Archivado en: ‘El otro lado de la luna’ .

2. La Hermandad de los Gansos

28 noviembre, 2018

“Debe haber otra manera de atravesar la dualidad,

otro modo de llegar a la verdad,

debe haber otro modo de pasar de una orilla a la otra….

 Debe haber otra manera de volar

que no sea solo en contra de corrientes ideológicas,

ya sean de aire frio o de aire caliente,

 al fin y al cabo, corrientes que crean torbellinos difíciles de solventar…”

Me habéis podidos leer desde el pasado 2011 prácticamente el mismo discurso una y otra vez, con algún que otro matiz: el valor de nuestra propia individualidad como elemento innegociable para poder alcanzar la felicidad o Bienestar con uno mismo, y el autorespeto como forma de imaginar el lugar que ocupa uno en el Universo.

Solo que…, todo eso es o debería ser… al servicio de la “colectividad”.  Se puede ser Egoísta, pero nunca Ego-CÉNTRICO. Egoísta implica mirar por uno antes que por otros, lo cual puede ser reprobable pero nunca será ilegítimo. Lo que nunca podemos ser es Egocéntricos porque, afortunada o desgraciadamente, no estamos en el cetro de “nada”.

No somos realmente  importantes (imprescindibles)  para nadie y jamás podremos rellenar nuestra carencia interna con algo de fuera.

A lo más que podemos aspirar a lo largo de nuestra vida es a dos cosas:

A estar en paz con uno mismo porque nada escondemos e intentar mantener cierta coherencia entre pensamiento-sentimiento-nuestra palabra y nuestra acción, lo cual no siempre es posible…,  y a poder ejercer cada uno nuestra propia esfera de influencia; no por lo que decimos. sino por lo que hacemos. Un mundo mejor se refiere a una sociedad mejor, y una  sociedad mejor solo puede estar integrada por individuos sanos, equilibrados, responsables, que piensan más en ser Humanos “derechos” (de pie), que en sus “Derechos” Humanos y reivindicaciones.

Salomón Michan nos dice  que tenemos que copiar la forma en la que los gansos viajan (vuelan). Lo hacen en “V”, con el vértice delante porque dicha posición  beneficia al que está detrás en la formación, y porque la bandada consigue aumentar hasta en un 70% su capacidad operativa de vuelo.

Es decir, cuando la colectividad, la sociedad, comparte un destino común y todos saben a dónde ir, la formación ideal es la de   una “V” “gansa” (una enorme y gigantesca “V”). Se llega más fácil, descansado y rápido, volando como los gansos.

Viajar de esta manera tiene otras ventajas que deberíamos copiar de ellos: ellos se dan cuenta del cansancio que supone volar venciendo la resistencia del aire, porque si volasen solos tendrían que descansar cada dos por tres. Sin embargo, viajar resguardado por el  compañero que tenemos delante de nosotros… ayuda a viajar a velocidad de crucero.

Si tuviésemos la lógica del ganso, nos acostumbraríamos a hacerle el relevo al líder. En la formación  de los Gansos, cada vez que el líder se cansa pasa al final de la formación, y el segundo ocupa su lugar sin detrimento del prestigio o cavod del que se ha puesto el último, porque a medida que otros líderes van cansándose, también ellos van pasando al final de la formación. El viaje es largo y los relevos nos permiten mantener siempre la misma velocidad de crucero, porque lo realmente prioritario es estar de acuerdo en la dirección que hay que escribir en nuestro GPS psicoespiritual. Además, los gansos que van detrás  graznan fuerte para estimular al líder y evitar que se duerma o distraiga observado el viaje. El graznido bien pueden ser algunas críticas, sí. Pero también palabras de aliento que nos pueden reforzar nuestra autoestima. Y cuando un ganso de la formación enferma  cae herido por el disparo de un cazador, dos gansos salen de la formación en “V” y bajan a tierra con el compañero para curarlo, asistirle y quedarse con él hasta que pueda volar o, en el peor de los casos, si fallece, hasta enterrarlo, para inmediatamente después, reincorporarse a los puestos finales de la formación.

Yo siempre he pensado que ese era el propósito de Dios con los judíos en el desierto aquellos raros cuarenta años: saber “viajar” en formación. Acampar en formación, pensar-sentir-graznar-y volar como un solo corazón. Quizás yo sea un soñador (que no creo), pero es posible comportarnos como una hermandad de Gansos.

¿Ustedes recuerdan un post que escribí hace años acerca de las diferencias entre los “hermanos de sangre” y los “hermanos de Almas”?. Pues bien, un peldaño inmediatamente superior al de la Hermandad de las Almas sería, en mi humilde opinión, la Hermandad de los Gansos. Vivir pensando en los demás, ayudando y pensando en lo que pueda necesitar el compañero no es una utopía hecha para “santones” ni “alternativos”…. Si los gansos, que no son obviamente humanos, lo hacen…, nosotros entonces ¿Por qué no?

Todo nuestro crecimiento individual, toda nuestra  sabiduría, conocimiento  y discernimiento, toda nuestra capacidad de dar y de restringir, todo nuestro esplendor…, ¿para qué es?  ¿Para quién es?  Si no es para el compañero de viaje,  ¿para quién es?  Si viajar por la vida se te hace duro, cansado,  ¿no hay otra manera de viajar? Si. Debe haber otro modo de ir por la vida…, sí que la hay…

 

 

3. Una manga de once varas.

25 noviembre, 2018

El trabajo duro hacia el exito es silencioso, la caída y el linchamiento siempre es ruidoso.

Antiguamente, en la Edad Media, durante la ceremonia de adopción de un supuesto hijo adoptivo, el padre que adoptaba  debía introducir al futuro hijo adoptado por una manga de una camisa de once varas, claro, sacándolo por el cuello para posteriormente darle un fuerte beso en la frente como prueba de la aceptación de la paternidad. La vara (835,9 mm) era una barra de madera o metal que se usaba en aquel entonces para medir cualquier cosa. En aquel contexto once varas equivalían a más de 9 metros, dando a entender que se trataba de una camisa con una manga exageradamente grande, en la misma medida de lo que el futuro le iba a “caber” de amor y bendiciones.  Sin embargo,  ocurría que,  a veces,  estas adopciones no eran del agrado del hijo adoptivo, y entonces se le recomendaba a éste que no se metiera en esa camisa de once varas (que no se dejase adoptar), vaya a ser que se arrepintiera.

En metafísica el número once se consideraba un número indefinido situado más allá del 10, que significaba la plenitud, y cuyo significado era “demasiado”, y por esto se entendía que era una camisa demasiada larga… para que fuera bueno.

Hoy día la expresión meterse en camisa de once varas, se usa cuando una persona se complica la vida inmiscuyéndose o dejándose contaminar en asuntos o problemas que no le son propios, y entonces un tercer observador  le aconseja que no se meta en camisa de once varas. Cuando a alguien se le dice  que se está metiendo en camisa de once varas significa que se complica  (y/o la complica a los demás) la vida innecesariamente. Otras veces  se aplica a aquellas personas que por ser excesivamente serviciales prometen cosas que no pueden dar o que no dependen de él, no con ánimo de estafar, sino por las ganas en demasía  (once varas) de complacer a la otra persona. Pongamos el caso de un amigo que tiene un problema con su coche, y lo necesita inmediatamente porque precisa irse al día siguiente de viaje, y le decimos que se lo miramos y que  al día siguiente se lo tienes arreglado fijo, y que no hace falta que lo lleve a un mecánico que le va a dar gato por liebre. En ese caso nos estaríamos metiendo en una camisa de once varas. Este punto es una falla importante en nuestro sistema evolutivo, tanto para la persona que ofrece la camisa de once varas, como de la persona que confía en el gran facilitador.

A esta altura del crecimiento espiritual no es congruente depositar un exceso de confianza en alguien semejante a ti. En palabras del Zohar: “maldito el Hombre que confía en el Hombre”.

¿Entonces qué?,  ¿confiamos?, ¿ayudamos?. Lo recomendable es esperar a que te pidan tu opinión, al menos tres veces, y contestar siempre “te digo ésto porque me lo preguntas, y te lo digo desde mi verdad, pues habría que  ponerse en tus zapatos para vivir la realidad que estás viviendo”.  Desde mi posición yo haría…, bla, bla, bla….

Porque la manta que toca hoy quitar es la del orgullo de ser útil a la humanidad para así ser querido y respetado, así como en el caso de la “víctima”, evitar  depositar la confianza en una instancia probablemente inferior a la suya propia.

El problema de meterse en camisas de once varas  es, que tanto el equivocado como la victima, reaccionan malamente tras conectar con la realidad al pasar a relacionarse con el entorno a partir de ese momento a través del sentimiento.

Cuando se pasa de la “emoción”  al “sentimiento”, perdemos en un día todo lo que hemos  ido atesorando toda una vida. Cuanto más nos alejamos  de la voz interior que es nuestro pensamiento, más nos desborda las emociones, y  más nos alejamos de nuestra conciencia relacional, y entramos más en el dominio de los instintos de supervivencia ante la decepción (unos con odio, otros con revancha, otros con venganza y otros con ambos, o con todo el abanico de los sentimientos activados).

Lo malo es que este sentimiento redunda en la palabra, y cuanto más alejada esté la voz interior de  la voz que emitimos, menos “verdadera” y objetiva será la “realidad” que estamos viviendo.

Lo malo de esto es que nuestro entorno, las personas que nos rodean y que nos retroalimentan, se crea en función de lo que decimos y hacemos, y no en función de nuestro pensamiento y/o voz interior y, claro, al entrar en la dinámica sentimental creamos un entorno (un contra-entorno) que refuerza y alimenta ese odio, revancha y/o  venganza que expresamos en nuestro dolor. Y es “ahí”, en ese momento cuando empleamos en nuestro discurso palabras como “mala suerte”, “injusto”, “no me lo merezco” etc…

Lo malo de la “manga ancha” es que al ser una manga de nueve metros no solo caben  el damnificado y su entorno sino también otros entornos y victimas que han vivido situaciones similares, y que conectan con el discurso público del primero, llenándose la manga de más voces que jalean lo mismo, y la manga no se llena, tarda en llenarse porque para eso era “ancha”.

Las palabra que decimos, las emociones que sentimos, al hacer lo que hacemos y el sentimiento con el que decimos lo que decimos, crea el nuevo orden social con el que nos relacionamos,  alejándonos cada vez más de nuestro propósito, y nos arrastra como una riada “sentimental” (y por tanto subjetiva) que nos lleva a  “desaparecer”.

Tal como decíamos el 16 de Abril del 2015, cuando empezamos a subir por esa escalera para quitarnos esa sombra número 50 de obligado paso, para trascender del estado de engreimiento (instinto + sentimiento) personal a otro más evolucionado y abierto que culminase en sacudirse la última sombra (sombra 1), que permita pensar, escuchar, sentir, detenerse, comprender,  para luego hablar y finalmente “hacer.  Un camino difícil no exento de trampas emocionales, que te pondrá tu propio  EGO, el cual no está interesado para nada en cederle el poder al Alma.

De ahí que sostengamos en estos escritos que atravesar los dictados de la vida, y pasar de un estado de “desnudez”  espiritual al de investirse con el ropaje de la dignidad humana, solo depende en primera instancia de tirar de  la manta adecuada que opacifica un determinado nivel de luz, así como llevar una camisa con manga larga pero de nuestra talla en la que solo quepa nuestro brazo.

Recordad que la primera sombra a desmantelar  era la del miedo a la muerte. La muerte del Ego que nos hace preferir “malo conocido” que “bueno por conocer”. En esta sombra, a dos del final, el miedo a haber hecho el ridículo, el miedo a perder la partida, el miedo a lo que habrán pensado los demás, el miedo a lo que sufre mi entorno, nos puede hacer regresar a la casilla de inicio en un “plis plas”.

Así que te queda la palabra, te queda saber si la palabra representa tu pensamiento o si la palabra expresa tu sentimiento. Ufff…

 

4. Los Engreídos.

25 noviembre, 2018

 

A  esta altura del Árbol de la vida, a tres escalones de liberarse de la dualidad, te habrás dado cuenta de cuan fácilmente construimos nuestra realidad a través de nuestra forma de hablar: si decimos “divina de la muerte”, por ejemplo, estamos diciendo que para nosotros lo divino y lo inerte vienen a ser una cosa,  si decimos: “asco de vida”, estamos creando una realidad desilusionante,  con medias verdades o mentiras “piadosa”, que finalmente nos repugnará y nos hará vomitar “asco”. Y así todo.

Palabras como “buena o mala suerte”, “me merezco o no me merezco”,  “no es justo o es justo”,  “es culpable o no lo es”, etc…, son las palabras que nos hacen crear nuestra realidad a corto y largo plazo. Pero saber no es conocer.  Yo, por ejemplo, sé lo que es un parto y he asistido a muchos pero no “conozco” (vivido)  un parto; sé que duele pero no me ha dolido a mí, sé que merece la pena pero no sé hasta cuanto sí o no merece la pena.

Lo que sembraste ayer es lo que recoges hoy, y casi el 100% de las veces nosotros convocamos de forma inconsciente los acontecimientos futuros. A mejor y  mayor conocimiento,  mejor y más libre elección.  Porque la necesidad está en las antípodas  de la libertad.  “La verdad nos hará libres”. Cierto. Pero nunca tendremos en este plano y en nuestro nivel la verdad absoluta, aunque las personas inmaduras e ignorantes vayan por la vida “en nombre de la verdad”  juzgando y emitiendo edictos sobre tal o cual cosa, que poco tiempo después en función del guión de sus vidas defiendan lo contrario y defiendan la “nueva” verdad.

La verdad, que en hebreo se dice EMET tiene un valor de guematria de 9. El nueve es el último número de la individualidad. A partir de él empieza la pluralidad y la convivencia. Cualquier número multiplicado por 9, suma 9. Es decir, el 9 no cambia, ni multiplicado por 3 (27=2+7=9) ni  multiplicado x 15 (135=1+3+5=9). La verdad no cambia en función de nuestros intereses, ni en función de nuestras necesidades, ni en función de nuestro sistema de creencias al cual pertenezcamos. A la única verdad que podemos aspirar es a “nuestra verdad”, y nuestra verdad consiste en pensar, sentir, decir y hacer lo más alineado posible, aunque casi siempre como observaréis pensamos algo, sentimos otra cosa, decimos una parte y hacemos lo contrario.

La manta número 4, la sombra de los “engreídos”, es esa: ¿Quiénes son los engreídos? Aquellas personas que viven en “la” verdad absoluta y no se interesan para nada en “tu” verdad. Viven para conquistar opiniones y voluntades ajenas que retroalimenten su verdad, porque no debería haber otra. Son una especie de ISIS anímico que corta tu  cabeza, si piensas, sientes, hablas o haces de un modo “que no se lleva”.

Precisamente, para defendernos del pavor que nos da ese ISIS anímico, se va construyendo eso que llamamos “EGO”, que nos vende la moto de que nos protege de la incertidumbre, del rechazo y del desamor. Tampoco es verdad.

Siempre tengo muy en cuenta un consejo de mi Catedrático de Psiquiatría, Don Manuel Ruiz, que allá por el año 1980 me dijo, entre otras muchas cosas…

  • Salama, cuando alguien le diga que es usted lo mejor y que gracias a usted se ha sanado de tal o cual afección…, no le crea. Y cuando alguien le eche en cara o le diga: es usted un pesetero, una mal persona, tal o cual…, igualmente, no le crea. Porque solo usted sabe lo que es, y la proyección que usted da hacia los demás no es usted. Es simplemente una proyección, algo virtual, que depende del observador no del emisor. Así que no se pase la vida alimentando y gastando energías que sostengan esa proyección que a usted le reafirma, o intentando lo contrario, es decir, no se pase la vida intentando revocar la imagen que tienen de usted. Se dará cuenta más tarde que pronto, que la vida se le pasó en intentar, en perseguir al pollito equivocado, y cuando uno se da cuenta, queda poco tiempo y mucha soberbia para reconocer que estábamos equivocados.

Gracias Don Manuel. Verdad de la buena. Je…

Nace una estrella y se apaga otra.

5 noviembre, 2018

Ayer fui al cine con mi mujer. Elegimos “Ha nacido una estrella”, por elegir una. Tenía buenos recuerdos de la versión de Barbra Streisand, por eso le puse mi gesto torcido a mi mujer cuando supe que la protagonista era Lady Gaga ya que no soy nada fan.

Más bien lo contrario. Estoy ubicado en las antípodas conceptuales de su Universo.  Incluso reconozco que  me produce rechazo. Sin embargo, tengo que reconocer que me sorprendió. Ver a Lady Gaga sin máscara y poder acceder a una actriz y cantante verdaderamente talentosa, mucho más allá de lo que ella deja ver en su performance diaria, es realmente una sorpresa. No me importa para nada reconocerlo y darle el  sitio que tiene como artista.

Admito que me sorprendió. Y admito que no pude evitar que se me escaparan algunas sutiles lágrimas al final de la película, por no decir de la letra y música de la película, que deja muy muy atrás a la ya muy buena Banda Sonora de la versión de Barbra Streidsan y Kris Kristoferson. 

El soundtrack es genial, la historia igualmente genial, y la actuación de Gaga y también de Bradley Cooper, también genial. Es fácil empatizar y sentir a flor de piel su historia …

Después me he enterado que todas las canciones se grabaron en riguroso directo por petición expresa de Gaga, lo cual dice  mucho de lo que ella quería demostrar en esta película. Realmente consigue hacerte sentir que estás en un concierto.

Pienso que el mensaje, así como el hecho de que sea Gaga quien la protagoniza, no es casual y hay mucho que “leer” tras una simple mirada a la pantalla.  De hecho, el hecho de que en la primera escena intimista Bradley Cooper, le pide a la joven Ally (Lady Gaga) que se quite las cejas postizas con las que acababa de actuar en un club de Drag Queens, no puede ser casual y lo interpreto como símbolo del deseo inconsciente de Gaga de desenmascararse en la gran pantalla de la máscara de su vida, y mostrar su talento real.  Una cosa es a lo que se dedique una persona  y otra cosa es lo que lleva dentro, que podrá (o no), querrá (o no), o sabrá (o no) mostrar. Y ella pudo, quiso y supo. Y es que hay trenes que no se pueden dejar escapar.

Y resulta hasta cierto punto chocante ver a Lady Gaga sin maquillaje, guapa y cuasi femenina, liberada de la artificiosidad del rol  público y mediático que es lo que le ha hecho “archifamosa” como cantante. 

La película es un reflejo inverso de su vida  intentando darnos a entender que, tras la aparatosidad de sus disfraces, hay una artista con un gran talento.  Una especie de justificación de lo que hacemos muchos de nosotros. Ampararnos en la forma y en el exterior para vender un producto en el cual la cáscara de la fruta se paga más caro que el interior, cuando el interior, el interior de cualquier fruta deliciosa, siempre, siempre es mejor, por eso se llama fruto, que la cáscara que la protege.

Además, Cooper que además de actor es el director de la película  deja a años luz  la primera versión que interpretaron  James Mason y Judy Garland, y también muy lejos  a la segunda de Kris Kristoferson y mi admirada Barbra.   

La clave está en el mensaje: poder tener compasión (entender y sufrir por él) del personaje masculino de esta historia, mientras que las versiones anteriores daban a entender de que Jackson Maine, la estrella del rock, a la que da vida Bradley Cooper, era simplemente un alcohólico perdedor, pero, esta versión nos hace ver que detrás de ese alcoholismo hay una terrible herida infantil, una enorme falta de calor humano, una verdadera infancia desdichada con dos hermanos mal unidos por la sombra de un padre ausente que fue más hijo que padre, y que este equipaje en la mochila solo puede conllevar un vida desgraciada, aunque sea un hombre bueno y genial.

Porque los lastres  de los traumas de la infancia, la soledad y la fiereza de su adicción, son mucho lastre, y los instintos de autodestrucción están muy a flor de piel.

Un cóctel inapelable de lo que llamo el fracaso del éxito, que tarde o temprano uno acaba bebiendo cuando  empiezan a haber otros intereses. De eso trata la enorme canción estrella de la película. La escuchamos y termino.

Y decía lo de un hombre bueno porque es el que le da a Ally (Gaga) el consejo, el apoyo y la oportunidad, las tres cosas que hay que saber  para sacar petróleo de una persona que lleva máscara. Y el mensaje subliminal: como  se va quedando sin sitio en la vida hasta verse abocado a tomar serenamente una decisión.

Tuve un profesor de Psiquiatría que me dijo que el suicidio puede ser por desesperación o por sublime inteligencia.

Pues eso. Descubrir a un artista virgen, pura en performance, sin estilo, solo contenido y con algo que decir, y  ver cómo a medida que el éxito llega y vienen otros a “aconsejar” y a “mejorar” el producto, lo único que hacen es adulterarlo, solo te deja la salida sin hacer ruido y dejar que  corra el aire…

A mí no me cabe duda que todos los días nace una estrella, pero casi siempre mueren pronto porque hay muy pocos   Jackson Maines en la vida de la gente. Quizás porque murieron alcoholizados y aburridos de su propio éxito, ya que solo los genios son conscientes que el éxito nunca rellena las carencias infantiles.

 Solo te ayuda a pagar las facturas.  Así que…, por favor, no dejen de ver la película y opinen en consecuencia.

 

5. No me compares.

10 octubre, 2018

De 50 sombras de enGREYdos

A menudo vemos en la lejanía de un camino el espejismo de un fuego ardiente que en realidad no existe cuando nos acercamos.

La vida como cualquier camino y nosotros como cualquier caminante también somos así.  A muchos de nosotros el corazón se nos  inflama o parecemos inflamados ocasionalmente ante una experiencia mística, espiritual,  que nos hace “creer” (no “crear”) un fuego ardiente, pero que después de un tiempo ante una nueva adversidad o simplemente por mimetismo con todo lo que nos rodea, alguien  se acerca al divisar ese fuego interno que parece que teníamos, y se ve que por H o por B, que ese  entusiasmo del que hacíamos gala,  se disipó y realmente seguimos estando en  la realidad de lo que éramos antes.

Y volvemos  a lo que siempre fuimos. Nuestro  fuego interno, ese fuego que daba calor a nuestro ámbito de influencia, duró simplemente unos días, unas semanas, unos meses a lo más.

En realidad fue nuestra necesidad de ser útil que al fin y al cabo es “puro ego” aunque refinadísimo, o el   de reconocimiento de nuestro “status”, o la necesidad de sentirnos “especiales” (en realidad lo somos…),  lo que prendieron ese “Espejismo de Fuego”. Sentimientos que se juntaron y que prenden nuestro  corazón; pero en realidad fue la sensación de salir del armario de la materialidad o el dolor por una crisis existencial  lo que activó esa situación…

Porque, a esta altura de la escalera, y con tan solo 4 sombras más por descubrir, deberíamos tener claro que  si no se alcanzó previamente una conciencia de error, una verdadera clarividencia de que nosotros convocamos consciente o inconscientemente la realidad a la que hemos llegado  haciéndonos  errar, es imposible que haya verdadero arrepentimiento. Y si no hay verdadero arrepentimiento es imposible que se produzca tu mejora como producto “universal”.

Del mismo modo que en cualquier empresa existe el concepto de productividad ante la “mejora continua” (Departamento de Control de calidad encargado de que lo que publicitamos sea real y no el engaño del espejismo de la bruma)  deberíamos tener ese “amigo verdadero”, imparcial y objetivo que te dice lo que no quieres escuchar (normalmente suele ser la pareja,  capaz de decirte cuándo nuestras acciones son mas “de escaparate” que  “trastienda”.

Porque no hay una cosa más ridícula que ir de “santo”, “perfecto” y “espiritual”, y que baste un poco de  viento frío  (un nuevo revés, una decepción, una expectativa no cumplida, una falta de reconocimiento por parte de los demás, etc, etc, etc…) para que se disipe el deseo (fuego) de ser mejor ante uno mismo, y no ante los demás, y nos tiremos al barro arguyendo el lema del otro lado: de perdidos… al río”.

Muchas personas son espiritualmente competitivas y andan comparándose continuamente con otros para ver quién es más espiritual, olvidando que el propósito de esta vida es la mejora continua de uno mismo …. Ante uno mismo. Esa es su “sombra”….

Tags: auténtico desarrollo esperitual, desarrollo personal real, crecimiento espiritual.

9. Amor Eterno.

4 mayo, 2018

De 50 sombras de enGREYdos

Conforme vamos subiendo por la escalera del Crecimiento Personal y nos acercamos a lo Transpersonal, vamos tomando conciencia de que a pesar de ser el amor una de las cualidades más trascendente y elevadas de la especie humana, no siempre resiste la prueba del tiempo.

Desgraciadamente pocos son los amores eternos. A veces porque equivocadamente vemos que no recibimos en contraprestación a lo que damos, y por tanto dejamos de otorgar, y otras veces simplemente porque no hemos sido constantes en el ánimo, o en la voluntad de dar debido a nuestras fluctuaciones psíquicas o físicas  a lo largo de nuestra vida.

El famoso “Yo soy Yo y mis circunstancias”. Y circunstancias hay muchas y nuestro Yo más débil de lo que creíamos. Otras veces el Amor se pierde porque quedó trabado en el mismo amor, y no supimos o pudimos perdonar o ceder ante la postura de nuestro prójimo….

Por eso muchas veces el Amor aunque existe no llega a verse, no llega a cristalizar…, y, definitivamente, no llega a verse.

¡Hay tantas cosas que existen y no se ven ¡!!! Muchos amores abortan y no llegan a nacer y a existir realmente, aun a pesar de que se puso la semilla adecuada en la matriz, quizás porque algo falló en la secuencia que todo proceso debe tener si quiere sobrevivir en este mundo tan poco sutil: raíces-conexión-afinidad-cristalización- madurez.

Cualquier factor ajeno al amor en sí mismo: interés, sumisión, atracción, admiración, y todos los etc… que quieran ustedes añadir, puede evitar que el amor cristalice y madure.

Y por Amor Maduro me refiero, a esa sensación de dignidad tanto en el que da como en el que recibe que te hace sentir que aun a pesar de ser una pequeña lucecita en todo el ingente macrouniverso y más allá, tienes un sitio , un “dominio” especial, personal e intransferible que impedirá que, por los siglos de los siglos, te “des-moralices”, y que tu espíritu  se quiebre y se eche a perder. Esa sería la auténtica muerte. ¿No creen?

Amor y trascendencia, amor y dignidad, aprender a amar, saber amar.

10. No seas un Zombie

1 mayo, 2018

De 50 sombras de enGREYdos

En el supuesto de que seas de esa rara avis existencial que constituyen los CREYENTES, estarás conmigo de acuerdo en que Dios no creó el mundo por diversión, ni como un experimento científico, ni tampoco porque se sentía solo.

Los cabalistas explican que Dios creó el mundo porque no existía nada ni nadie fuera de Él, es decir, no tenía la posibilidad de “dar”. Por lo tanto, el propósito principal de la creación es recibir y a su vez reenviar esa  bondad a otros. De este modo, se puede decir que la forma más profunda que existe de emular a Dios seria a través del acto de dar.

Ahora bien tú podrías decirme que, a veces, simplemente no “sientes” deseos de dar. Y es lógico. Aun más; diría que es hasta humano. No siempre uno tiene ganas de hacer algo loable por el prójimo. Por muchas razones…

Nefesh-Ruaj y Neshama son las tres instancias o niveles de nuestra alma  que deben estar activadas para poder trascender de la dualidad y poder “comprender” cómo funciona el Universo. El Nefesh corresponde con el Hígado (Instinto), El Ruaj con el corazón (Altruismo-Solidaridad), y la Neshama con el Intelecto (Conciencia-+Lenguaje de las Ramas).

Así como cualquier bebé solo puede en virtud de su nefesh (su instinto de supervivencia)  pedir teta, y llorar por su necesidades sin tener en cuenta  lo cansada que esté su madre, o que sea de día o de noche,  con los años, y en nuestro proceso de maduración, vamos entrenando nuestro Ruaj o nuestra capacidad de ver al prójimo, Verlo y ponerse en sus zapatos, en sus necesidades, y en sus tribulaciones.

Esto es crucial para nuestra salud espiritual pues de no alcanzar el estado de Ruaj, no podremos nunca “encender” la Neshama. A este respecto el Talmud dice de alguien que no es capaz de darle a los demás  se compara a un “muerto viviente”. Un alma que no da, es un alma desnutrida y marchita. Un zombi.

Y es un error esperar hasta que estemos emocionalmente “inspirados”  para salir de nuestro estado de ZOMBI.  Por el contrario, a veces es mejor robotizarse y dar en modo DONANTE si esperar a estar predispuesto a serlo porque es a través del acto de “dar” como me transformo de RECEPTOR EN DONANTE, y no el sentimiento o emoción que me mueve a ello.

Serán finalmente mis emociones las que seguirán a mis acciones. Y de tanto dar acaba uno queriendo seguir dando pues dar y recibir son en última instancia adictivas.  Y mientras tanto, como quien no quiere la cosa, se habrá hecho mucho bien en nuestro entorno  y el mundo va mejorando pokito a poko. Je…..

 

11. Verdadero Amor

4 abril, 2018

De 50 sombras de enGREYdos

“Hay que ser un poco diferentes para amarse los unos a los otros. De lo contrario solo sería Amor “propio” también llamado “orgullo”.

El cuidador de Almas.

Amor es la cualidad humana más alta, trascendente y el primer requisito que nos conecta con los mundos superiores porque al fin y al cabo el Amor es el origen y fundamento de todas las interacciones humanas.

Es tanto dar como recibir.  A veces es un acto de amor “dejarse recibir”… para poder luego dar.

El Amor nos permite llegar más alto y más allá de nosotros mismos, sentir a otra persona y que esa otra persona nos sienta a nosotros. Pues incluye Empatía y Compasión. Las herramientas por medio de la cual aprendemos a sentir la más excelsa realidad.

El amor sano debe incluir también siempre un elemento de disciplina y discernimiento: cierto grado de distancia respeto por el otro, una evaluación de la capacidad del otro para contener tu amor. Comprensión.

Amor no es sinónimo de invasión ni tampoco de fusión. La fusión ocurre cuando el grado de amor y de cercanía es máximo pero no siempre ocurre así, y tampoco no siempre ha de ser así. Pregúntale a un padre que en nombre del amor, ha malcriado a su hijo, o a alguien que sofoca a su esposo o esposa con su amor y no le permite al otro un espacio propio para sí mismo.

La lluvia es bendición (Amor del Cielo)  solo porque cae en gotas, si cayese a chorro arrasaría con todo. Igual pasa con el Amor, debe tener una cadencia y una disciplina.

Todos querernos dar amor y recibir amor pero necesitamos una mesura, y un ritmo tanto en el  otorgamiento como a la hora  de recibir. Muchas veces querernos darlo todo y en ese proceso de darlo todo desaparecemos como individuo, y otras veces estamos tan sedientos que morimos de amor pues nuestro recipiente  estalla de tanto que recibimos  sin dar a medida que lo tomamos.

Finalmente el Amor debe estar en armonía. El amor armonizado incluye los dos ingredientes anteriormente mencionados de empatía y compasión.

Con frecuencia se da amor con la expectativa de recibir amor a cambio. El amor compasivo es dado desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, incluso cuando el otro no merece amor. La sefira de Jesed representa la Bondad que es Amor pero la sefira de Jesed tiene que combinarse con  Guebura (disciplina) y Tifieret  (Armonía o Verdad) a medida que desciende a los mundos inferiores para que sea “Verdadero Amor”.

Tiferet de Jesed es verdadero amor y por verdadero amor se entiende dar también a aquellos que te han herido y no solo a los que te quieren o te han otorgado. El amor no tiene nada que ver con el agradecimiento ni con el cariño ni con el sentido de la justicia sino que es una cualidad trascendente tan, tan elevada y altruista que es lo que realmente te mantiene conectado a la Fuente de todas las Fuentes. El Árbol de la vida verdadera y única fruta que un día no quisimos comer ante la curiosidad de probar los entresijos de un intelecto que nos hace navegar en el conocimiento del Bien y del Mal, de lo que hoy conocemos como “vida”… que no es vida.

¡Dentro video !

 

Bondad, generosidad, amor, amistad

 

13. Expectativa: CERO.

5 febrero, 2018

De 50 sombras de enGREYdos.

Muchas veces nos enfadarnos  y al hacerlo decimos y hacemos cosas que no son propias de nosotros. “No era yo”, solemos decir, cuando nos cuentan lo que dijimos o hicimos.  Detrás de la IRA está la frustración y detrás de la frustración está una expectativa no cumplida.

Realmente la expectativa “0” es la base de cualquier relación interpersonal que queramos hacer Eterna. Eterna significa sin principio ni fin.  Lo Eterno no es de este mundo, que es un mundo finito. Cuando esperamos algo a cambio de lo que hicimos, simplemente las gracias o cierto reconocimiento egoico tal vez se desmorone la relación.

Esto no quiere decir que tengamos que soportar situaciones abusivas. Quiere decir que si miramos para dentro, muchas acciones de aparente bondad y altruismo que hacemos, en su esencia, no lo son tanto, y existe en el fondo cierta ganancia oculta.

Por tanto, si logramos cerrar un poco nuestros ojos de cara al exterior, y viésemos nuestro manipulativo interior, quizás nuestro mundo sería mejor, más estable y… Eterno.

 

En el Libro La Palmera de Débora, del Ramjal, está escrito acerca de Dios que es un “Rey Humillado”, en el sentido de que Él provee a muchos, y muchos de esos muchos usan aquello que reciben para rebelarse en su contra o negarle.

A esta altura de nuestro crecimiento espiritual, después de haber quitado tantas sombras, debemos intentar imitar al Creador  en tener una expectativa cero en lo que damos y a quien damos.

Por eso el Universo es Eterno, porque la ley que lo rige es una ley verdaderamente altruista. Y el que lo dirige un Rey humillado…, pero que no se enfada con tal de que haya “reino”.

Tag: deseos, frustración, sufrimiento, expectativas ,dar.

 

14. Separar lo accesorio de lo principal

25 enero, 2018

De 50 sombras de enGreydos.

“La mayor parte de nuestras frustraciones vienen por una lectura rápida y superficial de nuestra realidad”.

Todo en nuestro mundo es dual: Fondo y Forma, Alma-Cuerpo, Yin-Yang, Recipiente-Relleno, Espacio y Tiempo, “principal y  accesorio”.

En realidad nuestra  vida es como una Boda. En una Boda  los novios y sus padres se preocupan y gastan tiempo y dinero en las características del banquete, la música y los invitados, y apenas reparan en la característica del anillo o las cualidades personales de los testigos ante el  acto  trascendente del casamiento, pues son dos personas que deciden unir sus vidas en un proyecto común, creíble y sostenible, donde 1 + 1 será igual a 1.

Cumplimos con alguien para que sean testigos de ese enlace, y a veces la elección de los testigos sigue más unos criterios sociales que trascendentales. Es más, muchas veces los novios apenas comen en su mesa el día del banquete; entre saludos, nervios, fotos, regalos y bailes es casi imposible.

En el mismo sentido,  nuestra  vida también es así; no distinguimos mucho entre lo prioritario (comer nuestro comida, es decir, vivir el momento con conciencia, alimentar nuestro espíritu, justificar nuestra existencia y engordar nuestro saldo energético-espiritual), de lo accesorio (ocuparnos de saludos, salir en la foto, triunfar, recibir regalos, tener una  hipoteca, competir con el vecino, prosperar… ), y nos ocupamos y ocupamos de tantas cosas “vanas” que finalmente apenas nos sentamos y comemos de nuestro propio banquete.

Tags: vivir conscientes, herraminetas para vivir espiritualmente, vida plena, apariencias y esencia, criterios para vivir con valores.



Licencia de Creative Commons
Nosolounblog by Nosolounblog is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.