Archivado en 30 abril 2012

NANCY CAMIONERA

30 abril, 2012

By Nosoloyoda y Angel5

Ni sí ni no ni blanco ni negro… qué juego tan complicado… bueno, probablemente a los gallegos se les dé bastante bien, pero el resto de los mortales caemos con facilidad en la trampa de esa dicotomía tan tajante y es que la economía mental con la que en numerosas ocasiones zanjamos las disonancias cognitivas que nos aparecen en la vida, a veces no sólo es limitadora…también es preocupante. Lo que percibimos recibe el sesgo de lo que sabemos de antemano, con lo cual de poco o nada sirve la información novedosa que la constatación con lo que tenemos enfrente nos ofrece. Si alguien nos dice que el azul del mar caribeño es verde ¿lo vemos verde? Seguramente sí, aunque sea un color que cambia cada pocos metros, que tiene infinitos matices según la hora del día y según si el color del cielo refleja un día nublado o despejado. Le plantamos la etiqueta de verde y lo recordamos así, perdiéndonos la cantidad de matices que ofrece la visión espectacular de un mar infinito en posibilidades. Y no ponemos al azar el ejemplo del mar, digamos que lo usamos porque el mar es el origen de la vida (incluso algunas teorías hablan sobre lo revelador que es soñar con él con respecto a la percepción de la propia vida).

El caso es que, cuando elegimos quiénes son nuestros modelos o referentes, nos relajamos una barbaridad a la hora de calibrar lo que acontece y de esa manera resolvemos, sin tanto esfuerzo, las contradicciones de lo cotidiano. Lo que no es tan bueno es que nuestro sesgo personal no nos dé “cuartelillo” para disfrutar de la inmensidad que ofrece la realidad. Cuando el sesgo lo aplicamos a grupos humanos, o a personas concretas, resumimos todas las posibilidades y como “creer es crear”,  nos arriesgamos a generar “profecías que se autocumplen”… y el libre albedrío se queda un poquito ajado con la intervención.

Hemos hablado en muchas ocasiones de lo masculino y lo femenino, de su definición, evolución e influencia en el mundo. Pero lo cierto es que, como todo en esta vida, cada cual posee su dosis de lo uno y de lo otro, y en función de las circunstancias, nos sale uno u otro o mejor dicho, tenemos que sacar uno u otro. Limitar esta dualidad material es casi ir contranatura…pero, por un raro constructo social hay numerosos estereotipos limitadores que de poco o nada sirven a la hora de encontrar el sanador y maravilloso equilibrio que supone integrar ambas partes, fusionar los opuestos que decimos por aquí; no para encontrar equilibrio y quietud, sino para que las almas vibren armoniosas…

No es por ná…pero por ponernos nosotras mismas de ejemplo, Nosoloyoda, sin ir más lejos, es una miaja Nancy con un camionero dentro y Angel 5 justo a la inversa…¡hala, cada cual integra como puede!

Así que aquí os dejamos con una Nancy con un mensaje que no deberíamos olvidar y es que da igual Nancy que camionero… las botas están hechas para caminar… caminemos pues…


Falacia antropomórfica (Exodo 9:24)

29 abril, 2012

¿Escuchaste alguna vez esa expresión coloquial de “cómo está el patio” refiriéndose a como está la situación donde tú te encuentras? Esto me inspira una reflexión sobre el fenómeno por el cual la naturaleza tiene su modo de hacerse eco en nuestras propias emociones humanas. Este concepto, que se utiliza a menudo como un recurso literario es conocido ( estas cosas seguro que le gustan a Nosoloyoda….) con el nombre de “falacia antropomórfica”, un recurso narrativo (no sólo literario, ya que también se da en cine, en los juegos…) por el que le otorgamos a objetos inanimados o incluso a animales, cualidades humanas. Por ejemplo; las nubes “lloran”, el cielo se “entristece” o el mar “se abre”… y precisamente algo así se encuentra fuertemente expresado en el éxodo; concretamente en el capíttulo que describe siete de las diez plagas que sufrieron los egipcios. Curiosamente nos encontramos con que el número siete en la literatura cabalística representa a la naturaleza. En cierto sentido, se trata aqui una historia en la que Dios pone a la naturaleza “boca abajo” como una señal, no sólo de que sus caminos son sorprendentes, sino también como muestra de potestad divina sobre los actos atroces de los egipcios, quienes fueron más que cómplices del Faraón en el uso y abuso de las fuerzas de la naturaleza en aquella época. Es posible que como dice el Zohar con la expresion “de lo amargo puede venir algo dulce” quizas del núcleo de la destrucción pueda derivarse una experiencia que provea herramientas para un vivir mejor y así mejorar nuestra condición humana.

Consideremos que en el relato del éxodo existen dos figuras antagónicas que están unidas: Faraón y Moisés (quien lo iba a decir) crecieron en la misma casa bajo el mismo “padre” y “cultura” hasta que un acontecimiento fortuito (cómo no) revela la naturaleza intrínseca de cada una: Faraón: corazón duro, paganismo, egocentrismo y sometimiento… versus un Moises de “voluntad férrea” aunque humilde; el primer 007 al servicio de su Majestad; capacidad de liderazgo e instrumento de 10 plagas que impactaron sobre el firme rostro del Faraon que no dobló la rodilla hasta la última plaga. Pero nos paramos a modo de ejemplo en la séptima plaga, la del granizo. El Exodo dice textualmente “ Y hubo granizo y se encendía fuego en medio del…..granizo, muy gravemente, lo cual nunca había habido en toda la tierra de Egipto desde que fue nación.” (Exodo 9:24). Las palabras hebreas “ve’esh mitlakachat betoch habarad”, y se encendía fuego en medio del granizo, describe el comentarista Rashí que es la representación de un milagro dentro de un milagro “de que había fuego y el agua congelada mezclados entre sí” (esto se plasma magnificamente en la pelicula de Spielberg “el principe de Egipto” que les ponemos y seguimos )

De lo que no cabe duda es de que lo que en aquel entonces era granizo es lo que tambien llamos granizo en la actualidad. Y esto representa la sucesión de una mezcla inusual de elementos opuestos en la naturaleza. En youtube se puede observar un vídeo de una tormenta de granizo de gran magnitud, bolas congeladas de hielo caían sobre los automoviles con una ferocidad de fuego. Antónimos atmosféricos, que entonces y ahora, se manejan de alguna manera dentro del clima para coexistir. Y mientras que hay seguramente desesperación en medio de la devastación, aún puede haber en ello una lección moral para atesorar en este pasaje bíblico: el reto de crear en nuestro entorno, en medio de mejores y optimas circunstancias, alianzas poco probables, fomentando así asociaciones que contribuyan para el bien mayor de la humanidad en lugar de sembrar las semillas de la discordia y la aspereza.

Es triste que muchas veces la tragedia sea la única situación que pueda hacer que facciones contrarias estén juntas. Es lamentable que en la sociedad muy a menudo nos ocurra lo que algunos llaman “el síndrome del aceite de oliva.” en el sentido de que muchas veces brillamos mejor cuando se nos “exprime” mediante adversidades complicadas y es entonces cuando luce realmente nuestro interior. Quizás Dios en esta séptima plaga, pretenda exhortarnos, de manera similar, a lograr lo imposible e impensable de conseguir, una fusión de la calma y la preocupación ante la adversidad. De hecho ni el fuego ni el hielo perdieron sus propiedades naturales o sus identidades separadas en el suceso de la plaga del granizo, pero se las arreglaron en ese momento para causar el efecto de fusión mediante sus voluntades. ¿Cómo y cuándo dejar de lado nuestras concepcionesy en ocasiones nuestros intereses por el bien social? sigue siendo un reto formidable, dada la particularidad de personalidades y la intensidad de nuestros intereses individuales. Pero los beneficios para la sociedad cuando las oportunidades para el crecimiento y la elevacion de lo divino y de lo humano cobran tanta importancia en el horizonte, es lo que debe llamarnos a esforzarnos cada vez más y más. Y ser así un pedazo de hielo “estratégico” unido al fuego de nuestro temperamento que cae salpicando y “retumbando” en el patio donde nos encontremos….

De momento en el mundo audiovisual si que algunos consiguen la fusión, venga este vídeo de Abba:

Derrite tus temores y escríbenos a:nosolodoctorylac@gmail.com

Sólo Por Hoy: Canta y no Llores

28 abril, 2012

(By La Pimpinela, Nosoloángel y Nosolodoctor)

http://www.youtube.com/watch?v=cbU4e22RCR4

Y entonces me di cuenta de que realmente después de la tormenta no sólo viene la calma, sino que, además, siempre sale el sol. Y uno vive la vida, y se tropieza. Y al haber tropezado se siente torpe. Y lo que viene después de torpe que cada uno lo nombre como quiera…

Pero hay personas que, de pronto, no sólo no se sienten tan torpes sino que enfrentan los obstáculos con mejor habilidad. Algunas hasta podrían reírse de sí mismas aún viéndose desbocadas en el suelo. Y de las que convierten sus tropiezos en hazañas divertidas todos quisiéramos aprender. Esto es lo conocido actualmente como resilencia, o la capacidad de una persona para sobreponerse a períodos de dolor emocional o traumas.

¿Pero cómo podríamos medir esta capacidad? ¿Cuánto de resilentes diríamos que somos? ¿En qué momento ocurre que nos paramos un segundo y sabemos que ya no sufrimos por aquello que nos dolía ayer? ¿Cómo podríamos estar tan seguros de haber superado nuestros conflictos si para ello quizás el tiempo se encarga de “borrar datos” en nuestro disco duro o de grabar otros a fuego lento o “tatuarlos” en la piel?

http://www.youtube.com/watch?v=nq_sT08BFNs&feature=related

Esta película, El Indomable William Hunting (Good Will Hunting), es no sólo una de mis historias favoritas, sino un gran ejemplo de cómo nuestras capacidades son infinitas.

Estamos rodeados de mentes brillantes asediadas por el miedo y de cerebros huecos que son en realidad muy temerarios. Pero lo más asombroso y divino que pudiera ocurrirle a cualquiera, sea una mente brillante o un tronco sin tallar, es toparse con alguien que sea capaz de despertar su conciencia. En la película, el psiquiatra interpretado por Robin Williams explica el concepto del alma gemela como alguien que hace brotar de ti lo mejor, no necesariamente alguien que nos ame o a quien amemos, sino que represente esa chispa incómoda pero deliciosa que nos ayudará a descubrir nuestros talentos y aprovecharlos e incluso llegar a ser resilientes, si dado el caso fuese necesario. Esto duele, no cabe duda.

Y es esta una de las razones por las que yo misma, por citar a alguien, siente ese miedo atroz de saber que puedes hacer algo muy bien, y de hecho, llevarlo a cabo. Y ese algo es probable que otros lo consideren difícil o de mucho valor, pero eso que a uno no le cuesta nada es lo que debe regalar a los demás porque son los talentos con los que nacimos bendecidos. Y debemos devolverlos igual o mejor que como los recibimos (y esto no es un concepto revolucionario, es algo que aprendemos en casa de nuestros padres). Y mientras no recapacitemos y regalemos estaremos siempre bloqueados en esa parte de nuestro cerebro o de nuestro corazón que no nos deja avanzar y que nos presiona para que atendamos a “las razones del miedo”. ¿Y si sólo por un día nos quitásemos las máscaras y nos presentásemos ante la Tierra sin miedo a amarnos y por ende amar? ¿Qué pasaría si sólo por un día decidiéramos cantar y no llorar…? Ahí queda la pregunta a modo de lanzadera… y la preciosa voz de Minie Ripperton que si en vez de imaginar que está dirigida al enamorado, fuese un monólogo con nosotros mismos podríamos afirmar que estamos en el camino de darnos, pues antes de ese gran paso hay que valorarse uno así mismo.

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Ropa tendida

27 abril, 2012

Todos los días son días de aprender. Esto lo oímos con bastante frecuencia, lo que no escuchamos lo suficiente es que, también, todos los días son días de enseñar.

A veces la responsabilidad de ser coherente o de dar ejemplo se traduce en una especie de miedo escénico, de temor al fracaso o de sentido del ridículo que nos paraliza a la hora de entregar aquello, poco o mucho, que ya tenemos superado y que puede ser de gran ayuda para otros.

Muchas personas se sorprenden cuando les digo que, en mi mundo, no existe  la xenofobia, el sexismo, la discriminación… Y es que no he crecido con esos miedos, es más, no los comprendo, me chocan… y mi comportamiento parte de esa premisa y son su reflejo. Al actuar tal cual yo lo vivo ante los demás y del mismo modo que yo trato de emular a aquellos que poseen virtudes que me resultan valiosísimas, me convierto voluntaria o involuntariamente en un referente más o menos ideal de convivencia. Siempre hay alguien atento y dispuesto a absorber, y siempre hay ropa tendida que se puede contaminar si nos cortamos a la hora de dar lo mejor pero nos envalentonamos cuando toca hacer el ganso.

Así que levanta la mano si sabes la respuesta, no pasa nada porque te llamen empollón; si te emocionas viendo una película o escuchando una canción… vívelo intensamente aunque te llamen colgado; no le rías la gracia a lo que te parezca de mal gusto sólo por no llamar la atención, tú puedes ser el próximo del que se rían y no querrás que le sigan el juego; si te levanta el ánimo un piropo, no hay descaro en agradecerlo y, en definitiva, aprende a ser tú mismo, a prescindir de lo que no te aporta nada y luego muéstrate, enseña de qué madera estás hecho.

Ego… : “Ese” no soy yo

26 abril, 2012

(By Nosolodoctor y Angel 2)

El cartesianismo fue un movimiento intelectual suscitado por el pensamiento de René Descartes y que fue el que desarrolló el racionalismo . Según Descartes, el ser humano es un compuesto de sustancia pensante y sustancia extensa. Y nada más…. De ahi su frase: “Ego cogito Sum” (pienso, luego existo…) .

Nosotros no lo tenemos tan claro… al menos yo… ¿qué quieren que les diga ? Sólo les podemos decir que nosotros nos sentimos buscadores, Hijos de la resignación y de la desidia de nuestras vidas que un día nos fuimos de casa para intentar “saber” que es lo que “hay que buscar”.

Los ojos no ven lo que la mente no sabe…. Así que que perdidos, sólo con la intuición y nuestro intelecto (ego) marcando el rumbo nos pusimos en marcha . A veces nos pasamos de blandiblue e ingenuos y otras veces nos salio el egocentrismo y la vanidad. Ni siquiera las mentiras que nos dijimos a nosotros mismos nos sosegaban. Así que… por eso y por otras cosas decidimos enfrentarnos a nuestros propios fantasmas y realizar “streap tease emocional”, que alivie el dolor de la vida que arrastramos, una especie de “terapia encubierta”… siempre hay algo que nos dolió…

Somos buscadores, busccamos nuestro sitio, nuestro lugar en el mundo, nuestra constelación, nuestra justificación de nuestro existir…dejar buenas acciones, y sobre todo:  buscamos la medalla, la medalla de haberle ganado al mejor rival del mundo: nuestro EGO y decirle antes de partir de vuelta a casa: .”Soy menos poderoso que tú… pero soy humilde y constante y “te gané”…¡ te gané!

A veces pienso que “ego cogito sum” significa “ego te cogi por los huevos…” pero no…”eso tambien sería “ego”…. NO. “ese” no soy yo. Venga el vídeo de la Mari Trini

http://www.youtube.com/watch?v=ZJFMuVJwV5s&feature=related

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Hacerlo siempre de la manera más difícil ¿merece la pena?

25 abril, 2012

by Nosólodoctor y Nosóloyoda

En este blog hablamos mucho de la importancia del crecimiento personal, del autoconocimiento y la expresión del verdadero Yo… y como somos conscientes del “patoísmo” (hay gente pa tó) igual hay quien se pierde y realiza una interpretación centrada en una defensa del ombliguismo.

Pero, en realidad, todos estamos aquí, cada uno con su máscara, con su carácter, con su personalidad, con su ego… y nos necesitamos para muchas cosas más que para el simple hecho de reproducirnos. Probablemente, uno de los indicadores más a tener en cuenta para evaluar si una persona está sana, satisfecha y feliz sea el modo en que se relaciona con los demás y cómo manifiesta sus necesidades con respecto a ellos.

Por tanto, ¿de qué sirve centrarse en uno mismo y obviar, renegar o machacar al prójimo? ¿Qué utilidad tiene ser bueno, evolucionado, magistral o brillante si no puedes compartirlo? ¿Quién quiere una capacidad extraordinaria si eso implica vivir angustiado/temeroso de perderla? Ver el mundo y catalogarlo como odioso y hostil sólo nos convierte en seres odiosos y hostiles.

¿Habéis coincidido alguna vez con una persona “difícil” de tratar? Es decir, que sepa y reconozca que es única o sobresaliente en su género o especie pero su modus operandi no facilita las relaciones ni aporta felicidad a su entorno. Ruth Elizabeth Davis,  alias Bette Davis, fue una de ellas. Tanto es así que  decirle a alguien que “tiene los ojos de Bette davis” puede ser sinónimo de  “eres más mala que un dolor”… Esta mujer que tras pequeños papeles en el teatro, hizo una prueba en la Universal Studios y con veinticinco años aterrizó en Hollywood, no superó varias pruebas porque California pronto se percató de que era una joven demasiado engreída para ser una recién llegada.

Su enemistad con  Joan Crawford ha traspasado los límites de la indiscreción… Enemigos íntimos era un juego de “pasa palabra” comparado con la pelea de estas dos gatas en cuerpo de mujer. No está muy claro si el odio tuvo un origen personal o profesional ni de quién partió. No obstante, salió siempre peor parada Joan. De ella, Bette dijo numerosas “lindezas” como que no mearía sobre ella ni aunque estuviera cubierta en llamas, o “¿Que por qué soy tan buena interpretando papeles de perras? Porque no soy una puta. Por eso a Joan Crawford se le da tan bien los papeles de dama”, o increpaba que su rival se había acostado con todas las grandes estrellas masculinas de la Metro excepto con Lassie (la perrita).

El rodaje de ¿Qué fue de Baby Jane? fue una auténtica pesadilla no sólo para ellas sino también para el resto del reparto y los técnicos. Cuentan que en una escena en la que Bette pateaba a Joan, lo hizo realmente. En otra escena Bette debía arrastrar a Joan por la habitación y ésta se llenó los bolsillos con piedras.  Joan era la viuda del dueño de la empresa Pepsi y   Bette Davis hizo colocar una máquina de Coca-Cola en su camerino.

Toda una vida de odios y cruces de insultos de ambas partes, que culminaron a la muerte de Joan Crawford. Bette Davis dijo algo así como: “No hay que estar tristes a la muerte de alguien. Alegrémonos pues ha muerto Joan Crawford”.

Pero Joan no fue la unica diana de sus iras. Repartió comentarios a diestro y siniestro, se “enceló” de Katharine Hepburn de la que dijo que sólo  había ganado medio Oscar (Bette Davis hubiera deseado ser la primera mujer en ganar tres Oscar, pero se le adelantó Katharine).

En general, fue una mujer muy soberbia y difícil compañera. “¿Que si me volvería a casar? Sí, si encontrara un hombre con quince millones de dólares, que pusiera a mi nombre la mitad y me asegurara que iba a morir en un año”.

También los directores debieron sufrir con ella. Improvisaba diálogos durante el rodaje con el consiguiente desconcierto de todos. Durante el rodaje de Ballenas de agosto (1987), dijo : “Hoy he hecho caso al director dos veces, será que me estoy ablandando”.

En la segunda noche de estancia en el Festival de San Sabestián, que fue su último gran baño de aplausos, se puso enferma. Su asistente llamó al médico. Había que ingresarla en el hospital. Hacía años que sufría un cáncer de mama. Bette Davis dijo: ”No voy a ingresar en ningún hospital de San Sebastián. ¿Están locos o qué?”. Alquilaron un avión y fue trasladada a París, donde los médicos confirmaron: “La señorita Davis se muere. Sólo le quedan unas horas de vida”. En su lápida se puede leer: “Ella lo hizo de la manera difícil”.

Participó en un total de 59 películas. Y quizás fue la actriz con más premios o nominaciones en distintos festivales. Pero tener un don y morirte sin ser llorada por nadie pero admirada por todos no debe ser un motivo como para presumir en la cafetería de cielo

Su cabello es dorado como el de la harlow
Sus labios, dulce sorpresa
Sus manos nunca están frias
Tiene los ojos de Bette Davis
Ella encenderá su música para ti
No tendrás que pensarlo dos veces
Es pura como la nieve de Nueva York
Te fastidiará. No te dejara tranquilo
Todo lo mejor solo para complacerte
Es precoz.
Y sabe exactamente que hacer para hacerte sonrojar
Tiene el aire retraido como el de Greta Garbo
Dejará que la lleves a casa
humedece su apetito
Te recostará en el trono
Se dejará caer sobre ti
Te hará rodar como a un dado
Hasta que te pongas azul
Te expondrá. Cuando te agobie
Es para alimentarte con las migajas que te arroje
Es feroz.
Todos los chicos piensan que es una espía

Marcar una diferencia

24 abril, 2012

by Ángel1 y Nosóloyoda

La suposición es una de las actitudes más peligrosas de la humanidad. Esa fe ciega en que una acción concreta lleva aparejada una reacción determinada es causa de la parálisis que estanca a las personas y las impide crecer y, a su vez, de los envalentonamientos más temerarios y que acaban con la cabeza de alguien en el fondo de una piscina vacía. Por eso, cuando un planteamiento es innovador y funcional, sin duda, marca la diferencia.

KAREN HORNEY fue la primera psicoanalista que se animó a afirmar, allá por los años ’40, que “la inferioridad de la mujer , no era biológica, ni estructural ni hereditaria, que era  una cuestión SOCIAL”. Como diría José Mª García, “ojo al dato, señores” porque, sin ninguna imposición inevitable, no tiene razón de ser un sexo débil (y dominado, con todo lo que ello conlleva) ni un sexo fuerte (con las responsabilidades y expectativas asociadas), sino que podríamos mirar y orientarnos hacia un modo de convivencia, cooperación y respeto mutuo que elimine gran parte de las frustraciones individuales que acabamos proyectando hacia el basurero en que se ha (hemos) convertido la sociedad.

Tal vez lo relevante , a mi entender, es que, en aquella época, cuando la inteligencia estaba reñida con el género femenino, esta mujer, con una historia personal no muy diferente a la de muchos de nosotros, supo trascender su dolor y transmutar toda esa energía en algo positivo. Marcó una diferencia.

Investigó sobre las necesidades de afecto y contacto y concluyó que la neurosis es una forma de hacer más llevadero este modo de vida que practicamos , más o menos dijo algo así como que la neurosis equivale a vender el alma al demonio a cambio de gloria… Y explicamos por qué.
La necesidad de afecto y aprobación se vuelve obsesiva y limitante cuando la realizamos desmesuradamente, la reprimimos o no la expresamos convenientemente, basándonos en suposiciones.
La necesidad neurótica de pareja nos hace pensar que el amor de pareja solucinará todos los problemas.
La necesidad de explotar a los demás nos hace creer que mientras seamos los dominantes, nadie nos dominará a nosotros, creando una pseudoindependencia  o necesidad neurótica de no necesitar a nadie que también nos hace sentirnos muy solos y desamparados. Lo que nos lleva directamente a la necesidad neurótica de presitigio social, de resaltar para no pasar por la vida sin pena ni gloria, ignorados.

El Self , que es el centro de nuestro Ser, quienes somos realmente, es el lugar donde se produce la  autorrealización y no en ese personaje o avatar que nos inventamos para hacer frente al entorno, normalmente identificado como hostil a consecuencia de las carencias experimentadas durante los primeros años de vida y que suponemos (nuevamente) que seguirán imperando. El neurótico tiene como dos  (pseudo)selfs: uno de puertas para afuera y otro de puertas para adentro: uno  inflado y gallito que saca pecho ante sus rivales y otro que se siente una miseria, pequeño.

El trabajo terapéutico de la sanación consiste en alinearnos con nuestro verdadero Yo o Ser, y no andar neuróticos perdidos de arriba abajo y de abajo arriba como en una montaña rusa. Podríamos decir que la salud emocional puede definirse como la capacidad de la persona para implicar a todo su ser en sus acciones y comportamientos. Ello supone también la habilidad para contener las acciones en las situaciones adecuadas. Es decir, vencer las suposiciones y con ello tanto el miedo paralizante como la osadía temeraria.

Como dice la canción de los créditos de Mujeres al borde de un ataque de nervios (para mi gusto, la película que mejor muestra esa neurosis colectiva como fruto de la sumatoria o reflejo de las neurosis individuales) “tu drama no es necesario, ya conozco ese teatro”. Una vez que identificamos la propia vulnerabilidad, ya no es necesario ningún paripé, ninguna coraza… y ya nada es tan grave ni necesita de tanta intensidad para ser maravilloso…

Que lo vuestro no sea puro teatro…

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MÁS CLARO, EL AGUA

23 abril, 2012

Hoy quiero hacer  una apología a la transparencia…. Bueno no, más que una apología, un homenaje. Para mí, y ya puedo decir que lo digo por experiencia,  es digna de reverencia.  No hay nada mejor que transparentarse con alguien….abrirse en canal desde lo honesto y verdadero llevamos dentro frente a otro ser humano. Pero obviamente no con cualquiera, ni de cualquier manera…no lo digo como receta comunicativa para andar por el mundo. (¿Os imagináis en un mundo así?…. nos iría mejor que ahora seguro…). Pero no es plan de pedir “peras” al “olmo”.

Aquí lo importante para poner en marcha la alarma de la conciencia, es tener delante a  personas con las que tenemos asuntos pendientes; seres que en su momento nos  generaron dolor, y en otros casos,  quienes se tomaron la libertad de criticar algo de nuestro comportamiento. Este sería el “campo base” de actuación donde hay que sacar los recursos de la bendita  transparencia. No es por gusto…no… es el truco, el camino de transmutar el dolor en aliado, en compañero de grandes aprendizajes que nos llevará a completarnos…a ver la “cara oculta de la luna” de nosotros mismos, ¿se acuerdan?. Pero cuidado….ser transparente tiene una particularidad, un “requisito imprescindible”: hablar honestamente desde lo que uno SIENTE, SABE y HA VISTO. Normalmente nos montamos en el tren emocional que hemos fabricado  por vivir en el futuro, por empezar a elucubrar, cual pitonis@, el por qué y/o para qué la otra persona ha hecho, dicho esto o aquello…y de repente, sin darnos cuenta, sin pasar por la oficina de ventas de billetes, nos montamos en ese tren de las emociones deseando desembucharle al otro todos nuestros descubrimientos acerca de su persona….. y oye, ya estamos todos en el mismo tren: en el subidón emocional que sobreviene del mundo de las expectativas, de cómo tendría que ser el otro y cómo tenía que haber hablado de mí. Resultado: clase de equitación con nuestro caballo emocional. ¿Alguien ha tenido un buen resultado después de montarse en este tren? Sean honestos… ahí lo dejo.

Hay varias recetas interesantes a la hora de comunicar “lo de uno” en este tipo de situaciones. Una es por ejemplo, hablar siempre en primera persona, así, tomamos la responsabilidad de lo dicho y no estamos adivinando el pensamiento de nadie. Sólo puedo saber lo que piensa una sola persona de este mundo con seguridad: yo, y solamente yo. La segunda receta es sacar lo que verdaderamente me ha hecho sentir lo que he visto u oído (pero sólo lo que he visto u oído, no lo que he interpretado)  de la otra persona. Hay que saber cómo nos sentimos ante las cosas….(hay que saber escucharse) y hay que entrenarse en esa escucha propia para poder expresarlo al otro. ¿Cómo os suena decirle a alguien “Te has pasado un huevo de pato, qué te has creído!, pero si tú también….etc…etc…” a decirle “Estoy  alucinando con lo que me acabas de decir, me da mucha pena que me digas eso….y qué es exactamente lo que quieres decir con esta frase o la otra”?

Esto no es otra cosa, que poner por encima de todo lo demás el vínculo, el amor y la comprensión de que el otro tiene un tanto de lo que yo tengo también…y que todos, toditos, necesitamos del espejo de los demás para emprender nuestro camino…es una buena oportunidad de que el otro vea que hay más formas de defenderse….podemos hablar de lo que nos pasa a nosotros con esa persona y comprobar que así se transmuta el dolor que alimenta nuestro ego…porque ya no cabría ego…porque nos estamos acompañando a nosotros mismos  mientras entablamos contacto con el otro y ahí el ego ya no se ve solito ni amenazado. Eso es honesto, sincero, humilde….porque coger la espada justiciera y el escudo de defensa para empezar a atacar donde más duele, ya sabemos que nos lleva a puertos oscuros de donde no es fácil regresar.

No vaya a ser que nos veamos dando tumbos cósmicos como la chica de la canción de Pastora…. Ahí os la dejo….

Barco a Venus : That is the question

22 abril, 2012

NOSOLODOCTOR Y ANGEL POR TRES DIAS (MTR)

Conozco a un excelente maestro, pedagogo y teólogo llamado Elías Daye que nos cuenta una alegoría impresionante y que su vez les transmito. Dice así: Cuenta que uno (Ruben) le pregunta a otro (Andres) :

R- ¿Te gusta el mar?

A- Sí.. una vez fui , estuve en un barco.

R- Pero ,¿te mojaste?

A- ¿Yo? ¡que va!, ni un solo pelo .

R- ¡Ah! Pero… , entonces no estuviste en el mar.

A- No. no estuve “en” el mar pero estuve “sobre” el mar , no dentro de él.

-José le preguntó a Jaime:

José – ¿Te gusta el mar?

Jaime – Sí.. una vez fui a la playa y me méti solo hasta la cintura, un dia que hacia “terrá” para refrescarme.

-Alejandro le hace la misma pregunta a Estibaliz y ella contesta:

Estibaliz – Si , una vez entré en el mar, vi peces y nadé. Sentí lo que es estar en el agua e ir de un lado al otro. Descubrí que no sólo me refrescó del calor sino que posteriormente me di cuenta de que activó toda mi circulacion y mejoré mucho de mi síndrome de “piernas pesadas”…

Dice el Rab Elias Daye al respecto de estos diálogos que aunque parezca increíble , esto es lo que sucede con nosotros. El mar está, pero la diferencia radica en como lo vemos y que actitud tomamos frente a él . Y como, yo entiendo que estuve y que hice, esa es la cuestión. Estar en un barco es como ser creyente a nivel informativo, sin mejorarme, sin acción, no practicándolo. Meterse hasta la cintura es hacer algo bueno por el mundo . Pero meterse y nadar es entregarnos a la voluntad del Creador , desarrollarnos y crecer progresivamente; ser una especie de instrumento de la divinidad en la tierra , y ello nos permite avanzar en la vida de un lado a otro del mundo. El miedo de tirarse que se produce al principio, por los prejuicios que tenemos, es inevitable. Pero una vez que hemos ingresado en las aguas cristalinas, no sólo desaparecen los temores, sino que al contrario, revitaliza toda nuestra vida, elevándonos a mundos superiores, imposibles de describir con palabras, ya que la única forma es vivenciándolo. Necesitamos pues una especie de GPS que nos evite el miedo a “zambullirnos en el mar” y para conectar dicho GPS necesitamos “conciencia”. Un GPS de estas cacaterísticas podría indicarnos cuál es la dirección correcta sin que nos sintamos privados de nuestro libre albedrío. Por seguir con el símil del barco, hace unos días vimos en las noticias de todo el mundo el hundimiento del Costa Concordia. Esto es sorprendente ya que al parecer el crucero poseía un equipo extraordinariamente avanzado de GPS que aseguraba absoluta seguridad. ¿Cómo pudo ocurrir? Con todo nuestro progreso científico. ¿Cómo puede hundirse a escasos metros de la costa ?

El Rab Benjamín Blech dice que la respuesta tiene profundas implicaciones de tipo moral y ético. El Concordia se puede considerar uno de esos orgullosos símbolos de los maravillosos avances científicos. Era “inhundible” (como el Titanic ¿ se acuedan? cuyo titular el dia de su botadura era: “Este crucero ni Dios lo podrá hundir….” . El GPS del Costa Concordia marcaba la ruta segura, pero el ego del capitán, que quiso acercarse más a la costa para fanfarronear con su “juguete” ante sus amigos, superó toda precaución. Es decir, la maravillosa tecnología del Costa Concordia no pudo compensar un error ¿moral? . Además, el capitán estuvo entre los primeros en abandonar el barco… (es el simil de que el intelecto se evade de los acontecimientos…) los fuertes empujaron a los débiles… y al final el triste titular del periodico del dia siguiente fue: ” los muertos podrían haberse evitado”. Vivimos en una época en la que se idolatra todo adelanto científico pero no nos damos cuenta de que nuestra evolución mental, moral y ética no va pareja a dichos adelantos. Estamos obsesionados con dispositivos electrónicos que supuestamente deberían hacernos la vida más fácil y divertida cuando en manos inexpertas (o en mentes inmaduras) nos esclavizan o “hipercontrolan” a otras. Dedicamos muy poco tiempo a considerar la importancia de un sistema de valores sin el cual todos estos avances son insignificantes.
La tragedia del Costa Concordia ocurrió por un error humano precedido de una falta moral previa. Cuando se tiene la vida de una serie de personas en las manos uno debería al menos dejarse de frivolidades y asumir esas responsabilidades. Antes (después del error) al menos el capitán era el último en abandonar el barco. Ahora es el “primero”. That is the question… esa es la cuestion de la degradación del siglo XX1. El punto no es el error, el punto es la actitud despues del error, la responsabilidad. El honor y la gloria después de un error es casi tan importante como el error en sí. Porque equivocarnos podemos equivocarnos todos, pero al menos nos queda estar de pie “asumiendo el marrón”.
¿Recuerdan el caso de un famoso que atropelló a un señor con su automóvil y no tenía carnet de conducir y no paró al atropellarlo y le endosó el marrón ” a un hermano “?. ¿ Es eso un hermano?

¿Qué podemos aprender de este suceso? Primeramente que debemos de tener un GPS; segundo : tenerlo conectado; tercero: seguir sus instrucciones por encima de nuestro ego… y finalmente si nos distraemos y ocurre un fallo asumir el fallo. Es una cuestión de actitud. Solo comprometiéndonos a conjugar actitud y aptitud de forma equilibrada podremos prevenir la zozobra por ir a la deriva y algún desastre de proporciones “titánicas” en nuestras vidas. ¿no creen? podemos tener un barco pero lo que no puede es llevarnos a “venus”…

Esperamos su llamada en: nosolodoctorylac@gmail.com

Los ángeles no tienen hélices

21 abril, 2012

by Telma

En mis ratos de ocio me gusta escribir y escuchar música, y en ocasiones, una cosa me lleva a la otra. En el disco (¡qué mayor que soy ya!) de El Último de la Fila, “Enemigo de lo ajeno”, hay una canción que lleva por título “Los ángeles no tienen hélices”, título que fue el que me inspiró para hacer el relato que os expondré a continuación.

Casi al mismo tiempo, y por mi participación cada vez más activa en esta nuestra aldea bloguera, me di cuenta de que estaba rodeada de ángeles, y que esos ángeles son personas-corcho, porque diariamente estáis ahí y aunque no vivamos en un mundo perfecto, con vuestra constancia diaria, con una frase, con un empujón virtual, hacéis que flotemos y nos impulsáis a que salgamos a la superficie.

Hasta ahora, cuando pensaba en un ángel, lo que acudía a mi imaginario era la figurita del Belén, y sin entrar en consideraciones más profundas, allá cada cual lo que esa palabra le evoque, esta que suscribe le da las gracias a sus ángeles de corcho, que me hacen huir de los pensamientos de plomo.

Sirva este relatillo para poneros en antecedentes de la cuestión que me gustaría compartir con vosotros.

Antes de salir de la habitación, ella besaba sus cuatro paredes.

Se había convertido en un ritual en el que yo no participaba. Me limitaba a mirarla extasiado desde el quicio de la puerta, sintiendo cada uno de esos besos como los más profundos que me habían dado jamás.

La primera vez que la sorprendí haciéndolo, con esa mezcla de ironía y ternura tan natural en ella y que tanto me gustaba, me dijo que desde que estábamos juntos siempre lo hacía: “En Roma, echan una moneda a la Fontana de Trevi para volver, ¿no?, pues yo beso las cuatro paredes para volver a ti.”

La última vez que estuve con ella no lo hizo. No le pregunté, no hizo falta. Nunca más volvimos a estar juntos.

Hoy, después de casi diez años la he visto. Iba acompañada de dos niños pequeños.

Ha sido tan sólo un instante, pero su mirada me ha devuelto a aquellos maravillosos medios días en hoteles baratos, a sus dedos clavándose en mi piel, y a su risa que yo devoraba con mis besos.

En aquellas destartaladas habitaciones, en las que con devoción me entregaba a su cuerpo, dejábamos impregnado el olor de nuestros sexos, nuestros sueños y miserias y el vértigo de aquél año que vivimos peligrosamente juntos.

Los otros, aparecían al cerrar la puerta; la angustia y el miedo se apoderaba de ella, haciendo que no quedara rastro alguno de la mujer que minutos antes se había aferrado desesperadamente a     mi. Esa puerta nos llevaba al limbo de aquellos vivos, donde ninguno de los dos existíamos, y donde transitábamos como zombis hasta el siguiente encuentro en el que resucitábamos el uno en el otro.

Nunca he dejado de amarla. Me sigo atando a aquellos momentos. Lo nuestro no es un amor perfecto, pero tampoco los ángeles tienen hélices.

Todos tenemos sueños, ilusiones, proyectos… y cuando toca hacer balance, ya sea por la edad, por una enfermedad, por una pérdida inesperada, por una desilusión o frustración del tipo que sea, o sin que exista un detonante concreto, en el momento más inesperado, se desencadena un tsunami en tu interior, que sin pedir permiso entra en tu vida, arrasando todo lo que encuentra a su paso, y te deja desnudo y sin opción a réplica, porque sin quererlo te hace tomar conciencia de que tus sueños ya no están, que esa vida con la que soñabas la está viviendo otro, y es entonces, cuando tu vida hace inventario:

– Saber lo que tienes,

– Saber lo que necesitas,

– Saber lo que quieres,

– Saber de lo que puedes prescindir….

Y en ese punto, es cuando aparece la disquisición entre lo que puedes y debes hacer y si debes o no prescindir de hacerlo, porque depende de la opción que elijas, el curso de tu vida tomará rumbos distintos.

En la película “Revolutionary Road” (Leonardo DiCaprio y Kate Winslet interpretan a una pareja, desde que se conocen hasta que acaban casándose), se aprecian dos momentos bien diferenciados: el inicio de la relación de una pareja, donde todo es ilusión, pasión, y donde los personajes te contagian esa sensación de vértigo, esa fuerza motora sin explicación científica alguna que te eleva y te da fuerzas para creer que todo es posible y que te vas a comer el mundo, y en el segundo momento de la película, esas mismas personas se dan cuenta de que están inmersas en lo cotidiano, en lo anodino, en lo que se espera “debe de ser”, y es entonces cuando el marido (DiCaprio) hace, y así se refleja en la película “control de existencias”:

–         Lo que soñaron ser y lo que son.

–         De cómo planearon que sería su vida, y cómo es en realidad.

–         De cuándo aparece la oportunidad de romper con todo, y por qué o no la dejaron escapar…

Y si no vas bien preparado para ver esa película, te deja completamente noqueado, porque en definitiva, lo que trasciende, es que hace falta tener mucho valor para llevar la vida que uno quiere, y no la que te imponen los demás o sus circunstancias, porque cuando te quieres dar cuenta, tomas conciencia de que al final, ese mundo que te ibas a comer se te ha merendado de un bocado, sin ni siquiera dejar migas o rastro alguno de lo que soñabas o aspirabas ser.

Hay un  momento en la película, que uno de los actores le dice al marido (DiCaprio): “la vida sólo te brinda un par de oportunidades, no tardarás mucho en empezar a preguntarte cómo acabaste siendo alguien mediocre”

Con un enfoque distinto, en la película de Los Puentes de Madison, (a quienes no la hayan visto os invito a que la disfrutéis) Meryl Streep, interpreta el papel de un ama de casa que abandonó sus sueños por cuidar de su marido y sus hijos, cuando sin esperarlo, coincidiendo que su familia está fuera, llega ÉL, (Clint Eastwood), y le abre los ojos, dándose cuenta de que en todos esos años de rutina doméstica, su corazón ha estado dormido en la comodidad de su pacífica vida bien inventariada.

Y es magistral la escena en la que la cámara enfoca la mano de Meryl Strepp, que duda entre abrir o no la puerta de su coche, entre empezar una nueva vida, la que ella quiere, o la de seguir con la vida en la que desde luego ella no es la protagonista. En la película no hay acción, hablan los silencios, y la pasión de los protagonistas, sus deseos y frustraciones, te desarma y derrumba sin necesidad del 3-D.

Hacer click aquí para ver la esena

A los que ya hayan hecho control de existencias, les deseo que su opción haya sido la que más felicidad le haya proporcionado, y a los que no, si con esta entrada les hago coger papel y lápiz, me doy por satisfecha.

Perdonadme este batiburrillo de ideas de este ángel por un día “en solitario” sin acompañamiento de ningún nosolo o ángel de reconocido prestigio, eso sí, cuento con la inestimable ayuda del “backstage” que pone estos vídeos y la música de fondo. Feliz día a tod@s.

Ya sabéis, nosolodoctorylac@hotmail.com



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