Archivado en 31 enero 2014

Babel, ¿comunicación u oratoria?

31 enero, 2014

Qué importante es conversar. ¿A que sí? No me refiero a pedir, rogar, quejarse o reivindicarse. Me refiero al hecho de conversar con otro ser humano. Cruzar palabras con el prójimo.

A menudo se nos olvida que somos los únicos parlantes del globo terráqueo… No en vano, Adán, después de ver que era el único parlante en el Edén, le pidió al mismo Dios alguien “enfrente” de él con el que pudiese hablar… y contestarle, claro…, sólo que después de ser creada Eva parece como si Adán se despistase, o se desmarcase, porque…., en el tema de la serpiente, ¿dónde estaba él?

Y, claro, ya se sabe que cuando hay demasiado silencio, si alguien abre la boca…, se le presta especial  atención y en este caso, ¿quién fué?.

Pues la serpiente cruzando más que unas palabras (cruzó unos conceptos, de paso…) con la mujer más guapa (y más sola) del paraíso…

Aunque el video que les ponemos bajo el título habla de comunicación “y” oratoria, el propósito de este post es precisamente dilucidar si existen diferencias entre comunicarse y el piquito de oro… Y para ello vamos a seguir rastreando el génesis bíblico desde la creación del hombre hasta llegar a Babel.

Por ejemplo: si los primeros padres, Adán y Eva, no hablaron con naturalidad y desde el corazón entre ellos, no es de extrañar que sus hijos, Caín y Abel, tampoco se comuniquen bien y luego pasa lo que pasa… ¿De qué hablarían en aquel campo antes de la pedrada?

Conversaciones que no sean por propio interés (oratoria) no hay hasta que después del diluvio y ante el desolador panorama de lodo, después de los 40 días de lluvias incesantes, los supervivientes se dan cuenta de que calentando el barro con fuego se pueden hacer ladrillos…, y con los ladrillos casas… Entonces, empieza la primera conversación constructiva y altruista: “hagamos una torre en previsión…”


Nosolonavegante, renovamos esta entrada el siete de febrero.

9 Semanas y Media: LA OCTAVA SEMANA: BUSCANDO UNA EVIDENCIA

23 enero, 2014

By: Nejemia coopersmith , Yaacov Salomon;  Noaj weimberg  & Nosolodoctor extraído de un monográfico de Aish latino

No te parece extraño que cuanto más conocimiento acumulamos, más confundidos estamos. O  que cuantas más comodidades inventamos, menos tiempo parecemos tener? Las preguntas nos comen el coco. Corremos. A veces físicamente, a veces mentalmente. No damos la cara en decir todo lo que pensamos …todas nuestras dudas…La mayoría de las veces las preguntas nos persiguen. Carcomiéndonos… Recordándonos que no estamos realmente en paz. Porque cuando las contradicciones abundan, nos bloqueamos y necesitamos dirección, claridad y entendimiento.  Las voces en nuestro interior nunca se van. Aunque no les hagamos caso “ahí están”. Es posible que el botón de “silencio” esté activado y que el “ruido de fondo” sea ensordecedor, pero las dudas continúan acechando y las incertidumbres nunca se desvanecen realmente.  ¿Cuándo seré verdaderamente feliz con mi vida?    ¿Puedo realmente confiar en mis creencias?  ¿Cómo sé si mis decisiones son las correctas?  ¿Por qué el dinero no me trae esa felicidad?  ¿La vida está predestinada o yo determino lo que me ocurre?  ¿Hay verdades absolutas en este mundo o son sólo “percepciones” de las personas? Un doctor le dice a una paciente que tiene una rara enfermedad que será fatal a menos que reciba una inyección específica en las próximas 24 horas. En un ataque de pánico, ella se arremanga la manga para recibir el remedio. En ese momento, otro doctor entra apurado al cuarto. “¡Espera!”, grita. “¡La has diagnosticado mal! ¡Si le das esa inyección morirá en 24 horas!”.   La paciente casi se desmaya. ¿Qué debería hacer?  Obviamente, obtener una tercera opinión. Y así hasta obtener 20 opiniones más.  Después de pasar todo el día en consultas frenéticas, 20 doctores dicen que sin la inyección morirá, y 10 que con la inyección ella morirá.  ¿En qué basará su decisión? Su decisión estará basada en la ponderación de los argumentos y en el análisis de la evidencia. Siempre que haya una oportunidad para descubrir en dónde yace la verdad, lo mejor que podemos hacer es tratar de descubrirla.  Su miedo a recibir esa inyección no es un factor. Sus sentimientos personales sobre los doctores deberían ser completamente irrelevantes en su decisión. Sus sentimientos no tienen nada que ver con las consecuencias que inevitablemente enfrentará. Siempre que haya una oportunidad para descubrir en dónde yace la verdad, lo mejor que puede hacer es tratar de descubrirla. Ignorar la realidad es irracional e irresponsable. Este calculado enfoque de toma de decisión tiene sentido cuando se elige qué coche comprar o al determinar la culpa o inocencia en un juicio. ¿Sabían ustedes que determinados juicios ya no se pueden hacer con jurado popular porque estos dictaminan de “corazón” y no “racionalmente”?; sus decisiones “por unanimidad” no están  basadas en la recopilación de evidencia ni en hechos substanciales. ¿Entonces qué hago me guío por el intelecto o por la intuición?   Muy poca gente es consciente del desafío intelectual que plantea la espiritualidad y por ende su extensión; la religión o el de la existencia de Dios. Por ejemplo, ¿Dios existe? O,  ¿hay un Dios o no?. Ambos no pueden ser verdad, no hay una tercera opción.  Todas las religiones se contradicen en aspectos fundamentales que tienen consecuencias tremendas, no pueden ser todas ciertas. Es fácil crear una religión a medida para uno mismo, eligiendo diferentes rituales y valores de cualquier fuente que uno encuentre satisfactoria.  Para poder aceptar una idea como verdadera, uno necesita tener evidencia convincente de que es verdad.  Digamos que un adulto te dice que cree que el Ratoncito Pérez existe. Tú le pides evidencia que apoye esa creencia, y él responde: “Bueno, ¡pruébame que el Ratoncito Pérez no existe!”.    ¿Es necesario desaprobar su afirmación? Quizás nunca estemos seguros de que está equivocado. Puede que hasta desees en secreto que él tenga razón. Pero mientras no haya evidencia positiva de que existe, no deberíamos aceptarlo.   ¿Por qué no?

Para empezar, aceptar una creencia sin ninguna evidencia no tiene nada que ver con la realidad, continúa siendo una fantasía personal. Segundo, las creencias tienen consecuencias prácticas. ¿Qué haría este muchacho si recibiera una carta del Ratoncito Pérez pidiendo una donación de 10 mil euros? ¿Qué pasaría si el líder de una nueva secta les instruyera a sus creyentes que renuncien a sus vidas para conocer a Dios? (¿Escuchaste hablar de la secta Heaven Gate?)   Las convicciones son la fuerza motivadora detrás de nuestras acciones. Como son tan serias, necesitan estar construidas sobre una base racional.  En realidad, si el deseo es lo suficientemente fuerte, la fe hasta negará la evidencia que revela la mentira de la convicción.   Un intelectual verdadero toma sus decisiones basado en la verdad y la evidencia, en oposición a sus sentimientos. Ser un intelectual no tiene nada que ver con ser inteligente. Todos conocemos mucha gente inteligente que ha tomado decisiones muy tontas. Un intelectual es quien utiliza su mente para que lo guíe durante su vida en lugar de utilizar su corazón. La Biblia dice: “Sabrás este día y lo llevarás a tu corazón, que Dios es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra…” (Deuteronomio 4:39). Primero viene el conocimiento (“sabrás”)  – construir una fuerte base intelectual. Luego sigue el corazón – las emociones dirigidas por el intelecto.

Si eres una persona de intelecto y entendimiento… estás obligado a utilizar tus facultades hasta que obtengas un conocimiento claro y definido… que alguien que puede lograr certeza mediante el método de demostración racional se base sólo en la tradición mostraría falta de voluntad. Todas las personas están obligadas a investigar con su razón todo lo que pueda ser adquirido, y a traer evidencia que el juicio deliberado pueda apoyar (Rabeinu Bejaie, “Los Deberes del Corazón).

El mundo está lleno de una plétora de ideas que compiten entre sí, de valores confusos y argumentos contradictorios. Toda persona pensante tiene el derecho a desechar ideas si puede refutarlas con un razonamiento convincente y con la suficiente evidencia. La búsqueda de la verdad exige estar abierto y ser realmente tolerante, sin comprometer la honestidad intelectual.  La mente cerrada sigue siendo impermeable a la verdad. Una mente independiente y crítica sigue siendo la mejor guía para atravesar las turbulencia de nuestro día a día. Y ahora el cuestionario de esta penúltima semana de pasión. contestanos por favor estas preguntas:

¿Cuándo seré verdaderamente feliz con mi vida?

¿Puedo realmente confiar en mis creencias?

¿Cómo sé si mis decisiones son las correctas?

¿Que no puedo comprar con dinero?

¿La vida que he tenido ha estado predestinada o la he determinado  yo de una u otra manera?

¿Tengo alguna verdad absoluta en mi concepción del mundo o son sólo “percepciones” mías relativas y subjetivas?

Aviso para Nosolonavegantes: esta entrada permanecerá abierta hasta el día 30

Pregúntame si amo.

19 enero, 2014

By Nosolodoctor



Existe un pensador llamado Tótila Albert en el que se ha inspirado, basado y desarrollado muchas de sus reflexiones Claudio Naranjo. Tótila tiene la teoría de que en la historia de la humanidad se pueden diferenciar tres etapas que se pueden extrapolar a tres formar de amar ontológicas.

El primer periodo de la humanidad, según este autor en la mitología se conoce como Edad de Oro, estaba estructurado por nómadas que para sobrevivir abandonaban a los progenitores que no tenían la capacidad de seguirlos. Este primer período puede ser reconocido en tiempos recientes en el pueblo esquimal, que abandona a sus ancianos incapacitados, para seguir la floración de la primavera con una mayor libertad. Este predominio de los hijos sobre los padres viene, por tanto, definido  por el hiperindividualismo y por un  predominio de la acción sobre los sentimientos y el intelecto: ¿se acuerdan del pensar, sentir y hacer? Pues en sentido contrario.

El segundo período es reconocido aquí como un período en el que el individuo se encuentra sometido simbióticamente al clan, es decir, tiranía ejercida por el grupo sobre el sujeto que se encuentra devorado por los vínculos que le atan a la comunidad.

Nuestra sociedad patriarcal caracterizada por el dominio de unos pocos (Estado) sobre el resto de los individuos, representa el tercer momento y constituye nuestro modelo actual de predominancia de la figura paterna sobre la materna y la de los hijos, con el consiguiente desequilibrio tanto en lo colectivo como en el interior de nuestra psique.

Tótila concibe la salud de una sociedad en función del equilibrio entre tres, y no entre dos factores. Al no creer en un paraíso terrenal perdido se interesa fundamentalmente por los estados sucesivos de desequilibrio entre los componentes: ”Padre”, “Madre” e “Hijo” de la mente humana, considerando que el equilibrio interno entre dichos componentes es lo que puede salvarnos de la conciencia patriarcal y todas sus funestas consecuencias,  y no la guerra entre los sexos, ni el culpabilizar al otro de una situación de desequilibrio que tiene un origen histórico.

En resumidas cuentas, la transformación pasa por encaminarnos hacia una armonización de los factores paterno, materno y filial (tanto dentro de los individuos como dentro del entramado social).  Se puede decir, en palabras de Javier Aizpirua,  que los primeros pasos del movimiento feminista se caracterizaron por tratar de conseguir las prerrogativas y las “libertades” masculinas, supravalorando los roles de dominio y poder (sobre todo en el campo laboral y político) que hasta hace poco estaban en manos del varón, llegando incluso a una minusvaloración de las funciones y cualidades propias de la feminidad. El igualitarismo acabó convirtiéndose en rígida igualdad.  La vía de salida del patriarcado, entrevista por Tótila, no entrañaba una rebelión edípica contra el padre absoluto, sino más bien el simple hecho de dejar de obedecerle.

Revisando la experiencia de Ghandi en la India habrá que reconocer que asumir una actitud de “desobediencia civil” frente a la tecnocracia no es tarea fácil y se precisa, más que la actitud de rebelión adolescente un profundo cambio interior que permita el equilibramiento de esos tres elementos, ya que “ los principios Padre, Madre e Hijo son independientes del sexo y la edad ”.

Ya la idea freudiana de una escisión psicológica entre un ”superyo” producto de la introyección de la cultura, y un “ello” biológico, apunta al mismo tema que señala Albert de la tiranía del principio paterno sobre el materno. El Análisis Transaccional, de inspiración freudiana, se acerca incluso en el lenguaje al propuesto por Tótila al designar la vieja triada freudiana con la terminología alternativa de padre, niño y adulto.

Partiendo de la idea de que la clave de nuestra liberación, tanto interna como sociocultural, reside en la integración de los tres componentes intrapsíquicos, es preciso encontrar el elemento que sintetize y armonize esa enorme brecha abierta desde el comienzo de la vida humana.

Siguiendo a Tótila: ”necesitamos un mundo en el que el padre, la madre y el hijo presentes en nuestro interior y en el seno de la familia humana, se amen”. Únicamente el amor puede permitir dicha integración, ya que se trata no sólo de comunicación entre los diferentes niveles funcionales, sino el reconocimiento de que cada uno de ellos es parte importante y constitutiva de mi ser.

Tótila hablaba de amores en plural, o de formas primordiales del amor; y Claudio Naranjo desarrolla estos concepto distinguiendo el amor paterno, orientado al mundo de los principios, las ideas y los ideales (amor a la belleza, a la justicia, al bien o a la vida), del amor materno basado en el dar al otro, en la compasión, del amor filial o amor que anhela recibir.

El amor paterno es entendido por  Don Claudio como amor-admiración, éste no se alimenta de lo erótico sino que se acerca a los valores en los que el sujeto se “olvida de sí “ y se entrega desinteresadamente a algo que no es ni uno mismo, ni alguien en concreto, sino más bien a valores y sentimientos universales, mediante los cuales el sujeto trasciende sus límites habituales y se enlaza con los valores supremos y con el proceso de socialización. Desde este punto de vista la sociabilidad no es un proceso más fruto de la experiencia cultural, sino que es una de nuestras funciones básicas que instintivamente el hijo aprende del padre, y que debido al desajuste de la mayoría de nuestras relaciones, tanto familiares como sociales e internacionales, se halla bastante deteriorado en nuestro estado actual.

Por otra parte, el amor materno es redefinido por Claudio como amor-dar, o si se quiere por la palabra “cáritas”, un amor que privilegia al otro, que supone una entrega al otro. Encara al prójimo reconociéndolo como persona o ser humano. Este amor que debimos de aprender de la madre, constituye el florecimiento de la sexualidad.

Y por último, está el amor del hijo, anhelante y necesitado, que representa el amor-deseo, amor-placer o amor erótico. Este tipo de amor privilegia el Yo y es el fundamento del instinto de conservación. El niño necesita recibir, y sólo si ha recibido lo suficiente puede seguir adelante adecuadamente, al menos así se entiende la maduración individual que va del recibir al dar.

Sin embargo, en la mayoría de los casos quedamos fijados en la necesidad y entonces ”la frustración” temprana se hace crónica y acapara las energías psíquicas del adulto. Porque no sabe lo que es recibir, la persona no sabe “dar”. Esta situación carencial en nuestro desarrollo psíquico permite que difícilmente el sujeto logre saber a ciencia cierta cuál es el objeto de su deseo en cada una de las situaciones que en la vida adulta se le presenten, no sabe cuidarse suficientemente, precisa de cosas o relaciones personales cosificadas para sustentar la falta de verdadero amor a su Yo. Así la erótica del  amor-placer  es absorbido y con él se eclipsa el amor maternal caritativo de “dar”  y el amor- admiración (paternal).

En la visión de Claudio Naranjo, que enseña en el programa SAT,  hay pués una degeneración de cada uno de estos tres amores, erotismo carencial, que es un derivado de la instintividad y que conlleva una actitud demasiado hedonista que trata de compensar una infelicidad de fondo que trata de ser equilibrada de muy diferentes maneras.


Las diferentes maneras de “defenderse” de aquella frustración originan ese rasgo principal de nuestro carácter  que distorsiona nuestra comprensión del mundo que nos rodea. Así pues a esa idea que ya plasmábamos antes del hacer, sentir, pensar, podemos superponer esta de lo instintivo (se hace, amor erótico), lo afectivo (se siente, se empatiza, nos relacionamos) y lo intelectual (lo que se piensa, lo que se aprecia, lo que se admira…).

Cada uno de nosotros tiene un desequilibrio particular en la forma de amar. Por ejemplo, los miedosos somos menos eróticos, de hecho, reconozco que para mí no hay placer comparado a leer  marca justo al dia siguiente de ganar el Real Madrid, je…, hiperdesarrollando el amor admirativo por Mou, Pep o el entrenador que ocupe mi mente-corazón en esos momentos; mientras que aquellos de ustedes más emotivos, son más predominantemente maternos y otorgan sus favores a aquellos que le provocan una sonrisa vertical; mientras que aquellos perfeccionistas prisioneros de lo admirativo y sublimativo  son los fundadores del sindicato de la represión de los instintos, son los fundadores del “desdén”, ya sea por orgullo, por envidia competitiva o por problemas con la autoridad paterna masculina, o por uno mismo, ya que el objeto de su amor siempre está sujeto a una aberracion; o bien ellos se sienten muy pequeños en comparación al otro…, o bien se sienten muy, muy grandes y todo a su alerededor se empequeñece. Y tanto en un caso como en el otro, visto asi…, la vida pierde sentido..

Y ahora el cuestionario del señorito Pep: ¿cual desequilibrio crees tú tener en tu forma de amar?, ¿eres de los que aman admirativamente?, ¿ empatizadoramente?, ¿o lo tuyo es el placer del chocolate ? (negro, obviamente…) Ahí os lo dejo. El debate, me refiero, no el chocolate… je…

Amor del bueno… ¡Dentro video!:


Nosolonavegante, tienes hasta el 22 para comentar.

Nunca pensé que…

9 enero, 2014

By Nosolodoctor, Nuberosa y su propia esfera de influencia.


Dedicado a Toñi García con casi veinte años de retraso…




Basado en un caso real de Irvin Yalom

Elva fue una paciente que entró un día en la consulta… y, casi al mismo tiempo, en mí. Recuerdo sus primeras palabras tras cerrarse la puerta…

-Creo que necesito ayuda – dijo encaminándose al sillón donde se desplomó abatida -Mi vida no merece la pena, ya hace más de un año que mi marido murió, y nada va a mejor… Quizás  soy muy lenta.

Sin embargo, hasta ese día su terapia había ido muy bien por lo que me pregunté ¿qué le habría pasado para hacerla hablar  así?

-Nunca pensé que me pasaría a mi… me han robado – Dijo mirándome muy triste.

Imaginé que el ladrón se fijaría en ella cuando abrió la cartera llena de dinero para invitar a sus tres amigas, todas viudas sesentonas, debió seguirla hasta el aparcamiento donde, apareciendo de la nada, le arrebató el bolso y echó a correr despareciendo sin darle tiempo a reaccionar. El clásico “tirón”.

Elva, pese a sus varices, regresó corriendo al restaurante pidiendo ayuda, pero ya era demasiado tarde. Unas horas después, la policía encontró su bolso colgado de un arbusto junto a la carretera, los 300 euros habían desaparecido. Durante unos días estuvo preocupada, el dinero no le sobraba, pero esa sensación gradualmente fue dando paso a una lenta amargura, esa que tan bien expresa la frase: “Nunca pensé que me pasaría a mí.”

Junto a aquella pequeña fortuna, a Elva le robaron la ilusión de estar en la zona VIP de la vida, la ilusión de sentirse “una persona especial” alejada de esas abundantes masas de los periódicos sensacionalistas y boletines informativos, a las que maltratan o lisian.  Fue como decirle adiós a la comodidad, a la ternura de la vida.

Elva se sentía insegura y en alerta constante. Otras víctimas de robos gradualmente recuperan su normalidad. Pero para ella, lo sucedido le confirmó, de forma brutal, la muerte de su marido, el que la protegía, el que realmente le daba seguridad. Le hizo añicos su ilusión de que Albert siempre estaría para cuidarla, para arreglarlo todo. Esa ilusión nosoloreconfortante le había durado cuarenta y un años. Era comprensible que para Elva, de alguna forma, Albert aún seguía ahí afuera en el taller, mirando por ella, arreglando cosas.

Por supuesto que ella sabía que Albert había muerto. Muerto y enterrado desde hacía catorce meses. De hecho, esa fue la razón por la que vino a consulta. Había pasado por el diagnóstico del cáncer, la terrible quimioterapia, la cama de hospital en casa, el funeral, el papeleo y racionalmente sabía que Albert se había ido, sin embargo aún vivía en su rutina, y cada día se escondía tras un velo de ilusión, que a modo de coraza la protegía de la realidad.

En ocho meses de terapia, no hubo día en el que no desplegara una gran rabia contra todo el que no fuera Albert. Odiaba a las amistades que ya no le invitaban ni la tranquilizaban. Odiaba a los médicos que le habían dicho que él tenía los días contados e incluso más a los que le dieron falsas esperanzas. Odiaba a su hijo al que sentía ausente incluso cuando la visitaba a cenar una vez por semana. Su asistenta, a quien ella había contratado para atenuar su soledad, era tan tonta que intentaba disimular que fumaba escondiéndose en el baño. Su amiga más cercana era la única tratable del grupito, todas con Alzheimer o Parkinson, con las que mataba el tiempo jugando a las cartas. Todo un escenario deprimente…

Las primeras sesiones de su terapia fueron muy duras para mí como terapeuta pues sus comentarios me recordaban la lengua maliciosa de mi madre, siempre desagradable e hiriente con todos. Tuve que hacer un esfuerzo para desligar a Elva de mis recuerdos y, lentamente, muy lentamente, logré acercarme, comencé a darle calor, a apreciar y esperar aquellas sesiones en las que descubrí su maravilloso sentido del humor, su inteligencia, su vida rica en anécdotas.

Pero aquel robo de aquel día iluminó su existencia como un foco, poniendo en evidencia su sentimiento de ser, la excepción de estar eternamente protegida. Aquellos auto-engaños de repente perdieron su persuasión.

El lado racional de ser especial se encuentra en el hecho de que la vida de cada cual es única e irrepetible, pero al igual que Elva, todos nosotros en alguna medida también tenemos un sentido irracional de ser especiales, ese que para rechazar nuestros miedos o apaciguar el terror que nos producen, hace que nuestra mente genere la creencia de que somos invulnerables. Elva respondió al “tirón” de forma aparentemente irracional no sintiéndose capacitada para vivir en la tierra, y teniendo miedo hasta de salir de casa, pero sufría por eliminar la irracionalidad al ver que la ilusión que le había protegido, ahora yacía ante ella, desnuda y terrible.

Pensé que este era el momento de abrir totalmente su herida y curarla de verdad.

-Cuando dices que pensabas que nunca te pasaría a ti, sé exactamente lo que quieres decir. Para mí también es muy difícil de aceptar que todas esas aflicciones como envejecer, perder a seres queridos o incluso la muerte, algún día también me van a suceder.

Elva asintió. Su mirada mostraba que estaba muy sorprendida por el hecho de que le dijera algo personal sobre mí.

-Debes sentir que si Albert estuviera vivo, esto nunca te hubiera ocurrido. -Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero yo sentía que tenía la obligación de continuar – Tú sabías que había muerto, lo sé, pero una parte de ti se resistía a creerlo. Ahora realmente sabes que no está en el jardín, ni afuera en el taller. No está en ningún sitio mirando por ti…, solo está en tus recuerdos.

Por primera vez desde que llegó a mi consulta, Elva lloraba de verdad. Vi su bolso, el mismo que le sustrajeron con tanto abuso y le dije…

-Una cosa es la mala suerte, pero otra cosa es… ¿no lo estabas pidiendo a gritos llevando por ahí algo tan enorme? Si fuera un poco más grande necesitarías un carrito de equipaje para llevarlo.

-Pero… es que necesito todo lo que hay dentro -Dijo, secándose las lágrimas.

-¡Estás de broma! ¡Vamos a ver!

Entrando en el juego, Elva se cambió a la silla de al lado para poder arrimarse a la mesa, puso el bolso encima, lo abrió, metió la mano y lo primero que sacó fueron tres bolsas vacías para la caquita de su perro.

-¿Necesitas dos bolsas extra en caso de emergencia?

Elva esbozó una leve sonrisa, y juntos continuamos inspeccionando y conversando sobre cómo y cuándo había llegado cada objeto allí dentro. Admitió que podía quedarse con uno de los doce bolígrafos, pero defendió la utilidad de dos botes de colonia y tres peines y con un golpecito imperioso dejó claro que no se discutía sobre la enorme libreta y el montón de fotos sueltas.

Pero Elva, ¿eso son tres bolsas de caramelos? – sin azúcar, por supuesto

¿Crees que adelgazarás si comes muchos? – Mi pregunta le arrancó una risilla nerviosa.

Una bolsa de plástico con piel de naranja seca – Le dije sonriendo – nunca se sabe cuando te harán falta ¿verdad?

Me acribilló con la mirada, pero continuó sacando tres pares de gafas de sol, un puñado de agujas para coser (“Seis agujas en busca de suéter”, pensé)… la mitad de una novela de Stephen King:

Es que arranco los capítulos conforme los leo, de veras que no merece la pena guardarlos.

¡Vaya!!! algo que no hay que guardar. ¡Elva!!! esto es una locura.

Cuando finalmente la gran bolsa había sucumbido, Elva y yo observamos su contenido sobre mi mesa. En cierto modo lamentamos que no hubiera nada más por vaciar. Levantó su rostro, ahora iluminado con una amplia sonrisa y nuestras miradas se unieron en un momento de gran ternura. Fue un instante extraordinariamente íntimo. Me enseñó todo lo que había detrás de cada rincón de ella misma. Y yo lo había aceptado y abrazado todo, pidiéndole a cada objeto… un poquito más. La seguí en cada escondrijo a cada recoveco, sobrecogido por el hecho de que el bolso de una mujer mayor, pudiera servir como vehículo para romper el aislamiento de ese lugar profundo donde se esconde el dolor del alma.

Fue una hora transformadora, podríamos llamarlo un momento o un acto de amor, pero en cualquier caso… fue redentor. En esa hora, Elva pasó de una postura de abandono a una de confianza, y tras esa sesión, su mente… o quizás ¿su alma?, hizo clic y volvió a la vida…

Creo que la mejor hora de terapia que he tenido nunca, y aquel día aprendí, que compartir con un paciente algo íntimo puede ayudar a romper barreras, vi que a veces la magia de la terapia está en la tontería más grande y se puede encontrar escondida, incluso en un simple y maravilloso momento de intimidad compartida.

Y ahora los deberes… ¿te ha pasado alguna vez una situación que te haya descolocado tanto, que te hiciera vulnerable diciéndote a ti mism@ eso de “nunca pensé que podría pasarme a mí…? ¿Te ha pasado alguna vez, que ese algo inesperado haya conseguido hacer un click o un crack en tu existencia, trasformando los latidos que provoca el instinto básico de supervivencia, por una decisión consciente como la de volver a vivir?

Aquí estamos para leerte, para ver contigo, y saber cómo es el camino de la magia en nuestras vidas. ¡Dentro video ¡

Nosolonavegante, esta entrada queda activada hasta el 19 de enero.

Carta de un Rey Mago a los padres

6 enero, 2014

By Nosolomamá y Nosolodoctor

Queridos padres,

les escribo esta carta en representación de mis otros dos colegas de reparto, ejem, Reyes Magos, para que podamos atender todas las peticiones que los niños nos hacen, pero que por su cáliz personal os reenviamos para que sean atendidas por los propios padres y sin demora.

Aunque vamos justos de tiempo pues creo que esta carta llegará el día seis de enero…, Nosolodoctor nos ha prometido que nos la publicará en Nosoloesunblog, aprovechamos para dar las gracias por hacer un hueco a estas urgentes peticiones.

Allá va (todas son citas textuales):

-Soy muy, muy pequeño, acabo de llegar al mundo y aunque esa señora, maestra, que tiene varios hijos amiga de mi madre nunca los cogía cuando eran muy bebés para que no se acostumbraran, porfi, convenzan a mi mami de que necesito sus brazos, necesito ser nutrido con amor…, además de con la teta.

-Necesito que recuerden a mi madre lo que la yaya le contó cuando yo nací… La yaya dice que los niños no se duermen solos, que a los niños “se les ayuda a dormirse”, es que me encanta oír el latido de su corazón y solo tengo un año…, pronto estaré preparado… Y no le dejen comprar ese libro que hace llorar a tantos niños, el del método Stivil… Estar sentado solo en una noche de frio invierno, en una cuna, sin poder contar con tus padres que duermen a dos metros, es duro…

– Me gustaría sentirme visible a los ojos de mis padres, que se paren a menudo para mirarme a los ojos, que me sentasen en su regazo, rían mis gracias, escuchen mis historias, es que si no me ven corro el peligro de dejar de existir…, no es egocentrismo, es pura supervivencia… Si me vigilaran y jugaran más conmigo me sentiría seguro y protegido. Hagan que mis padres sean más conscientes el tiempo que están conmigo, que dejen el móvil en otra habitación para abrazarme sin interrupciones.

-Ya sé que a veces lloro sin venir a cuento porque no me hago entender con mis gestos o mis chapurreos, esa rabia, tristeza o frustración son emociones negativas tan válidas como mis emociones positivas, ¿Reyes Mago, podrían ayudar a mis padres a validarlas?, posiblemente crecerían al hacerlo…, yo también.

-Estoy creciendo y a veces como poquito, otras mucho y durante todo el tiempo…, pero mis padres no recuerdan que mi cuerpo orquesta mi apetito, yo no… ¿Podrían conseguir que fuesen más flexibles?, ya sé que a veces es a deshoras…, de verdad que lo siento, pero estoy creciendo…. Por otra parte, cuando no tengo muchas ganas de comer ojalá no se enfadaran o entristecieran o, incluso, no me obligaran a comer la papilla a la fuerza, ni lo expulsado. Seguro que más tarde abriré la boca como un león…

-Mi papá, a veces me amenaza o chantajea para que yo haga cosas que no quiero ¿por qué no me dan opciones o me piden opinión? Eso es lo que quiero este año…

-Queridos Reyes mi mami dice que soy trasto, bicho, malo, pero es que me lleva a tomar café con sus amigas y me aburro tanto…, no es nada estimulante estar sentada dos horas en una cafetería… ¿podrían convencerla de que me dejen en casa de tita o yaya?

-Mi curiosidad me lleva a meter los dedos en los enchufes, abrir y cerrar cajones…, y en vez de buscar soluciones mi papi me pega en la mano o me da cachetes en el culo, jo…, no vale pegar de ninguna de las maneras. Reyes Magos quiero que mis padres empiecen a respetarme, porfi…, Tampoco me gusta que me griten o insulten…

-Reyes Magos, no me gusta hacer cosas que me dan miedo, como nadar, a mí lo que me gusta es hacer castillos y agujeritos en la arena…, pero mi papá siempre que me lleva a la playa me hace llorar lanzándome al agua fría y profunda, donde no se hace pie. Además me mete a rastras mientras lloro sin importarle mi corazón, ni mi brazo… Hay heridas que duran toda la vida…

-Ya sé que los niños vamos al cole para que los padres trabajen, pero ¿por qué no como en casa con ellos si terminan a las dos su jornada? ¿Por qué me dejan el primero en el aula matinal y me recogen el último, por qué me vuelven a llevar al cole si aún no estoy completamente curado del resfriado? A nadie le gusta estar encerrado…, a los niños tampoco y sobre todo lejos de sus padres… Y, ¿sería mucho pedir que de vez en cuando, si hace sol, pasemos un día juntos en la montaña, el campo o la playa sin ir al cole? Mis padres tienen que saber que allí, en el cole nos enseñan a ser invisibles, nos enseña a desaparecer para que solo hable la seño… No hay cariño, alegría, libertad, Imaginación… Solo orden y obediencia…

– Reyes Magos yo me pido que mis padres hagan memoria de cómo eran de chicos… Este verano pasado se enfadaron porque no quería salir de la piscina, recuérdales que ellos, cuando eras niños hacían lo mismo… A ningún niño le gusta salir de la bañera, piscina o playa, vamos del agua…

-Mi infancia no tiene árboles para subir, ni playas para corretear como la de mis padres…, incluso ellos tienen miedo de que juegue en la puerta aunque vivo en un pueblo, por eso me pido que, al menos, mis padres me dejen usar la casa entera para jugar y no solo mi habitación…, y que me dejen también mezclar distintos tipos de juguetes, pierdo más tiempo guardando que jugando. Mis padres no hacen más que trazar fronteras y encima nunca se ríen, ni juegan conmigo y cuando mejor me lo estoy pasando me dicen que tengo que ir a comer…, aunque no tenga nada de ganas y si no lo dejo todo rápidamente, otra vez me gritan…

Un saludo más que cordial a todos los padres que se den por aludidos o sientan un aleteo en sus corazones, eso quiere decir que esta carta ha llegado a su destinatario…

Firma: Los Reyes Magos de Oriente

Inspirado gracias al  blog “enminúsculas”.

Aviso para Nosolonavegantes: esta entrada quedará activada hasta el día ocho inclusive.



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