Archivado en 31 enero 2011

Neuronas divinas

31 enero, 2011

Victoria Puig,  seudocientífica del Picower Institute , cuenta en su blog que el pasado septiembre asistió en Tarragona al Congreso de la Sociedad Española de Neurociencia (SENC). La SENC se celebra cada dos años en alguna ciudad española y reúne a gran parte de los seudocientíficos del país. Allí asistió  a charlas muy interesantes siendo la que más la impresionó la conferencia del Dr. Adolf  Tobeña, que se titulaba ‘Cerebro religioso, cerebro ateo’.

Al margen del morbo de saber qué iba a explicar un catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona sobre el cerebro y la religión en un auditorio inmenso lleno de neurocientíficos, el Dr. Tobeña presentó trabajos de un campo de la Neurociencia dedicada al estudio de cómo el cerebro vive la religiosidad y la espiritualidad.

Cinco meses después de este “incidente” apareció publicado en una de las mejores revistas de Neurociencia un estudio en el que investigadores italianos identifican a una zona muy concreta de la corteza cerebral como la responsable del nivel de religiosidad. Este trabajo ha generado polémica y ha llamado la atención de los medios de comunicación. Pero no es el primero de este tipo. Por ejemplo, en 2006 se publicó un trabajo en el que investigadores canadienses analizaron el cerebro de 15 monjas carmelitas durante una vivencia de ‘unión con Dios’ dentro de un equipo de resonancia magnética funcional. Los episodios ‘místicos’ estaban intercalados por episodios ‘control’: minutos de reposo con los ojos cerrados, o momentos en los que tenían que evocar el sentimiento de compenetración con una persona muy querida. Las monjas describieron sus experiencias de ‘unión con Dios’ como atemporales, de plenitud y gozo incomparables, y una sensación de descontextualización con lo que les rodeaba.

Durante estos episodios ‘místicos’ se activaron en sus cerebros las cortezas orbitofrontal, parietal y cingulada anterior, y los núcleos caudados del estriado. Este patrón de activación se parece mucho a los registrados en mujeres enamoradas ante imágenes fotográficas de su amado… ¿Significa esto que los circuitos neuronales del ‘amor a Dios’ y el enamoramiento romántico son los mismos?

La espiritualidad y la auto-trascendencia (cuando sentimos que somos más que nuestro cuerpo físico, o que estamos desligados de él) pueden ser experimentadas tanto por personas creyentes como no creyentes: puedes sentirte unido a Dios o a la naturaleza, o sentir que tu cuerpo es un todo con el universo. Ambas parecen depender enormemente del funcionamiento del sistema serotoninérgico: se conoce bien que el alucinógeno LSD, que activa muchos receptores del neurotransmisor serotonina, puede provocar intensas experiencias espirituales.

Además, es posible que la espiritualidad dependa también de la estructura de la corteza cerebral: una investigación realizada recientemente aquí entre las universidades de Harvard y el Picower Institute  ha descrito que aquellos que meditan tienen la corteza cerebral más gruesa de lo normal. Esto sugiere que podría existir una base anatómica que determinaría la propensión a que seamos más o menos espirituales. Así que es posible que nuestros genes tengan un papel más determinante de lo que pensamos en definir nuestra religiosidad y si eso es así… estaríamos abriendo la puerta a la posibilidad de que la existencia de una “genética espiritual”.

CONTINUARÁ la próxima semana.

“Ya se enamorarar” compuesta por Marisa Montes, Carliños Brown y Arnaldo Antunes (Tribalistas) habla sobre una persona que dice haber aprendido a amar como Dios ama. Cuando entran notas musicales entre las neuronas  divinas esto es lo que pasa.

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Buenos tiempos para el ruído.

29 enero, 2011

Como ya saben soy una melómana y por esta razón he metido las narices en  todos los recodos posibles de  los directos musicales. Precisamente, hay un hecho que nunca olvidaré y fue la petición expresa de un grupo  de sobrepasar los límites de los decibelios permitidos por la ley en su directo.  Más de uno se mareó.

Por lo tanto, aunque para  grabar un disco hay que hilar muy, muy fino , para seducir a un público algunos cogen la estrategia  de parecer enoooooooooooormes…,  o eso  era lo que pensaba este grupo de músicos.

Pero esto no está muy lejos de  nuestro día a día… ¿verdad?

Hay veces en las que nos atrapan las apariencias de alguien confundiéndonos,  ya sea a través de sus “grandes” palabras o de su “enorme” imagen…

Ruido de seducciones .

¿Cómo ser unos destiladores de la verdad? ¿Cómo penetrar la realidad a través del arcoíris orquestado de los fuegos artificiales del ruido de las apariencias?

Hace unos días hablé con una persona  que está escribiendo un libro  en estos momentos y siguiendo las directrices de su editora.  Una experta en retirar la paja  para dar lo mejor del creador en la medida justa de las circunstancias de su público potencial. Limpia el ruido y deja lo esencial.

Un libro o un disco es la distancia más corta entre tres seres: el lector u oyente, el creador y el silencio. Cualquier levísimo sonido se escuchará.

Ayer por la noche  y al hilo de lo que se ha ido hablando durante la semana,  un amigo comentaba que a él le parecía banal las misas que se celebraban después de los entierros… Le dije que era una forma que el grupo tenía de acompañar a los familiares para expresarles que estaban con ellos. El no lo comprendía…

El ruído de la cultura o el ruido de la religión, no tengo claro cuál (¿quizás ustedes si?)  ahogan muchos acontecimeintos cruciales en las vidas de las personas.

“Malos tiempos para la música”, podría haber sido el tema elegido pero creo que en estos momentos la creatividad bulle a raudales y si no,  pongan la oreja en internet… Otro lugar ruidoso donde los inmigrantes digitales,  como yo,  tenemos la suerte de venir de la antigua cultura analógica y afortunadammente ver menos ruido y  sentir más.

¿Recuerdan la teoría neuropsicológica de que los índigenas americanos no veían la llegada de los barcos invasores a excepción del chamán.? Algo bueno tenía que tener no tener los papeles de nativo digital…Ja, ja.!

Ego (miedo) y cultura, el tejido de las apariencias.

Philip Glass y su tema Glassworks (trabajos de vidrio) nos darán el contrapunto… para poder decir  ¡qué ruido tan maravilloso el de este compositor.!

Que la fuerza te acompañe para que el silencio sea tu guía.

http://www.youtube.com/watch?v=imbwn6iVryQ

Nos vemos en facebook o twitter.

Ego vs Ángel interior: el Pacto del Arcoíris

28 enero, 2011

En ocasiones se te abren varios frentes a la vez aunque no quieras: tu salud y/o la de los tuyos se resiente, el lugar de trabajo se convierte en un campo de batalla, los gastos inesperados se acumulan, la tensión se hace palpable en tus relaciones con los demás… parece que el mundo entero está en tu contra ¡qué mala suerte! Pero ¿qué es la suerte, ese factor en el que uno permanece inmóvil pero los resultados son abundantes y beneficiosos olvidando la máxima de que “si siempre hago lo mismo, obtendré resultados idénticos“?

La suerte (buena o mala) se la busca uno mismo, es la propia persona la que, con su percepción, convierte un suceso en venturoso o desafortunado. La experiencia me ha demostrado que incluso las peores pérdidas, las enfermedades más duras y las carencias menos adecuadas pueden convertirse en circunstancias propicias que aportan beneficios inesperados. Del mismo modo, lo que a priori se presentaba como próspero, puede transformar parte de tu vida en un periodo nefasto. Fortuna y fatalidad no son sino valoraciones a posteriori y cada cual tiene la opción de sacar lo mejor o peor de cada situación. Si ahora mismo no le ves el beneficio a tu coyuntura, sólo aguarda un poco más.

Hace unos años, alguien cercano a mí padecía una enfermedad poco halagüeña, sin embargo, no esperó a conocer los resultados de su revisión, creyó firmemente en su recuperación y planificó su futuro más próximo como si nada pudiera perturbarlo.”Mientras salga el sol para mí…” me solía decir. Ahora, asegura que fue una de las mejores cosas que le han pasado en la vida: “no fue agradable mientras duró, pero me enseñó cuáles son las cosas que de verdad importan y esa lección no tiene precio, de no haber pasado, ahora seguiría creyendo que tener el cabello largo (Ego) está por encima de mi bienestar“. En definitiva, hay que aprender a priorizar y eso significa poner al Ego en su sitio.

En el flanco opuesto, también conozco los efectos nocivos de la desesperanza y veo cada día como alguien a quien adoro se autodestruye porque no quiere ver que puede sanar, no cree que cambiando de modus operandi logre modificar también el resultado, sin haberlo intentado siquiera. No acepta ayuda ni brazos tendidos, tan sólo los que le refuerzan su postura autodestructiva. Esta persona en lo único que cree es en la imagen que hasta ahora ha proyectado de sí misma (Ego) y se aferra a ella no como si le fuese la vida en ello, sino que, de hecho, está dejando que la vida se le escape dominado por su Ego.

Dicen que el pesimismo nace del miedo a la alegría” y que es propio de “quien recibe luz pero sólo ve la sombra que él mismo proyecta“.

Todos tenemos nuestro Ego, ese avatar que en su día “creamos a nuestra imagen y semejanza” para relacionarnos con los demás y que ahora, tras concederle “libre albedrío” toma las decisiones por nosotros. Pero ¿qué pasa cuando quiere más, cuándo casi nos sentimos acorralados por nuestra propia creación que se ha vuelto corrupta ante nuestros ojos? ¿Cómo demostrarle entonces al Ego quién manda aquí? Es complicado destruir lo que uno mismo ha creado, como difícil sería para un padre acabar con la vida de su hijo… así que tal vez la contundencia de un “diluvio” exterminador y renovador acabe necesitando de un sello más light como el Pacto del Arcoíris, un quid pro cuo donde el Ego cumpla su función práctica y el YO la asuma la suya como gobernante.

La falsa humildad nos hace repetirnos “¿yo por qué me voy a destacar o imponer?” y convertimos una virtud en una vileza tal como la soberbia que nos anima a “no ser menos”.

Y es que la mayoría de nuestras actuaciones son interpretaciones de un papel políticamente correcto y humanamente inútil. Ya no obramos o nos comportamos de una determinada manera; representamos un rol que no deja lugar a la improvisación. Es el miedo a apartarnos de la zona de confort, de aquella que, aunque mala o no tan buena, conocemos a la perfección, incluso sus consecuencias. Un cuento que, de repetido, resulta tedioso y machacante.

De tanto actuar, el ser humano acaba olvidando quien realmente es.  Sin embargo, esta capacidad escenográfica, en su origen presentaba una intención educativa. Las primeras representaciones fueron ritos de origen prehistórico fruto de la comunicación necesaria para las relaciones sociales. O dicho de otro modo, la mejor forma de conseguir buenos compañeros de caza, por ejemplo, era enseñarle a otro cómo hacerlo y gran parte de ese proceso formativo consistía en imitar la conducta de los animales y la del propio cazador. Ésto, con el paso del tiempo, se convirtió en una especie de rito de iniciación que acabó en mito, despojando a la representación de su función primitiva y adquiriendo importancia como hecho en sí: ya no existe un propósito pedagógico sino que se busca el “fingimiento” en sí, por lo tanto, adoptar la apariencia física y el comportamiento de nuestro objetivo se convierte en una gran ayuda social.

Hasta aquí, podemos hablar de una mentira escénica “consentida” igual que la que se lleva ejecutando en los teatros desde la antigua Grecia. Fue entonces cuando redescubrieron la capacidad de este arte para adoctrinar y lograr la catarsis del público. En las tragedias griegas, el espectador experimentaba las emociones del protagonista, así como sus bajas pasiones y las repercusiones de dejarse llevar por ellas, aprendiendo lo que no “debían” hacer y por lo tanto, purificándose.

Así que, unas veces por defecto y otras por exceso, nos hemos acostumbrado a colocarnos, como los actores griegos, máscaras o capas de maquillaje que muestren un personaje con el que nuestro auditorio se sienta más identificado y hemos sustituido el pánico escénico por la vergüenza de ser uno mismo. Nuestro Ego es precisamente ese papel que interpretamos, unas veces para camuflarnos y otras para resaltar; es esa forma de ser  sin espontaniedad; es quien teme ser menos, más o igual que los demás y quien necesita que todo cambie por arte de magia para que las cosas vayan a mejor. Es un piloto automático pre programado y por lo tanto programable: si ahora hace lo que un día se le ordenó, se le pueden introducir nuevas pautas, dejando que el YO tome el mando y abandonando así la dependencia de la suerte y de las pre- ocupaciones, para pasar a ocuparse de las cosas.

Dicho ésto, os deseo  que disfruteis de la gozosa sensación de que cada día puede ser un punto de inflexión en el que vuestra suerte puede cambiar a mejor, una oportunidad de ver que el mundo está lleno de Gente que va de frente, que no esquiva tu mirada y que perciben el viento, gente que da la vida, que infunde fe, que crece y que merece paz; gente que nos renueva la pequeña esperanza de un día, vivir en paz, para vivir así, en miradas transparentes, recibir su luz definitivamente. Nubes van y van pasando, pero aquella luz nos sigue iluminando. Que fresca es la sombra que ofrecen, que limpia el agua dulce de sus miradas. Es por ti que empiezo un nuevo día. Hay Ángeles entre nosotros y están dentro de cada cual esperando que les dejen expresarse.

Un lugar en el mundo

27 enero, 2011

La ciudad donde vivo desde hace más de veinte años puede considerarse cosmopolita. Hay gente de los sitios más insólitos y sus circunstancias también lo son en algunos casos.

Por mi parte llegué con dos maletas, sin tener muy claro lo que buscaba, pero atraída por este lado del charco desde hacía tiempo…

Hoy puedo considerar que las cosas más importantes de mi vida hasta ahora las he hecho aquí, a saber : dar a luz a mis hijas, empezar a despertar para transitar con consciencia y cultivar así cada parcela, paso a paso.

En el camino me encontré con la enorme posibilidad de enriquecimiento que ofrece la variedad y con el desafío de  trabajarme  arraigo y desapego a la vez.  Pero el que se llevó la palma en dificultad ha sido sin duda  encontrar el SENTIDO DE PERTENENCIA.

Al principio comparas y eso no ayuda demasiado. Pero luego te vas dando cuenta que con  “los de allá”  que siguen estando en el corazón te pones al día tomando un café laaaargo, cuando vas o vienen a verte; estén vivos o no…

No sé qué te hace un buen día levantarte y decidir  pegar un golpe de timón, pero las respuestas a esa  llamada empiezan a manifestarse cuando conectas con los que sientes que son ( perdonad la posesiva expresión) los tuyos.

Ahora sé para qué tenía que venir. Nuestro ser interno siempre conoce los porqués y actúa como un GPS, aunque a priori no lo podamos comprender.  El pasajero oculto, como lo refiere siempre Nosolodoctor.

He tenido la gran fortuna de dar aquí con seres de una calidad humana exquisita a los que me costaría dejar de abrazar con frecuencia (vaya, el apego sigue ahí) si algún día descubriera que ese lugar en el mundo al que quiero enraizarme deja de ser éste.

Y  planteo la misma pregunta ¿Cómo se hace para saber cuál es tu lugar?

http://www.youtube.com/watch?v=fdYqpwwwmLU

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Corazón de león.

26 enero, 2011

Muchas veces lloramos la desaparición de seres queridos. Con diferencia es lo más difícil de tratar en la consulta de un psiquiatra. ¿Qué pastillas hay para asumirlo? A ellos les suelo contar un cuento que ya se ha convertido en “tradición” entre los pacientes. Se lo saben de memoria. Lo llamamos “Corazón de león” y reza así:

En un pequeño pueblo costero vivía una mujer solitaria. Amaba en silencio, realizaba acciones de bondad y caridad hacia los necesitados,  apenas intervenía en la vida social de la gente y, éstas,  aunque sabedora de su bondad no terminaban de hacer “migas” con la mujer.

Como suele ser habitual en estos casos, la gente se acordaba de ella sólo cuando la necesitaban: que si me puedes conseguir… Que si tú que conoces aque si… Después,  venía la soledad y el silencio, nunca tuvo la experiencia de tener un compañero a quien amar y que la amase…

Un día, mientras realizaba las labores propias de su quehacer cotidiano, llegó a un lugar que desconocía en lo alto de un edificio,  una especie de ático…, sorprendida se puso a observar en silencio y descubrió a un grupo de hombres  que  bailaban,  reían y cantaban con exuberante alegría y desenfado. Parecían cánticos litúrgicos y sobre la mesa solo había aguardiente. Daban palmas y cantaban y era evidente la alegría que despedían.

La observación de lo que veía la obligó a acercarse sigilosamente, cada vez más para poder mirar  más de cerca esta sorprendente alegría. Todos las hombres eran altos y apuestos y de poblada barba  y deseó uno para sí fervientemente, para no estar sola ni triste nunca más.

En un momento se dio cuenta de que sus abrigos estaban a un lado de la mesa donde ellos estaban, se acercó y robó uno de los abrigos que allí se encontraban. Cuando los hombres terminaron de cantar, fueron a buscar sus abrigos uno a uno y se fueron diluyendo como teletransportados con la imagen a modo de avatar de un enorme león. Pero uno de ellos se quedó rezagado porque no encontraba su abrigo y por tanto no podía “viajar”. Al verlo solo, la mujer se le acercó y le mostró el abrigo que había sustraído diciendo: “si te casas conmigo y vives conmigo durante 7 años te devuelvo tu abrigo”. El hombre, sin ver otra salida, y sin perder su  sonrisa  aceptó el trato y se fue con ella.

Durante mucho tiempo, aquel hombre la cuidó, la protegió, trabajó para ella, la amó  y  después de un tiempo tuvieron un hijo que ambos adoraban y enseñaban con cariño y paciencia. Le enseñó muchas cosas del mundo de donde venía. Le enseñó a cantar y a bailar la danzas de los woo li,  los secretos del sanscrito, del arameo, del hebreo y de la cabalah,  así como entender los significados de otros mundos y otros planos. Incluso le mostró aspectos sobre Dios, la espiritualidad,  y el mundo de la música. Pero lentamente, el hombre comenzó a desfallecer. Perdió su brillo y su alegría “natural”, adelgazó y perdió su sonrisa. Cada acto de amor  le costaba un esfuerzo y cierto dolor enormes. Entonces le dijo a la mujer que ya habían excedido los siete años acordados  y que necesitaba volver a su mundo. Ella  le contestó que si le devolvía el abrigo, él la dejaría para siempre y ella volvería a estar sola.

Una noche, el hijo de ambos escuchó una voz en sueños  que lo llamaba. Se levantó en la oscuridad y siguiendo el origen de la voz llegó a la enorme terraza de la casa donde su papá solía rezar y cantar. Allí encontró el abrigo de su padre, volvió corriendo y se lo entregó. El papá se puso el abrigo e inmediatamente se convirtió en un avatar de León y tras un impresionante rugido,  desapareció.  En cuanto el niño se dio cuenta de que había perdido a su padre se puso a llorar desconsolado, pidiendo al universo que se lo devolviera. Entonces su padre “volvió” lo envolvió en una especia de chal del mismo tejido que el abrigo que portaba  y se lo llevó con él al palacio del rey del Universo.

Allí, de vuelta al mundo primigenio, el padre  se recuperó en corto tiempo. Volvió a sentirse fuerte, ágil y alegre, recuperó su alegría ancestral y su lozanía. El niño fue reconocido como nieto por el rey del mundo y siguió aprendiendo muchas cosas acerca del mundo, del origen del universo, de lo divino y de lo humano,  del propósito de la existencia y de la ley del karma.  Pero un día le anunciaron que las lágrimas de su madre lo reclamaban y que Dios siempre atiende las lágrimas de las mujeres y que por tanto era la hora en la que el niño tenía que volver a vivir sobre la tierra porque esa era  su naturaleza primera.

Con gran alegría su padre le abrazó y le dijo un “hasta pronto” y le puso un abrigo negro como el suyo propio y le hizo partir para que sintiera, aprendiera y rectificara según su propia naturaleza terrenal con la advertencia de no perder su abrigo “espiritual”.

El niño creció y se convirtió en un hombre capaz  de cantar y bailar. Encontró una buena mujer: dulce, que le cantaba al oído preciosas melodías y además ambos disfrutaban escuchando la música.

Cada mes de septiembre cuando la constelación de libra (la balanza)  rige el universo  hay quien cada ciertos días ven a ese chico (ya mayor, con barba)  subir  al tejado más alto de la ciudad,  una especie de ático,   envolverse en su abrigo y cantar  y bailar como un animal extraño,  mitad hombre mitad león. Esos son los días en los el cielo (padre) y la tierra (madre-hijo) se vuelven a encontrar.

Moraleja: debemos ser fieles a nuestra esencia. Venimos a dar calor a alguien o a algo,  nutrirlo, soportarlo y estructurarlo,  darle consistencia a la forma , insuflar la música que lo haga mover y cuando el trabajo ya está hecho,  sentimos la necesidad de volver a nuestros orígenes.

¿Te has preguntado por qué nos cansamos? Una piedra que es el extremo máximo de la materia “no se cansa”.  Nuestra esencia (no nuestro cuerpo)  nos obliga a “cargar” pilas y no morir de agotamiento. La materia no se “cansa”,  se cansa” nuestro espíritu. Cuando tenemos un teléfono móvil (materia),  el teléfono en si “no se agota”,  la que lo hace es su “batería” (su esencia) según sea esta de mayor o menor autonomía.

Igual pasa con una pelota (la materia). La pelota “no se cansa”,  nos cansamos nosotros (la esencia) de correr detrás de ella para darle “patadas” si jugamos al futbol o de “encestarla” en un aro si lo que estamos haciendo es jugar al baloncesto.

La vida es como el deporte,  hay que jugar “dando” y “corriendo”,  al primer toque como dicen los entendidos,  en el lenguaje de BACH “tocando y huyendo” para evitar contaminarte (tocata y fuga). Nada justifica no querer volver. En eso consiste la lección más difícil que el humano debe aprender en la vida: el desapego.

Que la fuerza nos acompañe y mantengamos siempre nuestro corazón de león. Vanesa Mae lo expresa requetebién. Dentro video ¡

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Bioenergética: la ansiedad

25 enero, 2011

La ansiedad es en la mayor parte de las personas una condición temporal producida por una situación que excita excesivamente al cuerpo. La persona tiende a permanecer es un estado de equilibrio relativo de energía. Pero, lamentablemente, el nivel energético de este estado equilibrado es bastante bajo, por lo que son muchos los que se quejan de fatiga y cansancio crónicos. Aumentar la energía puede provocar ansiedad, que , por lo general, no se puede tolerar sin algún apoyo terapéutico.

En este apoyo la bionergética intenta ayudar a la persona a entender su ansiedad y a dar rienda suelta a una descarga de excitación por medio de la expresión de los sentimientos. En las personas cuya auto expresión no está inhibida, el nivel energético puede mantenerse elevado, con la consecuencia de que su cuerpo cobra una vida vibrante y llena de re actividad a los diversos impulsos.

Me gustaría hacer hincapié todavía en otro punto. La vida no es una operación pasiva. El organismo tiene que abrirse y tratar de salir a apoderarse de lo que necesita. Esto pasa lo mismo con el oxígeno que con el alimento. La función de respirar y la de comer utilizan en el bebé el  mismo mecanismo fisiológico que se traduce en mamar. Mama el aire que pasa a sus pulmones, lo mismo que mama la leche que pasa al sistema digestivo a través de su boca. Y como las dos funciones utilizan un mecanismo común, cualquier trastorno en una de ellas afecta a la otra.

Veamos lo que acontece al bebé que es destetado ante de tiempo. La mayor parte no aceptan resignadamente la pérdida del primer objeto de su cariño y de su amor. Rompen a llorar y buscan el pecho de la madre afanosamente con la  boca y con las manos. Al sentirse frutado en su intento, se inquietan, experimentan accesos de ira y terminan por llorar de rabia. Esta manera de conducirse del bebé  provoca muchas veces una reacción hostil por parte de la madre, y el bebé no tarda en caer en la cuenta de que tiene que frenar su deseo. Y esto se traduce en el ahogo del impulso de llegar al seno de la madre y de las ganas de llorar. Los músculos de su cuello y de su garganta  se contraen para frenar la apertura y bloquear el impulso. Con esto queda afectada la respiración, porque al apretarse la garganta bloquea además el impulso de buscar y mamar el aire.

Vivimos en un momento de prisas , de ansiedades, considero que la maternidad es  un viaje de iniciación a la esencia de la maternidad . La crianza como ejemplo de los procesos activos de abrir y extender las manos o alguna otra parte del cuerpo para apoderarse de lo que necesita el organismo. La misma acción se desarrolla cuando el niño busca afanosa mente el contacto de la madre que cuando quiere alcanzar un juguete, o más tarde, ya adulto, a la persona amada. Un beso de cariño es una acción semejante. Cuando el niño tiene que frenar y bloquear estas acciones, establece defensas tanto en el nivel psíquico como en el muscular, que tiene por objeto inhibir esos impulsos. Al cabo del tiempo, estas defensas se estructuran en el cuerpo en forma de tensiones musculares crónicas, y en la psique    como actitudes caracterológicas. Al mismo tiempo, se reprime la memoria de la experiencia, y se crea un ego ideal que coloca a la persona por encima del deseo de contacto, de intimidad, de mamar y de querer.

En este ejemplo, podemos observar las relaciones y vínculos que existen entre los diversos niveles de la personalidad. En el superficial- es decir, el nivel del ego, la defensa adopta la forma de un ego ideal que dice: “ No es de hombres llorar“, y que formula una negación: “de todos modos no lo quiero”. Esta defensa está íntimamente unida a las tensiones musculares de la garganta y de los brazos, que bloquean el impulso de abrirse y salir a buscar. A nivel corporal, la cuestión no es is llorar es de hombres. Cuando las tensiones son muy graves, resulta casi imposible llorar.

Tensiones parecidas se observan en los hombros, las cuales dificultan también extender completamente el brazo para alcanzar algo. En el nivel emocional más profundo hay sentimientos reprimidos de tristeza, desesperación, furia y cólera. Hay que trabajar a fondo para tratar todas estas emociones a fin de que el corazón pueda volver a abrirse de nuevo completamente.

Sin embargo la persona no está muerta: su corazón suspira amor, sus sentimientos reclaman expresión, y su cuerpo desea ser libre. Pero , si hace cualquier movimiento fuerte en esta dirección, sus defensas ahogarán el impulso y provocarán la ansiedad. En la  mayor parte de los casos, esta ansiedad es tan grave, que la persona se retira y encierra, aunque ello signifique mantener bajo nivel de energía, sus deseos al mínimo, y su vida paralizada. VIVIR CON MIEDO DE ESTAR COMPLETAMENTE VIVO ES EL ESTADO DE LA MAYOR PARTE DE LA GENTE QUE VEGETA EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA.

Un lugar común.

24 enero, 2011

Como saben,  este verano pasado estuve de viaje derramando vasos de agua sobre las sábanas de los hostales gracia al calorazo que hacía en la frontera con Francia y, sobre todo, escuchando  música durante los 2.600 kilómetros que nos “pimplamos” en coche como si ná. Seis días sin parar.

Fíjense, recuerdo que  la gente nos preguntaba que cómo volvíamos  tan blancos, con eso lo digo “to” y  lo que no les digo, a ellos, es:  que venimos de Transilvania, porque es mentira, aunque ganas no me faltan de soltarlo.  Chitón, angel, chitón…

Pero sigamos conduciendo. Una de nuestras excursiones sonoras y paralelas al viaje geográfico fué adentrarnos en el   alma de Iván Ferreiro, ex-lider del archiconocido grupo ” Los Piratas”, pues llegamos a escucahr  su discografía completa, cuatro discos escritos desde el corazón, y que narran toda su historia personal y universo particular desde que dejó su anterior grupo.

” Meteoro y el Señor Conejo” es la canción que cuenta la reacción de la gente ante su decisión de romper con sus antiguos compañeros de viaje y cómo  llegaron a hacerle sentir culpable y dudar de la decisión tomada. La letra es reveladora (vídeo).

Después de  unos días de llegar a casa volví a pensar en Iván pues  me encontré en la prensa la última carta que recibió Claude R. Earthly, persona que dio la orden de dejar caer la  primera bomba atómica en Hiroshima, en  la cual un grupo de chicas japonesas (heridas y cicatrices en los rostros) se conmiseraban del terrible sentimiento de culpabilidad que Earthly expresó públicamente (pidió a su gobierno que lo encarcelaran por lo que hizo…) durante toda su vida hasta enloquecer.

Las chicas, sabiendo de su tormento,  lo perdonaron basándose en el hecho de considerarlo otra víctima más de la guerra.

El dolor de la víctima y la conciencia de culpa son dos terribles monstruos que solo pueden ser exiliados con el perdón, siempre regenerador, renacedor… pero ¿Cual de las dos partes creen ustedes que gana más: el que perdona o el perdonado?

Nosotros, ustedes y yo,  compartimos con los personajes anteriores un lugar común aunque no seamos artistas famosos, ni hayamos cometido terribles crímenes  afortunadamente.

Quizá, aún no hayamos  perdonado a nuestros padres, un hermano, una compañera del trabajo, etc (o tal vez sí…), y por ello sepamos , como cualquier víctima  o culpable (también de no perdonar), cómo duelen las heridas o, en el mejor de los casos, qué sensación de libertad y paz se siente al perdonar o ser perdonado, porque…,  quizá todos hemos sido víctimas de alguna manera, o  ignorantes de hacer daño, de otra. O incapaces de ver que los culpables también fueron víctimas.

Que la fuerza te acompañe y estés dispuesto a perdonar o pedir perdón de corazón.

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El problema y al solución. Semana 015.

23 enero, 2011

¿Alguna vez  te has sentido incomodo en alguna fiesta,  reunión o tertulia? ¿A veces estás comentando algo y tu interlocutor te sale por la vía de tarifa hablándote de tal o cual cosa que nada tiene que ver ni contigo ni con el tema que estabas hablando?

El  problema: ¿cual es la actitud adecuada en la vida “relacionarse haciendo vida social” o vivir en una burbuja  aislado de un mundo cada vez más hostil?

La solución: este dilema se lo planteé hace 23 años a mi Maestro (el mismo que mencioné en la entrada titulada “El sol de Guivon”) y  casi sin mirarme me dijo: compórtate como un turista. ¿De dónde vienes? De un mundo de luz. ¿Cuanto tiempos vas a vivir?  60 años, 70, 90  con suerte 100 años. ¿Y cuanto tiempo nos encontramos desmaterializados en otro plano hasta volver a encarnarnos? Mucho más que los años que vivimos,  muchísimo más.

Ahora fíjate: si te toca en un sorteo  un viaje a Cancún (México) con todos los gastos pagados, pulserita dorada en tu muñeca derecha durante 7 días,  hotel de 5 estrella,  excursiones, fiestas y museos,  todo, absolutamente todo incluido…,  ¿ te preocuparías mucho si durante esos 7 días la alfombra del pasillo camino de tu suite  tiene una mancha antigua de vino ?,  ¿pondrías una reclamación a la agencia de viajes porque la camarera del self service donde desayunas masca chicle permanentemente y está literalmente colgada al teléfono hablando con no sé quién ?,  ¿ estarías muy contrariado porque cada vez que le pides al camarero “un cortado con leche fría en vaso largo” no entiende y te trae café con leche en taza grande ?, ¿ te amargarían esas cosas el viaje a Cancún o cuando vuelvas a casa cuentas todas las “otras” cosas que vistes en aquellos siete días: la Riviera Maya , la isla mujeres, Acapulco, etc…, los 25 kilómetros de playas  de arena blanca y fina y el mar de color azul turquesa,  playa Delfines, playa Ballenas, playa Marlin, playa Chacmool, playa Caracol, playa Tortugas, playa Langosta, playa Linda…. ? ¿Hablarías de esto a los tuyos en tu regreso o darías todo lujo de detalles en describir  al camarero que jamás entendió qué era un “cortado” de café ?.

Mi Maestro continuo: “En esta vida debes comportarte como un turista. Disfruta y graba aquello interesante y no intentes comprender aquello que es intrascendente porque no es tu cultura. La chica del teléfono con su pelo afro está en su mundo (que no es el tuyo),  el camarero no sabe lo que es un “cortado” (no pertenece a tu cultura: no lo sabe y no tiene por qué saberlo). Sting lo dice en una canción: 

“soy un inglés en Nueva York,  solo hay que verme,  tomo té como los ingleses (no café), camino con “bastón” como los ingleses,  me gusta el pan tostado untado “solo” por un lado, no por los dos como los neoyorkinos y mi acento inglés me delata,  soy un alien,  un alien legal, un extranjero con “papeles” entre vosotros que tarde o temprano se volverá a casa. Tener el control más que combatir es lo que hace a  un hombre . Tener el control es más que tener una licencia para llevar un arma. Enfréntate a tus enemigos, evítalos cuando puedas.  Un caballero andará deprisa pero nunca corre. Hay que ser un extranjero: un extranjero legal,  un inglés en Nueva York…

De eso se trata…

Estamos 7 días, a lo sumo 10 días en Cancún con la pulserita “todo incluído” No te disperses mirando a la chica del teléfono o amargándote con la mancha antigua de vino en la alfombra larga del pasillo de la planta donde está tu habitación. Ni siquiera está en tu habitación: está en el pasillo.  Incluso no poder disfrutar de un “cortado” no es una tragedia teniendo la pulserita dorada… porque hay muchos que no tienen la pulserita y muchos que no están de vacaciones ¿no crees? .

Bueeeeeno , veamos y escuchemos al amigo Sting que nos lo dice de un modo desenfadado: “be yourself no matter what they say” (se tú mismo no importa lo que te digan) y pasa de la chica del teléfono con el pelo afro por que ella NO es el tema central de tu viaje. Dentro video.

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No hay montaña tan alta.

22 enero, 2011

Hoy vamos a empezar al revés, pongamos el corazón delante de la mente. La música antes que el texto.  Nos vemos depués del vídeo.

http://www.youtube.com/watch?v=c6bKeX7kDkw

“No hay montaña bastante alta, ni valle bastante profundo, ni río lo bastante caudaloso…”.

Ayer hablamos precisamente de lo que significaba superar obstáculos, hoy  ampliaremos un poco más la panorámica.

Cualquiera puede decir: vale, muy positiva la canción y qué…, ¿qué hago yo ahora con este lío en el que estoy metid@.? Además, con suerte, puedes incluso añadir que  ya has aprendido lo que necesitabas saber, pero ahora , ¿cómo sigues adelante, cual es el primer paso? ¿Cómo hacer que todo cambie de rumbo…, cómo  mover este transatlántico de mi vida para que no encalle en más rocas?

Pongamos un radar anti-ego. Hay muchos tipos de radar, pero aquí vamos a centrarnos en uno que viene implícito en este temazo del soul.

El texto   lo dice bien claro: te pase lo que te pase, llámame,  yo iré a ayudarte. En las imágenes vemos  dos “donantes” ofreciéndose ayuda mutua.  Llevan un radar muy potente: el altruismo, pues dar nos ilumina el camino.

Cuando busquéis un sentido a vuestra vida, cuando necesitéis volver a enfocar, cuando estéis a punto de empezar un nuevo proyecto, cuando estéis en cualquier situación complicada y tengáis que tomar una decisión, pensad en qué medida vais a  colaborar  con el mundo al actuar de una manera u otra.

Si solo piensas en tu interés no estás trascendidiendo, te estás conformando con lo menos que le puedes pedir a la vida. Tu cohete espacial aún no va a pasar la barrera de la luz para flotar en el espacio sideral  del verdadero sentido de la vida…

Todavía eres un ser conectado a través de  interfaces a la potente fluctuación de la vida humana, aún no te has mojao…, aún no estás realmente conectado por un cordón de auténtico tejido vivo, estás conectado por un cable.

Realidad Real o Aparente Realidad.

Tú podrías decirme, ¿para qué y qué me importa la gente si siempre se van a aprovechar de mi? Bueno, insisto, quizá estemos rodeados de personas egocentristas que solo saben pensar en sí mismas. Muévete a otro círculo. Para empezar, este blog es un buen círculo, pero hay muchos más.

No hay que ser Mahatma Gandhi, ni la Madre Teresa de Calcuta, ni  hay que dejar tu  trabajo para salvar el mundo,  solo tenemos que encender el radar de donantes.

Regar el jardín.

¡Oh regar el jardín, vivificar lo verde!

¡Regar los árboles sedientos! Sé generoso con el agua

y no olvides los arbustos, ni siquiera

los que no tienen fruto, los agotados

y avaros. Y no me olvides

la mala hierba entre las flores, que también

tienen sed. Riega

el cesped fresco o seco.

Y refresca hasta el suelo desnudo.

De Poemas y Canciones. Bertolt Brecht.

Que la fuerza te acompañe hacia las estrellas con solo regar el jardín…

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Panorámicas incompletas. El bien de altura

21 enero, 2011

Recuerdo que ya desde muy pequeña conocía el significado de la palabra problema por propia experiencia. Visto ahora, parece una locura ¿Qué problemas puede tener una niña?

A los tres años me incomodaba bastante (y os aseguro que es un eufemismo) que todo el mundo insistiese en que dejase mi primer, único y archidestrozado chupete, incluso si me proponían cambiarlo por uno nuevo. En la adolescencia pagué las consecuencias con una dentadura imposible que requería de ortodoncia DOLOROSÍSIMA y en la actualidad necesito de una férula protectora para la articulación si no quiero padecer molestias insoportables en la cabeza y la mandíbula.

También me suponía todo un mundo que mi madre se empeñase en ponerme ropa que no me gustaba o me sugiriese juegos aburridos cuando le pedía lo último de lo último. Para mí, entonces, conceptos como hipoteca, facturas, colesterol o compromiso social… carecían de todo sentido.

Este planteamiento me conduce a pensar que cualquier problema sólo lo es en un momento determinado y desde un punto de vista concreto, es como la incapacidad de observarlo en su plenitud, como una panorámica incompleta. Si a los tres años hubiese podido comprender las repercusiones de mi párbulo “vicio”, otro gallo me habría cantado. Es difícil comprender ésto cuando se está en plena vorágine de dolor o afectación, pero es imprescindible para no perder los nervios y el bienestar, para poder ignorar la voz del Ego que te invita a regodearte en la desdicha, a ver férreos enemigos que atentan contra tí merecedores de venganza o un mundo injusto que jamás te da un respiro. Visto así, un problema es una oportunidad de crecer, de subir un nivel más. Supongo que dicho de este modo debe sonar igual de incomprensible que cuando me explicaban que debía dejar el chupete… y es que es exactamente lo mismo.

A ver qué tal dicho de otro modo. Si algo no se plantea como un problema, es que nos encontramos en un nivel superior, lo hemos “superado”; pero si por el contrario, una situación nos incordia, no es una zancadilla para que tropecemos, es exactamente la prueba o el obstáculo que hemos de sobrepasar para subir el siguiente escalón. Si no lo zanjas convenientemente, volverá a tí de nuevo y es cuando has de demostrar que has aprendido la lección ignorando el patrón que usaste la vez anterior. Puede que, en ocasiones, necesites más de un intento; bueno, al menos así vas descartando.

Sólo desde la cima más alta se divisan los 360º del paisaje, o como el chiste que contasteis el otro día, sólo desde el edificio más alto de Toronto se ve Torontoentero. Así que debemos convertirnos en valientes alpinistas dispuestos a todo.

Pero ¿cómo lo consiguen? ¿Cómo anulan sus ganas de abandonar cuando dejan de sentir los dedos, cuando les falta el oxígeno y cerrar los ojos sería tan sencillo, cuando sabes que lo que te espera será más duro aún y el equipaje cada vez pesa más?

Prepárate convenientemente, busca quien ya conozca una de las sendas de acceso y déjale que te guie y te enseñe lo que necesitas: el material y su manejo; el ritmo de ascensión…

Piensa en la cima, pero no en la cantidad de pasos que te faltan para alcanzarla, sino en la grandeza de lo que te espera. Una vez allí, todo lo acaecido durante el camino, habrá merecido la pena.

Ten en cuenta todo el camino que ya llevas recorrido, pero no te recrees en él, sólo es una muestra de lo que eres capaz, la prueba de que  un paso adelante, por pequeño que sea, es parte también del camino.

Y lo más importante, inténtalo, cualquier obstáculo o inconveniente deja de serlo cuando lo salvas y nada es tan difícil de superar como parece.

Vale la pena tratar de comprobar por uno mismo lo hermoso que se ve el mundo desde su punto más alto.



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