Archivado en 30 noviembre 2014

4ª Receta para padres. Hablar con los hijos.

30 noviembre, 2014

Una de las cosas que  volvemos algunas personas  a tener que aprender en la vida es a respirar. Normalmente esto pasa cuando la palabra es un elemento esencial en nuestra profesión, es nuestra herramienta de trabajo.

Parece imposible que algo tan esencial como respirar se pueda dejar de ejecutar correctamente. Sin embargo, ocurre bastante y son múltiples las causas: mal uso de las cuerdas vocales, tesionar, hablar agotados, el bipedimos, etc… y respirar sin hacer una respiración completa o diafragmática.

De la misma forma todos sabemos hablar, todos podemos comunicarnos, pero no todos sabemos “dialogar” con nuestros hijos…

Para entrar en la receta de hoy hemos hecho un paralelismo a través de un ejemplo que viene a explicar que es importante revisar qué sabemos sobre el concepto “dialogar” y sobre todo dialogar para deliberar, no para debatir, ni para convecencer, ni siquiera para llegar a conclusiones, pues eso es dirigir un pensamiento, manipular…

Un auténtico hablar-dialogar  con los hijos nace desde el corazón y viene anticipado por la libertad, la justicia y la belleza…  Viene a querer decir: abro la puerta  a tus ideas, te escucho en silencio, te respeto, te valoro, me sorprendes a menudo y aprendo de ti.

Si, como padres, decidiésemos estar presentes sin juzgar estaríamos dando un ejemplo de apertura mental y entendimiento espiritual, de aceptación, de compresión, de liberación de prejuicios para entrar en deliberación de temas…

Es muy distinto dialogar de forma descendente, es decir, buscando conclusiones, que dialogar de forma ascendente, abriendo nuevas cuestiones…

En el primer camino manipulamos al interlocutor hasta nuestra postura, en el segundo le ayudamos a formarse a si mismo, a mejorar sus herramientas de razonamiento, decimos sin decir: eres un ser valioso y te respeto, soy igual que tú aunque sea tu padre, también me pregunto cosas, dudo y deseo aprender  contigo…

Nosolonavegante, el próximo 10 de diciembre volvemos a con nuevos temas.

Águila o pato, that´s the question.

10 noviembre, 2014

By Nosolodoctor

Dedicado a todos los que se quejan…

Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado, y el mar no existía ya más.

Y yo Juan, oí una gran voz del cielo que decía: he aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos, y será su Dios. Y enjugará, Dios, toda lágrima de los ojos de ellos, y la muerte no será más, y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor porque las primeras cosas pasaron.

(Apocalipsis 21:1-4)

Hoy  te contaré una historia, la de Rodrigo y Willy, que a su vez me contaron hace tiempo y que marcó profundamente  mi visión de la vida: Pato o Águila.  Tú decides…  Esta es la historia…

Rodrigo estaba saliendo  del aeropuerto camino de la parada de Taxis cuando un taxista se le  acercó, lo primero que notó  Rodrigo es que el taxi  estaba limpio y brillante. El taxista iba vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien  planchados, el taxista salió del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi. Le alcanzó a Rodrigo una tarjetita plastificada y le dijo: yo soy Willy, su chofer, mientras coloco su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi “Misión”.

Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy:

“Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible, brindándoles un ambiente amigable”.

Rodrigo quedó impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio, sin una mancha!!  Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, ¿le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado”.

Rodrigo bromeando le dijo: “No, preferiría un refresco”. Willy sonrió y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola normal y dietética, agua y jugo de naranja”.

Casi  tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomaré la Cola light”.  Pasándole su bebida, Willy le dijo, “si desea usted algo para leer, tengo el Mundo, El ABC, El MARCA y el AS … Expansión… para pasar el viaje hasta su destino, además si mira en la tarjeta que le he dado por detrás verá las cadenas de radio que tengo por wifi y la lista de canciones que tocan, por si quiere escuchar la radio.

Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenía el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual sería la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus  meditaciones…
“Dime Willy, -le preguntó asombrado Rodrigo- ¿siempre has atendido a tus clientes así?”

Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años de taxista los gasté la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas.  Siempre estaba diciendo “la puta m… del …, me cago en…,  que le jodan…. y, claro, me “jodían”.

Un día escuché en la radio acerca del Dr. Dyer, un “Gurú” del desarrollo personal. Él acababa de escribir un libro llamado: “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. El tal Dyer decía que si tú te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. Él decía: “Deja de quejarte. Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Sé un águila. Los patos solo hacen ruido y se quejan, las águilas, sin embargo, se elevan por encima del grupo”.

“Esto me llegó aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dyer estaba realmente hablando de mí. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Miré alrededor a los otros taxis y sus chóferes…, los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno cada vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios.

“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo algo sarcásticamente, Rodrigo. “Si, seguro que sí”, le dijo Willy. “Durante mi primer año de águila dupliquÉ mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique.  Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reserva a través de mi móvil o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.

Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.  Posiblemente haya contado mi historia a más de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.  Willy el taxista, tomó una diferente alternativa:   decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.

No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, un  servidor público, “político”, ejecutivo, empleado o profesional liberal por cuenta ajena, un minero o un basurero, modisto, fraile o aparcador de coches…, ¿cómo te  comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?

Recuerda: tienes  libre albedrio para escribir tu propia historia. Águila o Pato. Piensa en ello hoy y toma tu decisión. Te cambiará la vida. Los patos aspiran a cambiar la Tierra pero no pueden; pero las águilas…,  las águilas ¿ustedes saben que el águila es el único ave que transporta a sus crías mientras vuela con ellos “sobre sus alas” (de forma majestuosa,  a diferencia de otras rapaces que lo hacen “bajo sus alas” protegiéndolas…) ?

¿Donde he leído yo esto…? Ah, claro,  en ese librito de cuentos, por cierto, el más vendido en la historia del mundo, llamado la Biblia. Les pongo la cita: im-pre-si-o-nante:

Deuteronomio 32:11

11 Como un águila que aviva a sus polluelos  y revolotea sobre sus crías,
así desplegó sus alas para tomarlo y alzarlo y llevarlo a salvo sobre sus plumas.

“Alas de libertad”

Estaes  la historia de un pequeño pez
que quiso ser aquello que las alas suelen dar.
Soñando el aire que hace pie
sobre el fin del horizonte donde abraza el mar
para ascender…

Y así fue como el pequeño pez
voló a beber…
Del cielo y las estrellas sobre el mar
respiró el aire e hizo pie
Justo ahí, donde los otros nadan sin traspies y sin porqués.
Y al caer, en su muerte el fue
La idea, el ser, sin moraleja sin final.
El voló a ser:

alas de libertad,
alas de fe,
alas de libertad,
alas de fe,
alas de libertad
alas de fe
alas de libertad.

Que van…

Nosolonavegante, nos volveremos a encontrar el 30 de noviembre puntualmente.



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