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16. Quita la sombra de una duda: ¿estar o no estar?

3 octubre, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

El Final de las cosas refleja gran parte de su comienzo. Es decir, la fruta que brota es expresión de la semilla plantada. Por ejemplo: ¿te has fijado que la mayoría de los mortales cuando se acercan el final de sus días por enfermedad, o por senectud, “se pegan a la familia” dejando paulatinamente las actividades profesionales que le ocupaban la mayor parte del tiempo?

Eso demostraría, en opinión del Ben Ish Jai, lo que es realmente importante para la persona; su familia, incluso si en la foto  “finish” junto al moribundo  estuviese una persona ajena a su familia, esto podría dar a entender que esa persona ocupa un lugar importante en la vida del que se va a ir…

Esto se puede ver en el último capítulo de la Biblia cuando en Deuteronomio 32,1, Moisés bendice a los Hijos de Israel antes de Morir.  Lo normal hubiera sido que después de todas las peripecias de Moisés desde Egipto pasando por los 40 años en el desierto, sabiendo que va a morir, y más aun habiendo ya un sucesor nombrado por él, Josué, que se hubiese retirado gradualmente para dedicarle a su mujer Débora y sus hijos los últimos días. No es así. Los últimos días de Moisés los dedica a lo realmente importante para él. Y la Biblia lo enfatiza: “Y esta es  la Bendición que Moisés Hombre de Dios le dio a los Hijos Israel antes de morir”.

 

Al final todo se sabe. Todo se revela, todo brota en función de la semilla que plantamos. Por esta razón si nos condujésemos cada día como si fuese el último o parte de los últimos días, priorizaríamos para SER y para ESTAR donde queremos y donde debemos.

 

Quizás la pregunta shakesperiana de Hamlet está mal traducida al castellano. ¿To be o no No To be?  ¿Estar o no Estar?  ¿Estar con los que perdonan la vida, con los que te toleran pero no te quieren? ¿Estar con los que sabes que están por lo que representan pero si cayeses te abandonarían? ¿O estar con los que amas incondicionalmente independiente de que te correspondan o no? Porque, al final y al cabo, al final de este viaje, lo que  das es lo que te has dado y lo que no has dado es lo que te has quitado tú mismo.

 

 

Tag: desarrollo personal, crecimiento personal, sentido de la vida, misión de la vida, muerte

 

17. Corre como León…, o como Antílope. Pero “corre”

27 septiembre, 2017

“De 50 sombras de enGREYdos”

Muchos de mis lectores me han oído hablar de los Eneatipos: se tratan de nueve  “máscaras”  posibles  por las que nuestra Alma elige caminar por el Mundo.

Los eneatipos basculan entre una virtud y una pasión como dos caras de la misma moneda.  Cada Eneatipo, en última instancia conecta con uno de los antiguos pecados capitales de la Iglesia Católica; el uno representa la Ira, el dos el orgullo, el tres la vanidad, el cuatro la envidia, el cinco la miseria, el seis la cobardía, el siete la gula, el ocho la lujuria y el nueve la pereza.

Del Eneatipo 9 se dice que representa una pereza que recibe el nombre de ACIDIA. Llegué a escribir en el 2012 que aunque todos los eneatipos no son ni buenos ni malos, ni mejores ni peores que otros, porque representan en última instancia el “Mecanismo de Defensa” con el que nos protegemos del sufrimiento.

Del eneatipo 9 está dicho que es el que más cerca está de Dios porque hay un trasfondo de Humildad que está en las antípodas del “orgullo” del Eneatipo 2, que de alguna manera estaría, por decirlo de alguna manera, un tanto más alejado de la Divinidad.

Esto no es Así. Lo sabemos,  es solo una “Disquisición Teórica y de Hecho” se habla mucho y con desesperación de la pereza del Eneatipo 9. Del Daño que se hace. Y del daño que puede hacer.

En realidad lo que la pereza del 9 esconde es un mecanismo de hiperadaptación para no luchar por sus creencias o por lo que quiere, porque ello le supone sufrir. Sufrir por no ser aceptad@, sufrir para no ser excluid@ o evitar a toda costa sentirse aceptado por los demás o por el grupo. O por Papá, o por Mamá. O por el “importante” del momento.

Ello conlleva renunciar a su Yo, lo cual se parece a la Humildad y por eso “se dice que están mas cerca de Dios” pero…   algo puede salir mal.

Muchos Eneatipos 9 son dejados por sus cónyuges, o ninguneados por sus íntimos, en Mujeres representan la “Santa Cede”, la que siempre “cede”; en Hombres representan el “Bobo aparente feliz” que compra palomitas de maíz además de haber invitado a todos al cine… y llevarlos a todos ellos (unos seis con sus parejas) en su pequeño mini Morris, y, por supuesto, pagar la multa por exceso de pasajeros…

¿Es esto Humildad? ¿Es Bondad? ¿Santidad?… ¿En última instancia Amor?. Y en última última instancia… ¿es esto libre Albedrio?

Y ahora viene la “sombra de Grey” de la que estamos tratando:

“aspirar a no sufrir a toda costa y disfrutar del Amor es un engañabobo de la dualidad de Matrix”.

Hemos hablado también del pan de la vergüenza como el leif motiv por lo que venimos a este mundo a conquistar algo que nos supone un esfuerzo.  Si no fuera así, seriamos como gatitos o perritos tumbados al Sol toda una vida con el objetivo vital de Ser acariciados por el calorcito del Sol y la Brisa del mar. Y solo movernos para comer, y si “nos dan de comer”…  ¡¡¡¡mejor!!!

Olvidamos que en Términos Metafísicos (y nosotros somos meta – más allá—de la física). este mundo dual en el que nos encontramos, es como África. En África cada mañana el Antílope sabe que ese día tiene que correr más que el León porque de lo contrario morirá. Cada día en África, el león se despierta sabiendo que ese día tiene que correr más que el Antílope si quiere comer y sobrevivir…

En África, es decir, en Matrix, en el mundo dual que el documental que arriba les ponemos, da igual ser Antílope o León. Ambos tienen que correr y cada día que corren un día más que  “el otro”, es un día más de vida.  Y un día más… de superación personal.  De este modo se “valora” la vida.

Hiperadaptarse para que no te quiten lo que tú más quieres es una renuncia muy arriesgada que nos puede llevar a la frustración, al desconocimiento de uno mismo y a las antípodas de la famosa frase de Sócrates: “Conócete a ti mismo”.

Disfrazarse de Árbol al Antílope no le sirve de nada. Hacerse Vegetariano el león es imposible. Ambos tienen su pan de la vergüenza, su tikun, su misión, su propósito en la vida. Y la capacidad de poder decir en el último minuto “hice cuanto pude”.

Todos nacemos con los puños cerrados como diciendo “vengo a correr”; nos vamos con las manos abiertas como diciendo: “lo intenté”…

El Eneatipo 9 no quiere correr, por eso es perezoso, se sube a un Árbol de la Sabana – no se si la Sabana africana tiene árboles, creo que sí— y ahí se queda sobreviviendo de las chuches que le dan los turistas que vienen de safari a África admirados de ver a un león o a un antílope en la copa de un Árbol…

El final es triste, porque la frustración de no ser uno mismo con tal de ser feliz, les deshumaniza y acaban siendo usados como muñecos que se dejan manejar por los demás. Y el entorno lo sabe y les sigue el juego. Roma no paga a traidores.  Al final no encontramos el sitio, y nadie nos lo da. Y eso da rabia. Y la rabia te lleva a la autodestrucción o a vomitarla algún día convirtiéndote de repente en la niña del exorcista cosa más que improbable.

Es mal negocio  a largo plazo renunciar a lo que uno es.   Si eres León y llevas tres semanas en la copa del Árbol acabarás muriendo de hambre, y si eres Antílope o bien mueres de hambre allá en la copa del árbol, o bien mueres de aburrimiento, que quizás es peor porque es una muerte lenta. Y siempre está, además,  por aquello de la ley de Murhy, que te entre sueño, des una cabezadita, te caigas del Árbol…. y te coma el León.

Todos tenemos algo de 9 en nosotros; especialmente, los eneatipos 3 y 6 al que un servidor pertenece. Todos tenemos la tentación de diluirnos y renunciar a ser uno mismo con tal de no sufrir, de ser aceptado, de pasar una existencia feliz, hiperadaptada, pero cuidado con la trampa de hacerse el hara kiri espiritual y volver con las manos vacías sin la misión cumplida…, como me enseñó un sabio profesor que conocí:

A ver…, ¿qué es lo primero que te van a preguntar cuando tras la muerte salgas de la dualidad?

Respuesta: ¿por qué no has sido “TÚ”?

 

 

 

 

 

18. Quítale la manta

30 agosto, 2017

“De 50 sombras de enGREYdos”

 (Pues septiembre está para un reggetton lento de esos que no se baila hace tiempo)

 

Concretamente la tarde del día 21 de agosto a las 18:30, hora solar y a 28º53’ del  signo de Leo, cambió la luna.

El grado planetario en el que se manifiesta esta   conjunción según la Cabalah es un grado Yesod-Luna y coincidió  con un eclipse total de Sol como antesala a Virgo.

La luna, Leo (representa el Sol) y un eclipse total de Sol originado al alinearse  el plano orbital de la Luna  respecto al plano orbital de la tierra girando alrededor del Sol y, en este caso, la Luna cubriendo totalmente el Sol…, desde la observación desde la Tierra. Eso solo puede ocurrir en la conjunción Sol-Luna.

Es un fenómeno importante desde el punto de vista simbólico porque representa que la energía femenina eclipsa la masculina y, al darse desde la Luna que es Yesod (conciencia, esencia), sus efectos van a ser realmente impactantes a lo largo del mes de septiembre desde el punto de vista de la conciencia interior.

El eclipse total de Sol nos sugiere que Dios se oculta ante la movilización de la conciencia (Lunas)  para proponernos una profunda reflexión y concienciación de nuestro día a día, que acerquemos el zoom de lo que pasa o de lo que nos pasa y ver si es casualidad o causalidad, y después de esta reflexión, ponerlo en la balanza del próximo ciclo lunar (libra) y tomar “decisiones”…

En este caso el Sol se deja estar a merced de la fuerza femenina, lunar, interna, representante del inconsciente colectivo y de la imaginación y    deja  que la  Luna le arrebate protagonismo al Sol.

Algo así como si el Sol le sugiriese a los Hombres: “…y seréis como Dioses…    o como Demonios”. Buena prueba de esto es la antesala del atentado ocurrido hace días en Barcelona y que será el primero de una larga lista que solo tendrá fin en función de la verdadera conciencia, compasión y empatía del Ser Humano con su entorno.

Una manera de darle la oportunidad a Yesod para que ilumine Maljut…. O de que  Yesod se suba  a la parra, -Tiphereth-,  y pretenda arrebatarle el trono de la verdad y entrar en el dominio de la Demagogia y la Manipulación.

Y si tienes dudas de qué puedes hacer tú solo con tu luz, piensa en esta reflexión:

Un individuo que vive y vibra en el alineamiento con la energía de iluminación, alegría, y paz infinita, contrapesará la negatividad de diez millones de personas que viven en niveles más bajos de energía
Doctor Wayne W. Dyers

Siempre que hay un eclipse de Sol (total), Kabaleb dice al respecto que es indicativo de que existe una lucha de poder entre el cielo y la Tierra, el Yang con el Yin, Consciencia contra esencia.

Algo así como que  si la consciencia se sintiera secuestrada por la fuerza emocional,  y/o  que los sentimientos y  los  deseos  se salen de madre (se salen de Maljut, se salen de “Bina” de Maljut) dando lugar a la hipersensibilidad  y esta alimentara emociones y sentimientos.  El descontrol.

Hace unos días tuve la ocasión de experimentar esto. En un grupo de terapia todos aparentemente altruistas, todos Santos y  generosos, de conducta y verbo aparentemente  intachable, que con  la aparición de un par de  opiniones sobre  el sufrimiento de Barcelona y Cataluña tras los atentados, dejó lugar  a una pelea  dialécticamente agresiva,  caótica y descontrolada  de la que no tuve más remedio que salirme.

No se vayan a creer que me echaron de menos o que me pidieron que volviese, y eso que la discusión no iba conmigo aunque ganas no me faltaron de “echar un poquito de gasolina al fuego diciendo palabras como “caca, culo, Israel, judíos, occidente, etece, etece,  etece….

Uno  de los grupos no hacía más que repetir como un poseso: que digan la verdad, hay que decir la verdad (tiferet). Y yo pensé. Ya hay uno de yesod que se ha subido a la parra de Tiferet…

Un cabalista sabe, o debería saber dos cosas: no hay nada perfecto en este mundo imperfecto, y este mundo es conocido en los Mundos superiores como “El Mundo de la Mentira”. Nada es lo que parece.  Su simbolismo es el Cerdo, animal que muestra su pezuña hendida como si fuese “rumiante” pero cuando lo abres en canal ves que no lo es.

Está muy bien abrir el corazón, pero si ello implica sacar a pasear la lengua no está tan bien. Igual que “Creer” en Dios, esta perfecto, pero “Matar” en nombre de Dios como que tampoco esta tan bien…

Todas estas situaciones obedecen a cuando Bina de Maljut  se desparrama y entonces en vez de “recibir” Maljut, Maljut “bulle” como el casillo de leche que mi madre calentaba cuando era pequeño. Y así Virgo (la esencia) se queda compuesta y sin “luz”.

La lección para este mes de septiembre es:

 “No hay que perder la razón por tener razón, ni vale la pena generar un enfrentamiento para demostrar a toda costa que estamos en lo cierto”.

Esto fue lo que pasó en agosto mientras duró la conjunción lunar de Leo. Por ello, el único consejo posible   es echar el freno de mano de nuestras emociones, temperamento,  emociones e improvisación, porque esas no serán las mejores opciones para que las cosas salgan bien.

Por tanto, esta sombra que hay que iluminar consiste en bajar los ciclos cerebrales y “deseclipsar” al Sol (¿te has fijado que un eclipse no es más que una “manta”, pues klipa tiene la misma fonética que eklipse a nivel cósmico?).   ¿ Y que a pesar de haber visto la humanidad  más de 4000 millones de veces los eclipses de sol seguimos sin saber comprender y nos quedamos solo con la parte folklórica: buscar un espejito ahumado para intentar ver al sol detrás de su manta…?.

Así que escrito lo escrito y leído lo leído, no queda otra que bailar unos  reguetones lentos.

 

 

 

19. Evita el “des” propósito

15 agosto, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

El pasado 3 de abril del 2011 contaba en este mismo blog  la historia de mi “profe” de superación personal que un mal día enfermó, y próximo a morir  nos reunió y nos pidió que le acercáramos su propia “libreta de superación personal”.

Era una libreta donde cada uno escribía sus metas y objetivos semanales, su propósito de vida. Él, también tenía la suya. Fuímos a su estante y, tal cual como estaba,  se la entregamos. A continuación se levantó de la cama,  cogió una palangana,  roció con alcohol su libreta y le prendió fuego.

Estábamos en silencio,  mis compañeros de estudios y yo. Adivinando nuestra pregunta nos dijo muy bajito: “no quiero que cuando me vaya penséis que soy lo que no soy”.

Tardé años  en comprender aquella enseñanza. La “autenticidad”,  la “verdad” y la “honestidad”: su libreta de autosuperación personal planteaba objetivos y superaciones de tan alto nivel  que probablemente nosotros,  sus discípulos,  tras su muerte hubiésemos tenido la tendencia a sublimarlo como algo más que un ser humano cuando viéramos la envergadura de sus retos y logros.

Hasta ese punto puede un Maestro dar una lección: “cuando ya no permanece en el mundo físico”. Y la lección consistía en que debemos ponernos “metas y objetivos”, aunque sepamos que están fuera de nuestro alcance. Dichos objetivos y metas son para “nosotros mismos” y no un estandarte a enseñar para que los demás vean nuestra “dimensión” personal…

Toda acción requiere antes una “voluntad” que se traduce en un “propósito” que finalmente se convierte en la “acción final”. Cuando la acción es inconsciente y no tiene propósito, resulta difícil “encajar” a posteriori el propósito de la acción una vez manifestada esta. Y así es muy difícil encontrarle un sentido a nuestras acciones.

La sefira de “DAAT”  es la que surge de fusionar sabiduría (idea, propósito) con conocimiento, y la encargada de hacernos discernir entre los actos conscientes (y por tanto con responsabilidad y con sentido) de los que no lo son.  

 Al que discierne se le llama Tsadik (justo), y está  representado por el valor de la letra tsadik (צ), que vale 90 o lo que es lo mismo 10 veces 9 (el número de la maestría). Una por cada nivel sefirótico.

El Justo (tsadik) se diferencia del estado anterior (el del Maestro)  en que él sabe por qué está en el mundo.  Su misión y cuándo se va a “ir”.  Sabe que los que le rodean no son peores que él,  sino probablemente “mejores”, pero que no tienen conciencia de ello.

Llegar a este nivel no es fruto de la suerte,  ni de la casualidad,  es algo trabajado que denota haberse trazado una meta objetiva que hemos escrito en nuestro GPS mental.

El filo de la navaja.

1 junio, 2017

Siempre me han escuchado decir aquello de que la búsqueda de la verdad es parecida al caminar por el agudo filo de la navaja. Ahora tengo que explicar a qué me refiero con esta expresión. Decía Ken Wilber que dentro de los llamados Maestros Espirituales, están los juiciosos, los afables, los consoladores, los tranquilizadores, los preocupones; pero están también los forajidos, los terroristas psicológicos, los Chicos Rudos y las insoportables Chicas floripower de la realización divina. Todos de una manera u otra hacen su trabajo enfrentándote a ti contigo mismo, te importunan o te aterran, hasta que finalmente despiertas radicalmente a lo que en realidad eres. Y entonces ya te mueres. Porque “esa” verdad, la verdad del espejo de quien eres, es el motivo de tu existencia.

Así que, como sugerencia, mejor escoger a tus maestros con todo cuidado. Porque la travesía es dura. Si quieres que te animen, o que te soben el ego, o te den palmaditas en la espalda o te digan dulces palabras de consolación, lo mejor es la floripower y así caminar por la delicada senda del confort egoico. Pero si lo que quieres es despertar, si lo que quieres es freírte en el fuego de tu inconsciente más profundo e Infinito entonces, búscate un Maestro Rudo, confrontativo, de esos que te haga de espejo…, que te haga sentir incómodo, de esos que a veces te ponen colorado o en ridículo, y en el mejor de los casos te hacen llorar.

Yo tuve hace años Terapeutas así y la verdad dañaron mucho mi dignidad de persona pero reconozco que me hicieron vivir aquello que más temía, que era eso: el temor al ridículo, al desapego, al llanto público del desamparo….

“Cuando el tiempo llegue, te darás cuenta de que la auténtica gloria se encuentra allí donde uno cesa de existir”, decía Ramana Maharshi. Y es verdad, tu verdadera gloria y paz se halla al otro lado de tu muerte…., y ¿quién es capaz de mostrarte una cosa así? Solo un Terapeuta feo “Rudo”, tipo Oso que venga del océano de tus miedos, o que haya pasado por los mismos miedos que tu… y sobrevivió. Ahí no sirven los terapeutas amables ni los floripower, porque ellos no desean herir tus sentimientos. Ni quieren agobiarte. Solo quieren que vuelvas la semana que viene para seguir alimentando tu neurosis.

Fritz Perls, el fundador de la teoría de la Gestalt, solía decir que nadie va con el terapeuta para mejorar (por más que siempre digan eso), sino que van para perfeccionar sus neurosis. Y esto es verdad con los terapeutas blandiblues como yo les llamo, y que juegan a ese juego de “¡Miren qué espiritual soy! Después de todo, ¿quién sabe que es espiritual? ¿Religión? ¿Moral? ¿Crecimiento personal? ¿Transpersonal?

Por eso me encanta la frase del “filo de la navaja” como dificultad de recorrido de lo obvio a lo espiritual…, de la dualidad a la Unicidad, de lo “virtual” a la “verdad”…, dificultad que cuesta elegir ante el ancho y cómodo camino del ego, ese que recorremos solo pensando en qué tiene de bueno para mí aquello que me llega. Sin embargo, lo mismo no es tan genial esa forma de andar cuando  la infelicidad muchas veces nos sienta  ante un terapeuta, que con suerte sacude nuestros cimientos, y lo mismo logra que veamos más allá de nuestro propio interés.

A medida que vamos corrigiendo nuestra naturaleza egoísta, a medida que vamos cambiando nuestra intención de recibir solo para mí por el deseo de recibir para dar, el camino del ego se va estrechando, y cuesta. No es fácil corregir nuestra naturaleza que antepone la individualidad, y cambiarla por un pensamiento que incluya la colectividad. Es difícil hasta para aquellos que han visto que el camino para ser feliz, individual y colectivamente, trascurre por la senda del altruismo.

Incluso ellos caen una y otra vez en el egoísmo, pero lo que importa es la intención, y a pesar de errar, no pararán de presentarse oportunidades de rectificar. Situaciones que vemos como una adversidad, pero que a la larga no son sino la forma en que se nos invita a aprender que no debemos destruir el lado contrario a nosotros, que necesitamos aprender a vivir con él, aprender la habilidad de ponernos en la piel de los demás. Cada tropiezo superado del que aprendemos nos refuerza y nos acerca a conectarnos por encima de las diferencias.

Necesitamos nuestra individualidad, si, pero también conectarnos en un propósito por encima de nuestros deseos particulares, un deseo colectivo que nos una y nos desarrolle como humanidad. Un propósito que nos lleve a desear lo que es bueno para todos. Si la humanidad fuera altruista y actuara pensando en lo que es bueno para todos, no existiría lo que vemos en Siria ni Grecia, ni existiría discriminación, ni abusos, ni corrupción, ni maltrato… ¿Acaso desde el espacio se ven barreras o fronteras en el planeta?… algo estamos haciendo muy mal.

Desde aquí les invitamos a acotar el ego, a conectar con ese propósito por encima del propio interés, a caminar al filo de la navaja. Es difícil, pero todo es posible con amor… y un Maestro de los Rudos.

Hoy somos como nueces en un saco, y sin enemigos externos, estaremos totalmente separados unos de otros. Necesitamos aprender a construir una conexión por encima del ego de todos, o no podremos sostener a la familia ni a la sociedad ni al mundo (Thich Nhat Hanh)

Autora: NubePink

21. Matar el tiempo es como suicidarse a plazos…

1 mayo, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

¿Has estado alguna vez en una entrevista laboral en la que te preguntan “qué es lo que más odias”? Esa es una pregunta difícil de responder con éxito. Mi respuesta es que odio el desperdicio. El desperdicio de recursos, el desperdicio de esfuerzo y, lo peor de todo, el desperdicio de tiempo.

El tiempo es oro, o más que oro, porque con el tiempo se puede comprar oro, pero con oro no se puede comprar tiempo, y no sabemos nunca el tiempo que nos queda. Y además, sabemos que cualquier tiempo pasado nunca podrá ser recuperado. Una vez que se perdió, se ha ido (llegar a los 50 años hace que esta realidad sea mucho más profunda).

A menudo me digo esto de “matar el tiempo es suicidarse a plazos”. Cuando zapeo, o al clickear sin ton ni son por internet, a la deriva en lo que llamo “desperdicio cibernético”.Ya sabes, haciendo clic aquí y allá, en una interminable cadena de exploración. Ese es el momento para detenerte y pensar: ¿estoy haciendo algo productivo? (Revisar tu historial de navegación es una forma excelente de saber cuánto tiempo desperdicias).

Una vez escuché a mi profesor de cábala explicar que en la mayoría de las joyas, la piedra más valiosa es puesta en el medio y es rodeada por material de menor valor (como por ejemplo, un anillo de diamantes). La excepción a esto es un reloj de pulsera, en el cual, se ocupa un costoso armazón de oro, para albergar unos pocos resortes y unas agujas. Esto es así, porque en realidad, el tiempo es el bien más valioso de todos.

Nacemos como los más ricos del mundo, decía un anuncio de algo que vi hace unos días, y morimos totalmente pobres, porque el tiempo, esa porción con la que llegamos al mundo, se va gastando inexorablemente, sin prisa pero sin pausa, desde que llegamos e iniciamos nuestra andadura desde diferentes cunas, para experimentar, aprender y decidir qué hacer con cada momento.

Vivimos muchas veces metidos en una espiral ajetreada sin pararnos a ver qué estamos haciendo, a qué dedicamos “el tiempo libre”. El ritmo de la vida absorbe cada instante del día a día en mil cosas, que a veces nos hacen decir: “tengo la sensación de que el tiempo no me pertenece, de que hoy no he dedicado un instante para mí, de que he perdido el tiempo dejando escapar momentos que nunca se volverán a presentar”.

Como decía el gran Chaplin, la vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Todos y cada uno de los granitos de nuestro particular reloj son igualmente valiosos. No esperemos a cuando caiga el último grano para decir, espera espera…, me gustaría…

¿Te apetecen deberes?? Porque aquí y ahora podemos decidir qué hacer con este momento, con lo que está sucediendo en él. Sea lo que sea y hagas lo que hagas, ¿por qué no poner la atención y la intención a todo lo que puedas dar, a todo lo que puedas recibir, a lo que puedas aprender o enseñar?.

Decidir si es momento de amar por encima de todo, de no perderte en lo malo que te rodea, sino buscar algo para combatirlo o al menos no alentarlo, si ya llegó el momento de aceptar lo diferente de los demás porque cada cual lleva su propio camino, y ¿quién es nadie para juzgar al otro sin andar dentro de sus zapatos…? Tantas cosas pueden suceder en este momento.

Si paseas no te pierdas nada teniendo la mente ocupada en lo que no forma parte de tu caminar.

22. Destapar lo bello y lo sublime.

1 abril, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

Hay un paso más arriba de lo Bello y se llama “lo sublime”. A los filósofos siempre les ha atraído filosofar acerca de la distinción entre lo bello y lo sublime. La belleza es un concepto contenido, exquisito e intimista que  es lo que experimentamos cuando vemos una flor o un rostro hermoso.  Lo sublime nos arrebata y nos asombra…, o nos sobrecoge, es lo que sentimos cuando vemos una cordillera o un huracán.  Algo sublime nos recuerda que somos algo muy pequeño dentro del cosmos…, ante lo sublime…, de la inmensidad. También la ciencia  ha demostrado que las experiencias de la belleza y el asombro activan partes diferentes del cerebro.

La distinción entre lo bello y lo sublime no solo se da en el terreno de la estética, sino también  en la vida en general. Por ejemplo, tenemos amores bellos y amores sublimes. El rabino Joseph Soloveitchik escribió que Dios puede ser majestuoso e infinito como concepto de creador del universo y, sin embargo, también puede ser bello e intimista; como cuando su esposa yacía en su lecho de muerte, entonces Dios no se apareció de forma sublime sino que tomó la forma de “un amigo cercano, un hermano, un padre… Sentí  (decía) su mano cálida, por decirlo así, sobre mi hombro, me abracé a sus rodillas. Estuvo conmigo en los estrechos confines de una pequeña habitación, sin ocupar espacio”.

En la vida diaria también tenemos amores grandes y amores pequeños. Estos últimos, como el que sentimos por los hijos, nuestro vecindario o nuestro jardín, generan compasión, actos de servicios y un deseo de cuidar. Los amores en grande, como el que sentimos por la causa de los derechos humanos universales, nos inspiran valor y grandeza. Un pequeño amor es un pastor que protege a sus ovejas. Un amor en grande es Martin Luther King Jr. cuando lideraba a su gente.

La cantidad de amor en grande en una sociedad puede aumentar o disminuir. En Andalucía, creo que ha disminuido, así lo percibo yo en mi día a día del Centro de Salud. Antes éramos  generosos y hospitalarios…, ahora decimos cada dos por tres eso de “Ya estoy harto de dar…, bla, bla, bla…”

El amor grande es esperanzador, pero hoy en día, permítanme que sea pesimista, pues se pide recuperar lo dado al menos a medio plazo, y es que  oigo decir cada vez más… ¿y a mí qué?  Esa pregunta le resta estatura al Amor sublime y lo deja en un simple “favor”…

A mí se me ocurre que ya que hay tan pocas cosas sublimes en nuestro día, que la mejor manta que podemos quitar es…

Es….

¡Ya lo tengo! La mejor manta que podemos quitar este mes de abril es reconvertir un amor pequeño, una belleza como la sonrisa de tu hijo, o las manos de tu pareja y meterle el zoom de nuestra conciencia y hacerla ¡Sublime!!! ¿Qué te parece? ¿vamos?

¡Vaaaaaaaamosssss!

Oye, abre tus ojos.

2 marzo, 2017

Estas pasadas navidades me he dado cuenta que  las supuestas fiestas, desde hacía mucho tiempo, se habían convertido en una especie de carrera de obstáculos, a la que me había prestado casi sin darme cuenta.

Cuando veía acercarse estas fechas  se me ponían los pelos de punta solo de pensar en las compras, las comidas, organizarlo todo para que nada se olvidara…, para que todo fuera perfecto. La mayoría de las veces llegaba tan agotada a la meta, que me perdía lo verdaderamente importante.

Me di cuenta, que había olvidado el verdadero espíritu, el que está tras cualquier motivo que nos reúna con aquellos a los que queremos. Eso que llamamos en estas fechas el espíritu de la Navidad, esa ilusión que recuerdo de niña, ese olor a pucheros, ese abrir los ojos y saltar de la cama a ver qué cosa maravillosa me iba a regalar el día, y que en este mundo alocado y consumista, se había desvirtuado… al menos para mí.

A ese cambio de enfoque, que sutilmente ha ido sucediendo a medida que cumplía años,  también había contribuido la partida de seres muy  queridos. Mi hermana, mi padrino, mi padre…, y en este último año mi prima. Sus ausencias, habían ido añadiendo una añoranza y una nostalgia plagada de recuerdos,  que en esta época, igual que me sucedía en primavera, ponía en mí un punto triste en algo, que en esencia representa alegría y amor por todo, y por todos.

Odio la Navidad, me escuché decir un día… Entonces llegó a mí esta pregunta: “Elige una persona muy importante para ti y dime: ¿qué le regalarías?, ¿qué harías para hacerla feliz?”

Si quieres puedes jugar conmigo y elegir a esa persona especial.

Yo pensé en mi madre, y en que iba a traerla a casa a mimarla en Navidad, ese era mi regalo. ¿Pensaste en alguien? Bien, pues ahora viene la pregunta del millón…

¿Qué le regalarías a esa persona, si supieras que estas iban a ser sus últimas navidades? Recuerda que solo es un juego para aprender algo muy importante.

Una vez superas el  asombro que pueda causarte la pregunta, y si como yo, crees en que tenemos un tiempo contratado para lo que hayamos venido a hacer en esta travesía, ves que pensar en esa posibilidad no influye en nada. Puede que entonces te suceda como a  mí, y veas como tú regalo…, tú intención, se llena de nuevos matices.

Porque, lo que inicialmente era mucho trabajo para cuidar de una persona con casi 96 años, sutilmente cambió. Y como si de una película se tratara, nos vi buscando un menú sencillo que nos permitiera compartir el tiempo, algo para preparar a medias, algo en lo que estuviéramos juntas disfrutando con ilusión, en lugar de obligación. La ilusión que recuerdo, cuando de niña me despertaba  escuchando el sorteo de la lotería que impregnaba cada rincón de la casa… ¡por fin había llegado la Navidad!!!!

De pronto, pensar en preparar un plato se había llenado de amor y luz, y aunque no sé las navidades que aún podremos disfrutar  juntas, o si tendré la bendición de tener más, estoy segura de que con mi intención, y con la ayuda de Dios, mi mesa, mi comida y la convivencia que hemos tenido, habrán sido las mejores que podría imaginar para todos nosotros.

Ojalá que,  viva los momentos que viva,  consiga hacerlo sintiéndolos  llenos de todo el amor que he imaginado, y saboreándolos como si cada uno de ellos fuera a ser el último. Entonces el tiempo, ese que contraté al venir aquí, y que alguien dijo una vez que valía más que el oro, se convertiría en un constante regalo de Navidad para todos.

Con mis mejores deseos para que encontréis ese regalo especial, para todas y cada una de las personas a las que queréis, os dejo aquí  lo que me hizo pensar en compartir estas palabras. Como dice Nosolodoctor… ¡Dentro vídeo!!!!

Vivir siendo consciente de que este instante es único te ubica en el presente, y no perderte la posibilidad de llenarlo de “amor incondicional”, hace de este momento, de este ahora en el que discurre toda nuestra vida la mayor de las fortunas.

Autora: Nubepink

23. Cómo saber

1 febrero, 2017

De 50 SOMBRAS de enGREYdos

La protagonista y autora de la canción que da titulo a la canción con la que termino el post de este mes escribió hace muchos años en mi blog dijo  lo siguiente: “…Hay terribles trenes a los que nos sube la vida y de los que no podemos bajar o no sabemos bajar o  no sabemos que podemos bajar…,  no sabemos que hay puertas para poder bajar o incluso de los que no queremos bajarnos porque no vemos.  Y como dicen en los pueblos, el que no ve es como el que no sabe”.

Hay situaciones insostenibles que nos llevan a  vivir al límite de nuestras fuerzas y nos hacen sentir  que estamos  atrapados en una vida sin vida. Algo así como el púgil (nuestra esencia) en el rincón del cuadrilátero recibiendo  palos y esperando que suene la campana o que el árbitro “corte”. El que golpea es la insidia, la ignorancia, el lado oscuro…, que al apagar la luz (tu luz) te hace sentir  sin ilusión, frágil, impotente, sin dignidad, humillados, caótico en modo automático.  Sin plan “B”. Eso es “Insidous” el señor del lado oscuro.

Pero Si Hay Plan “B” (y probablemente C, D y muchas más), solo que no somos capaces de verlos por la falta de luz. Cualquiera de estas alternativas nacen de la intuición que es nuestro GPS que traemos de fábrica para cuando atravesemos precisamente túneles o triángulos de la Bermudas en nuestras vidas.

Nuestro Doble que es  el remanente de Alma que se ha quedado arriba, allá en el mundo de Briáh conoce todas las coordenadas. Mónica Villamarin en el siguiente video nos explica en clave científica un concepto teológico y cabalístico que enunció uno de los físicos que están de moda llamado Jean Pierre Garnier Malet acerca del Doble y la Teoría del Desdoblamiento del Espacio y el Tiempo, aplicado a la vida cotidiana.
El fenómeno del desdoblamiento del tiempo nos da como resultado el hombre que vive en el tiempo real y en el cuántico, un tiempo imperceptible con varios estados potenciales: memoriza el mejor y se lo transmite al que vive en el tiempo real.

Esta es una de las maneras de “como saber” bajarse de esos trenes que María José Coronado Luque  hablaba en mi blog que nos hacen transitar por esas situaciones insostenibles de nuestra vida.

Como saber es una canción de  Caradefuego.

Volvemos en un mes.

25. Recupera la perla

1 noviembre, 2016

De 50 SOMBRAS de enGREYdos

El otro día llegó a mí el llamado “Himno de la perla”, un relato novelesco y simbólico proveniente del libro apócrifo de los Hechos de Tomás. Este himno narra el descenso de un príncipe celeste al mundo perverso que el texto denomina de modo simbólico “Egipto,” en una misión consistente en hacerse con una Perla Única que aprisiona una serpiente en el fondo del mar.

Esta Misión se ve obstaculizada por la oscuridad que el héroe experimenta tras el descenso, pero que a duras penas solventa mediante  su despertar, provocado por la carta que recibe de sus padres “celestiales”, en la que le recuerda su alto rango y la importancia del encargo que debe cumplir. Una vez que logra el príncipe su objetivo, puede volver al reino de su Padre y vestirse una vez más con sus hábitos gloriosos.

A mí me recuerda mucho esta leyenda a otras muchas que hablan de un paraíso perdido y lo mucho que tiene que ver con nuestro paso por esta vida. Recuerdo el Viaje del Héroe, el Viaje a Ítaca, el Pan de la Vergüenza. De arriba a abajo o del Norte al Sur, da igual, siempre hay un exilio.

En todas estas concepciones independientemente de la religión que estemos tratando la idea central es siempre la misma: nacemos “mágicos”, pero perdemos esa “magia” a medida que ejecutamos el guión de la vida que alguien nos ha dado y nos convertimos en desesperados o en optimista, en ejecutivos o en esclavos, en triunfadores o en perdedores, en felices o desgraciados,  en malvados o en bondadosos, blandiblues o castigadores, etc… Y nos oscurecemos paulatinamente opacificando nuestra luz interior para posteriormente “rescatarnos”, encontrándole unas veces el encanto a la vida, otras veces el sentido de la vida y otras veces el propósito de la vida. Muy pocos elegidos encuentran las tres.

Lo que está claro es que para conseguirlo hay que transitar por un abanico de experiencias que van desde un abandono, un divorcio, un cáncer, un fracaso, una injusticia, una perdida afectiva etc… Solo transitando a través de una o varias de esas experiencias despertamos, encontramos nuestro “don”, transformamos nuestro carbón interno en un diamante, y acabamos por entender que estamos en el exilio. Fuera de casa.

Solo admitiendo que somos exiliados de un paraíso perdido podremos encontrarle el sentido a esta vida y acceder al conocimiento del  qué, por qué y para qué estamos aquí y por qué algún día tendremos que volver.

Ahora atentos y atentas pues estos son los ejercicios para quitarte una nueva sombra:

1) Identifica quién eras tú antes de las experiencias que opacificaron tu luz.

2) Recuerda qué experiencia fue la que te terminó de desconectar  de tu “origen”.

3) Imagina cuál puede ser tu sitio en el mundo.

4) Escribe en tu GPS virtual hacia dónde quieres caminar…

Nosolonavegante, seguimos juntos un mes más…



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