Archivado en 28 Febrero 2013

Lo que buscas te está buscando

28 Febrero, 2013

Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. Ese instante es el momento en que un “si” o un “no” pueden cambiar nuestra existencia.
Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio. Quizás (con toda seguridad) ello conlleva riesgos, pero cuando alguien desea algo debe saber que hay que correrlos y por eso la vida vale la pena. Porque si piensas que la aventura es peligrosa, prueba la rutina… es mortal !
Siempre escoger un camino significa abandonar otros. Si pretendes recorrer todos los caminos posibles acabarás no corriendo ninguno. Algunas veces hay que decidirse entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer…

Por difícil que parezca nunca  hay que desistir de un sueño, sólo tratar de ver las señales que nos llevan a el. Las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios consiguen verlas.
Algo es seguro : Sólo el amor nos permite escapar y transformar la esclavitud en libertad.  Sí Señor! EL AMOR ES LA UNICA MANERA QUE TENEMOS DE CREAR UN PUENTE HACIA EL MUNDO ESPIRITUAL. CUANDO AMAMOS QUEREMOS SER MEJORES DE LO QUE SOMOS, ¡Y LO CONSEGUIMOS!

Que las dudas no paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente. En esto reside tu fuerza: en el poder de las decisiones.

PORQUE CUANDO QUIERES REALMENTE ALGO, TODO EL UNIVERSO CONSPIRA PARA AYUDARTE A CONSEGUIRLO.
Y … Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.

(Texto confeccionado con frases de diferentes obras del autor Paulo Coelho)

http://www.youtube.com/watch?v=nHttNsVXMRI

‎”Haz lo que temes, y el miedo desaparecerá“(Jiddu Krishnamurti)

Cuéntanos tu sueño : nosolodoctoryla@gmail.com

ANTROPOSOFIA

27 Febrero, 2013

POR DR HARRY POTER (ANGEL POR UN DIA)

Nicolás Gabriel, un excelente psicólogo clínico de orientación humanista y transpersonal,  nos invita a investigar en los  procesos cognitivos, afectivos, biológicos, etapas del desarrollo específicas y procesos que vivimos en común como especie, tanto desde que nos desarrollamos en el útero materno hasta que finalmente fallecemos.  Siendo una materia extensa, detallada, compleja y rigurosa, muchos quedamos con la misma pregunta cuando se trata de aprender de nosotros mismos y de nuestra estadía en el mundo, y esta pregunta es: ¿qué sucede con nuestro desarrollo espiritual?

El filósofo austriaco Rudolf Steiner también poseía esta inquietud, con lo que tras años de trabajo y búsqueda personal creó la Antroposofía, que en sus propias palabras describe como: “el sendero de conocimiento que quisiera conducir lo espiritual en el hombre, a lo espiritual en el universo”.

Realmente, en sus inicios nuestro blog, se planteó ser de raíces “antroposóficas” pero finalmente eligió estar más abierto y hoy es, lo que es. El planteamiento de Antroposofía  es una cosmovisión espiritual del ser humano, con áreas de aplicación en la educación, en la medicina, en la arquitectura, las artes, entre otras. Particularmente, dentro de su cosmovisión del ser humano y su desarrollo espiritual, Steiner  estableció los septenios, que es el estudio biográfico de las personas cada 7 años, y el estudio del temperamento.   Steiner enuncia que el desarrollo puede verse tripartitamente, hablando de maduración física, maduración anímica y maduración espiritual.

Esto quiere decir que en los primeros 3 septenios (de 0 a 7 años, de 7 a 14 y de 14 a 21) lo que prima es la consolidación del cuerpo físico de la persona, y la temática central es el conocer la vida en la cual encarnamos. Luego, con nuestros órganos y cuerpo ya consolidados, comienza el desarrollo anímico, entre los 21 y 42 años. Lo que prima en esta etapa es la aceptación de la vida y trabajar en lo que uno vino a aportar a este mundo. Finalmente, entre los 42 y los 63 (y en adelante) encontramos el periodo del desarrollo espiritual, donde comienza la recapitulación de la vida, donde el alma se pone en servicio del Yo, para que él pueda expresarse, junto a las virtudes de la humildad, la aceptación y el amor.

En resumen, la Antroposofía nos plantea un camino evolutivo de nuestro desarrollo humano, dividiendo nuestra estadía en el mundo en tres etapas: encarnar y desarrollar nuestro vehículo en el mundo que es nuestra corporalidad; luego, aceptar nuestra realidad y aportar al mundo lo que vinimos a entregar; para finalmente, poder expresar nuestro espíritu y sus cualidades en el mundo. A continuación los invito a descubrir las principales características de cada uno de estas etapas que duran siete años, y así poder situarnos en la que nos corresponde y nutrirnos conscientemente de ellas.

Primer Septenio: 1 a 7 años.

En este septenio nace el cuerpo físico del bebé, siendo muy importante la gestación de este mismo, ya que las enfermedades que existan en este septenio se deberán en gran medida como repercusión a cómo fue el embarazo de la madre. Es fundamental también dos procesos que ocurren alrededor de los 3 meses: primero es el desarrollo psicomotor del niño, y segundo, las enfermedades que pueden entenderse como una guerra de vida y muerte: es común que los niños tengan altas fiebres, ya que a través de esto el niño transforma sustancias de la madre en sustancias propias. La antroposofía plantea que mientras más fiebre tenga el infante cuando chico, más probabilidades de no padecer enfermedades autoinmunes cuando grande. Continuando con el desarrollo psicomotor, es fundamental también el momento en que comienza a caminar erguido, ya que es una manifestación de la individualidad del niño, de su yo individual.  El órgano que prima en este septenio es el sistema nervioso, ya que a través de él va desarrollando las habilidades perceptivas, tanto con la imitación, el tacto, el movimiento, el equilibrio. Para poder fomentar esto es fundamental instar el juego con el niño. Otro elemento fundamental es el dar calor, ya que este posee una doble funcionalidad: primero, en el nivel físico esto se vivencia como protección, y en un nivel anímico esto se vive de tal manera que el niño siente que es importante para el adulto, lo que va otorgándole confianza en el medio externo, que finalmente conlleva a poseer un buen nivel de autoconfianza.                                                                                                                              Finalmente, la antroposofía plantea que es fundamental que el infante vivencie su realidad según esta frase: “El mundo es bueno”, donde pueda explorar, jugar y vivenciar de manera positiva y confiable el mundo que lo rodea.

Segundo Septenio: 7 a 14 años.

Alrededor de los 6 años el niño comienza a perder sus dientes de leche: esto nos indica el comienzo de cambio de septenio y que el sistema nervioso del niño ya está desarrollado y listo para comenzar la escolaridad.  En este septenio se comienza a forjar el temperamento, el cual puede ser colérico (fuego), sanguíneo (aire), melancólico (tierra), o flemático (agua)…. ¿se acuerdan que lo hemos mencionado alguna vez?  . Cada temperamento tiene rasgos de comportamiento determinado, una forma de vincularse con el mundo, de vivenciar las experiencias, entre muchas otras cualidades.  Otro aspecto fundamental de este septenio es la habilidad o posibilidad de comenzar a adquirir hábitos, que abarcan más que dormir, comer o trabajar, sino que pueden ser hábitos de respeto, de no criticar, de comprender y saber perdonar, entre otros. Es fundamental entonces poder fomentar y cultivar estos hábitos, tanto por parte de los padres como de los profesores.  Alrededor de los 9 años comienzan lo que se denomina los sentimientos del yo, lo que abre al niño hacia un mundo de polaridades a partir del sentir: sentir simpatía y antipatía, sentir el yo afuera y el yo adentro y de esta manera comenzar a experimentar sentimientos. Esto puede diferenciarse claramente con los niños más pequeños, donde todo es de todos: aquí comienzan los límites de la polaridad.  Finalmente es muy posible que haya una búsqueda espiritual, donde busque religiones para buscar esa conexión, ese poder religar con lo que antes de encarnar estuvo unido.

Tercer Septenio: 14 a 21 años.

En este septenio la antroposofía plantea que a partir de la menarquia y la primera polución, hay una diferenciación entre niños y niñas en su comportamiento: ellas, las niñas, se ponen introvertidas, mientras que ellos comienzan en una etapa de rebeldía. Recordemos también que Steiner es del año 1900, por lo que hemos pasado por bastantes cambios socioculturales que pueden marcar una diferencia hoy en día, pero en rigor ese es el planteamiento descrito por la antroposofía. En esta etapa hay un énfasis en el pensar para poder conocer el mundo: antes el niño solo hacía registros, mas ahora lo procesa y lo debate más activamente. También comienzan a buscar conscientemente a los amigos que quieren tener, estableciendo relaciones kármicas importantes. Que los jóvenes posean una aproximación a la música también es muy común en este ciclo, ya que lo hacen como una manera de religar con la espiritualidad de forma más sutil. Un evento gatillante y fundamental es que a los 18 años y medio ocurre el primer nodo lunar: estos son estancias cósmicas donde el sol, la luna y la tierra están en la misma ubicación  que cuando nacimos. Este nodo nos trae un cuestionamiento de “¿qué vine hacer en esta vida?”. Esta inquietud podría explicar la gran taza de disidencia de estudiantes universitarios de primer año de esta edad, que entran en una carrera sin tener claro que quieren hacer, cambiándose de elección hacia una más acorde con su vocación.

Cuarto Septenio. 21 a 28 años.

Este es un septenio de experimentación: de tener experiencias variadas, tanto como diferentes viajes hasta diferentes trabajos. Hay una búsqueda de validación a través de los amigos y de la carrera. Se hace énfasis en la calma interior, donde, a través de ella, vamos a ir adueñándonos de los espacios que habitamos. Esto quiere decir, que a través de un proceso de estabilización, vamos a poder amoldarnos a los límites que vamos a ir conociendo en este mundo que se abre, ya fuera de la escolaridad y de lo conocido. A los 28 años comienza una crisis de los talentos, que es cuando cesa la inspiración y comienza la transpiración. Esto quiere decir que los eventos que antes universalmente se iban dando fácilmente, dejan de fluir, siendo necesario más esfuerzo de parte de uno para lograr los objetivos. Recordemos que los tres septenios anteriores eran los septenios corporales, donde estábamos más protegidos y acompañados por la divinidad, mientras nuestra corporalidad se iba desarrollando. En cambio en el cuarto septenio ya comenzamos los septenios anímicos, donde es momento de hacerse cargo de la vida con lo forjado anteriormente, a empoderarnos a partir de nuestro propio mérito y esfuerzo, ya que ahora dependemos solamente de nosotros mismos, como si fuera un empujón del universo hacia la adultez.  Es un buen momento para plantearnos el cómo vivenciamos al mundo y cómo nos vivenciamos a nosotros mismos, siguiendo el planteamiento anterior de ir en un camino hacia la adultez y hacia el hacerse cargo.

Quinto Septenio. 28 a 35 años.

En este septenio se sitúa lo que se denomina el lugar kármico: es el situarse en el lugar exacto donde uno realiza aquello que vino a hacer, conjunto a las personas con las que tenemos que llevarlo a cabo. Se puede apreciar que este ciclo está en la mitad de los septenios del cuerpo y del espíritu, lo cual produce una vivencia de Aquí Estoy Yo: se sitúa el ego terrenal en la tierra y comienza una nostalgia por lo no vivido, pero al mismo tiempo una apertura hacia la espiritualidad. Como se sitúa el ego terrenal en la mitad del desarrollo corporal y espiritual, es muy difícil tratar adicciones después de los 33 años. Esto es porque comienzan nuevas etapas en el desarrollo del ser humano, donde se destaca la organización que tiene él en el mundo actual: es así como la adicción forma a ser entonces parte de esta organización del yo terrenal de la persona, siendo muy difícil de rehabilitar.

Sexto Septenio: 35 a 42 años.

Este septenio nos trae el segundo nodo lunar, el cual llega a los 37 años. Esta vez nos hace cuestionarnos si estamos haciendo lo que tenemos que hacer en esta vida: despierta, o nos remueve, el concepto de autenticidad, que es el poder reconocer que hay problemas, que no somos perfectos; nos permite asumir lo que está pasando alrededor de nosotros y poder hacernos cargo de ello. En este periodo se vivencia frecuentemente el perdón hacia los padres, y paralelo a estas vivencias comienza también el decaimiento del cuerpo físico. La tarea fundamental es que nuestra alma no decaiga con el cuerpo, sino empoderarnos con este proceso, de tal manera que lo tomemos como una oportunidad: mi cuerpo decae, pero mi alma aflora, preparándonos para el siguiente ciclo de septenios, el ciclo espiritual.

Séptimo Septenio: 42 a 49 años.

Aquí comienza el desarrollo de los septenios espirituales, lo que nos trae fundamentalmente la habilidad de poder mirar más de lejos las cosas, sin quedarnos atrapados en ella: se pueden separar los hechos más fácilmente, con objetividad y desapego. El planeta Marte trae a este septenio una energía movilizadora, que da fuerza para resolver inquietudes del septenio anterior, abriendo nuevas vías de creatividad para responder si estamos haciendo lo que tenemos que hacer. Otra energía creativa que se da de manera paralela es el comienzo de la menopausia, que puede manifestarse fundamentalmente en dos vías de creación: la primera, es los llamados aquí en Chile “conchitos”, es decir la mujer tiene su último hijo a esta edad. O la otra resolución hacia esta energía es el tener otras profesiones, otros trabajos, crear proyectos, iniciar otras empresas, entre otras. Esto puede entenderse también como un brote de energía creativa, que mantiene activa y vigorosa a la persona, tanto hombre como mujer, en este septenio, lo cual cabría como resolución del nodo lunar del septenio anterior. Finalmente ocurre un contraste muy importante con la juventud, por lo que es común ver padres y madres que comienzan a competir con sus hijos, para no vivenciar esta decadencia corporal natural del ser humano.

Octavo Septenio: 49 a 56 años.

En esta etapa de nuestra vida surge una nueva cordialidad, es decir, una nueva manera de que el corazón se vincula con el mundo, fundamentado desde el compromiso y la compasión; ellas son nociones más elevadas de vincularse, las cuales nos demuestran la presencia del espíritu en esta etapa de vida. Aquí uno se entrega hacia el otro, ya que en el pasado nos estábamos formando para poder hacerlo en su totalidad. A los 55 años y medio ocurre el tercer nodo lunar, que nos presenta una energía de introspección hacia dos puertas de autoconocimiento: la primera es el cuestionamiento de que si hicimos lo que teníamos que hacer, y la segunda es qué podemos hacer todavía.

Noveno Septenio: 56 a 63 años.

En este septenio es frecuente una búsqueda hacia la soledad, posiblemente impulsado por la energía de Saturno, que trae su sabiduría espiritual y guía. Esto nos permite también hacer una síntesis de lo vivido en los anteriores septenios. Saturno también nos da la energía de contactarnos con la manifestación del espíritu en la tierra.  Dos crisis pueden ser fundamentales en este septenio: la primera es a nivel de los vínculos: conflictos en la sociedad que conformamos nuestra biografía, tanto familia, hijos, compañeros. Si los conflictos que surgen aquí, por ejemplo, como la partida de los hijos de la casa, no son superados, una depresión puede manifestarse. La segunda crisis deviene, de una apertura de conciencia por el espíritu, que llama a despertar, manifestándose en la búsqueda de la justicia, la verdad, de la libertad, o de la fraternidad. De esta forma, lo que busca este despertar espiritual, es poder manifestarse en la persona a través de la acción, de la presencia, de la voluntad, para que así pueda estamparse en la vida de la persona de forma activa, desplegándose en su día a día: superar las crisis biográficas anteriores, va a ser imperativo para que pueda manifestarse el espíritu sin ataduras ni temores; sin conflictos actuales en nuestra existencia terrenal, para poder así desarrollar la esencia espiritual.

Nos gustaría conocer tu opinión: nosolodoctoryla@gmail.com

JURAMENTOS DE SAL Y LIMON

26 Febrero, 2013

By: Nosolodoctor

Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida.  Pablo Neruda

Existe una técnica sanadora denominada Terapia Cuántica Holográfica, bastante exitosa en el tema de las enfermedades crónicas degenerativas, cuyo primer paso nada más venir el paciente por la razón que sea, es el de equilibrar los elementos primordiales que garantizan la inmortalidad: el éter, el fuego, el agua, el aire, la tierra y un quinto elemento llamado Metal. El metal que rige los pulmones, la piel y el intestino grueso; según estos terapeutas llevan la emoción asociada de “echar de menos algo o alguien”. Lo que yo llamo “missinyú” (del inglés castizo). De hecho, estos tres órganos tienen en común el estar en contacto con el medio ambiente, por lo que podemos decir que el Metal se encarga de la capacidad de adaptación al medio. Los meridianos energéticos de la MTCH (Medicina Tradicional China) que se encargan de nutrir este metal son: el del PULMON, el del IG (instetino grueso) y uno de apoyo que aunque es de “fuego”, suele estar para lo que manden. Se llama Meridiano TRIPLE RECALENTADOR, que en la medicina convencional occidental viene a ser el sistema endocrino-defensivo; una especie de pantalla antimisiles activada y mantenida por nuestras hormonas. De tal manera que los juramentos de sal y limón, es decir, aquellos con sabor distinto a cualquier otro juramento emitido, esas promesas de eternidad que alguna vez hemos dicho, ese tren de la entrega inocente o imprudente, ridícula o infantil, o pasional y madura que cuando termina de pasar deja un vacío……que hace enfermar: asmáticos, psoriásicos, colon irritable, dermatitis atópica, entre otras enfermedades, tendrían pues a priori este origen psicosomático.

En principio, echar de menos es notar una falta, es sentir el hueco de la ausencia. Es normal que cuando nos acostumbramos, es decir, nos comportamos con una serie de costumbres, o cuando nos vinculamos a personas y se produce una separación, sintamos ese sentir tan humano como es el de echar de menos.  La cuestión es que echar de menos suele ser una vivencia que sufrimos de manera negativa. Especialmente aquellas personas dependientes con problemas de confluencia (se “pegan” pero no se pueden “despegar” del otro). Es importante darse cuenta de que los cambios en la vida, bien sean por decisiones propias, o impuestos por otros, suponen un proceso que forma parte de la esencia de la vida. Video de presentación y seguimos

Desde una concepción dinámica de la existencia, echar de menos es parte del juego, una etapa más del proceso. Y a veces duele.   Hay un echar de menos que nunca nos abandona, puesto que tiene que ver con aquellas personas y situaciones importantes, que nos han hecho como personas, padres, seres queridos, de alto rango; mientras que hay otros “missinyues” que hay que masticar, tragar y digerir en un proceso de aceptación. Personas que “pasaban” por aquí; se sentaron a tomar un café… y……dejaron un hueco, un huequito, o un gran hueco, siempre alimentado por las expectativas de base y los ya mencionados juramentos de sal y limón, que aunque utópicos, no sé porque, siempre uno de los dos termina creyéndoselos .

En definitiva, echar de menos es un indicador de que uno tiene historia y la “chapa” (el metal) jodida….y como duele hay que trabajarlo, y si emociona pues hay que dejar el espacio adecuado para sentirlo y canalizarlos adecuadamente y esa sobreherida, que cae sobre la herida previa infantil, sanarla de la mejor manera posible; lo cual son ya palabras mayores, porque aunque es relativamente fácil ser consciente de la huella que nos ha dejado dicho missinyú, es muy, muy difícil, hacer el duelo correcto, cerrar capitulo, pasar la página y seguir caminando. Assumpta Mateu es una terapeuta a la que tengo el gusto y el privilegio de conocer; es especialista en esto de los missinyues de alto rango y los menores por juramentos de sal y limón.

Escríbenos, te esperamos: nosolodoctoryla@gmail.co


T-E-R-A-P-I-A ?

25 Febrero, 2013
By Nosolodoctor

Me preguntan a menudo para qué sirve hacer “terapia”. Voy a tratar de explicarlo a ver que sale.

Somos como somos porque algo nos ha hecho asi,  nos hemos hecho un traje a medida para quitarnos ese frío que hemos ido sintiendo desde el momento que nacimos. Terapia no consiste como creen muchos en quitarte el traje que tanto has tardado en confeccionar sino en buscar los complementos que van bien con él o que te fijes si llevas o no zapatos y vas por el contrario descalzo; si llevas guantes, bragas o calzoncillos; o si nos cambiamos de ropa interior o también (y esto es para nota) que otro traje podríamos ponernos en caso de tener que llevar el que tenemos a la lavandería porque alguien nos vomitó encima o el camarero de turno volcó su bandeja sobre nosotros o un enorme trolebús paso “follao” por un charco y nos puso “perdiitos” de agua y barro…

Terapia es permitirte descubrir cosas hermosas y no tan hermosas de ti mismo, las hermosas ponderarlas en su justa medida, las no tan hermosas a aceptarlas. Iluminar la sombra para que sea menos “sombra”… todo con tal de no huir nuestro ser interior hacia delante…

Y vivir en lugar de sobrevivir.

Te escuchamos siempre : nosolodoctoryla@gmail.com


AÑO 3: LA CASA DEL SOL NACIENTE

24 Febrero, 2013

By: Nosolodoctor

Existe un segundo estadio en la niñez temprana, desde alrededor de los 18 meses hasta los 3-4 años de edad, cuya tarea primordial es la de alcanzar un cierto grado de autonomía. Si papá y mamá (y quizás otros cuidadores que entran en escena en esa época) permiten que el niño explore y manipule su medio, éste desarrollará un sentido de autonomía o independencia. En esta fase los padres no deben desalentarle ni tampoco empujarle demasiado a esa búsqueda, ya que en la vida lo importante es el equilibrio, ese punto cero que existe entre las polaridades.

En este proceso de exploración es bastante fácil que el niño desarrolle un sentido de vergüenza y duda, por lo que la polaridad está servida: Autonomía versus vergüenza y duda. Debemos tener presente que el burlarnos de los esfuerzos del niño puede llevarle a sentirse muy avergonzado, y dudar de sus habilidades. También hay otras formas de hacer que el niño se sienta avergonzado y dudoso: mofándose; imitándole; ridiculizándole o el consabido “ya lo sabía que tú…” No obstante, un poco de vergüenza y duda no solo es inevitable, sino que incluso es bueno. Sin ese mínimo de vergüenza, se desarrollaría lo que Erikson llama impulsividad, una suerte de premeditación sin vergüenza que más tarde, de adulto, se paga con intereses: lanzarse de cabeza a situaciones sin considerar los límites y los atropellos que esto puede causar. Pero como en toda polaridad, peor aún es el riesgo de ser demasiado vergonzoso y dubitativo, lo que llevará al niño a desarrollar el rasgo neurótico de la compulsividad. La persona compulsiva siente que todo su ser está envuelto en las tareas que lleva a cabo, y por tanto todo debe hacerse correctamente. El seguir las reglas de una forma precisa, evita que uno se equivoque, y se debe evitar cualquier error a cualquier precio. Muchos de nosotros reconocemos lo que es sentirse avergonzado y dudar continuamente de uno mismo. Un poco más de paciencia y tolerancia hacia nuestros hijos, podría ayudarles a evitar recorrer el camino  que nosotros mismos  hemos seguido.

El medio externo en esta etapa debe ser firmemente tranquilizador. El niño debe llegar a sentir, que la fe básica en la existencia, no correrá peligro ante su súbito cambio de actitud, ese deseo repentino y violento de elegir por su propia cuenta, de apoderarse de cosas con actitud exigente, de eliminar empecinadamente.

Esta fase le abre al niño una crisis vital en su año 3, caracterizada por tanteos y temores. ¿Esto puedo? ¿Esto no puedo?  ¿Podré o hare el ridículo?  Cada niño cuenta con un grado de autonomía para ir de un lugar a otro, subirse a todos lados, pegar o llorar para conseguir lo que desea, pues necesita tener todo para sí. La duda surge ante un universo que no responde enteramente a esta necesidad, que está plagado de peligros dado lo precario de estas manipulaciones. Esta duda se incrementa ante los “no” de las personas que el niño ama y busca, cuando necesita ayuda y consuelo. Y  en este contexto, 
la vergüenza se expresa en la necesidad de ocultar el rostro y suele explotar, ante un sentimiento de pequeñez, con rabietas y llantos. Y surgen los “pollos” y las “pataletas” productos de la frustración infantil……..

Si logramos un equilibrio apropiado y positivo entre la autonomía, la vergüenza y la duda, desarrollaremos la virtud de un adulto con voluntad y determinación. Ese es el auto concepto: “se de lo que soy capaz”……en contraste al negativismo, el ritualismo y la necesidad de mantener las cosas siempre iguales y predicables, que proporcionan sensación de alivio y tranquilidad. La pérdida del ritualismo denota una pérdida de la autonomía.

Erikson, se centró en  el estudio del yo durante esta fase de desarrollo, y llegó a la conclusión, de que el niño tiene que enfrentarse a los impulsos del ello, y aprender modos socialmente aceptables para actuar en el entorno. Se observa el inicio rudimentario del superyó, instancia que supone interiorización de la moral del entorno y la incorporación de la cultura. Con el desarrollo del yo, los niños en esta fase, es cuando comienzan a diferenciarse entre sí.  A los tres años el niño empieza a ver que la casa (su casa) puede albergar sin problemas su “sol” (yo) naciente….

Acá las relaciones significativas son los padres; y la tarea primordial es alcanzar un cierto grado de autonomía, conservando un toque de vergüenza y duda.

Todo esto tiene su explicación en la dinámica entre los impulsos instintivos, las exigencias de la realidad y el yo. Las actitudes de los padres y el propio sentimiento de autonomía de ellos, son fundamentales en el desarrollo de la autonomía del niño.      Este establece su primera emancipación (de la madre) en este estadio, de forma tal, que en posteriores etapas, (la adolescencia por ejemplo), repetirá esta emancipación de muchas maneras, para ser alguien que puede desear libremente, y orientarse por sí mismo.

Son las experiencias más tempranas de libre voluntad y deseo, la afirmación de un incipiente y rudimentario yo  (el sol naciente….) Esta etapa está ligada al desarrollo muscular y de control de las eliminaciones del cuerpo. Muchos niños tienen enuresis en esta etapa y serán eyaculadores precoces de adultos…….precisamente por problemas en esta fase.

Las actitudes de los padres pueden dificultar al niño crecer hacia su independencia, madurez y autocontrol responsable, que será la base de excesivos temores a equivocarse, dudas e inseguridad en sí mismo. Es necesario evitar avergonzar innecesariamente al niño, u obligarlo a hacer algo sin ninguna proporción con su edad o capacidad. A veces es mejor decir: “no pasa nada”. Mejor que castigar es prevenir, explicar, dialogar, escuchar, dar ejemplo y dar otra oportunidad y evitar que aparezca la sombra de una duda. ¿No creen? ¡Venga video!

Cuéntanos lo que quieras, ya sabes: nosolodoctoryla@gmail.com

REFLEXIONES DE UN PAPÁ ACERCA DE SU HIJO FRANK…

23 Febrero, 2013

By: Nosolodoctor

Hola, me llamo Daniel Stein. Quisiera hablarle un poco de mi hijo Frank. Siempre ha tenido una mente inquieta  y mucha curiosidad acerca de la anatomía humana… Nos gustaba apoyar sus inquietudes científicas, aunque a veces nos sorprendía a mi mujer y a mí aquella curiosidad febril e innata; y pensamos que no debía echarse a perder…

Cuando cumplió tres años le regalamos el juguete que tanto anhelaba… Así, cuando falleció la tía abuela Menchu, le dejamos practicar un poco con el serrucho y coger práctica en eso de desmembrar; que tarea fácil no es. A propósito de esto, nuestro terapeuta nos dijo que eso lo motivaría más aun para ser cirujano el día de mañana o bien para el bricolaje, que también parece cosa de serrar y cantar, y tampoco eh? El pequeño realizó un gran trabajo; unos cortes muy regulares salvo en algunos tramos donde se le fue un poco…  pero a su edad, (siempre según las instrucciones de la guardería), tampoco debíamos ser inflexibles con él…

Lo peor es que no sé cómo no nos dimos cuenta, pero ya con nueve años, las tumbas se nos iban de presupuesto.

Le dio por lo gótico y el niño estaba de un pálido……. pero como sacaba buenas notas mi mujer me decía: “mientras saque buenas notas…déjale”.

La tutora dice que no hay nadie como él en “conocimiento del miedo, digo del medio…” Total  que con doce pudimos adquirir un columbario de lo más coqueto aquí cerca, en el cementerio inglés que ya está casi cerrado.

Pero ahora que ya tiene  veinte y está saliendo con esa Brigitte; que sí; la chica es mona; pero los colmillos los tiene demasiados largos y siempre le muerde en el cuello a mi hijo. Digo yo que no tendrán otro sitio que el cuello. En mis tiempos se empezaba por el cuello pero luego se “seguía”…. Pero estos no, estos se quedan como “enganchados”. Y lo peor es que luego le da unos bajones y en el centro de salud solo le mandan hierro.

No sé, nosolodoctor… le escribo  a ver si esto le parece normal…

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A menudo los hijos se nos parecen… desgraciadamente.

22 Febrero, 2013

By Nosolodoctor y Nosolomamá.

Dedicado a todos los padres con “conciencia” de ser padres.


“Esos Locos Bajitos”

A menudo los hijos se nos parecen,
y así nos dan la primera satisfacción.

(que es la de hacernos “padres” y querer ser como “nosotros”)

Esos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.

Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par (como una vez tú… ),
Sin respeto al horario ni a las costumbres.
Y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar.

( como tambien quisieron hacer contigo…)

Niño, deja ya de joder con la pelota.
Niño, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses (con nuestras creencias a veces falsas)

y nuestro idioma.

(nuestra forma de ser y de comunicarnos, muchas veces equivocadas…)


Con nuestros rencores y nuestro porvenir (nuestras pajas mentales).
Por eso nos parece que son de goma

(porque se resisten a ese juego perverso de lque os moldeemos a nuestra imagen y semejanza…)

y (son tan agradecidos e inocentes) que les bastan nuestros “cuentos”
para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio  (de padres) y sin (muchas veces sin tener tampoco la) vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada
y en cada canción.

(y no nos damos cuenta que ) Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas (del tiempo) avancen en el reloj (de la vida),
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día nos digan adiós.

(porque nadie es consciente de que nuestros hijos no son nuestros:son prestados…

Joan Manuel Serrat

“Tus Hijos”

Tus hijos no son tus hijos

son hijos e hijas de la vida

deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no pueden visitar
ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación
en tu mano de arquero
sea para la felicidad.
Khalil Gibran

No puedo pedir que el invierno perdone a un rosal

21 Febrero, 2013

(By nosolodoctor y Angel 2)

No pido que todos los días sean de sol , No pido que todos los viernes sean de fiesta
Tan poco te pido que vuelvas rogando perdón
Si lloras con los ojos secos y hablando de ella…….
Ay amor me duele tanto
Alejandro Sanz: Yo se que no he sido un santo pero lo puedo arreglar amor
Shakira: No solo de pan vive el hombre y no de excusas vivo yo.
Alejandro Sanz: Solo de errores se aprende y hoy se que tuyo es mi corazón

Shakira:

No puedo pedir que el invierno perdone a un rosal, No puedo pedir a los olmos que entreguen peras, No puedo pedirle lo eterno a un simple mortal, Y andar arrojando a los cerdos miles de perlas

Alejandro Sanz: Ay amor me duele tanto Me duele tanto
Que no creas más en mis promesas
Shakira: Ay ay ay, Ay ay ay, Ay, todo lo que he hecho por ti Fue una tortura perderte
Me duele tanto que sea asi
Sigue llorando perdón
Yo… yo no voy
A llorar hoy por ti

Hace unos días tuve la enorme suerte (o mala suerte …ya se verá) de escuchar una conversación de mujeres sobre hombres a través del ojo patio de mi casa…
Yo estaba con unos amigos viendo el fútbol y se oía claramente : ” no ayudan en nada”……… “no adivinan lo que necesitamos”…..”es que no dan ni una”……” con lo que nosotras hacemos por ellos”……. “todo el peso lo llevamos nosotras y ¿ellos qué? siempre pensando con el pito”……
Tanto me afectó que me olvidé que estaba perdiendo “mi Madrid!. Y es que a veces se nos olvida que los hombre somos de Marte y las mujeres de Venus; Yang y Yin. Nosotros la “flecha que penetra” y ellas “la cueva que acoge”. Nosotros la distancia corta, ellas pidiendo que “las comprendan”... no, Shakira tiene razón; ellas “piden sin pedir”… (No pido que todos los días sean de sol , No pido que todos los viernes sean de fiesta ) y nosotros no podemos dejar de dejar el baño después de la ducha un desastre, o apreciar que han estrenado una blusa en nuestro honor o nos muestran su mejor sonrisa horizontal y vertical … y nosotros pensando en el fútbol y en “Del bosque” (No puedo pedir que el invierno perdone a un rosal , No puedo pedir a los olmos que entreguen peras , No puedo pedirle lo eterno a un simple mortal , Y andar arrojando a los cerdos miles de perlas) y al final viene la frustración, la confrontación y la ruptura… No sé,  no sé… ¿ qué se me escapa de las mujeres que acaban llorando por uno hasta que dejan de hacerlo?

Desde Venus,  corresponsal género femenino :
– Verás, comprendo que nos veáis complejas, porque lo somos. También muy …¿completas?
El gran error ha estado siempre en compararnos unos y otras. No tenemos ni siquiera el mismo umbral de dolor, ésto puede ser ya una pista.
No es fácil el oficio que nos toca, aunque maravilloso. No debemos pasarnos de madres para dejar de ser mujeres, ni anteponer la mujer a los otros roles (aunque parece que a la especie de Marte le “pone” ver que su mujer es atractiva a los ojos y pantalones de otros de su planeta).
He visto muchos casos de “abuso de oportunidades”, a sabiendas que ella siempre perdona o sigue ahí.. hasta que un buen día ya no.
¿Quizás lo que se os escapa sea algo más de humanidad? No damos el mismo valor a muchas cosas. A lo mejor deberíamos sentarnos y acercar posturas.
Hablando de posturas, ¿Qué le pasa a Shakira en la columna?

Hay que reírse mi gente! 🙂

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AÑO 1: AMAPOLA

20 Febrero, 2013

By: Nosolodoctor

DEDICADA A TODAS LAS MADRES DEL MUNDO Y A LAS QUE LO SERÁN ALGúN DÍA

Nos habian encargado algo asi como una especie de serie sobre la educacion de los hijos. Una especie de Escuela de padres virtual y aqui estamos; hoy les vamos a hablar de lo que se juega un niño (y sus padres) en el primer año de vida.

“La primera demostración de confianza social en el niño pequeño es la facilidad de su alimentación, la profundidad de su sueño y la relación de sus intestinos. La experiencia de una regulación mutua entre sus capacidades cada vez más receptivas y las técnicas maternales de abastecimiento, lo ayuda gradualmente a soportar el malestar provocado por la inmadurez de la homeostasis con que ha nacido”. Paulatinamente, y a partir de las experiencias de satisfacción de las necesidades que sus proveedores adultos (la madre y quienes comparten con ella su cuidado) le garantizan, el recién nacido va aprendiendo y configurando una mayor confianza en el ambiente. Las formas de bienestar y las personas asociadas a ellas, se vuelven tan familiares como el corrosivo malestar intestinal. El primer logro social del niño, entonces, es su disposición a permitir que la madre se aleje de su lado sin experimentar indebida ansiedad o rabia, porque aquélla se ha convertido en una certeza interior así como en algo exterior previsible.”. La primera crisis existencial en nuestras vidas ocurre cuando tenemos el primer año de vida y estamos tratando de entender si es correcto confiar o no confiar en quienes nos rodean. Fundamentalmente mama. Nos sentimos  la flor mas bonita y tenemos el legitimo sentimiento de “desear” que nos traten” como una flor bella; lo cual no siempre ocurre . Asi, el niño (el bebé) desarrolla confianza y seguridad en si mismo, o por el contrario se vuelve suspicaz, desconfiado y retraído. La esperanza perdurable se refiere a una perspectiva optimista de la vida. Los niños observan lo que se les brinda y de una básica manera analizan las cosas y determinan si su entorno es confiable, esto se mostrará, él se comportará de diferente manera cuando el ambiente le es familiar y agradable a cuando no lo es en absoluto.La primera etapa se da desde le nacimiento hasta el primer año de vida. Junto con la lactancia, se desarrolla en el bebe recién nacido la sensación física de confianza. El bebe recibe el calor del cuerpo de la madre, de su pecho y sus cuidados amorosos. Se desarrolla el vínculo que será la base de sus futuras relaciones con otras personas importantes, en especial el padre y hermanos. El bebe es receptivo a los estímulos ambientales, principalmente a través de la boca, pero es incorporativo también a través de los sentidos. Es por ello sensible y vulnerable, a las experiencias de frustración.
Son las experiencias más tempranas que proveen aceptación, seguridad, y satisfacción emocional y están en la base de nuestra desarrollo de individualidad.Las madres crean un sentimiento de confianza en sus hijos mediante ese tipo de dirección que combina en su calidad, la satisfacción sensitiva de las necesidades individuales del bebe con un firme sentimiento de confianza personal.Depende entonces del sentimiento de confianza que tengan los padres en sí mismos y en los demás, el que lo puedan reflejar en sus hijos.
 
Es la combinación de amor y firmeza de los padres unido a su capacidad para inculcar en el niño una convicción profunda del sentido de lo que hacen, lo fundamental en el sentimiento de la propia confiabilidad.

La tarea de los padres (y basicamente de la madre) en el primer año de vida de un niño consiste en desarrollar la confianza sin eliminar completamente la capacidad para desconfiar. Si papá y mamá proveen al recién nacido de un grado de familiaridad, consistencia y continuidad, el niño desarrollará un sentimiento de que el mundo, especialmente el mundo social, es un lugar seguro para estar; que las personas son de fiar y amorosas. También, a través de las respuestas paternas, el niño aprende a confiar en su propio cuerpo y las necesidades biológicas que van con él. Si los padres son desconfiados e inadecuados en su proceder; si rechazan al infanhacen daño; si otros intereses provocan que ambos padres se alejen de las necesidades de satisfacer las propias, el niño desarrollará desconfianza. Será una persona aprensiva y suspicaz con respecto a los demás. De todas maneras, es muy importante que sepamos que esto no quiere decir que los padres tengan que ser los mejores del mundo. De hecho, aquellos padres que son sobreprotectores; que están ahí tan pronto el niño llora, le llevarán a desarrollar una tendencia maladaptativa que Erikson llama desajuste sensorial, siendo excesivamente confiado, incluso crédulo. Esta persona no cree que alguien pudiera hacerle daño y usará todas las defensas disponibles para retener esta perspectiva exagerada. Aunque, de hecho, es peor aquella tendencia que se inclina sobre el otro lado: el de la desconfianza. Estos niños desarrollarán la tendencia maligna de desvanecimiento (“withdrawal”) . Esta persona se torna depresiva, paranoide e incluso puede desarrollar una psicosis. Si se logra un equilibrio, el niño desarrollará la virtud de esperanza, una fuerte creencia en la que se considera que siempre habrá una solución al final del camino, a pesar de que las cosas vayan mal. Uno de los signos que nos indican si el niño va bien en este primer estadio es si puede ser capaz de esperar sin demasiado jaleo a demorar la respuesta de satisfacción ante una necesidad: mamá y papá no tienen por qué ser perfectos; confío lo suficiente en ellos como para saber esta realidad; si ellos no pueden estar aquí inmediatamente, lo estarán muy pronto; las cosas pueden ser muy difíciles, pero ellos harán lo posible por arreglarlas. Esta es la misma habilidad que utilizaremos ante situaciones de desilusión como en el amor, en la profesión y muchos otros dominios de la vida. Sentirse la amapola en los petalos de otra amapola aun mayor y en la que confio:mamá. Y esto desgraciadamente no siempre ocurre y por eso de adultos pasa lo que nos pasa….

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LA MARCA DEL LADO OSCURO…

19 Febrero, 2013

By: Nosolodoctor

Nunca alces tus súplicas a lo oscuro,

no apures la copa de la alegría de un sólo trago. Mira a tu alrededor:

hay alguien, siempre hay alguien, que respira tu sofoco,

se alimenta de tu hambre y, al morir, convive

con la mitad más pura de tu muerte. ROSARIO CASTELLANOS

¿Cómo puede haber tanta maldad en el mundo?

Conociendo a la humanidad lo que me asombra es que no haya más.

WOODY ALLEN, Hannah y sus hermanas


En 1886 (más de una década antes de que Freud se zambullera en las profundidades de la mente humana), Robert Louis Stevenson tuvo un sueño muy revelador, en el que un hombre perseguido por haber cometido un crimen, ingiere una pócima y sufre un cambio drástico de personalidad que le hace irreconocible. De esta manera, el Dr. Jekyll, un amable y esforzado científico, termina transformándose en el violento y despiadado Mr. Hyde, un personaje cuya maldad iba en aumento a medida que se desarrollaba el sueño.

Stevenson utilizó la materia prima de este sueño, como argumento para escribir, su hoy famoso, El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Con el correr de los años, el tema de esta novela ha terminado formando parte integral de nuestra cultura popular. Y no es infrecuente escuchar a nuestros semejantes, tratando de explicar su conducta con justificaciones  del tipo: «no era yo mismo», «era como si un demonio le poseyera» o «se convirtió en una bruja», por ejemplo.

Según el analista junguiano John A. Sanford, los argumentos que resuenan en gran parte de la humanidad, encierran cualidades arquetípicas, que pertenecen a los sedimentos más universales de nuestro psiquismo.

Cada uno de nosotros lleva consigo un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde; una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta y tenebrosa, que permanece amordazada la mayor parte del tiempo.

Bajo la máscara de nuestro Yo  consciente, descansan ocultas todo tipo de emociones y conductas negativas, (la rabia, los celos, la vergüenza, la mentira, el resentimiento, la lujuria, el orgullo y las tendencias asesinas y suicidas, por ejemplo).

Cada uno de nosotros proyecta una sombra tanto más oscura y compacta, cuanto menos encarnada se halle en nuestra vida consciente. Esta sombra constituye, a todos los efectos, un impedimento inconsciente que malogra nuestras mejores intenciones. Miren; miren lo que  mi admirado  JUNG dice  textualmente:

“……. Pero hay un misterio que no comprendo: la maldad.  Sin ese impulso de otredad (diría incluso de maldad)  que tiene la vida; sin esa terrible energía que se oculta detrás de la salud, la sensatez y el sentido, nada funciona ni puede funcionar. No existiría polaridad. No existiría libre albedrio y no existiría trascendencia ni afán de superación. Te digo que la bondad, (lo que nuestro Yo vigílico cotidiano denomina bondad) lo normal, lo decente, no son nada sin ese poder oculto que mana ininterrumpidamente de nuestro lado más sombrío”.

Según Jung, todo  ser  humano  conoce  intuitivamente  el  significado  de  los  términos  sombra, personalidad inferior y alter ego. «Y si lo ha olvidado, (agregaba bromeando sobre  el hombre normal), ahí están las homilías, su esposa, la suegra o Hacienda para recordárselo».

La sombra personal, se desarrolla en todos nosotros de manera natural durante la infancia, cuando nos identificamos  con determinados rasgos ideales de nuestra personalidad,  (como la buena educación y la generosidad, por ejemplo), cualidades que, por otra parte, son reforzadas sistemáticamente por el entorno que nos rodea. Y al mismo tiempo, vamos desterrando también a la sombra, aquellas otras cualidades que no se adecuan a nuestra imagen ideal  (como la grosería y el egoísmo, por ejemplo). De esta manera, el ego  y  la  sombra se  van edificando  simultáneamente,  alimentándose,  por  así decirlo,  de  la misma experiencia vital. Nosotros  no podemos  percibir directamente, el dominio  oculto de la sombra  ya que ésta,  por su misma naturaleza, resulta difícil de aprehender. La sombra es peligrosa e inquietante y parece huir de la luz de la conciencia, como si ésta constituyera una amenaza para su vida.

James Hillman, un excelente analista jungiano, decía : «El    inconsciente  no puede ser consciente; la luna tiene su lado oscuro, el sol también  se pone y no puede brillar en todas partes al mismo tiempo;  y  aún  el  mismo  Dios  tiene  dos  manos.  La  atención  y  la concentración,  exigen  que ciertas cosas se  mantengan fuera del campo de nuestra visión y permanezcan  en la oscuridad.  Es imposible estar en ambos lugares al mismo tiempo».

Así pues, sólo podemos ver a la sombra indirectamente a través de los rasgos y las acciones de los demás; sólo podemos darnos cuenta de ella con seguridad fuera de nosotros mismos. Cuando, por ejemplo, nuestra admiración o nuestro rechazo ante una determinada cualidad de un individuo o de un grupo (como la pereza, la estupidez, la sensualidad o la es piritualidad, pongamos por caso) es desproporcionada,  es  muy probable  que nos hallemos  bajo los efectos de la sombra. De este modo, pretendemos expulsar a la sombra de nuestro interior, proyectando y atribuyendo determinadas cualidades a los demás, en un esfuerzo inconsciente por desterrarlas de nosotros mismos.

Pero aunque no podamos contemplarla directamente, la sombra aparece de forma continua  en nuestra vida cotidiana,  y  podemos descubrirla  en el humor, en los chistes  sucios  y/o crueles, (cuanto más te haga reír mayor es tu lado oscuro je…, cuanto mayor inocentada hagas mayor hijoputez, por ejemplo), que expresan nuestras emociones más ocultas,  más bajas, más temidas.

Cuando  algo nos resulta muy divertido, (el resbalón sobre una piel de plátano o el descubrimiento de un tabú corporal), también nos hallamos en presencia de la sombra.

Según John A. Sanford, la sombra suele ser la que ríe y se divierte, por ello es muy probable, que quienes carezcan de sentido del humor tengan una sombra  muy reprimida… ¿Ahora se entiende porque un niño no se ríe de un chiste “verde”?  Inocencia es sinónimo de ausencia de lado oscuro.

La psicoanalista inglesa, Molly Tuby describe seis marcas diferentes, (al estilo de Jarabe de Palo),  para descubrir a la sombra en nuestra vida cotidiana:

-En los sentimientos exagerados respecto de los demás. « ¡No puedo creer que hiciera tal cosa!»    «¡No comprendo cómo puede llevar esa ropa!»

-En el feedback negativo de quienes nos sirven de espejo. «Es la tercera vez que llegas tarde sin decírmelo. »

-En aquellas relaciones en las que provocamos de continuo, el mismo efecto perturbador sobre diferentes personas. «Sam y yo creemos que no has sido sincero con nosotros.»  je….

-En las acciones impulsivas o inadvertidas. «No quería decir eso.»

-En aquellas   situaciones en las que nos sentimos humillados. «Me  avergüenza  su  modo  de tratarme.»

-En los enfados desproporcionados por los errores cometidos por los demás.« ¡Nunca hace las cosas a su debido tiempo!»  «Realmente no controla para nada su peso.»

También podemos reconocer la irrupción inesperada de la sombra, cuando nos sentimos abrumados por la vergüenza o la cólera, cuando descubrimos que nuestra conducta está fuera de lugar. Pero la sombra suele retroceder con la misma prontitud con la que aparece, porque descubrirla puede constituir una amenaza terrible para nuestra propia imagen.

Todo lo que posee substancia posee también una sombra. El ego se yergue ante la sombra como la luz ante la oscuridad. Por más que queramos negarlo somos imperfectos, y quis sea precisamente la sombra, (las cualidades  que no aceptamos de nosotros mismos, como la agresividad,  la vergüenza, la culpa y el sufrimiento, por ejemplo) la que nos permita acceder a nuestra propia humanidad. Angeles y Demonios; cuchen, cuchen y vean este video.

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