Archivado en 17 mayo 2013

Subirse al tren.

17 mayo, 2013

Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: cuerpo, mente, espíritu y emociones o energía. Tomar consciencia de ello, de la interconexión de estas cuatro dimensiones, de la constante tarea de mantener un equilibrado balance de todas ellas y, además,  ser observadores distantes de nuestros actos (ubicarnos en el centro), para así poder autoanalizarnos (para superarnos) y actuar correctamente, sin reaccionar, en cada momento y según las circunstancias,  utilizando nuestro abanico de vestuario y complementos (personalidad),  no es moco de pavo, of course…, pero si a esto le sumamos el deseo de legar a nuestros hijos  este entendimiento, la labor se hace realmente ardua, hasta el punto de que BePop.es quiere establecer una línea de video-recetas cortas, en torno a los cuatro minutos, enfocadas a la enorme tarea de ser padres, que los que no lo sean podrán extrapolar a sus vidas adaptando el mensaje lanzado.

En los siguientes 4 minutos Nosolodoctor nos cuenta una anécdota sobre el sentido de ser padres que por su trasfondo hemos decidido que sea la primera de una serie de ocho, todas en la misma línea: receta corta y práctica sobre algo puntual.

«Recetas para padres» es la segunda actividad o producción  «en marcha» de BePop,  desde que saltó a través del espejo (pantalla del ordenador) al mundo real,  e inició su trayecto con las Meriendas Musicales, que por cierto, el 25 de mayo celebrará un nuevo evento para padres y niños, pero en versión matinal.

Y nada más. El tren del nuevo formato creado para Nosolounblog ya ha empezado a moverse. Espero que os guste… y que os subáis. 3, 2, 1 ¡¡¡Acción!!!

Aviso para nosolonavegantes: esta entrada permanecerá activada desde hoy viernes hasta el lunes.

Si has encontrado tu tren y ya estás en marcha cuéntanos tus vivencias en: nosolodoctorylac@gmail.com

LA MúSICA DE DIOS

16 mayo, 2013

By:  oráculo de Qum Ram

Simón Jacobson es un erudito norteamericano que  reflexiona sobre el hecho de que si Di-s es Todopoderoso e infinito, como así es,  y la religión es un compendio de leyes y rituales y una lista de cosas que uno debe ó no hacer, se hace difícil describir a Di-s como “religioso” y menos aun imaginarse la religión en la que milita o «da el visto bueno». Tampoco pareciera por lo que se ve en la practica diaria, reflexiona Simón Jacobson,  que el hecho de ser religioso de cualquier religión implique que esa persona en cuestión esta mas cerca de Di-s que otra que no lo es.  El debate interno es: Si Él trasciende toda limitación y definición, ¿por qué la forma de acercarnos a Di-s debe ser el imponer restricciones y axiomas a nuestras ya finitas y pesarosas vidas?  ¿por qué tantas prohibiciones?

De todas formas, esta paradoja no está confinada únicamente al aspecto religioso-espiritual de la experiencia humana. A lo largo de la historia, cuando una persona deseaba escapar de los límites de lo mundano y frívolo, siempre lo ha logrado mediante la subyugación a un estructurado y rígido código de conducta. Ascetismo; ayuno etc…. El ejemplo preferido de Simón Jacobson es el de la disciplina de la música (por cierto está escrito en algún libro esotérico que la música es uno de los siete vehículos que te llevan a Dios) . Existen siete notas en la escala musical, y ninguno – ni siquiera el más grande de los músicos- pudo crear una nueva nota o abstraerse de alguna. Quien desee ejecutar o componer música debe conformarse con este sistema absoluto e inmutable. Más aún, sometiéndose a esta estructura, el músico creará una pieza de música que conmoverá la parte más profunda del corazón de la persona- ese sitio que no puede ser descrito, y mucho menos, definido. Usando esa fórmula precisa y matemática, el músico creará algo que transportará a quién la escuche a un lugar mucho más elevado de los confines y ataduras del diario vivir, muy por encima de las estructuras de la física y la matemática.

¿Por qué esa disciplina de cómo debemos despertarnos: forma de oración, cual, como, agradecer , dormir, amar, relaciones sexuales  etc…?

La conclusion a la que llega Simon Jacobson no se si responde a la verdad pero se me antoja preciosa: porque nuestra vida en toda su infinita complejidad, es  instrumento de conexión de Di-s. Cada uno de nosotros  somos una “escala” musical  en su “registro” que debe ser aprovechada para alcanzar la conexión óptima. Y ya que la música es la metáfora que hemos empleado, no podemos dejar de citar la famosa anécdota en la que el Archiduque Ferdinand de Austria, según se dice, le dijo a Mozart: “Hermosa música, pero demasiadas notas”. A lo que el compositor respondió: “Si, su majestad, pero ni una más de las necesarias”.

Dinos si te gusta nuestra música: nosolodoctoryla@gmail.com

BUSCANDO RELEVO PARA EL ULTIMO MOHICANO

15 mayo, 2013

By: Nosolodoctor

Dedicada a todos los revolucionarios

Siempre he estado vinculado a la canción de autor. Recuerdo que la primera vez que oí una canción  «de autor» fue   «La mala reputación» de un Paco Ibáñez que vivía en Francia. Luego vino  Raimon  y su emblemática Al vent. La censura franquista de aquellos tiempos  y los Pirineos, impedían la difusión de las canciones de Paco Ibáñez  fuera de los circuitos internos de la intelectualidad y la clandestinidad, mientras que la nova cançó catalana, apoyada por una industria cultural propia y centrada ya  en la defensa del catalán, sí que traspasaba las fronteras internas, exportando a Andalucía, Castilla y Extremadura  la cançó, como punto de referencia a nuevos juglares del siglo XX que iban despertando.

El auge consciente de Paco Ibáñez fue en 1968  con su éxito ¿impredecible?  Andaluces de Jaén, sobre un poema de Miguel Hernández, (nunca olvidaré el impacto que tuvo para mi esa canción a mis quince años),  marcando un momento álgido del movimiento de la canción de autor, al que se le etiqueta por primera vez con la palabra  folk ,  propiciando la aparición de solistas que ponían música  a las palabras de Góngora y Quevedo, de Gabriel Celaya, Blas de Otero, Cernuda, Neruda,  José Agustín Goytisolo,  Lorca, Hernández y Machado, que fue  introducido en el repertorio del gran público por las versiones de un emergente  Joan Manuel Serrat.

Aquel fuego en España se alimentaba de la clandestinidad de los recitales en las universidades. Recuerdo cuando vino Paco Ibáñez a Málaga, la influencia en mi pensamiento de Brassens, Brel,  Bob Dylan, Joan Báez,  María del Mar Bonet, Pau Riba incluso el folk comercial de  María Ostiz.

En 1976, cuando entraba en la Facultad de Medicina, por  toda España surgían cantautores, musicadores de poetas y recuperadores del folclore. Compiten en igualdad con las corrientes en boga de la música ligera, con el rock, el pop y sus múltiples variantes. Hasta yo mismo componía canciones bajo la inspiración de unos idealistas  Aute, Víctor Manuel,  Ovidi Montllor y  Carlos Cano.

En la universidad  se sentía  con seis o siete años de antelación el olor a muerto del Caudillo.  Empezábamos  a correr detrás de los «grises”… y hacíamos un remake del pinochetazo: Víctor Jara, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés completaron mi discografía.

Después, con la democracia, los  cantautores españoles se relajaron, lo coparon todo, lo comercializaron todo, se aburguesaron todos pasando de cantautores a autores de sus propias canciones… hasta llegar a algo  que mucha gente llamó «los años de la movida» (¿??)   En la que volvimos otra vez a actuaciones en escenarios chiquitos y semiclandestinos no sé porque  y allí….. «De allí” salió el último mohicano de la canción de autor; de eneatipo 4, igual que mi admirado Mouriño, a contracorriente, con la peor de la reputación posible cerrando mí círculo formativo. Desde las catacumbas mitad torero,  mitad futbolista, mitad truhán mitad gamberro, Sabina, irónico y ecléctico, inspiró a los catecúmenos y derribó las últimas  e injustas barreras que nos quedaban.

Desde entonces y a pesar de tanta crisis, tanta corrupción, tanto bandazo político e ideológico, tanto pobre, tanta decepción,  no ha nacido nadie del vientre de una mujer capaz de coger el testigo de Joaquín Sabina y cantar una canción «de autor».  Peor para el Sol ¿no?

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EL “OTRO” PRINCIPITO

14 mayo, 2013

By: Nosolodoctor

Antes de continuar, les ruego que visualicen el primer capítulo de la famosa serie de Irwin Shaw. Siempre hay un gili en nuestras vidas que da la nota. Lo había en clase cuando éramos pequeños. Lo había en el recreo cuando todos estábamos de buen rollo y zas! lo había en el cine…en la facultad…Y a nivel “macro”, siempre está el iluminado de turno que ve enemigos debajo de la cama y hace la guerra en vez del amor…entre otras cosas porque no tiene amor que dar y sí mucho resentimiento o prejuicios. Siempre hay alguien que cuando estás leyendo en una terraza con una brisa perfecta y una temperatura maravillosa y realmente te sientes en comunión con el mundo,  se le cae una silla o se quiere sentar en tu mesa a darte “rollo”. Pero peor es cuando esa gente tiene  “poder” y peor aun cuando el poder es heredado.

Si personas que han llegado a él por méritos propios no es raro que acaben perdiendo los papeles,  imaginaros qué puede suceder cuando la batuta está en manos de un gili, cuyo principal título para sacudirla en el aire  (la batuta), es que su papá se la dio.

Hace muchos años,  los monarcas prudentes, solían imponer a sus hijos pruebas de madurez, para que el día en que se les hiciera entrega del cetro, tuvieran alguna posibilidad de no hacer el ridículo cuando la historia los juzgase.

Que algo se ha descuidado gravemente en la educación de un principito coreano, que últimamente ha elevado la voz y el tono, amenazando al mundo con una guerra está a la vista. Sólo ese descuido en la educación desde la cuna,  puede explicar que haya llegado a desentenderse una vez en el poder, de la suerte que corran sus súbditos y que sea tan insensible a sus penalidades y que mantenga como prioridad absoluta, un pulso que nadie quiere y que no conduce a ninguna parte.

Los norcoreanos están muertos de hambre y ahora por mor de su “jefe” en estado de guerra desde este fin de semana;  y en todo Corea del norte, desde Pyongyang hasta la última letrina de la última estación de tren, parece no haber nadie capaz de abofetear al  KJ (Kim Jon-un), la versión asiática del JR americano. Solo que JR era un personaje de película y teníamos la opción de encender o apagar la tv para verle con la madre que le pario Ángela Chaning; la mala, más mala, de todas las malas ricachonas. ¿Se acuerdan?

A donde conduzca el jueguecito que acaba de iniciar esta versión del principito  solo lo sabe Dios, y de momento sólo cabe rezar  para que no salpique a demasiados inocentes.

Qué necesaria es una correcta educación desde la cuna; desde cualquier cuna. Al pobre, para que sepa y asuma su pobreza, pero también para que sepa salir de ella. Al rico, para que sepa gestionar tanto poder y patrimonio. Ya lo dice la cabalá: “A quien Dios quiere poner a prueba lo hace millonario”. Verdad. Y de la buena

Tú como te consideras ¿ric@ o pobre?: nosolodoctoryla@gmail.com

LA CARA OCULTA DE LA LUNA

13 mayo, 2013

By: Nosolodoctor

¿El amor se origina en la misma área cerebral que el deseo sexual?    La ciencia lleva años intentando habitar lo que yo llamo jocosamente “la cara oculta de la luna”. Muchos creen que la cara oculta de la luna esta sin iluminar, cuando en realidad ni la cara oculta ni la visible disponen de luz propia. En el tema de nuestros hábitos y conductas sucede lo mismo; nuestros clichés mentales sobre el amor y el sexo, son quizás la forma más pseudocientífica de explicar eso de  la “química” entre dos personas, en detrimento de la “física”, que se antoja más en función de la “atracción”. Sexo sería más cuestión de “física” mientras que amor lo seria más de “química”… ¿sí? ¿Seguro? Lo dicho: la cara oculta de la luna.

Jim Pfaus, principal autor de un estudio al respecto sostiene  que «el amor y el deseo tienen patrones diferentes en el cerebro, pero coinciden significativamente en las estructuras corticales y límbicas, como la ínsula y el núcleo estriado. Es así tanto para mujeres como para hombres, algo que no esperábamos ya que se tiende a creer que hombres y mujeres pensamos de forma diferente en relación al amor y al sexo». Pues…..no.

Además, se ha podido comprobar que el deseo sexual viene a ser una especie de estado del ánimo con un objetivo muy específico; mientras que por el contrario,  el amor podría ser considerado como un comportamiento con un objetivo más abstracto, flexible y complejo, menos dependiente de la presencia física de otra persona. Y que esta conducta amorosa  estaría asociada a unas zonas cerebrales (el área tegmentaria ventral, la parte derecha del estriado y con dos regiones dopaminérgicas) que a su vez están relacionadas con la motivación, la expectación y la formación de hábitos.

Que el amor se localice en una determinada área del estriado, asociada con las adicciones a las drogas, podría explicar el hecho de que «el amor sea realmente un hábito que está formado por un deseo sexual que se retroalimenta a través de una recompensa. Funciona de la misma manera en el cerebro como lo hace las drogas en las personas adictas», afirma nuestro amigo Jim.

Por otro lado John Money, distinguido sexólogo describió ya en 1986 una serie de rasgos que componen parcialmente nuestra mente inconsciente, por medio de los cuales tenemos el puzzle de lo que sería el hombre o la mujer ideal; y lo más importante, lo que supuestamente, haríamos con ella/el  si lo encontráramos. Je…… Este mosaico de rasgos tipo puzzle, incluye aspectos variopintos de la personalidad humana, pero nada físico o sexual; lo cual explicaría por qué mujeres radicalmente atractivas se emparejan con hombre feos, y hombres esculturales caen con mujeres tipo “yoko”.

Por ejemplo, un aspecto de la cara oculta de la luna de algunos hombres, pueden ser la preferencia por mujeres que sean caseras, que apenas se maquillen, tengan sentido del humor, cocinen, tengan cierta ambigüedad sexual en el vestir (es decir sin “marcar” curvas…).

Del mismo modo que puede haber mujeres, cuya cara oculta de la luna esconde su debilidad por hombres que sepan arreglar desperfectos caseros, recojan el baño después de la ducha, además de que sean tranquilos, inteligentes y fumen en “pipa” (probablemente debido a la experiencia infantil que le indujo a pensar que un hombre de verdad debería ser así).

Ahora si podemos entender por qué determinadas personas se le va la pinza cuando, sin querer, se adentran en una amistad “aparentemente” inocente. Empiezan diciendo “si no es mi tipo…tranquilos”, y días después… “se lía, el belén”……

Anda. Cuéntanos un poco tu cara oculta de la luna, es decir, esos aspectos sociales, psicológicos, religiosos o subliminales que conforman tus preferencias por la persona con la que SI o SI compartirías un proyecto de vida común, creíble y sostenible;  5 hijos, una hipoteca de 200.000 euros,  vacaciones en Lepe, pedos, manías, ronquidos, disfunciones eréctiles, halitosis, cánticos en la ducha, su madre, una vida juntos…….en fin, ya me entienden…..”Amor al primer mordisco”

Cuentanoslo en: nosolodoctoryla@gmail.com

SELECCION DE TEXTOS: 2- SEÑORA

12 mayo, 2013

By: Nosolodoctor

Aquella señora podía tener sesenta, sesenta y cinco años. Yo la miraba mientras estaba acostado en una camilla frente a la piscina de un club de gimnasia situado en la última planta de un edificio moderno, desde donde se ve, a través de unas grandes ventanas, todo París. Estaba esperando al profesor Avenarius, con el que a veces me reúno allí para charlar. Pero el profesor Avenarius no llegaba y yo miraba a una señora; estaba sola en la piscina, metida en el agua hasta la cintura, mirando hacia arriba a un joven instructor vestido con un chándal, que le enseñaba a nadar. Le daba órdenes: tenía que sujetarse con las manos al borde de la piscina y aspirar y espirar profundamente. Lo hacía con seriedad, con empeño, y era como si desde las profundidades del agua se oyera el sonido de una vieja locomotora de vapor (aquel sonido idílico, hoy ya olvidado, que para quienes no lo conocieron solo puede ser descrito como la respiración de una vieja señora que espira sonoramente). Yo la miraba fascinado. Me quedé absorto en su estremecedora comicidad (el instructor también era consciente de ella, porque le temblaba a cada momento la comisura de los labios), pero después me saludo un conocido, quien distrajo mi atención. Cuando quise volver a mirarla, al cabo de un rato, la lección ya había terminado. Se iba, en bañador, dando la vuelta a la piscina. Pasó junto al instructor y cuando estaba a unos tres o cuatro pasos de distancia volvió hacia él la cabeza, sonrió, e hizo con el brazo un gesto de despedida. En ese momento se me encogió el corazón! Aquella sonrisa y aquel gesto pertenecían a una mujer de veinte años! Su brazo se elevó en el aire con encantadora ligereza. Era como si lanzara al aire un balón de colores para jugar con su amante. Aquella sonrisa y aquel gesto tenían encanto y elegancia, mientras que el rostro y el cuerpo ya no tenían encanto alguno. Era el encanto del gesto, ahogado en la falta de encanto del cuerpo. Pero aquella mujer, aunque naturalmente tenía que saber que ya no era hermosa, lo había olvidado en aquel momento. Con cierta parte de nuestro ser vivimos todos fuera del tiempo. Puede que solo en circunstancias excepcionales seamos conscientes de nuestra edad y que la mayor parte del tiempo carezcamos de edad. En cualquier caso, cuando se volvió, sonrió y le hizo un gesto de despedida al joven instructor (que no pudo contenerse y se echo a reír), no sabía su edad. Una especie de esencia de su encanto, independiente del tiempo, quedó durante un segundo al descubierto con aquel gesto y me deslumbró. Estaba extrañamente impresionado…

Primer capitulo – «La Inmortalidad» – Milan Kundera. 1989

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SI FALTA EL AIRE

11 mayo, 2013

By: Nosolodoctor

A menudo escuchamos que la vida es un teatro. Y….lo es. Mi yo real , el autentico YO (mi alma) es el actor. Un  actor que nunca se confunde con el personaje que interpreta. Que sabe que es sólo un papel a interpretar. Y que todas las actividades e interacciones que llevamos a cabo a través de nuestro organismo físico (es decir del cuerpo) forman parte del personaje que toque interpretar.  Sin embargo el actor no está todo el tiempo sobre el escenario sino que , cuando no «actúa» se relaja entre bastidores y se va preparando para su nueva salida a escena. Ese es el punto: no es que sea malo «actuar» lo malo es sentirse tan esclavo de tu propio rol que hemos perdido el equilibrio entre actuar-interpretar y desconectar del personaje, para entre bastidores, conectar con la conciencia verdadera de quién soy, el actor, el alma que anima este cuerpo. De lo contrario «falta el aire» y aparece la saturación, el hartazgo, la desmotivación, la insatisfacción y finalmente la infelicidad.  Para que eso no ocurra no hay mejor vacuna cuando falta «aire» que el silencio, la meditación y la contemplación. Con esta práctica podemos desarrollar una habilidad maravillosa que se denomina distancia emocional o implicación desapegada. Y ahí, en ese silencio contemplativo veo que la vida es como una obra, y que todos somos actores interpretando sus diferentes papeles (sean o no conscientes de ello) y que en ultima instancia todos somos responsables de la realidad que tenemos y que si no queremos tener más de lo mismo lo mas lógico es interpretar ese papel y pedir otro. Quizás te lo den… mientras tanto: si falta el aire … ya sabes.  ¿te apuntas? ¡ venga !

Te esperamos, puedes escribirnos a:  nosolodoctoryla@gmail.com

PSICOTERAPIA INTENSIVA: DEMASIADO HUMANO

10 mayo, 2013

Por: Nosolodoctor, basado en una monografía de Elena Benítez

Existe un libro  titulado «El día que Nietzsche lloró», escrito por Irvin D. Yalom,  que Elena Benítez ha estudiado de forma más que brillante. Se trata de una historia ficticia  enmarcada a finales de noviembre y diciembre de 1882, la historia está ambientada en la cultura vienesa de confort y estabilidad económica, donde sus habitantes viven regidos por las normas de una sociedad rígidamente estructurada, donde la voluntad de decisión es ya algo secundario. «El día que Nietzsche lloró» es una de las novelas más bella  que se puede leer. El título, en sí, nos presenta el atractivo contraste entre un hombre supuestamente duro y fuerte, y un sentimiento erróneamente asociado por todos con la debilidad: el llanto. Es en el final del capítulo donde aprendemos que todos, en el fondo, tenemos una debilidad. Todos, en el fondo, reprimimos aquellos sentimientos por los cuales tememos que nos rechacen. Y, lo que es más importante, todos, en el fondo, necesitamos de compañía.

«El día que Nietzsche lloró» es una novela que incita a descubrir que, no importa cuán mezquina nos parezca la gente, siempre, en el fondo, son tan débiles y tan necesitados de compañía como nosotros. Nos enseña que la desesperación  puede atacar incluso al menos esperado, como sir Josef Breuer – médico exitoso y rico, de vida envidiada por todos – y Friedrich Nietzsche – en apariencia reacio a todo contacto humano.

Todos como Breuer y Nietzsche, construimos una muralla de aparente estabilidad para ocultar lo que sentimos, algo que tarde o temprano nos llevará, como a ambos personajes, a la desesperación más insoportable.

He de suponer, ya desde un punto de vista mucho más personal, que uno de los principales factores que llevó a Nietzsche a la demencia, fue sin duda su aislamiento total de todo ser humano.

Destacan en la obra personajes de gran relevancia histórica, como Freud en el campo del psicoanálisis, Josef Breuer en el psicoanálisis y la medicina, y Friedrich Nietzsche en el existencialismo filosófico. Toman parte también personajes históricos como Richard Wagner, gran compositor alemán, el filósofo Paul Reé, y Lou Andreas-Salomé, escritora alemana de origen ruso que cumple con un gran protagonismo dentro de la historia.

«El día que Nietzsche lloró» es, en sí, un vistazo al comienzo del psicoanálisis, haciendo hincapié en hechos reales, como  el caso Ana O. llevado a cabo por Josef Breuer, y la ayuda que regularmente presta, en esos tiempos, al aún joven y brillante Sigmund Freud.   La historia comienza cuando el afamado médico vienés, Josef Breuer, acude a un inesperado encuentro con la joven e imponente Lou Salomé, hermosa tanto en belleza como en ideas, quien dice acudir en su ayuda con intención de ayudar a un desconocido amigo suyo de claras tendencias suicidas. Si bien éste no es de carácter famoso, ella le augura un glorioso futuro, un sujeto «bajo cuyas reflexiones está el futuro de la filosofía alemana», según sus propias palabras. Si bien al principio se muestra indispuesto, se encuentra a sí mismo aceptando al final la propuesta seducido por los encantos de la joven. Sin embargo, hay otro problema: Nietzsche (como es su nombre) se muestra reluctante a todo tipo de ayuda y no admite su problema psicológico. Breuer deberá cumplir con la difícil misión de curar su mente sin que éste lo sepa, para lo cual será necesario tender la farsa de una serie de enfermedades físicas que acosaban al filósofo. Pronto acude Nietzsche a su consultorio, tan educado y calmo que contrasta, según Breuer, con el escandaloso tono plasmado en sus libros (cedidos a él en primera instancia por Lou Salomé y posteriormente por el mismo Nietzsche). Así empieza a tratarse el filósofo con el doctor Breuer. De esta forma se desarrolla la trama de la historia, donde cada intento por parte del médico con intención de que Nietzsche revele algo de sí mismo se ve fuertemente frustrado debido a su agudeza mental, que siempre parece ubicarse un paso más adelante que la suya. La historia cambia su curso cuando Breuer termina transformándose de médico a paciente, y Nietzsche, ya casi en el final de la historia, brinda a Breuer su confianza.

El libro comienza cuando el doctor Josef Breuer recibe en medio de sus vacaciones una extraña solicitud, hecha por una joven a la cual no conoce, citándolo para un encuentro que ella declara de gran importancia. Si bien en un principio se encuentra irritado ante el tono atrevido con el que se dirige a él la joven en la carta, decide finalmente concurrir al lugar propuesto por ella. Y ahí es donde empieza toda la historia.  Ensimismado en sus pensamientos, molesto aún por la impertinencia de Lou Salomé (como se llamaba la joven), simplemente se limita a esperarla en el lugar acordado. Finalmente, cuando la ve dirigirse hacia él a través del café, no puede más que sentirse admirado por la apariencia de la joven que, si bien representaba ser de poca edad, tenía una elegancia tan cautivadora que no pudo dejar de mirarla. Desde el primer momento en que intercambian palabras, ella demuestra ser poseedora de una gran independencia.  Afirma que el hombre a quien quiere que trate, llamado Friedrich Nietzsche, se encuentra al borde del suicidio. Sin embargo, lo que más sorprende, es que la joven insiste en que su pérdida sería de gran importancia para todo el mundo, puesto que en él reside el futuro de la filosofía. Acto seguido le extiende una carta escrita por el compositor Richard Wagner, a quien Breuer admiraba, dirigida a Nietzsche con grandes elogios pero también con profundas preocupaciones por su estado de ánimo. A continuación Lou Salomé le explica su elaborado plan para curar la enfermedad del filósofo. Le aclara, a su vez, que éste no está al tanto de su visita y que, además, no debe saber que está siendo ayudado. De lo contrario, todo se vendría abajo.  Le informa que el problema de Nietzsche es la desesperación y, ante la negativa de Breuer, que afirma no tener remedio alguno para la cura de dicha enfermedad, ella hace referencia al caso Ana O., recientemente llevado a cabo por el médico y concluido con el éxito de una cura para la histeria. Si bien Breuer insiste en que el caso Ana O. y el de Nietzsche presentan diferencias tan grandes que sería casi imposible curar la desesperación del filósofo, más aún si éste presentaba una negativa a aceptar ayuda, termina accediendo, influenciado por la convicción de la joven. Se va viendo como Breuer medita sobre la cura de sus enfermedades y cómo éstas afectan su personalidad.

Otro importante dato a tomar en cuenta en este capítulo es la desesperación que sufrió Nietzsche como consecuencia del desencanto amoroso sufrido a manos de Lou Salomé, escribiendo a veces cartas plasmadas de odio, otras veces de desesperación suicida, y algunas incluso ilógicas.  En el capítulo V  se relata la primera conversación que tienen Nietzsche y Breuer, éste último analizando cada palabra dicha con gran libertad por el filósofo. Su análisis está basado en pasos definidos, mediante los cuales llega siempre a un diagnóstico exacto de la enfermedad del paciente. Al llevar a cabo el último paso de su análisis, el que consistía en un exhaustivo suceso de preguntas sobre la vida de Nietzsche, Breuer se muestra sorprendido por la indiferencia que presenta el filósofo ante este tema, ya que por experiencia propia sabía que a la mayoría de los pacientes les entusiasmaba hablar sobre su vida.

También le sorprende a Breuer la cantidad de males que afectaban a Nietzsche, tal como sucedió en su vida real. Al hacer mención a los períodos negros en el humor de Nietzsche, según sus propias palabras: «no forman parte de mi enfermedad, sino de mi ser. Podría decirse que tengo la valentía de padecerlos», hace referencia a una de las grandes ideas del filósofo. Toda su vida sostuvo que era necesario para el nacimiento del Superhombre el padecimiento de ciertos males, los cuales lo fortalecerían. «Lo que no nos mata, nos hace más fuertes», como es una de sus frases más famosas.  Otro dato importante, que hace referencia a aspectos de su vida personal, es la vida casi nómada en busca del clima perfecto, ya que su salud, en especial sus fuertes jaquecas, se veían afectadas por los cambios climáticos. La abundancia de datos sobre su enfermedad, lleva a Breuer a pensar que Nietzsche bien podría ser un hipocondríaco. Sin embargo, concluye convenciéndose de lo contrario, al notar que el filósofo no describe su enfermedad en busca de compasión, sino por el mero hecho de hacerlo con plena libertad. Irvin D. Yalom nos da a entender, a continuación, que Nietzsche poseía un carisma especial, capaz de despertar interés inmediato en las demás personas.

El libro finaliza con un Breuer animado, feliz y rebosante  que entra al consultorio de Nietzsche, anunciando con una amplia sonrisa que está ya curado. Y es aquí que todo cobra mayor sentido. La razón por la que Nietzsche se había empeñado tan arduamente en encontrar una cura para la obsesión de Breuer, era porque él mismo la necesitaba. Concluye en una emotiva escena donde, liberando por fin las lágrimas contenidas por tanto tiempo, Nietzsche se alegra de haber obtenido la tan deseada amistad. «Siempre estaré solo, pero qué diferencia, qué diferencia maravillosa, poder elegirlo», como son sus palabras finales y con las que concluye su tratamiento con Breuer.

Nietzsche  es considerado como uno de los más radicales, ricos y sugerentes filósofos  del siglo XX.  Además de la influencia de la cultura helénica, en particular de las filosofías de Sócrates, Platón y Aristóteles, Nietzsche estuvo influenciado por el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, por la teoría de la evolución y por su amistad con el compositor alemán Richard Wagner. Escribió varias obras importantes, entre ellas El origen de la tragedia (1872), Así habló Zaratustra (1883-1885), Más allá del bien y del mal (1886), La genealogía de la moral (1887), El crepúsculo de los dioses (1888), El Anticristo (1888), Ecce Homo (1889) y La voluntad de poder (1901). Uno de los argumentos fundamentales de Nietzsche era que los valores tradicionales (representados en esencia por el cristianismo) habían perdido su poder en las vidas de las personas, lo que llamaba nihilismo pasivo. Lo expresó en su tajante proclamación «Dios ha muerto». Estaba convencido de que los valores tradicionales representaban una «moralidad esclava», una moralidad creada por personas débiles y resentidas que fomentaban comportamientos como la sumisión y el conformismo porque los valores implícitos en tales conductas servían a sus intereses.

Nietzsche afirmó el imperativo ético de crear valores nuevos que debían reemplazar los tradicionales, y su discusión sobre esta posibilidad evolucionó hasta configurar su retrato del hombre por venir, el ‘superhombre’. De acuerdo con Nietzsche, las masas (a quien denominaba «rebaño», «manada» o «muchedumbre») se adaptan a la tradición, mientras su superhombre utópico es seguro, independiente y muy individualista. El superhombre siente con intensidad, pero sus pasiones están frenadas y reprimidas por la razón. Centrándose en el mundo real, más que en las recompensas del mundo futuro prometidas por las religiones en general, el superhombre afirma la vida, incluso el sufrimiento y el dolor que conlleva la existencia humana.

Su superhombre es un creador de valores, un ejemplo activo de «eticidad maestra» que refleja la fuerza e independencia de alguien que está emancipado de las ataduras de lo humano «envilecido» por la docilidad cristiana, excepto de aquéllas que él juzga vitales.

Nietzsche sostenía que todo acto o proyecto humano está motivado por la «voluntad de poder». La voluntad de poder no es tan sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno mismo, algo que es necesario para la creatividad. Tal capacidad se manifiesta en la autonomía del superhombre, en su creatividad y coraje. Aunque Nietzsche negó en multitud de oportunidades que ningún superhombre haya surgido todavía, cita a algunas personas que podrían servir como modelos: Sócrates, Jesucristo, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Shakespeare, Goethe, Julio César y Napoleón.

Al concepto de superhombre se le reprochó a menudo ser el fruto de un intelectual que se desenvuelve en una sociedad de amos y esclavos y ha sido identificado con las filosofías autoritarias. Muchos eruditos niegan esta lectura ideológica y lo atribuyen a una mala interpretación de la obra de Nietzsche. Aclamado poeta, Nietzsche ejerció mucha influencia sobre la literatura alemana, así como sobre la literatura europea y la teología. Sus conceptos han sido discutidos y ampliados por personalidades como los filósofos alemanes Karl Jaspers y Martin Heidegger, el filósofo judío alemán Martin Buber, el teólogo germano-estadounidense Paul Tillich, y los escritores franceses Albert Camus y Jean-Paul Sartre. La proclama de Nietzsche «Dios ha muerto» fue utilizada por teólogos radicales posteriores a la II Guerra Mundial (en especial por los estadounidenses Thomas J. J. Altizer y Paul van Buren) en sus intentos por adecuar el cristianismo a las décadas de 1960 y posteriores.

Por su parte Breuer  en el año de 1880 observó por primera vez el desarrollo de una enfermedad mental severa en una de sus pacientes, «Anna O.», cuyo nombre verdadero era en realidad Bertha Pappenheim. Breuer notó que podía reducir la severidad de los síntomas de Anna animándola a describir sus fantasías y alucinaciones. Comenzó a utilizar la hipnosis como medio para facilitar dichas sesiones. Se dio cuenta de que cuando ella rememoraba una serie de recuerdos de vuelta a la memoria traumática, uno de aquellos síntomas desaparecía, proceso que Breuer denominó «catártico». Pronto, Breuer comenzó a tratar a Anna mediante hipnosis dos veces al día y eventualmente todos sus síntomas acabaron por desaparecer. Breuer sacó dos conclusiones importantes de su trabajo con Anna: que sus síntomas eran resultado de pensamientos enterrados en su inconsciente y que al exteriorizar dichos pensamientos y hacerlos conscientes dichos síntomas desaparecían. El tratamiento de Anna O. es el primer ejemplo de «psicoterapia intensiva» llevado a cabo durante un extenso período de tiempo.  Breuer no publicó los resultados sobre el tratamiento de Anna. Sin embargo, enseñó estos métodos a Sigmund Freud y juntos comenzaron a desarrollar esta nueva forma de psicoterapia.

Breuer no volvió a tratar pacientes tales como Anna. Aunque él declaraba que las demandas de su ocupada carrera médica le impedían continuar con la psicoterapia, Freud creía que estaba decepcionado por el fuerte afecto que Anna desarrolló hacia Breuer hacia el final de su tratamiento, un fenómeno que pasó a ser conocido como «transferencia». Cuando Freud comenzó a usar los métodos de psicoanálisis de Breuer, ambos comenzaron a discutir acerca de los pacientes de Freud y las técnicas y resultados de sus tratamientos. En 1893 publicaron un artículo en su trabajo y, dos años después, el libro que marcó el comienzo de la teoría del psicoanálisis, Studien ubre Hysterie. Aproximadamente durante aquel tiempo, su colaboración – y su amistad – tocó fin. Aparentemente fue la ambivalencia de Breuer lo que alimentó la desavenencia entre ambos. Breuer abandonó su estudio del psicoanálisis, mientras Freud continuó desarrollando sus teorías de manera independiente. Sin embargo, se atribuye usualmente a Breuer el haber sido el primero en sugerir, entre otras ideas, que la percepción y la memoria son procesos psíquicos diferentes, y de haber desarrollado una teoría acerca de las alucinaciones. Breuer influyó muchísimo en el desarrollo de las teorías sobre la psicología, y está claro que su influencia en el trabajo de Sigmund Freud ha sido subestimada. Algunos psicólogos, los «breuerianos», continuaron utilizando el método catártico original sin adoptar las modificaciones y amplificaciones de Freud.

En 1886 Freud se estableció como médico privado en Viena, especializándose en los trastornos nerviosos. Sufrió una fuerte oposición de la clase médica vienesa por su defensa del punto de vista de Charcot sobre la histeria y el uso de la hipnosis, entonces considerados como enfoques poco ortodoxos. El enfrentamiento resultante retrasó la aceptación de sus hallazgos posteriores sobre el origen de las neurosis.

Lou Andreas-Salomé (1861-1937), escritora alemana de origen ruso, una de las primeras defensoras del psicoanálisis de su tiempo.  Nació en San Petersburgo en el seno de una familia aristocrática. A los 19 años viajó a Zúrich, allí asistió a la universidad y empezó a escribir poesía. En 1882 visitó Roma, donde conoció al filósofo Paul Rée y, a través de él, a Friedrich Nietzsche. Andreas-Salomé vivió un idilio platónico con Rée hasta 1887, cuando se casó con Friedrich Carl Andreas, un profesor de universidad. Esto no impidió que siguiera viajando, escribiendo y teniendo amantes, entre ellos el poeta Rainer Maria Rilke. En 1911 conoció a Sigmund Freud y se convirtió en su confidente y discípula. En las últimas décadas de su vida permaneció al lado de Andreas y ejerció como psicoanalista. Fue una autora prolífica, pero no le apasionaba tanto la literatura en sí como la religión, el sexo y la psicología de la mujer. Sus ocho novelas resultan interesantes por el tratamiento que hace de estos temas, pero es conocida sobre todo por sus ensayos. Los dos primeros estudios de Andreas-Salomé, Las heroínas de Ibsen (1892) y Friedrich Nietzsche en sus obras (1894), recibieron críticas entusiastas. Escribió la parte más importante de su obra durante sus últimos años; a ella pertenecen la obra teatral El diablo y su abuela (1922), Mi agradecimiento a Freud (1931) y Mirada retrospectiva (1951).

Aunque pueda parecer que la vida de Andreas-Salomé estuvo dominada por los hombres que conoció y amó, su obra tiene una importancia propia que deriva de la manera en que hace de las experiencias de la mujer un asunto central. En su juventud escribió: «Lo que desde luego haré es construir mi vida de acuerdo conmigo misma».

Aunque Wagner prácticamente sólo compuso para la escena, su influencia en la música es un hecho incuestionable.  Hasta el estreno, en 1843, de El holandés errante, no encontró el compositor su voz personal y propia, aún deudora de algunas convenciones formales que en posteriores trabajos fueron desapareciendo. Su gran aspiración no era otra que la de lograr la «obra de arte total» en la que se sintetizaran todos los lenguajes artísticos. Sus ideas tuvieron tantos partidarios como detractores. Uno de sus más entusiastas seguidores fue el rey Luis II de Baviera, gracias a cuya ayuda económica el músico pudo construir el Festspielhaus de Bayreuth, un teatro destinado exclusivamente a la representación de sus dramas musicales, cuya complejidad superaba con mucho la capacidad técnica de las salas de ópera convencionales. En 1876 se procedió a su solemne inauguración, con el estreno del ciclo completo de El anillo de los nibelungos.

Os dejo ahora con la peli de los hechos. Espero que os guste la historia de este triángulo de personas demasiado…humanas. Dentro video

¿Demasiados humanos?, cuéntanoslo en : nosolodoctoryla@gmail.com

El perfume

9 mayo, 2013

A menos que no te hayas mudado nunca, seguro recuerdas cuando entraste a tu casa la primera vez. Cómo era, cómo estaba y cómo es ahora, contigo dentro. Valga el ejemplo para orientar.
Nuestra alma, con sus tres cualidades, CREATIVIDAD, CURIOSIDAD Y ENTUSIASMO va vistiendo, perfumando y reinventando cada día los espacios y los detalles. Vamos desprendiendo “esencia” y dando vida con la nuestra propia a cada estancia y momento.
Es bueno ser conscientes de ésto para elegir “los colores” con los que queremos pintar o la “fragancia” con la que vamos a impregnar.
Hay afortunados que pueden un buen día sentarse frente a una tela y pincel en mano fundirse, ó sacarse de la galera a una salamandra gigante con mosaicos de colores, ó cantar una nana que te acabas de inventar, ó escribir unos versos que emocionan… No todos tenemos las mismas cualidades artísticas ni igualmente desarrolladas, pero la forma de poner el té, de correr las cortinas o dar los buenos días puede ser un sello distintivo que haga sentir con ello tu esencia.

Con las tres cualidades alineadas el alma brilla en todo su esplendor…

Te deseo un buen día, naturalmente, haciendo lo mejor que puedas.

Contigo ennosolodoctoryla@gmail.com

LOS TITIRITEROS

8 mayo, 2013

By: Nosolodoctor

Vivo en un país libre,

cual solamente puede ser libre

en esta tierra, en este instante,

y soy feliz porque soy gigante.

Amo a una mujer clara

que amo y me ama

sin pedir nada

—o casi nada,

que no es lo mismo

pero es igual—.

Y si esto fuera poco,

tengo mis cantos

que poco a poco

muelo y rehago

habitando el tiempo,

como le cuadra

a un hombre despierto.

Soy feliz,

soy un hombre feliz,

y quiero que me perdonen

por este día

los muertos de mi felicidad.


No deberían limitarnos nuestras ideas. Ni políticas, ni educativas, ni sexuales, ni de ningún tipo. No deberían, pero en el fondo nos limitan y las ideas del otro «polo» ideológico a menudo nos asustan y nos produce rechazo.  Aparentemente, nuestra inteligencia se encuentra cuestionada por nuestras propias contradicciones. Pudiera parecer que el hecho de pagar impuestos no es una opción política tan válida como el hecho de acudir puntualmente a votar cada vez que toca…. ¿recomendar por TV  el robo en las grandes superficies porque hay crisis?; ser forofo de un club separatista que utiliza el futbol como un modo directo de hacer política…..pensar que existe un  club del «régimen franquista» y otros que están identificados con una opción política más «progre»… o que un cristiano convencido no encuentre su sitio en la iglesia a la que pertenece…. y muchas cosas más que, lo reconozco, no me atrevo ni a enunciar… pero que en definitiva contribuye a sentirnos  prisioneros ideológicos de nuestras pasiones… que luego obviamente queremos defender y lógicamente «convencer» a nuestro círculo cercano de las bondades de nuestras preferencias.

¿Quién tiene la clarividencia mental que nos instale en una posición emocionalmente neutra? nadie. Y el que diga que no, miente. O se miente a sí mismo. Que no es lo mismo. Pero es igual. Les pongo una canción sencilla y cuántica que escuché con 16 años y que forjó mi inocencia ideológica. Es simple y profunda. Nunca se me olvida la letra incluso hoy con 53 años…

Con el debate político de la derecha y la izquierda pasa lo mismo y la gente sigue haciéndose un lio tremendo. Estoy vinculado más bien a la izquierda pero reconozco que me han decepcionado mucho más algunos izquierdistas que los «derechistas». ¿Por qué? je….pues porque en este país la derecha nunca ha cambiado un ápice. Ni su discurso, ni su estilo; pero la  izquierda…, joder, con perdón, pega cada bandazo ideológico que pa qué…..Y es que no hay una cosa peor que perder el sitio y no tener claro una hoja de ruta ideológica; una visión global de la situación.  Ahora parece que todo lo malo que ocurre es culpa de «los que están». Y yo me pregunto ¿Es que estos han llegado tras un golpe de estado? ¿Nadie se acuerda por qué tanta gente les votó? No, no creo que se acuerden. Esta sociedad tiene memoria frágil y actúa a golpe de impulsos….

Envidio a los anglosajones, que pueden desde su polaridad votar una idea del partido político contrario, o «frenar» una propuesta liderada desde nuestro paradigma político, pero que por alguna extraña razón no terminamos de aprobar.

Que mala cosa esa de la «Disciplina de partido». Me recuerda a la entrada que escribimos  Hermanos del Alma y la arenga sobre San Crispín quizás una de las entradas más estelares de la historia de nuestro blog.

Ser Hermano de sangre  limita tantas mentes y esclaviza tantas voluntades, que por culpa de ello nunca he visto defender una verdad políticamente incorrecta ni se ha buscado la razón como algo único. Lo que vale es el voto y «mandar». Y claro, así las cosas no me extrañan la devaluación de la política y de los políticos. Y de los titiriteros que van con ellos, que quizás tengan más culpa y responsabilidad que los actores en sí mismo, porque los titiriteros jalean y empujan al público a la inmolación de la sabiduría. Bueno, esta es mi opinión. Sin embargo me gustaría mucho saber tu opinión ¿me la das?, escríbela aquí:nosolodoctoryla@gmail.com



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