:

1.      Identifica cual es la grieta (carencia) de tu Alma.

2.      Piensa qué elementos necesitas para su arreglo y dónde se venden.

3.      Esfuérzate (cómpralos) en arreglarla.

Y si por alguna razón alguien te comió el coco para venderte una hoguera con nieve o una cesta con nieve  y piensas que “hay gato encerrado”, busca en la plaza al vendedor  y anula la “operación” aunque le pierdas “dinero”. Simplemente dile: “lo he pensado mejor. Te aseguro que no te arrepentirás.

Nooslonavegante, volveré dentro de tres semanas.

29. Des-Afinados

6 Diciembre, 2015

¿Por qué aun a pesar de mi “mejora continua como persona” (o al menos eso creo yo…) hay gente que se va de mi vida? ¿Por qué gente a la que queremos o intentamos querer y a la que le pedimos que cambiaran “un poquito” no lo hacen, e incluso se reafirman aun más en su radicalismo, en su hostilidad, en definitiva,  en su posición existencial y nos sentimos,  tarde o temprano, obligados a marcar una distancia más que prudencial que desemboca irremediablemente en un “adiós”?

Y aún peor: ¿por qué hay personas que nos sacan de sus vidas y otras simplemente que no nos traga?

A ver…,  dividamos mentalmente el espacio con una línea horizontal en la que supuestamente por encima de esta  esté el mundo espiritual y por debajo de ella  estuviese el mundo material. En el mundo materialista, la fuerza de gravedad ” tira” para sí misma de forma “egocéntrica”, de tal modo que todo lo que hacemos, sentimos o pensamos tiene en su eje a… nosotros mismos. Y como el EGO está en el centro, nuestro intelecto y nuestra razón no tienen más remedio que trabajar para este “jefe”. Esto no es malo ni bueno. Simplemente una posición existencial en la que el deseo, la motivación, la razón y el intelecto tejen una tupida manta que no deja ver lo que hay por encima de la línea.

Por encima de la línea está el mundo espiritual (y por espiritual me refiero una dinámica de pensamientos, sentimientos y acción que son “centrifugas”, es decir, no solo no existe una ley de gravedad que tira de mi hacia dentro, sino que existe una fuerza hacia afuera que me aleja de esa línea virtual. Por tanto, las personas ubicadas en ese campo prefieren actuar en contra de la razón, por encima del intelecto, contra la lógica y contra el ego, no hay ganancia, no hay interés. Se llama Altruismo.

Los altruistas rechazan la razón terrenal aun si eso les da la oportunidad de conocerlo y verlo todo. Prefieren actuar con los ojos cerrados — por medio de la fe — y perseguir lo que no se ve — ¿espiritual? –. Altruismo versus Egoísmo.

Cada nivel espiritual está definido por la medida de altruismo presente en él. Cada Nivel material lo está por la intensidad egocéntrica a la que está sujeta.

Dos personas que están en el mismo campo ya sea en el campo material o espiritual son entre sí AFINES porque están sujetas a la acción de la misma fuerza: los materialistas por la acción de la gravedad, los espirituales por la acción centrifuga… Por consiguiente, dos personas separadas entre sí por esa línea imaginaria se encuentran DES-AFINADAS, no-afines porque están sujetas a campos gravitacionales naturalmente contrapuestos.

Dos personas pudieron conocerse a un lado u otro de esa línea; conocerse, entenderse, respetarse, quererse y amarse, pero la vida, el estudio, sus circunstancias personales, su medio ambiente, sus experiencias o ¿el azar? hicieron que uno entrara en una órbita distinta a la del otro. Uno se fue para arriba y el otro se quedó estático. O bien uno se quedó estático y el otro entró en órbita “terrestre”.

El caso es que se desafinaron aun a pesar de que seguían conociéndose, entendiéndose, respetándose, queriéndose y  amándose…  Pero la trayectoria es lenta e inexorablemente contrapuesta.

La posición egocéntrica o altruista está determinada por el GPS interno. No somos tontos y sabemos en nuestro interior a qué jugamos. Nuestro GPS interno te dice claramente si nos movemos en dirección a la Tierra, digiriéndonos  a favor de la lógica, la razón y de nuestro intelecto; o si estamos en una dinámica hacia el Sol, contra la lógica.

Sea cual sea nuestra dinámica, no es ni correcta ni errónea pero sí nos explicaría por qué determinadas personas cuando miramos por la escotilla de nuestra “nave” las vemos cada vez más lejos aun a pesar de nuestros sentimientos, pensamientos y acciones. Será porque estamos desafinados respecto a ellos aunque los queramos, los amemos, los respetemos, los entendamos y los conozcamos.

“Unos vienen a conquistar la Tierra y son buenos y otros exploran las Estrellas y son…”

El Trabajo de este mes de Diciembre es simple: accede a tu GPS interno y analiza bajo qué acción de campo gravitatorio orbitas y establece las coordenadas respecto a tu entorno independientemente de tus sentimientos… Te aseguro que entenderás por qué a estas alturas de la película de tu vida aun a pesar de tu supuesta  mejora continua como persona (o al menos eso crees tú…) hay gente que se aleja cada vez más de tu vida, y de por qué gente a la que queremos, respetamos, entendemos e incluso amamos, nos gustaría que cambiaran “un poquito” para poder cohabitar de forma más ecológica y, sin embargo, no lo hacen, e incluso se reafirman en sus radicalismos, en su hostilidad, en su posición existencial, y nos sentimos  obligados a marcar esa distancia más que prudencial que tarde o temprano acaba en un “adiós”.

Canción: “I wish you were here” de Pink Floyd… o Deseo que estés aquí…

¡Feliz navidad, tanto a los que estáis fuera, o como a los que vais dentro de la nave!. Nos vemos el siete de enero.

31.Desmantela tu intelecto

22 Octubre, 2015

(De 50 Sombras de enGREYdos)

Un judío ortodoxo que había perdido la fe, decidió hacer un experimento para probar de manera definitiva si Dios existía o no.  Así que decidió esperar al Shabbat, el día en el que los judíos no pueden encender o apagar la luz. Entró en su habitación y accionó el interruptor para encender la luz. La ira de Dios no le fulminó.  Nada ocurrió, excepto que la luz se encendió lógicamente. Comprobó pues con satisfacción que Dios no existía…

La Historia del Hombre es la Historia de la Humanidad a la que, por cierto, pertenece.  Existe un filósofo llamado Pico de la Mirandola (1463-1494), considerado hoy uno de los impulsores del Renacimiento Italiano que llegó a escribir en 1486 en su extraordinarias “conclusiones filosóficas cabalísticas y teológicas” lo siguiente imaginándose a Dios dirigiéndose al primer humano:

“Oh Adán, no te he dado ni un lugar determinado. No te he hecho ni celeste ni terreno, ni mortal ni inmortal, con el fin de que tú, como árbitro y soberano de ti mismo, te informases y plasmases en la obra que prefirieses… Podrás degenerar en los seres animales que son las bestias, podrás generarte según tu ánimo en las realidades superiores que son divinas”.

Y por esta imaginación intelectualizada Don Pico de Mirandola fue tratado hace más de 500 años como hereje por la iglesia católica en lo que se conoce en los ambientes eclesiásticos como la “herejía pelagiana”.

Desde el punto de vista intelectual no somos en absoluto distintos a los animales. Formamos parte de la naturaleza.  Nada más. El intelecto refleja el hemisferio izquierdo del cerebro: analista, calculador y reduccionista. Aquello que no se ve no se tiene en cuenta. Y de lo que analiza, “deduce”, Francis Crick, co-descubridor del DNA junto a Watson, publicó en 1997 lo siguiente:

“…. Algunas religiones enseñan que los seres humanos son fundamentalmente distintos al resto de los mamíferos, que los humanos están imbuidos de almas inmortales dándole un valor extra comparado al resto de los seres vivos. Pero el rico repertorio de pensamientos, sentimientos, aspiraciones y esperanzas parecen venir de procesos bioquímicos cerebrales y no de un alma inmaterial que opere de tal manera que ningún instrumento pueda medir así que… ¿qué cuestiones morales puede suscitar la clonación humana por ejemplo? No deberíamos refrenar el tema de la clonación por consideraciones morales…..

Difícil de rebatir…, desde un punto de vista científico, pero si tiráramos de la manta del intelecto, la Historia de la Humanidad nos muestra muchos dichos desestimados intelectualmente en cadena y cuesta abajo: primero creíamos que el Sol giraba alrededor de la tierra porque estábamos en el centro del Universo.  Luego con Copérnico se vio que no…, que era al revés, nosotros girábamos alrededor del sol. Al final resultó que ni siquiera el Sol es el centro de la Galaxia y, más aun que nuestra galaxia es una más entre cien mil… millones.  Es decir, nuestra gran Tierra resultó ser una mota de polvo galáctico. Luego decidimos que nuestra Humanidad es imposible que tuviera “solo” seis mil años o que se creara en seis días de “mil años” ya que las capas de fósiles etc…, sitúan a la Tierra a cientos de miles de millones de años deduciendo de ahí que la Biblia o es una estafa o en el mejor de los casos una metáfora.

Luego llegó Spinoza y nos contó que la libertad , que es lo que nos diferencia en última instancia de los animales, es un espejismo y que existe un determinismo existencial y que las cosas son como son y no podrían haber sido de otra manera (ver entrada en este mismo blog: la religión de los laicos). ¿Será cierto?

Luego llegó Marx y lo que dijo fue que la Historia de la Humanidad estaba determinada por las fuerzas económicas y por el deseo de la clase dominante bla bla bla… Es más, decía (y se dice aun) que la religión era una herramienta de las clases dominantes para enseñar al pobre a aceptar su miserable situación… Cierto……. ¿o no?

Luego vino Darwin y su Teoría Evolucionista y ese súper hallazgo de que el Ser Humano no era único en su especie…, y que por tanto había una nueva deducción: ¡no estamos hecho a imagen y semejanza de Dios! Es más aún: no solo no somos una imagen de Dios sino que desde el punto de vista intelectual, somos una mera rama de los primates. Pasamos pues de tener un tatatarataabuelo llamado Adán y Eva a ser tatatataranietos del Abuelo de King Kong…

Luego mi admirado Freud descubrió que en el sótano de nuestra mente oscilamos entre el Eros y el Tánatos, o lo que es lo mismo oscilamos entre pensamientos desde el punto de vista intelectual de acostarnos con mamá o matar a papá o viceversa….  Y así llegamos a la conclusión intelectual de que la religión desde el punto de vista Freudiano es la neurosis obsesiva producto de esos instintos y nuestra sensación de culpa… ¿Cierto?

Ahora en el siglo XXI han desembarcado los Neodarwinistas con su ataque a uno de los aspectos que creíamos hasta ahora que era patrimonio de la Humanidad: el Altruismo. Puesssssss Nooooo Señor: ¡esto no es así!

Según algunos de los sociobiólogos de esta corriente que abandera Michael Ghiselin, la persona no es más que el medio del que se valen los “genes” (¿recuerdan aquello del DNA…?) para perpetuarse. Y dice Michael Ghiselin, Catedrático de Berckeley, que con independencia de las historias que nos contemos a nosotros mismos, nuestros actos aparentemente altruistas son solo formas de garantizar la transmisión genética a la siguiente generación. En el fondo solo ayudamos a nuestros familiares en la medida que comparten nuestros genes. Y concluye: “Araña a un altruista y verás sangrar a un hipócrita”.  Hala….. ¿Será cierto?

Así que desde el punto de vista intelectual da igual todo porque no somos nada. Entre que soy el bisnieto de King Kong, que no tengo ni margen de mejora, ni poder de decisión, que está todo el pescado de mi destino vendido, que no tengo libertad (solo necesidad), ni siquiera hay una belleza moral en lo que contemplo sino tan solo una lucha sórdida por sobrevivir, no me extraña que cada día sea para nosotros (o al menos para muchos): “una especie de día de la marmota”, una mala repetición de ayer, esperando que el azar, me cambie de canal…

Así que el ejercicio que te ayudará (o no…) a desmantelar esta visión tan “marmotil” de nuestra existencia es testarla (verificarla): busca una situación de tu vida en la que te hayas encontrado una sorpresa contra toda la lógica intelectual. Seguro que hay algún atisbo de sorpresa en tu vida, quizás descubristeis que no tienes a King Kong por línea paterna (je…, para algunas cosa no estaría mal… uhmmm lo reconozco); quizás te llegó una vez la posibilidad de elegir entre “hacer” o “no hacer”; quizás descubras que nunca quisisteis matar a papá; solo querías parecerte a él o simplemente no te sentías “visto” por mamá…; quizás en un ataque de hipocresía aguda, subaguda o crónica, tuvisteis un gesto de altruismo o de solidaridad o vistes algún caso en el que el supuesto hipócrita altruista dio la vida, o perdió la salud durante su enfermedad “solidaria y/o altruista”… ¿ no?

Como dice Nietzsche en “Genealogía de la Moral, un escrito polémico” de 1887 (Editado por Edaf, 2000):

“Desde Copérnico el Hombre parece haber caído por un plano inclinado en el que cada vez más se aleja del punto central rodando cada vez más deprisa… ¿hacia dónde?, ¿hacia la taladrante sensación de su nada?”.

¿Hacia la constatación un día tras otro de nuestro día de la marmota?

Por cierto, la letra de la música de la película “El día de la Marmota” es muy sugerente, viene algo así como a decir: “Mira, con que tú me quieras y me des un beso de buenas noches, me basta, no voy yo a comerme el coco con este tipo de temas… ¿Tú qué piensas? Hala… ejercicios para tres semanas…

Nosolonavegante, te vuelvo a ver frente a la pantalla en catorce días… El primer jueves de noviembre.



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