Archivado en 30 Julio 2014

2ª Receta para padres. Credibilidad

30 Julio, 2014

By Nosolodoctor

En la actualidad se habla en las redes sociales de que los padres hacen inmensos esfuerzos para que sus hijos tengan una infancia ideal.  Hacemos tartas con seis tipos de chocolate en los cumpleaños,   pasamos horas en los grandes almacenes para vestir como modelos a los peques,   organizamos fiestas de cumpleaños con temáticas originales.   Todo es ideal a consta de unos agotados padres que siempre se sienten culpables…   porque siempre hay dudas…

Con la receta de un solo chocolate que hoy presenta el cocinero Nosolodoctor en su video-receta,   se van a aclarar algunas de esas dudas.   Hoy te vamos a contar la razón por la que es mejor decir y cumplir lo que se promete en el día a día,   para ofrecer una infancia sana,   en vez de vivir una infancia idílica.

Queridos Nosolonavegantes,    nos veremos próximamente en un nueva entrega.

Tirar de “karma” o ser “camaleónico”

24 Julio, 2014

By Nosolodoctor

A menudo nos pasamos dudando entre prostituirnos por conseguir determinados objetivos o ser fiel a un propósito en la vida, que no llega nunca,   y esto hace que muchos de nosotros enfermemos ante la dificultad que implica ese caminar por el filo de la navaja.

La opción de los “elevados” es proponer que puestos a ser prostitutos,   mejor que vendamos cara nuestra “bondad” y que si enarbolamos la bandera de la “rectitud” mejor que no la defendamos a cualquier precio,   mejor que no lo paguemos con nuestra propia vida y mejor que “abaratemos” el precio de esa rectitud porque más vale un cobarde vivo que un valiente muerto.

Sin embargo, para poder decidir cabalmente se necesita más que saber el propósito de la vida y entender la forma de vivir en función de nuestro rol (ya seamos terapeuta,  maestro, sacerdote, abogado, actor…), identificar las dificultades que vamos a tener en nuestro caminar, y que muchas de las cosas de lo que un ser humano no hace en función de su rol social,   es cuestionado como no apropiado, y,  además, tenemos que saber que la misma línea que delimita lo femenino de lo masculino, en la sociedad de hoy, delimita también en nuestro mundo lo bueno y lo malo,   la virtud y el defecto, la prostitución y la virginidad…, el pecado y la virtud.

La única cosa que nos quita el sueño (no a todos, evidentemente) es el precio que pagamos por determinadas licencias.

A veces,   surge el debate entre intentar ser feliz, desplegando todos los medios a nuestro alcance para conseguirlo, o aguantar de pie las embestidas de la vida de forma rígida y firme, fiel al guion que nos han dado….

Es decir (y aquí está el debate): ¿Adaptación como sea al medio ambiente en plan “camaleónico” O “Pagar el Karma” y morir de pie antes que vivir de rodillas?

“That´s is the question”

Aviso para Nosolonavegantes,   esta entrada quedará activada hasta el 11 de septiembre, y para ese día os ofreceremos algo diferente.

Barco a Venus

23 Julio, 2014

By Nosolodoctor

“Gracias a Dios, las cosas van bien”

Dijo el sabio mientras se mesaba su barba mientras meditaba, rezaba y volvía a meditar estudiando el Talmud.

Entonces…, se detuvo en su estudio,   pensó un poco y añadió:

“ … Pero dime, Señor del Universo…,   si las cosas van tan bien…. ¿por qué estamos tan mal?

“ESA” es la pregunta de nuestro tiempo.

¿Por qué mi barco va a Venus?

Desde que empezó este segundo milenio (y ya llevamos 14 años) nunca en la historia hemos tenido tanta libertad,   ni tanta prosperidad,   ni tanta comodidad, ni tanto conocimiento…, entonces:

¿Por qué estamos en crisis?

Si tanto ha avanzado la medicina con trasplantes, cirugía extracorpórea, etc…,   ¿por qué tenemos tanto pánico a la muerte?

¿Por qué en España cada tres minutos y veinte segundos se rompe una familia?

¿Por qué Suecia ha encabezado durante décadas el país con más suicidas del mundo en una sociedad tan equilibrada y desarrollada?

¿Por qué hay más gente que se droga si todo el mundo sabe que es perjudicial?

¿Por qué en Estados Unidos cada tres minutos muere un niño de un disparo?

¿Por qué la delincuencia ha aumentado un 1000% en los últimos 20 años?

¿Por qué cada 26 segundo un niño se escapa de su hogar?

¿Por qué cada minuto una teenager estadounidense tiene un hijo?

¿Por qué si hay más escuela y educación cada vez más gente se salta la cola?

¿Por qué trabajo más y gano menos?

¿Por qué teniendo más cosas me cuesta tanto ser feliz?

¿Por qué si las cosas van tan bien,   están tan mal?

Pues…   quizás sea, como dice Jonathan Sacks,   que hayamos perdido el rumbo y seamos como niños al volante de un trailer.  Hemos apostado por el “cómo” y hemos obviado el “por qué” .

Todo el mundo tiene corazón. Testimonio de Terapia I.

21 Julio, 2014

 

 

By Irving Yalom & Nosolodoctor

Basado en el libro de Irvin Yalom “El verdugo del amor”.

Capítulo intitulado “Si la violación fuese legal…”

INTRODUCCIÓN: LAS PREGUNTAS A UNO MISMO…

“Tu paciente es un imbécil de mierda y así se lo dije en el grupo anoche, con esas palabras.”

Sarah, una joven psiquiatra residente, se tomó una pausa aquí y observó desafiándome a criticarla. Obviamente algo extraordinario había ocurrido. No todos los días una estudiante entra en mi despacho y, sin ningún atisbo de arrepentimiento, de hecho parecía orgullosa y desafiante, me cuenta que ha atacado verbalmente a uno de mis pacientes. Especialmente a un paciente con cáncer avanzado.

“Sarah, ¿te importaría sentarte y contármelo? Me quedan unos minutos antes de que llegue el próximo paciente.”

Luchando por mantener la compostura, Sarah comenzó. “¡Este Carlos es el ser humano más grosero y más despreciable que he conocido jamás!”

“Bueno, ya sabes, tampoco es mi persona favorita. Te lo dije antes de remitírtelo.” Había estado viendo a Carlos en terapia individual durante unos seis meses y, hace unas semanas se lo remití a Sarah para incluirlo en su grupo de terapia. “Pero continúa. Perdona por interrumpirte.”

“Bueno, como sabes, suele ser habitualmente desagradable, olisqueando a las mujeres como si fuera un perro y nosotras zorras cachondas, e ignorando todo lo demás que sucede en el grupo. Anoche, Marta, una mujer joven realmente frágil que ha estado casi muda en el grupo, empezó a contar que había sido violada el año pasado. No creo que ella lo hubiera compartido antes, al menos con el grupo. Estaba tan asustada, sollozando con tanta fuerza, con tanta dificultad para decirlo, que era increíblemente doloroso. Todos estaban intentando ayudarle a hablar y, bien o mal, decidí que podía ayudar a Marta si compartía con el grupo que yo también había sido violada hacía tres años .”

“No sabía eso, Sarah.”

Sarah se detuvo aquí y se le humedecieron los ojos. Se veía claramente que para ella era difícil contarme esto, pero llegados a este punto no podía estar seguro de qué le dolía más: contarme la violación, o cómo se había revelado excesivamente con el grupo. Que yo fuera el instructor de la terapia de grupo debe haber complicado las cosas para ella. O ¿estaba más enfadada por lo que aún tenía que decirme? Uhmm, decidí mantenerme en los hechos sobre esto.

“¿Y entonces?”

“Bueno, pues entonces Carlos entró en acción.”

¿Mi Carlos? ¡Ridículo!, pensé. Como si fuera mi hijo y tuviera que responder por él. (Aunque era cierto que yo había instado a Sarah para que lo atendiera: se había mostrado reacia a incluir a un paciente de cáncer en el grupo. Pero también era verdad que su grupo tenía menos de cinco personas, y que ella necesitaba nuevos miembros). Nunca la había visto tan irracional y tan desafiante. Tenía miedo de que después se sintiera avergonzada por esto, y no quería empeorarlo con algún indicio de crítica.

“¿Qué es lo que hizo?”

“Le inquirió a Marta muchas preguntas sobre los hechos, cuándo, dónde, qué, quién. Al principio eso le ayudó a hablar, pero tan pronto como empecé a hablar de mi violación, ignoró a Marta y empezó a hacer lo mismo conmigo. Entonces empezó a preguntarnos a ambas más detalles íntimos. ¿Si el violador rasgó nuestra ropa?. ¿Si eyaculó dentro de nosotras?. ¿Si había algún momento en el que empezamos a disfrutar? Todo esto ocurrió de una forma tan insidiosa que hubo un lapsus de tiempo antes de que el grupo empezara a entender lo que estaba sucediendo. No le importábamos un pimiento ni Marta ni yo, tan sólo estaba disfrutando sexualmente. Sé que debería sentir más compasión por él, ¡pero es que es el tío es un mierda!”

“¿Y cómo acabó todo?”

“Bueno, finalmente el grupo se dio cuenta y empezó a enfrentarse a él por su insensibilidad, pero no mostró ningún tipo de remordimiento. De hecho, empezó a ser más ofensivo y nos acusó a Marta y a mí, y a todas las víctimas de las violaciones en general, de darle demasiada importancia. “¿Cuál es la gran cosa?”, preguntó, y entonces afirmó que él personalmente no tendría ningún problema en ser violado por una mujer atractiva. Y el colmo para el grupo fue decir que estaría encantado de que cualquier mujer del grupo intentara violarle. Entonces es cuando salté, “¡si piensas eso, eres un puto ignorante!”

“Pensaba que tu intervención terapéutica fue llamarle imbécil de mierda.” Eso redujo la tensión de Sarah, y ambos sonreímos.

“Eso, ¡también! Realmente perdí el control.”

“Me reuniré con él mañana. Pero quiero que te serenes.   Estoy disponible si necesitas alguien con quien hablar más tarde o en cualquier momento de la semana.”

Sarah me dio las gracias y me dijo que necesitaba tiempo para pensar sobre esto. Mientras salía de mi despacho pensé que incluso aunque decidiera hablar de sus asuntos con alguien más, intentaría reunirme con ella después, cuando se calmara, para ver si podíamos hacer de esto una experiencia de aprendizaje, también para ella. Tuvo que haber sido todo un infierno para ella haber pasado por esto, y lo sentí por ella, pero me pareció que se había equivocado al intentar hacerse una autoterapia “gratis” para ella misma en el grupo. Mejor, pensé, hubiera sido para ella haber trabajado sobre esto primero en su terapia personal y entonces, si aún decidía hablar sobre esto en el grupo, y eso era problemático, lo habría manejado mejor para todas las partes involucradas. Y pensé en toda mi experiencia de estos treinta años: ¿hasta dónde es lícito y correcto relatar a un paciente acontecimientos vitales de uno mismo que tienen que ver con el problema que se está planteando?. ¿No es arriesgar? ¿No es, en todo caso, hacerse autoterapia gratis? Yo lo he hecho un par de veces con resultados dispares. Sarah acaba de hacerlo y le ha salido el tiro por la culata… Nosolodoctor lo hace más que habitualmente… ¿Es aprendible para el paciente esa información?. ¿Lo desmitifica?. ¿Descentra al paciente?. ¿O todo lo contrario?, ¿le hace ver que su experiencia no es única y que le puede pasar a cualquiera, inclusive su propio terapeuta?

EL PERSONAJE ANTE TI…

Empecé a pensar en el tal Carlos… Recuerdo que pensé: “este tío es un gato con nueve vidas, pero ahora parece que está llegando el final de la novena”. De hecho, eso fue lo primero que me dijo el oncólogo que le había recomendado tratamiento psiquiátrico. Continuó explicando que Carlos sufría un extraño linfoma de crecimiento lento que le causaba más problemas por la gran cantidad que por su malignidad. Durante años el tumor había respondido bien al tratamiento pero ahora había invadido sus pulmones. A sus médicos se les acababan las opciones: le habían dado la máxima exposición a la radiación y habían agotado sus farmacopeas de agentes de quimioterapia. ¿Cuán honestos debían ser? Me preguntaron. Carlos no parecía escuchar. De hecho, Carlos estaba aislado. Aparte de su hijo y su hija, de diecisiete años, gemelos dicigóticos, que vivían con su ex mujer en Sudamérica, Carlos, que contaba treinta y nueve años, se encontró a sí mismo virtualmente solo en el mundo. Había crecido, como hijo único, en Argentina. Su madre murió en el parto, y veinte años atrás su padre sucumbió al mismo tipo de linfoma que ahora intentaba matarlo a él. Nunca había tenido un amigo. “¿Quién los necesita?” Me dijo una vez.Nunca he conocido a nadie que no te cortaría en pedazos por un dólar, un trabajo o un coño.” Me soltó una vez….

Había estado casado sólo brevemente y no había tenido ninguna otra relación significante con mujeres. “¡Tienes que estar loco para follarte a una mujer más de una vez!” Su meta en la vida, me dijo una vez sin ningún tipo de pudor o timidez, era tirarse a tantas mujeres diferentes como pudiera…

No, en mi primer encuentro pude encontrar pocas cosas atractivas sobre el personaje de Carlos, en mi opinión un eneatipo 8, que obviamente estaba deprimido, y con razón, y que hablaba amarga y cansadamente de sus diez años de experiencia con el cáncer. Su linfoma, decía, le estaba matando por etapas. Ya había matado casi todo en él, su energía, su fuerza, y su libertad (tenía que vivir cerca del Hospital de Stanford, en permanente exilio cultural, lejos de sus amigos de habla hispana…) Y lo más importante, había matado su vida social, que para él suponía, su vida sexual: mientras estaba en quimioterapia, era impotente, cuando acabó el tratamiento de quimioterapia, y su apetito sexual empezaba a fluir, no pudo hacerlo con ninguna mujer debido a su calvicie. Incluso cuando su pelo volvió a crecer, unas semanas después de la quimioterapia, dijo que aún no pudo mojar: ninguna prostituta le recibiría porque se pensaban que sus evidentes nódulos linfáticos eran por el SIDA. Su vida sexual ahora había quedado reducida completamente a masturbarse mientras veía cintas de video de sadomasoquismo alquiladas.

La idea de placer proveniente del contacto humano cercano (no sexual) le parecía extraño. Había una excepción, sus hijos, y cuando Carlos habló de ellos, emergió una emoción real, una emoción a la que me pude unir. Me impresionaba la apariencia de su frágil cuerpo suspirando con sollozos mientras describía su miedo a que ellos, también, le abandonaran, que su madre finalmente saliese victoriosa al envenenarles contra él, o que su cáncer les repeliera y le dieran la espalda.

“¿En qué te puedo ayudar, Carlos?”

“Si quiere ayudarme, ¡entonces enséñeme a odiar a los armadillos!

Por un momento Carlos disfrutó de mi perplejidad, y entonces procedió a explicarme que había estado trabajando con imágenes visuales, una forma de auto-cura que prueban muchos pacientes de cáncer. Salama también lo usa mucho. Esta práctica está basada en los estudios de Stephanie Simonton. Consiste en visualizaciones metafóricas de lo que le está ocurriendo en su cuerpo bajo un estado de trance al más puro estilo Ericksoniano. En su caso su metáfora visual para sus nodos linfáticos cancerosos era un armadillo recubierto de huesos. Por tanto, en sus sesiones de meditación, visualizaba osos y cerdos que se suponían que era el ejército de las defensas a través de la quimio atacando a los armadillos. El problema era que no conseguía que sus osos y sus cerdos fueran lo suficientemente maliciosos para rasgar y destrozar a los armadillos.

Pese al horror de su cáncer y a su estrechez de espíritu, me atraía Carlos. Quizás era generosidad que fluía de mi alivio de que era él, y no yo, quien se estaba muriendo. Quizás era su amor por sus hijos o la quejumbrosa forma en que agarró mi mano con las suyas mientras salía de mi despacho. Quizás era la extravagancia de su petición: “enséñeme a odiar a los armadillos. Lo cierto es que “conecté con él”.

Por tanto, mientras consideraba si podía tratarle me persuadí a mí mismo de que era más un asocial que un malvado antisocial. Y que muchas de sus formas y creencias eran flexibles y abiertas a ser modificadas. Por supuesto, su aislamiento dependía de él, pero ¿iba yo a poder ayudarle a reconocer o cambiar eso?. ¿Ahora?. Frente a la muerte, estas consideraciones parecían inmateriales. ¿O no?. ¿Era posible que Carlos pudiera completar algo más “ambicioso” a lo largo de una terapia?. ¡No, no, no! ¿Qué sentido tiene hablar de un tratamiento “ambicioso” para alguien cuya vida puede ser, en el mejor de los casos, cuestión de meses?. ¿Hay alguien que quiera (¿quisiera yo mismo?) invertir tiempo y energía en un proyecto tan…. “evanescente”?.

YA EN FAENA: LA TERAPIA…

Carlos no tuvo problemas en acudir a terapia conmigo. Era una persona, como buen 8, que quería probarlo todo al menos una vez, y que nunca antes había hablado con un psiquiatra, ni con un terapeuta…, ni con un amigo… Le sugerí que nos reuniéramos seis veces y entonces evaluaría si el tratamiento me parecía provechoso. Para mi sorpresa, Carlos hizo un excelente uso de la terapia, y tras seis sesiones, acordamos seguir con el tratamiento. Venía a cada sesión con una lista de asuntos de los que quería hablar: sueños, problemas de trabajo… (era un exitoso analista financiero que había continuado trabajando a lo largo de su enfermedad). A veces hablaba sobre su malestar físico y su aversión a la quimioterapia, pero casi siempre hablaba de mujeres y sexo. En cada sesión describía todos sus encuentros de aquella semana con mujeres (a menudo no consistían en más que una mirada en la tienda de ultramarinos) obsesionándose con lo que podría haber hecho en cada caso de haber consumado una relación. Estaba tan preocupado con las mujeres que parecía olvidarse de que tenía un cáncer que estaba activamente infiltrándose en todas las células de su cuerpo.   Pero su fijación con las mujeres había precedido mucho a su cáncer. Siempre había rondado a las mujeres y las había considerado en términos de alto contenido sexual con una pizquita de matices denigrantes. Así que el relato de Sarah sobre Carlos y el grupo, impactante como era, no me sorprendió. Sabía que era completamente capaz de semejante conducta grosera y peor.

Le había asignado un grupo seis semanas antes para proporcionarle una comunidad que le ayudara tanto a perforar su aislamiento como para que, al identificar e instarle a alterar parte de su conducta socialmente más objetable, ayudarle a crear conexiones en su vida social. Durante las primeras cinco semanas, había hecho un excelente uso del grupo pero, a menos que cambiara su conducta dramáticamente, que lo haría, yo estaba convencido, irreversiblemente se distanciaría de todos los miembros del grupo, ¡si no lo había hecho ya!

Nuestra siguiente sesión comenzó tranquilamente. Carlos ni siquiera mencionó el grupo pero, en cambio, quería hablar sobre Ruth, una mujer atractiva que acababa de conocer en una asociación de la iglesia. (Era miembro de media docena de iglesias porque creía que le proporcionarían oportunidades ideales de mejora). Había hablado brevemente con Ruth, quien luego se excusó porque se tenía que ir a casa. Carlos dijo adiós pero después empezó a convencerse de que había perdido una oportunidad de oro al no ofrecerle acompañarla hasta su coche, de hecho, se había persuadido a sí mismo de que había una posibilidad, quizás de un diez o un quince por ciento, de poder casarse con ella. Sus auto-recriminaciones por no haber actuado con más rapidez se sucedieron durante toda la semana e incluían ataques verbales y autolesiones. Se pellizcaba y se golpeaba la cabeza con la pared.

No seguí con sus sentimientos sobre Ruth (aunque eran tan patentemente irracionales que decidí volver a ella en algún punto) porque pensé que era urgente conversar sobre el grupo. Le dije que había hablado con Sarah sobre el encuentro. “¿Ibas a hablar, le pregunté, sobre el grupo hoy?”.

“No en particular, no es importante. De cualquier modo, voy a dejar ese grupo. Estoy demasiado avanzado para él.”

“¿Qué quieres decir?”

“Todos son deshonestos y hacen jueguecitos allí. Soy la única persona con suficiente coraje para decir la verdad. Los hombres son todos unos perdedores, si no, no estarían allí. Son unos imbéciles sin cojones, se sientan por ahí a lloriquear sin decir nada.”

“Dime lo que sucedió en el encuentro según tu punto de vista.”

“Sarah habló sobre la violación, ¿te lo dijo?”.

Asentí.

“Y Marta lo hizo, también. Esa Marta. Dios, esa es para ti. Es un lío, una auténtica loca. Tiene un rollo mental, va de tranquilizantes. En cualquier caso, ¿qué demonios estoy haciendo en un grupo con gente como ella? Pero, escúcheme. Lo importante es que hablaron sobre sus violaciones, ambas, y todos se quedaron sentados allí en silencio con la boca abierta. Al menos yo respondí. Les hice preguntas.”

“Sarah sugirió que algunas de tus preguntas no eran muy útiles…”

“Alguien tenía que hacer que hablaran.   Además, siempre he sentido curiosidad por las violaciones. ¿Usted no? ¿Acaso todos los hombres no la sienten? ¿Sobre cómo se hace, sobre la experiencia de la víctima?

“Oh, vamos, Carlos, si eso es lo que buscabas podías haber leído un libro sobre eso. Había personas de verdad allí, no fuentes de información. Allí estaba sucediendo algo más.”

“Quizás sí, lo admito. Cuando empecé en el grupo, sus instrucciones fueron que debía ser honesto al expresar mis sentimientos con el grupo. Créame, lo juro, en el último encuentro fui la única persona honesta del grupo. Me excité, lo admito. Es una excitación fantástica pensar en tirarse a Sarah. Me encantaría tomar parte y tocarle esas tetas que tiene. No te he perdonado por evitar que quedara con ella.”

Cuando empezó con el grupo seis semanas atrás, me habló muchísimo sobre su obsesión con Sarah, o mejor dicho, con sus pechos, además él estaba convencido de que ella querría salir con él. Para ayudar a Carlos a que fuera integrado en el grupo, en las primeras sesiones le había dado una serie de pautas sobre conducta social adecuada. Le había persuadido, con dificultad, de que un acercamiento sexual con Sarah sería inútil e impropio.

“Además, no es ningún secreto que a los hombres les excita la violación. Vi a los otros hombres del grupo como me sonreían. ¡Mira el negocio del porno! ¿Ha echado alguna vez un buen vistazo a los libros y cintas de video sobre violación o sumisión? ¿Has visto el exitazo de la trilogía “sombras de Grey”? ¡Hágalo! ¡Vaya a visitar una tienda de porno en Tenderloin, será bueno para su formación. Imprimen esas cosas para alguien, debe haber un mercado ahí fuera. Le digo la verdad, si la violación fuera legal, yo lo haría de vez en cuando.”

Carlos se paró ahí y me sonrió condescendientemente, ¿o era más bien una mirada lasciva a modo de palmada en el brazo, una invitación subliminal a ocupar mi lugar junto a él en la hermandad de los violadores?”

Me quedé en silencio durante varios minutos intentando identificar mis opciones como terapéuta…, y como hombre: Era fácil estar de acuerdo con Sarah: , sonaba depravado. Por otra parte estaba convencido de que era parte de una fanfarronada, y que podría haber algo elevado detrás de toda esa coraza de lujuria. Me llamó la atención la coletilla de su última frase y decidí aferrarme a ella en plan terapéutico: “de vez en cuando.” Aquellas palabras, se añadían casi como un pensamiento posterior, parecían sugerir algún tipo de auto-consciencia o vergüenza… o límite.

“Carlos, tú estás orgulloso de tu honestidad con el grupo, pero ¿estabas realmente siendo honesto?. O ¿sólo parcialmente, o aparentemente honesto?. Es cierto, tú fuiste más abierto que los otros hombres del grupo. Sí, expresaste algunos de tus auténticos sentimientos sexuales. Y tienes alguna idea de cómo esos sentimientos están extendidos: el negocio del porno debe estar ofreciendo algo que atrae a los impulsos que tenemos todos los hombres. “¿Pero estás siendo completamente honesto?. ¿Qué hay de todos esos otros sentimientos que tienes dentro y que no has expresado? Permíteme opinar sobre algo: cuando dijiste “gran cosa” a Sarah y a Marta sobre sus violaciones, ¿es posible que estuvieras pensando en tu cáncer y en todo lo que tienes que enfrentar todo el tiempo? Es un infierno mucho más difícil de enfrentar algo que amenaza tu vida ahora mismo que algo que sucedió hace un año o dos. “Quizás te gustaría recibir algo de cariño por parte del grupo, pero ¿cómo puedes lograrlo si vienes tan tosco? Aún no has comentado que tienes cáncer.” Había estado instando a Carlos a que revelara al grupo que tenía cáncer, pero él dejaba el tiempo pasar: dijo que tenía miedo a que le tuvieran lástima, y no quería sabotear sus oportunidades sexuales con las mujeres del grupo.

Carlos me sonrió. “¡Buen intento, Doctor!. Tiene mucho sentido. Tiene buena cabeza. Pero seré honesto: el pensamiento de mi cáncer nunca entró en mi mente. Desde que dejamos la quimioterapia dos meses antes, a veces paso días sin pensar en el cáncer. Eso es condenadamente bueno, ¿verdad? , ¿olvidarlo, librarme de él, ser capaz de tener una vida normal por un rato?”

¡Buena pregunta! Pensé. ¿Era bueno olvidarlo? No estaba tan seguro. Durante los meses que había estado viendo a Carlos, había descubierto que podía trazar, con asombrosa precisión, el curso de su cáncer al anotar las cosas que él pensaba. Cuando su cáncer empeoraba y él se encontraba activamente enfrentándose a la muerte, reestructuraba sus prioridades de vida y se volvía más pensativo, compasivo y sabio. Cuando, por otro lado, remitía, tal cual lo dijo, su nabo le guiaba y se volvía visiblemente más grosero y superficial. Pensé que si podía encontrar una forma de mantenerle continuamente consciente de su muerte y de lo “clarificadores” que son los efectos de ésta, podría ayudarle a acometer cambios más importantes en la forma en que se relacionaba con la vida y con otra gente. Era evidente por la forma en la que me estaba hablando hoy, y hace un par de días en el grupo, que su cáncer estaba inactivo de nuevo, y que la muerte, con su sabiduría presente, estaba lejos de su mente.

Probé otra táctica.

“¿Recuerdas cómo enfaticé que cualquier cosa que ocurre en el grupo se puede usar para ayudarnos con la terapia?” Asintió.

Continué.

“¿Y que uno de los principios más importantes de los grupos virtuales o no (la terapia de grupo o el blog) es un mundo en miniatura que refleja la forma en la que hemos elegido vivir? ¿Recuerdas que dije que cada uno de nosotros establece en la dinámica grupal el mismo tipo de mundo social que tenemos en nuestra vida real?”

“Ahora, ¡mira lo que te está sucediendo dentro del grupo! Empezaste con un número de personas con las que podrías haber desarrollado relaciones cercanas. Pero ahora, después de sólo seis semanas, todos los miembros y al menos una de los co-terapeutas están profundamente enfadados contigo. Y lo has hecho tú. ¡Has hecho dentro del grupo lo que haces fuera del grupo! Quiero que me respondas con honestidad: ¿estás satisfecho? ¿Es eso lo que quieres de tus relaciones con los demás?”

“Doctor, entiendo completamente lo que me está diciendo, pero hay un error en su argumento. No me importan una mierda, ni una mierda, la gente del grupo. No son auténticos. Nunca me voy a unir con perdedores como esos. Su opinión no significa nada para mí. No quiero acercarme a ellos.”

Ya había visto a Carlos cerrarse en banda así otras veces.

“Escucho estos sentimientos y críticas, y sé que son de verdad. Pero, Carlos, intenta ponerles un paréntesis por un momento y mira si puedes tener contacto con alguien más. Tanto Sarah como Marta estaban pasando por un gran dolor. ¿Qué otros sentimientos tenías por ellas? No estoy hablando de sentimientos principales o predominantes, si no sobre otros destellos que has tenido.

“Sé tras lo que está. Usted está haciendo lo mejor por mí. Quiero ayudarle, pero me inventaría cosas. Usted está poniendo sentimientos en mi boca. Justo aquí, en este despacho, es el lugar en el que puedo decirle la verdad, y la verdad es que, más que nada, ¡lo que quiero hacer con aquellos dos coños del grupo es follármelas! Se lo dije de verdad, si la violación fuera legal, ¡lo haría! ¡Y sé por dónde empezaría!

Lo más probable es que se refería a Sarah, pero no pregunté. Lo último que deseaba era entrar en esa conversación con él. Nunca perdió una oportunidad de describirme en términos gráficos lo que le gustaría hacerle a Sarah, aunque consideraba que yo era un rival para ella. Sé que creía que la razón por la que le había disuadido previamente de invitar a salir a Sarah era que la quería para mí.   Pero este tipo de interpretación sería totalmente inútil ahora: estaba muy cerrado y a la defensiva. Si iba a conseguir algo, tendría que usar algo más convincente. Me quedaba involucrar aquel estallido de emoción que había visto en nuestra primera sesión, la táctica parecía tan simplista que no podía haber predicho jamás el asombroso resultado que produciría.

“De acuerdo, Carlos, vamos a considerar esta sociedad ideal que estás imaginando y por la que abogas, esta sociedad de violación legal. Piensa ahora, por unos minutos, sobre tu hija. ¿Cómo sería para ella vivir en comunidad, estar disponible para una violación legal, un trozo de carne para cualquiera que estuviera cachondo y se arrancara a forzar a niñas de diecisiete años?

De repente Carlos dejó de sonreír. Se estremeció visiblemente y tan sólo dijo: “no me gustaría eso para ella.”

“¿Pero dónde encajaría, entonces, en este mundo que estás construyendo? ¿Encerrada en un convento? Tienes que construir un lugar donde ella pueda vivir: eso es lo que hacen los padres, construyen un mundo para sus hijos.  Nunca te he preguntado antes ¿qué es lo que realmente quieres para ella?”

“Quiero que tenga una relación maravillosa con un hombre y que tenga una familia maravillosa.”

“Pero ¿cómo puede ocurrir eso si su padre aboga por un mundo de violaciones? Si tú quieres que ella viva en un mundo maravilloso, entonces depende de ti construir ese mundo, y debes empezar con tu propia conducta.  No puedes estar fuera de tu propia ley, esa es la base de todo sistema ético.”

El tono de la sesión había cambiado. Ya no había competencia o crudeza. Nos pusimos mortalmente serios. Me sentí más como un filósofo o profesor de religión que como un terapeuta, pero sabía que este era el único camino posible. Y éstas eran cosas que debería haber dicho antes. A menudo él había bromeado sobre su propia inconsistencia. Recuerdo que una vez me contó con alegría una conversación en la mesa durante la cena con sus hijos (ellos le visitaban dos o tres veces al año) cuando le comunicó a su hija que querría conocer y aprobaría cualquier chico con el que saliera. “Y en cuanto a ti,” señalando a su hijo, “¡tírate a todas las que puedas!”

No había preguntas ahora que tenía su atención. Decidí aumentar mi influencia por triangulación, y enfoqué el mismo asunto desde otra dirección.

“Y, Carlos, algo más me viene a la mente justo ahora. ¿Recuerdas tu sueño del Honda verde de la semana pasada? Volvamos a él.”

Él disfrutaba trabajando con sueños y estaba muy encantado de emplearse en él, y al hacerlo, dejar la dolorosa conversación sobre su hija.

Carlos había soñado que iba a la agencia de alquiler a alquilar un coche, pero los únicos disponibles eran Honda Civic, su coche menos favorito. De entre los varios colores disponibles, escogió el rojo. Pero cuando salió al aparcamiento, el único coche disponible era verde, ¡su color menos favorito! El hecho más importante sobre un sueño es su emoción, y este sueño, pese a su contenido benigno, estaba lleno de terror: le había despertado y le inundó con ansiedad durante horas.

Hacía dos semanas que no habíamos conseguido avanzar con el sueño. Carlos, como le recordé, se salió por la tangente de las asociaciones con la identidad de la secretaria del alquiler de coches. Pero hoy vi el sueño con una luz diferente. Hace muchos años él había desarrollado una fuerte creencia en la reencarnación, una creencia que le ofrecía un bendito descanso de los miedos sobre la muerte. La metáfora que usó en una de nuestras primeras sesiones fue que morir era simplemente entregar tu cuerpo a cambio de otro, como cambiar un viejo coche. Le recordé ahora aquella metáfora.

“Supongamos, Carlos, que el sueño es más que un sueño sobre coches. Obviamente alquilar un coche no es una actividad que dé miedo, no es algo que se pueda convertir en una pesadilla y que te mantenga despierto toda la noche. Pienso que el sueño es sobre la muerte y una vida futura, y utiliza tu símbolo de comparar muerte y renacimiento con la compra-venta de coches. Si lo miramos de esta manera, podemos sacarle más sentido al poderoso miedo que el sueño transportaba. ¿Qué entiendes del hecho de que el único tipo de coche que podías conseguir era un Honda Civic verde?”

“Odio el verde y odio los Honda Civic. Mi próximo coche será un Maserati.”

“Pero si los coches en el sueño son símbolos de cuerpos, ¿por qué tú, en tu próxima vida, coges el cuerpo, o la vida, que más odias?”

Carlos no tenía otra opción más que responder. “Obtienes lo que mereces, dependiendo de la forma en la que has vivido tu vida presente. Puedes subir o bajar.”

Ahora se dio cuenta de a dónde estaba yendo la conversación, y empezó a sudar. El denso bosque de tosquedad y cinismo que le envolvían siempre había impactado y disuadido a los visitantes. Pero ahora era su turno de estar impresionado. Yo había invadido sus dos templos interiores: su amor por sus hijos y sus creencias sobre la reencarnación.

“Vamos, Carlos, esto es importante, aplica eso a ti mismo y a tu vida.”

Masticó cada palabra lentamente. “El sueño diría que no estoy viviendo bien.”

“Estoy de acuerdo, pienso que es lo que el sueño está diciendo.   Di algo más sobre tus pensamientos sobre vivir bien.”

Iba a pontificar sobre lo que constituye una buena vida en cualquier sistema religioso: amor, generosidad, cuidado, pensamientos nobles, búsqueda de lo bueno, caridad, pero nada de eso era necesario. Carlos me permitió saber que yo había dado en el clavo: dijo que se estaba mareando. Quería tiempo para pensar sobre ello durante la semana.

Se acabó toda la bravuconería. Con voz tenue Carlos preguntó, “entonces, ¿dónde me deja esto?”

“Si lo que realmente necesitas ahora es cercanía, entonces es hora de dejar toda esa obsesión de encontrar una mujer como trozo-de-carne. He estado observando cómo te has machacado con esto durante meses. Creo que es hora de que te detengas en ti mismo. Acabas de terminar un difícil tratamiento de quimioterapia. Hace cuatro semanas no podías comer, o levantarte de la cama o dejar de vomitar. Has perdido mucho peso, estás recuperando las fuerzas. Ponte una meta razonable, puedes hacer esto igual que yo. Concéntrate en tener una buena conversación con una mujer…, intenta profundizar una amistad con la gente que ya conoces.”

Vislumbré una sonrisita detrás de su máscara….y “disparé”:

¿Y qué mejor lugar para empezar que en el grupo?”

EPÍLOGO: TODO EL MUNDO TIENE CORAZÓN

Carlos nunca fue ya la misma persona después de aquella sesión. Nuestra siguiente cita fue al día siguiente de su encuentro con el grupo. Inteligentemente había decidido escapar de la confrontación diciendo al grupo que tenía cáncer. Afirmaba, y, semanas después Sarah iba a corroborar esto, que su conducta había cambiado tan radicalmente que los compañeros ahora confiaban en su apoyo. Elogió nuestra última sesión. “La última fue sin duda nuestra mejor sesión. Ojalá pudiéramos tener siempre sesiones como esa. No recuerdo exactamente sobre qué hablamos, pero me ayudó a cambiar mucho.”

La mejoría de Carlos creció exponencialmente. Dos semanas después, comenzó nuestra sesión anunciándome que había tenido, durante la semana, dos revelaciones importantes. Estaba tan orgulloso de las revelaciones que las había bautizado. A la primera, y que da título a esta entrada, la llamó: “Todo el mundo tiene corazón.” A la segunda la llamó: “Yo no soy mis zapatos.” Algún día, si encarta, hablaremos de esta.

Me explicó la de “Todo el mundo tiene corazón”.

“Durante el encuentro del grupo de la semana pasada, las tres mujeres estaban compartiendo muchos de sus sentimientos, sobre lo difícil que era estar solteras hoy día en la vida, sobre la soledad, sobre el lamento por sus padres, sobre pesadillas. No sé por qué, ¡pero de repente las vi de forma diferente! ¡Eran como yo! Estaban teniendo los mismos problemas que yo tenía. Antes siempre había imaginado a las mujeres sentadas en el Monte del Olimpo con una cola de hombres ante ellas y escogiéndolos, este para mi dormitorio, ¡este otro no! “Pero en aquel momento,” Carlos continuó, “tuve una visión de sus corazones desnudos. El muro de sus pechos se había desvanecido, se habían derretido dejando una cavidad cuadrada rojo-azulada con paredes de costillas, en el centro, un reluciente corazón marrón-rojizo latiendo. Durante toda la semana he estado viendo latir el corazón de tod@s. Y me he estado diciendo: “todo el mundo tiene un corazón, todo el mundo tiene un corazón.” He estado viendo el corazón de cada persona: un jorobado deformado que trabaja en la recepción, una señora mayor que limpia el suelo, ¡incluso mis compañeros de trabajo!”

El comentario de Carlos me dio tanta alegría que se me saltaron las lágrimas. Imagino que se dio cuenta pero me ahorró el bochorno, no hizo ningún comentario lo cual agradecí para mis adentros…

Aquella revelación de Carlos, la primera de muchas que iban a venir, fue un regalo para mí y mis alumnos. Esa revelación ilustraba la diferencia entre lo que uno puede obtener de la terapia de grupo, con el objetivo de la comunión entre terapia individual y la terapia grupal. En los pocos meses que le quedaban de vida, Carlos eligió continuar dando. Organizó un grupo de auto-terapia para enfermos de cáncer (no sin algunos comentarios graciosos por ser su “última parada” en la mejora en grupo) y también era el líder de algunos grupos de técnicas interpersonales en una de sus iglesias. Sarah, ahora una de sus grandes defensoras, fue invitada a dar una charla en uno de sus grupos y dio fe de su liderazgo responsable y competente. Pero, sobre todo, dio a sus hijos, que percibieron el cambio en él y eligieron vivir con él y se matricularon durante un semestre en una facultad cercana, fue un padre maravillosamente generoso y alentador.

Siempre he sentido que la forma en que uno enfrenta la muerte es en gran parte determinado por el modelo que establecen nuestros padres. El último regalo que los padres pueden dar a sus hijos es enseñarles, a través del ejemplo, cómo enfrentar la muerte con ecuanimidad, y Carlos dio una extraordinaria lección en gracia. Su muerte no fue oscura, atenuada o conspiradora. Hasta el minuto último de su vida, él y sus hijos fueron honestos entre ellos sobre su enfermedad y se reían juntos por la forma en que resoplaba, ponía bizcos los ojos, o arrugaba los labios cuando se refería a su linfooooooooooooooma.”

Pero nos dio un regalo mayor que el que me ofreció a mí, poco antes de morir, y fue el regalo que responde de una vez por todas a la pregunta de si es racional o apropiado esforzarse por una terapia “ambiciosa” para enfermos terminales.   Cuando le visité en el hospital estaba tan débil que apenas se podía mover, pero levantó su cabeza, apretó mi mano y susurró, “Gracias.

Pregúntame si amo.

19 Julio, 2014

 

 

By Nosolodoctor

Existe un pensador llamado Tótila Albert en el que se ha inspirado, basado y desarrollado muchas de sus reflexiones Claudio Naranjo.   Tótila tiene la teoría de que en la historia de la humanidad se pueden diferenciar tres etapas que se pueden extrapolar a tres formar de amar ontológicas.  

El primer periodo de la humanidad, según este autor en la mitología se conoce como Edad de Oro, estaba estructurado por nómadas que para sobrevivir abandonaban a los progenitores que no tenían la capacidad de seguirlos. Este primer período puede ser reconocido en tiempos recientes en el pueblo esquimal, que abandona a sus ancianos incapacitados, para seguir la floración de la primavera con una mayor libertad.   Este predominio de los hijos sobre los padres viene, por tanto, definido por el hiperindividualismo y por un predominio de la acción sobre los sentimientos y el intelecto: ¿se acuerdan del pensar, sentir y hacer? Pues en sentido contrario.

El segundo período es reconocido aquí como un período en el que el individuo se encuentra sometido simbióticamente al clan, es decir, tiranía ejercida por el grupo sobre el sujeto que se encuentra devorado por los vínculos que le atan a la comunidad.

Nuestra sociedad patriarcal caracterizada por el dominio de unos pocos (Estado) sobre el resto de los individuos, representa el tercer momento y constituye nuestro modelo actual de predominancia de la figura paterna sobre la materna y la de los hijos, con el consiguiente desequilibrio tanto en lo colectivo como en el interior de nuestra psique.

Tótila concibe la salud de una sociedad en función del equilibrio entre tres, y no entre dos factores. Al no creer en un paraíso terrenal perdido se interesa fundamentalmente por los estados sucesivos de desequilibrio entre los componentes: ”Padre”, “Madre” e “Hijo” de la mente humana, considerando que el equilibrio interno entre dichos componentes es lo que puede salvarnos de la conciencia patriarcal y todas sus funestas consecuencias, y no la guerra entre los sexos, ni el culpabilizar al otro de una situación de desequilibrio que tiene un origen histórico.  

En resumidas cuentas, la transformación pasa por encaminarnos hacia una armonización de los factores paterno, materno y filial (tanto dentro de los individuos como dentro del entramado social). Se puede decir, en palabras de Javier Aizpirua, que los primeros pasos del movimiento feminista se caracterizaron por tratar de conseguir las prerrogativas y las “libertades” masculinas, supravalorando los roles de dominio y poder (sobre todo en el campo laboral y político) que hasta hace poco estaban en manos del varón, llegando incluso a una minusvaloración de las funciones y cualidades propias de la feminidad. El igualitarismo acabó convirtiéndose en rígida igualdad. La vía de salida del patriarcado, entrevista por Tótila, no entrañaba una rebelión edípica contra el padre absoluto, sino más bien el simple hecho de dejar de obedecerle.

Revisando la experiencia de Ghandi en la India habrá que reconocer que asumir una actitud de “desobediencia civil” frente a la tecnocracia no es tarea fácil y se precisa, más que la actitud de rebelión adolescente un profundo cambio interior que permita el equilibramiento de esos tres elementos, ya que “ los principios Padre, Madre e Hijo son independientes del sexo y la edad ”.

Ya la idea freudiana de una escisión psicológica entre un ”superyo” producto de la introyección de la cultura, y un “ello” biológico, apunta al mismo tema que señala Albert de la tiranía del principio paterno sobre el materno. El Análisis Transaccional, de inspiración freudiana, se acerca incluso en el lenguaje al propuesto por Tótila al designar la vieja triada freudiana con la terminología alternativa de padre, niño y adulto.

Partiendo de la idea de que la clave de nuestra liberación, tanto interna como sociocultural, reside en la integración de los tres componentes intrapsíquicos, es preciso encontrar el elemento que sintetize y armonize esa enorme brecha abierta desde el comienzo de la vida humana.

Siguiendo a Tótila: ”necesitamos un mundo en el que el padre, la madre y el hijo presentes en nuestro interior y en el seno de la familia humana, se amen”. Únicamente el amor puede permitir dicha integración, ya que se trata no sólo de comunicación entre los diferentes niveles funcionales, sino el reconocimiento de que cada uno de ellos es parte importante y constitutiva de mi ser.

Tótila hablaba de amores en plural, o de formas primordiales del amor; y Claudio Naranjo desarrolla estos concepto distinguiendo el amor paterno, orientado al mundo de los principios, las ideas y los ideales (amor a la belleza, a la justicia, al bien o a la vida), del amor materno basado en el dar al otro, en la compasión, del amor filial o amor que anhela recibir.

El amor paterno es entendido por Don Claudio como amor-admiración, éste no se alimenta de lo erótico sino que se acerca a los valores en los que el sujeto se “olvida de sí “ y se entrega desinteresadamente a algo que no es ni uno mismo, ni alguien en concreto, sino más bien a valores y sentimientos universales, mediante los cuales el sujeto trasciende sus límites habituales y se enlaza con los valores supremos y con el proceso de socialización. Desde este punto de vista la sociabilidad no es un proceso más fruto de la experiencia cultural, sino que es una de nuestras funciones básicas que instintivamente el hijo aprende del padre, y que debido al desajuste de la mayoría de nuestras relaciones, tanto familiares como sociales e internacionales, se halla bastante deteriorado en nuestro estado actual.

Por otra parte, el amor materno es redefinido por Claudio como amor-dar, o si se quiere por la palabra “cáritas”, un amor que privilegia al otro, que supone una entrega al otro.   Encara al prójimo reconociéndolo como persona o ser humano.   Este amor que debimos de aprender de la madre, constituye el florecimiento de la sexualidad.

Y por último, está el amor del hijo, anhelante y necesitado, que representa el amor-deseo, amor-placer o amor erótico. Este tipo de amor privilegia el Yo y es el fundamento del instinto de conservación.   El niño necesita recibir, y sólo si ha recibido lo suficiente puede seguir adelante adecuadamente, al menos así se entiende la maduración individual que va del recibir al dar.

Sin embargo, en la mayoría de los casos quedamos fijados en la necesidad y entonces ”la frustración” temprana se hace crónica y acapara las energías psíquicas del adulto. Porque no sabe lo que es recibir, la persona no sabe “dar”. Esta situación carencial en nuestro desarrollo psíquico permite que difícilmente el sujeto logre saber a ciencia cierta cuál es el objeto de su deseo en cada una de las situaciones que en la vida adulta se le presenten, no sabe cuidarse suficientemente, precisa de cosas o relaciones personales cosificadas para sustentar la falta de verdadero amor a su Yo. Así la erótica del amor-placer es absorbido y con él se eclipsa el amor maternal caritativo de “dar” y el amor- admiración (paternal).

En la visión de Claudio Naranjo, que enseña en el programa SAT, hay pués una degeneración de cada uno de estos tres amores, erotismo carencial, que es un derivado de la instintividad y que conlleva una actitud demasiado hedonista que trata de compensar una infelicidad de fondo que trata de ser equilibrada de muy diferentes maneras.

Las diferentes maneras de “defenderse” de aquella frustración originan ese rasgo principal de nuestro carácter que distorsiona nuestra comprensión del mundo que nos rodea.   Así pues a esa idea que ya plasmábamos antes del hacer, sentir, pensar, podemos superponer esta de lo instintivo (se hace, amor erótico), lo afectivo (se siente, se empatiza, nos relacionamos) y lo intelectual (lo que se piensa, lo que se aprecia, lo que se admira…).  

Cada uno de nosotros tiene un desequilibrio particular en la forma de amar.   Por ejemplo, los miedosos somos menos eróticos, de hecho, reconozco que para mí no hay placer comparado a leer marca justo al dia siguiente de ganar el Real Madrid, je…, hiperdesarrollando el amor admirativo por Mou, Pep o el entrenador que ocupe mi mente-corazón en esos momentos; mientras que aquellos de ustedes más emotivos, son más predominantemente maternos y otorgan sus favores a aquellos que le provocan una sonrisa vertical; mientras que aquellos perfeccionistas prisioneros de lo admirativo y sublimativo son los fundadores del sindicato de la represión de los instintos, son los fundadores del “desdén”, ya sea por orgullo, por envidia competitiva o por problemas con la autoridad paterna masculina, o por uno mismo, ya que el objeto de su amor siempre está sujeto a una aberracion; o bien ellos se sienten muy pequeños en comparación al otro…, o bien se sienten muy, muy grandes y todo a su alerededor se empequeñece. Y tanto en un caso como en el otro, visto asi…, la vida pierde sentido..

Y ahora el cuestionario del señorito Pep: ¿cual desequilibrio crees tú tener en tu forma de amar?, ¿eres de los que aman admirativamente?, ¿ empatizadoramente?, ¿o lo tuyo es el placer del chocolate ? (negro, obviamente…) Ahí os lo dejo. El debate, me refiero, no el chocolate… je…

Amor del bueno…

Anoche mismo

16 Julio, 2014

 

 

By Nosolodoctor & Nosoloángel

Hay una noche que parece que fue “anoche mismo” y, sin embargo, ya hace tiempo que pasó.   Me refiero a la madrugada del 15 de abril de 1912.  

Dos mil doscientas veinticuatro personas viajan por placer en un súper transatlántico protegidos por la tecnología y, contra todo pronóstico, chocan a las 23.40 h contra un pedazo de iceberg “visible” desde 20 kilómetros antes.

Los miembros de la tripulación no estaban borrachos, estaban en su lugar de trabajo, de hecho, el capitán era de sobras competente y, sin embargo…, murieron 1517 personas. Era un buque modernísimo. El más moderno en tecnología y armadura del momento y, se hundió…

Sus últimas horas se han convertido en material para crear un mito del que tampoco se han extraído muchas conclusiones sobre el hecho de por qué se hundió.   Aun está a 4000 metros de profundidad el casco.

El historiador Tim Maltin le ha dedicado muchas horas a investigarlo. Ha podido demostrar que para abaratar los costes de determinados remaches del casco no fueron todos iguales (¡ay esa sabiduría de ahorrar precisamente en los remaches de un casco…!), ni tenían la misma composición, ni estaban colocados en la misma posición… Los más baratos tenían más impurezas “haciéndolos especialmente vulnerables al efecto de la cizalla“, dice textualmente el informe pericial…

Otra razón fue el hecho de que en la primavera boreal del 1912 hizo demasiado calor y al acentuarse las diferencias de temperatura de las dos corrientes marinas se forman más fácilmente icebergs…

Richard Colfield, un escritor científico, señala un factor que pasa bastante desapercibido.   Veámoslo: tres meses antes, el 4 de enero de 1912, se produjo el máximo acercamiento entre la tierra y la luna en más de 1400 años…

¿Lo sabías?, ¿tendrá esto algo que ver?… En estas circunstancias durante los días de la travesía la marea (influenciada por la luna) era máxima…, produciendo un efecto de desprendimiento de muchos icebergs atrapados que “volvían” a su origen… y quizás uno de ellos se topó con el Titanic…

Una tercera razón la da Tim Maltin, un estudioso especializado en el Titanic, él dice que después de haber revisado los archivos meteorológicos de la época, constató que aquella noche, justo en el momento de la colisión, el Titanic abandona la corriente cálida del Golfo para entrar en la corriente fría del Labrador…, y el cambio de esa dos corrientes genera una excepcional condición meteorológica que produce una especie de “espejismo” de “falso horizonte” en plena noche, causado por el encuentro de las fuentes de aire: la caliente y la fría.

Ni siquiera los dos tripulantes en el puesto del vigía se percataron de que estaban ante un falso horizonte que les ocultó el iceberg hasta que fue demasiado tarde, y por la inercia de la velocidad (iban demasiado rápido…) lo mandó a pique…

En fin.   Estamos en la era de la complejidad y de la física cuántica.   Nuestra primera impresión es: ¡que ingenuos!, ¿cómo pudieron pensar que “ni Dios podría hundirlo”?.   Aun así hay otra lectura.   Si cada uno hubiese hecho su trabajo “la suma de las partes superaría al “total” nada habría pasado.   Es decir, no creo que Dios se hubiese dado por ofendido con la francesita esa de que “ni Dios…”, no me imagino a Dios pendiente de esas minucias…, pero sí es posible que la ausencia de Dios provoque que las variables controlables (¿y quién las controla?) se vuelvan caprichosas y ya sabemos lo caprichoso (e infantil) que es el azar cuando no hay una inteligencia que la gobierna…(partes descontroladas)

Y ahora los deberes, muy fácil:

Cuenta una situación de tu vida “en la que se veía venir” pero por varias variables independientes que conspiraron en tu contra, algo inesperado ocurrió.

Para que empieces a caminar hacia tus recuerdos te dejamos una de las jóvenes voces más inspiradas del pop cantado en español, nuestro Xoel López, y su canción “Tierra”. Este tema es evocador en todos los planos: rítmico, visual y lírico pues por ejemplo en sus últimas palabras dice lo siguiente…

“Y lo intento cada día, ser todo lo que había imaginado Y me encuentro que la vida siempre tiene algo preparado que supera cualquiera de mis fantasías, nada comparado con lo que realmente sucedía.

Yo soñaba cada día poder alcanzar la playa Yo soñaba cada día poder alcanzar la playa”

A veces, es difícil saber quién está creando la metáfora, si es el poeta o si es la misma vida la que ha cogido lápiz y papel… almas y cuerpos… para expresarse, para hablar, para explicar, para hacerse entender…

Y nosotros seguimos ciegos y sordos, seguimos sin llegar a Tierra, sin alcanzar la orilla porque algo inesperado ocurrió… Y a tí, ¿qué te ocurrió?.  

Nosolonavegantes, llegaremos a otros caladeros marinos el próximo 1 de mayo.

Demasiado cielo

14 Julio, 2014

By Nosolodoctor

Hubo una paciente a la que le recomendé en su día “crearse su propio cielo”. Después de transcurrir un tiempo me confesó que tenía dudas acerca de si lo que ella había creado era realmente el cielo o un sucedáneo de cielo. Ella me preguntó:

“Realmente ¿cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?

Y entonces le conté la historia del Talmud acerca de la mujer que tras fallecer su alma abandonó su cuerpo y subió flotando hacia arriba al más allá, a  un lugar llamado “Cielo”. La mujer llamó a la puerta del arcángel. Era una puerta de madera, enorme y muy sólida, y cuando se abrió chirrió estrepitosamente al girar sobre sus goznes antiquísimos y oxidados.   Cuando el arcángel vio a la mujer, respiró hondo y dijo:

“Así que por fin has venido. Nos estábamos temiendo tu llegada”.

“¿Cómo que temiendo mi llegada?”, dijo ella algo molesta.

“Bueno”, dijo el arcángel, “ya sabes que mi trabajo consiste en mandar a la gente al Cielo o al Infierno. El problema es que en tu caso concreto no sabemos exactamente qué hacer contigo”.

¿Queeeeé? “¿Cómo que no sabéis qué hacer conmigo?”.

“Bueno”…, contestó el arcángel, “ya sabes que tenemos unas balanzas especializadas para estos asuntos, unas balanzas enormes sobre las cuales colocamos todo lo bueno que has hecho en uno de los platillos y todo lo malo en el otro. El platillo que pese más decide si subirás al Cielo o bajarás al Infierno”.

“¿Y bien?”.

“En tu caso, y este es el problema, cuando pesamos tu alma la balanza aparece totalmente equilibrada. Nunca nos había sucedido antes. No sabemos qué hacer contigo”.

“¡¡Que no sabéis qué hacer conmigo!! ¿A dónde voy a ir entonces? ¿Qué habéis pensado hacer?”.

“Hemos pensado dejarlo a tu elección”.

La mujer se quedó perpleja por un momento y dijo:

“¿Qué broma es esta? ¿Que elija yo? Estáis de coña… (Perdón…) ¿No?

¿Que sea yo la que elija si voy al Cielo o al Infierno?”.

“Sí”, dijo el arcángel. Ya sabes: libre albedrío…

Hubo una larga pausa.

Finalmente la mujer preguntó: “¿Cuál es la diferencia entre los dos?”.

“¿Entre el Cielo y el Infierno? -dijo el arcángel- Uhmmm no creas que hay mucha. En el aspecto material ninguna diferencia, ninguna en absoluto”, contestó el Guardián de la Puerta.

“¿Ninguna? ¿Ninguna en absoluto? ¡Estáis de broma!”. Si esto es un sueño quiero despertarme… ¡ya!

“Por supuesto que no. No es un asunto como para tomárselo a broma. Simplemente queremos que elijas el lugar en el que te gustaría hacer tu residencia eterna”. Solo eso…

Hubo otra larga pausa. Finalmente la mujer dijo: “¿Estáis seguros de que no hay ninguna diferencia?”.

“Bueno”, dijo el arcángel, “¿te gustaría verlo por ti misma antes de decidirte?”. La mujer asintió con la cabeza. “¿Por dónde te gustaría empezar? ¿Por Arriba o por Abajo?”.

“Creo que por Arriba”, dijo la mujer.

“Muy bien. Pero estamos hablando de lugares muy grandes, ¿por dónde quieres empezar?”. La mujer parecía perpleja. “Déjame ayudarte. ¿Cuáles eran tus grandes pasiones mientras estabas con vida?”,

“Ah, eso es fácil. Comer y beber”.

“Entonces empezaremos por el restaurante, ¿de acuerdo?”.

La mujer asintió con la cabeza y entraron juntos en el ascensor celestial. El Restaurante Celestial estaba muchos pisos más arriba. Antes incluso de que las puertas del ascensor se abriesen, la mujer pudo oler los deliciosos aromas, olores que le trajeron una sensación de alegría y despreocupación a todo su ser. Cuando se abrieron las puertas vio unas mesas muy largas, cubiertas con manteles completamente blancos y unos sencillos bancos a cada lado. En los bancos había hileras de gente de aspecto relajado y amigable, sonrientes, bien alimentados y charlando afablemente unos con otros.

Sobre las mesas había grandes soperas de plata que contenían la sopa de la que emanaban los deliciosos aromas. La mujer se dio cuenta de que tenía ganas de comer, de probar la comida que olía tan maravillosamente. Notó una sensación de vacío en el estómago deseoso de llenarse y la presencia de saliva en la boca.

Y después se dio cuenta de que había algo fuera de lo normal. Sobre las mesas no había ningún cubierto, ni tenedores ni cuchillos, ni cucharillas de café ni cucharillas de postre, sólo unos cucharones de servir muy largos y de plata. Pero estos cucharones eran enormes; el mango de cada uno de ellos medía un metro y medio de largo por lo menos.

El arcángel le pidió a la mujer su opinión. “Maravilloso”, dijo, “pero ahora siento curiosidad por ver el otro lugar, para comprobar por mí misma si realmente es igual”.

Bajaron en el Elevador Infernal. La mujer se sorprendió de no advertir ninguna diferencia en la presión ni en la temperatura. Antes incluso de que las puertas del ascensor se abriesen en el Restaurante Infernal, la mujer pudo oler los mismos deliciosos aromas que había percibido en el Restaurante Celestial, olores que le trajeron la misma sensación de alegría y despreocupación a todo su ser. Cuando se abrieron las puertas vio unas mesas muy largas, cubiertas con manteles completamente blancos y unos sencillos bancos a cada lado, exactamente igual que antes.

Sobre las mesas había también grandes soperas de plata que contenían la sopa de la que emanaban los deliciosos aromas. Se dio cuenta una vez más de que tenía ganas de comer, de probar la comida que olía tan maravillosamente. Notó la misma sensación de vacío en el estómago deseoso de llenarse y la presencia de saliva en la boca.

Y advirtió igualmente que pasaba algo raro con la cubertería, no había ni tenedores ni cuchillos, ni cucharillas de café, ni cucharillas de postre, sólo los cucharones de servir muy largos y de plata, cada uno con el mango de un metro y medio de largo por lo menos.

Y después se dio cuenta de que sí había una diferencia. Había estado tan absorta en los olores de la comida, la elegante sencillez del arreglo de las mesas y la curiosidad de la cubertería que no había advertido el silencio y la atmósfera siniestra. En los bancos había hileras de gente, sentados unos frente a otros, como en el Restaurante Celestial. Pero mientras que las del Cielo eran gentes de aspecto relajado y amigable, sonrientes, bien alimentadas y charlando afablemente unas con otras, estas eran absolutamente diferentes.

Estas personas parecían malhumoradas y taciturnas y se miraban fijamente unas a otras con maldad y suspicacia. Y aunque la sopa de las soperas que había sobre las mesas era tan abundante como en el Restaurante Celestial, estas personas parecían hambrientas y demacradas, como si llevaran semanas sin comer.

La mujer se volvió al Guardián de la Puerta. “En todos los aspectos, excepto en la gente, los restaurantes del Cielo y del Infierno son exactamente iguales. Pero aquí, aunque la comida es abundante, las personas están hambrientas y furiosas. ¿Cuál es la causa de que sean tan diferentes?”.

El arcángel dijo: Es verdad, te mencioné que no hay ninguna diferencia material. Salvo  mencionarte la actitud. La diferencia entre el cielo y el infierno estriba en la actitud de sus habitantes. Ya has visto los cucharones. Es imposible servirse por sí mismo. El simple hecho de que aquí abajo en el Infierno las personas se esfuerzan desesperadamente por alimentarse a sí mismas hace que la vida sea…, eso…, un infierno. Mientras que allá arriba en el Cielo, las personas disfrutan alimentándose las unas a las otras y el aire de “solidaridad” que se respira es lo que lo hace realmente “celestial”.

¿Lo comprendes ahora?

Nosolonavegante, recibirás más información de alto valor vitamínico el 3 de agosto.

NUEVE SEMANAS Y MEDIA IX: CELEBRA LA VIDA

14 Julio, 2014

By: Nosolodoctor

Dedicado a Miguel Delgado; a su esposa y a su hermana “Marifé” y tambien a la Pimpinela Escarlata

No sé si soñaba, No sé si dormía, y la voz de un angel

dijo que te diga celebra la vida

Piensa libremente, ayuda a la gente, y por lo que quieras lucha y sé paciente.

Lleva poca carga a nada te aferres porque en éste mundo, nada es para siempre.

Buscate una estrella que sea tu guía, no hieras a nadie reparte alegría.

Celebra la vida, celebra la vida,

que nada se guarda

que todo te brinda.

Celebra la vida, celebra la vida,

segundo a segundo y todos los días.

Y si alguien te engaña al decir “Te Quiero”, pon más leña al fuego y empieza de nuevo.

No dejes que caigan tus sueños al suelo que mientras más amas más cerca está el cielo.

Grita contra el odio contra la mentira, que la guerra es muerte, y la paz es vida.

Celebra la vida, celebra la vida,

que nada se guarda

que todo te brinda.

Celebra la vida, celebra la vida,

segundo a segundo…

Escribir un blog o un libro es algo parecido a reunir materia prima y por medio de un proceso mas o menos complicado de refinamiento ir puliéndolas hasta convertirlas en el producto que se lee. Se requiere (como en todo) un equipo de gente dedicada y hábil para hacer de un concepto una realidad. No quiero terminar el 2013 o empezar el año 2014 sin agradecer a los muchos que me han inspirado cada entrada que he escrito en este blog desde su primer día hasta que esto acabe no solo por lo que supone para mi el blog sino porque la tarea de liderar y coordinar un equipo de trabajo es ardua; con Egos; sensibilidades y niveles intelectuales distintos: comentarios que a uno le puede ser indiferente a otro le puede molestar o desmotivar, para comenzar un tiempo largo de hibernación…

Quiero que sepan todos lo que forman o han formado parte de ese equipo que han cubierto muy de sobras las expectativas que me forjé sobre ell@s y les pido indulgencia si en este trayecto han habido discordancias o desajustes o…incluso decepción. En todas las casas cuecen habas decía mi abuela refiriéndose a que nada es perfecto.  Y yo menos aún.  En este escalón del ciclo de las nueve semanas y media para alcanzar la trascendencia; quisiera llevaros a lo mas profundo del blog porque justo ahí es donde probablemente se encuentre lo mas profundo…   de nosotros mismos.

¿ Que significa “celebra la vida”? ante todo entender que eres (somos) un proceso sin acabar que necesita de la experiencia continua para procesar datos y seguir no solo caminando a lo ancho sino creciendo a lo alto; en segundo lugar es imperara TiVo que contemples la posibilidad de buscar donde esta la responsabilidad nuestra de aquellas cosas que no funcionan bien . Celebrar la vida es mantener la pasión por la vida al mismo tiempo que desarrollas también tu mundo (tu vida) interior….de eso modo te darás cuenta de que aún no has vivido los mejores días de tu vida porque “esos” días están delante de nosotros.  Pero para ver ese futuro tiene uno que celebrar su presente como decía no se quien líder socialista: “para saber a donde uno va, tiene uno que saber de donde uno viene”.  Celebrar la vida es intentar no vivir sin descubrir el tesoro de “la” verdad (no de “tu” verdad) y no morir sin desarrollar tu potencialidad.  Celebrar la vida es expandirte y hacer que salgan a la luz no solo tus sueños sino mostrar lo que Dios un día hace muchos siglos depositó en tu corazón.  El mundo lo quiere ver. Seguro. Hay frases realmente preciosas de la canción que me ha enviado Miguel Delgado para que me inspire una entrada.  Pues ya esta hecha la entrada. Me quedo de la canción entre otras con esta frase:

“Búscate una estrella que sea tu guía , no hieras a nadie y reparte alegría….” o con esta…  “Y si alguien te engaña al decir “Te Quiero”, pon más leña al fuego y empieza de nuevo” o también esta…  No dejes que caigan tus sueños al suelo que mientras más amas más cerca está el cielo. Y como ya va siendo habitual en esta ultima fase de mi faceblog las tareas para estos días: 1.- realmente que crees tu que el mundo no visto aun de ti ? 2.-quien te dijo que había algo malo en ti o en tu forma de comportarte? 3.-cuando fue la ultima vez que celebraste estar viv@? 4.-que responsabilidad tienes en la parte “fea” de tu vida? ¿ lo puedes cambiar ? ¿que necesitarías para ese cambio? 5.-pide por esa boquita……

Redacción de Colegio

11 Julio, 2014

By Nosolomami

Vivo en el norte de Inglaterra, vivo dentro del puerto, exactamente en los astilleros, con mi padre, y tengo ocho años. Mi padre es grande, fuerte y no tiene miedo de nada. Habla poco pero sabe todo porque sabe todo lo que le pregunto.  A veces pienso que quizá mi padre me mienta.

El cielo es de hierro al amanecer y al atardecer porque no veo el sol, porque no veo las nubes…, porque desde mi ventana veo el casco de un gran barco, un enorme barco, el barco que construyen… Cuando miro con detalle empiezo a descubrir muchas más cosas que están ahí también, gaviotas, cubos, hombres, puertas…, la luna…, pero mis ojos son distraídos, y pronto todo desaparece, y nuevamente sólo veo el barco…

El cielo es de acero y nunca se cae sobre nadie, porque mi padre con sus amigos lo sujetan con fuerza al suelo… Llueve menos aquí, estamos algo más protegidos que afuera.

Esta gran montaña dormida cambia como un pájaro muerto pero al revés… O quizá como un pájaro vivo… Ummm… Todo depende de en qué lado estés… Primero es nada, luego es un esqueleto, después tiene grandes paredes que hacen como de piel y, al final, flota en el agua como si volara.  La gran montaña no es tímida pues tapa mi casa, la luna y las estrellas…

Todo lo que soñamos es grande hasta que se materializa, con ser un sueño ya es más que suficiente… Prometo que soñaré.

Como nosotros, viven más familias y viven más niños que, como yo, van al colegio de los astilleros.  No somos chicos buenos porque aquí nadie es mejor que nadie… Si hay que ser algo es igual que el pelotón de los matones del colegio… Si alguien es bueno le pegan… Nadie señala a los buenos, pero todo se sabe.  Todos sabemos quiénes son. Lo mejor es no ir de nada porque si vas de algo destacas, eres diferente y eso asusta, todos quieren ser normal para pertenecer a algo, no quedarse fuera. Ser uno mismo sería estar sólo y eso no es aconsejable en el colegio… Quienes lo intentan tienen que parar balas o, mejor dicho, no necesitar pararlas, como dice Morfeo a Neo.  Quizá no sea miedo lo que tenemos, quizá sea pereza…

Veo por la tele lo que hay fuera de los astilleros y me pregunto si eso está también disponible para mí… Hace años le pregunté a mi padre si iríamos de vacaciones al sol de la televisión, y me dijo que estaba muy lejos… Quizá no me expliqué bien… Las palabras son importantes, las palabras exactas más importantes que las palabras… Nadie habla por hablar en los astilleros.  Se habla poco. Las palabras tienen más fuerza que unos puños, pero los puños hablan rápido y las palabras se toman su tiempo. Hay que hablar poco y pelear rápido en este lugar.  Eso es importante para los hombres… por aquí.

Hay días de verano que sigo las sombras del barco sobre el suelo … Bajo la gran chapa hace calor y nadie quiere tostarse, así que nos movemos con ellas.  También subimos calle arriba y bajamos calle abajo detrás de los gatos buscando sus camas para echarnos al fresco…. Nadie se baña en las aguas del puerto porque hemos visto que todos lo hacen allí…

Mi padre dice que yo también haré barcos pero no está escrito en ningún sitio y yo no he firmado nada… Dicen que la palabra escrita se debe cumplir. Un día lejano, aprovechando que entra la reina a saludar me marcharé y no me volveré a mirar atrás… Nadie puede decir que va a ser de tu vida, ni siquiera un padre…

FIN

Los primeros años de vida de Sting estuvieron dominados por un astillero y no soñaba con otra cosa que no fuera escapar de la monotonía industrial.  Pero luego de un grave bloqueo creativo como compositor que duró años, Sting encontró la forma de canalizar las historias de los trabajadores de los astilleros que conoció en su juventud y transformarlas en canciones.  Pinchando sobre la imagen inferior podrás ver la charla lírico-confesional de Sting.

Nosolonavegante, este artículo ha sido creado para llegar, al menos, a rozar la esencia de la vida, las esperanzas, los sueños, la intimidad de la belleza de la codición humana y así poder entregarlo en memoria de todos los que se fueron el 11 S, especialmente a los niños y a los que sueñan.

Águila o pato, that´s the question.

10 Julio, 2014

By Nosolodoctor

Dedicado a todos los que se quejan…

Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado, y el mar no existía ya más.

Y yo Juan, oí una gran voz del cielo que decía: he aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos, y será su Dios. Y enjugará, Dios, toda lágrima de los ojos de ellos, y la muerte no será más, y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor porque las primeras cosas pasaron.

(Apocalipsis 21:1-4)

Hoy te contaré una historia, la de Rodrigo y Willy, que a su vez me contaron hace tiempo y que marcó profundamente mi visión de la vida: Pato o Águila. Tú decides… Esta es la historia…

Rodrigo estaba saliendo del aeropuerto camino de la parada de Taxis cuando un taxista se le acercó, lo primero que notó Rodrigo es que el taxi estaba limpio y brillante. El taxista iba vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salió del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi. Le alcanzó a Rodrigo una tarjetita plastificada y le dijo: yo soy Willy, su chofer, mientras coloco su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi “Misión”.

Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy:

“Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible, brindándoles un ambiente amigable”.

Rodrigo quedó impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio, sin una mancha!! Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, ¿le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”.

Rodrigo bromeando le dijo: “No, preferiría un refresco”. Willy sonrió y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola normal y dietética, agua y jugo de naranja”.

Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomaré la Cola light”. Pasándole su bebida, Willy le dijo, “si desea usted algo para leer, tengo el Mundo, El ABC, El MARCA y el AS … Expansión… para pasar el viaje hasta su destino, además si mira en la tarjeta que le he dado por detrás verá las cadenas de radio que tengo por wifi y la lista de canciones que tocan, por si quiere escuchar la radio.

Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenía el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones… “Dime Willy, -le preguntó asombrado Rodrigo- ¿siempre has atendido a tus clientes así?”

Willy sonrió a través del espejo retrovisor.   “No, no siempre.   De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años de taxista los gasté la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Siempre estaba diciendo “la puta m… del …, me cago en…, que le jodan…. y, claro, me “jodían”.

Un día escuché en la radio acerca del Dr. Dyer, un “Gurú” del desarrollo personal.  Él acababa de escribir un libro llamado: “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. El tal Dyer decía que si tú te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. Él decía: “Deja de quejarte. Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Sé un águila. Los patos solo hacen ruido y se quejan, las águilas, sin embargo, se elevan por encima del grupo”.

“Esto me llegó aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente hablando de mí. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila.  Miré alrededor a los otros taxis y sus chóferes…, los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno cada vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios.  “Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo algo sarcásticamente, Rodrigo.   “Si, seguro que sí”, le dijo Willy. “Durante mi primer año de águila dupliquÉ mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique. Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reserva a través de mi móvil o dejan mensajes en mi contestador.   Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.

Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal. Posiblemente haya contado mi historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron.   Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería. Willy el taxista, tomó una diferente alternativa: decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.

No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, un servidor público, “político”, ejecutivo, empleado o profesional liberal por cuenta ajena, un minero o un basurero, modisto, fraile o aparcador de coches…, ¿cómo te comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?

Recuerda: tienes libre albedrio para escribir tu propia historia. Águila o Pato.   Piensa en ello hoy y toma tu decisión. Te cambiará la vida. Los patos aspiran a cambiar la Tierra pero no pueden; pero las águilas…, las águilas ¿ustedes saben que el águila es el único ave que transporta a sus crías mientras vuela con ellos “sobre sus alas” (de forma majestuosa, a diferencia de otras rapaces que lo hacen “bajo sus alas” protegiéndolas…) ?

¿Donde he leído yo esto…? Ah, claro, en ese librito de cuentos, por cierto, el más vendido en la historia del mundo, llamado la Biblia. Les pongo la cita: im-pre-si-o-nante:

Deuteronomio 32:11

11 Como un águila que aviva a sus polluelos y revolotea sobre sus crías, así desplegó sus alas para tomarlo y alzarlo y llevarlo a salvo sobre sus plumas.

“Alas de libertad”

Esta es la historia de un pequeño pez que quiso ser aquello que las alas suelen dar. Soñando el aire que hace pie sobre el fin del horizonte donde abraza el mar para ascender…

Y así fue como el pequeño pez voló a beber… Del cielo y las estrellas sobre el mar respiró el aire e hizo pie Justo ahí, donde los otros nadan sin traspiés y sin porqués.   Y al caer, en su muerte el fue La idea, el ser, sin moraleja sin final.



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