Archivado en Junio, 2014

Barco a Venus

23 Junio, 2014

By Nosolodoctor

“Gracias a Dios, las cosas van bien”

Dijo el sabio mientras se mesaba su barba mientras meditaba, rezaba y volvía a meditar estudiando el Talmud.

Entonces…, se detuvo en su estudio, pensó un poco y añadió:

“ … Pero dime, Señor del Universo…, si las cosas van tan bien…. ¿por qué estamos tan mal?

“ESA” es la pregunta de nuestro tiempo.

¿Por qué mi barco va a Venus?

Desde que empezó este segundo milenio (y ya llevamos 14 años) nunca en la historia hemos tenido tanta libertad, ni tanta prosperidad, ni tanta comodidad, ni tanto conocimiento…, entonces:

¿Por qué estamos en crisis?

Si tanto ha avanzado la medicina con  trasplantes, cirugía extracorpórea, etc…, ¿por qué tenemos tanto pánico a la muerte?

¿Por qué en España cada tres minutos y veinte segundos se rompe una familia?

¿Por qué Suecia ha encabezado durante décadas el país con más suicidas del mundo en una sociedad tan equilibrada y desarrollada?

¿Por qué hay más gente que se droga si todo el mundo sabe que es perjudicial?

¿Por qué en Estados Unidos cada tres minutos muere un niño de un disparo?

¿Por qué la delincuencia ha aumentado un 1000% en los últimos 20 años?

¿Por qué cada 26 segundo un niño se escapa de su hogar?

¿Por qué cada minuto una teenager estadounidense tiene un hijo?

¿Por qué si hay más escuela y educación cada vez más gente se salta la cola?

¿Por qué trabajo más y gano menos?

¿Por qué teniendo más cosas me cuesta tanto ser feliz?

¿Por qué si las cosas van tan bien, están tan mal?

Pues… quizás sea, como dice Jonathan Sacks, que hayamos perdido el rumbo y seamos como niños al volante de un trailer. Hemos apostado por el “cómo” y hemos obviado el “por qué” .  Al alcanzar la “excelencia técnica” hemos perdido la pregunta de referencia:

¿Hacia dónde queremos ir y hasta dónde queremos llegar?

Lección una para madres y padres: Sir Richard

2 Junio, 2014

By Nosolodoctor


Richard Atteborough, Lord Richard, como lo conocen en Inglaterra, es algo más que un productor de cine y actor. De hecho, es acreedor de una pasión moral que le ha llevado a  formar parte de películas como Gandhi o “Grita Libertad”.

Hace años, con motivo de una entrega de premios, en su discurso contó algo realmente emotivo respecto al tema de “padres e hijos” pues recordó como hace muchos años, cuando él era niño, en 1939, viviendo en Leicester, sus padres habían ofrecido refugio a varios niños judíos que habían escapado de Alemania e iban camino de Estados Unidos.

Lo que  ocurrió exactamente fué que al declararse la guerra, dos niñas judías se quedaron bloqueadas con ellos al no poder cruzar el Atlántico. Los Attenborough decidieron ofrecer a las niñas un hogar estable pero (“peeero”) pensaron que esa decisión debían tomarla en familia.

Lord Richard recordó en aquel discurso como sus padres les llavaaron a él y a sus hermanos al salón y les transmitieron la situación. Le explicaron que las dos niñas, Helga e Irene, eran judías, que sus padres habían sido deportados a campos de concentración y que era poco probable que sobrevivieran, que las niñas se habían quedado sin familia y que con la guerra el puerto estaba cerrado y durante meses sería imposible llevarlas a Estados Unidos donde tenían un familiar lejano.

Nos dijeron: “No tienen a nadie, ni lugar a donde ir en estos momentos”. Setenta años más tarde, Lord Attenborough  recuerda perfectamente el espíritu de familia, de equipo, que tenían sus padres:

“Mama y yo pensamos  adoptar a las niñas. Simplemente creemos que es lo que hay que hacer. Pero solo lo haremos si vosotros estáis de acuerdo porque supondrá sacrificios. Pasaremos de ser una familia de cinco personas a una familia de siete y habrá cosas que ya no nos podremos permitir. Y habrá cosas que tendremos que compartir. Una de ellas es el Amor. Sabéis cuanto os queremos pero tendréis que compartir ese amor con Helga e Irene. Ellas necesitan ahora un cariño especial pues la vida las ha desfavorecido respecto a nosotros; nosotros tenemos una familia y ellas ninguna”.

Los niños aceptaron pero a mí lo que más me impacta de la historia es cómo Lord Richard Attenboroug lo remarcó como el día más importante de su vida pues se sintieron parte de verdad de la familia.

Los niños tienen una especial devoción por la autenticidad. “Sentir” que tienes una familia no es lo mismo que “tener” una familia. Sus padres les invitaron a formar parte de una decisión además de darles la oportunidad de sacrificar algo a cambio de otra cosa incierta.

Hoy día los padres estamos más confusos sobre nuestro rol y muchas veces los pacientes cuentan que se sienten atrapados entre la exigencia de “proveer” y “estar implicados”, es decir, el dilema de nuestra vida consumista entre dar a nuestros hijos “dinero” o “tiempo”; o ambas cosas a la vez.

Pienso que “el tiempo es más que el oro (dinero) porque con el tiempo tarde o temprano podremos conseguir “oro”, pero con el oro no tenemos la certeza de poder comprar “tiempo” pues no sabemos el tiempo que nos queda a nadie.

Una frase de algún amigo del facebook lo expresa claramente: “puede que tus hijos no te “oigan” pero te están “observando” permanentemente. ¿A que si?

Nosolonavegantes, la próxima entrega llegará el 23 de junio, ¡hasta entonces!.


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