Archivado en 10 Enero 2015

Lo que los huesos sostienen

10 Enero, 2015

Es extraño como aún a pesar de todos  los avances que se producen en materia de medicina en este siglo XXI, no solo no tenemos respuestas sanadoras a enfermedades que nos amenazan día a día, especialmente las llamadas enfermedades “potencialmente” graves, sino que, además, ignoramos totalmente el cómo enfermamos.

No sabemos ni cómo hemos enfermado, ni cómo sanarnos, y lo peor, a pocos médicos y pacientes les importa. Aplicamos en modo automático una serie de recetas y procedimientos que en unos casos funcionan y en otros no, sin que nadie se pregunte dónde ha estado el hecho, que hizo sanar a unos y a otros no.

La lógica nos dice que a ambos hay que tratarlos de la misma manera exitosa…, entonces…,  por qué  un determinado remedio alivia de forma impresionante a uno y se estrella estrepitosamente en otro. ¿No tienen ambos la misma enfermedad?

Sabemos del auge de la Medicina Psicosomática y de la Medicina Integrativa, para nada “alternativas”, ya que navegan por el sistema de la ciencia con pulcritud. En muchos casos se puede establecer la conexión entre la enfermedad  y un conflicto en la vida de ese paciente que se ha expresado en un órgano o una víscera sin que intervenga el azar.  La naturaleza sigue unas leyes simples pero aún desconocidas para nosotros,  que algunos médicos y no médicos han podido intuir con la práctica diaria.

De ahí surgen la biodescodificacion, la NMG de Hammer, la actual medicina psicosomática y la Medicina Integrativa etc…  Es verdad que muchos patinan y se les va la pinza (por ejemplo, cáncer de próstata es el miedo a ser impotente….),  otras son más simples que el mecanismo de un botijo (ejemplo: Loisse Hay y sus afirmaciones, algunas codificaciones…; a la gente, incluida un servidor, nos lo tragamos todo con tal de que tenga un mínimo de lógica….)

Sin embargo, hay veces (otras veces no) en las que se puede establecer una especie de mapa conflictual donde el enfoque fisiopatológico se acerca  muy mucho aunque aún no se haya  llegado a la verdad absoluta.

La medicina Ayurveda, la Tradicional China, y muchas medicinas orientales entienden que lo más interno, denso y central de nuestro microcosmo es el hueso… De hecho, ocupa el centro. Igual que el Sol en la Órbita macro cósmica e igual que ocurre en el Universo más allá de nuestro sistema solar, cuyo “centro” lo que mantiene la órbita que es una Fuerza centrípeta, para muchos la Fuerza que mantiene cohesionado los elementos, (“que la Fuerza te acompañe…) o para unos pocos Dios (vaya usted con Dios…).

De este modo, si establecemos un paralelismo (tal como es arriba es abajo) entre la órbita macro cósmica y la micro cósmica podremos intuir que el sistema óseo de nuestro organismo guarda un paralelismo con los conflictos o desequilibrios respecto a todo: al sistema  ontogénico, ético, moral, religioso y de autenticad real entendida esta autenticidad como  nuestra verdadera identidad  expresada realmente.  De hecho, en muchas culturas los huesos son venerados y guardados y la imagen de la muerte suele estar representada en todas las culturas por una calavera o un esqueleto. Es decir, “lo que queda”. Detrás de un problema óseo suele existir uno, varios, o todos de la siguiente problemática. La mejor manera para contrastarlo  es investigar en uno mismo y en pacientes con patología osteorticular:

1.- Un conflicto en lo que respecta al orden y paciencia a la hora de nuestra existencia física (experiencia creadora) relacionado con el orden y la dirección que le damos a nuestra energía masculina (tanto en hombres como en mujeres) a la hora de influir en nuestro entorno o sistema: lo que no entendemos, la necesidad de confiar en que lo que queremos hacer o conseguir se puede llegar a conseguir. Todo aquello que se hace en modo automático sin idea previa concebida, porque sí, sin el debido orden de los sistemas vivos “degeneran” produciendo artrosis o el desgaste de nuestro núcleo existencial que no ha seguido la secuencia idea, visualización, realización. Alteraciones en la constancia y/o perseverancia para terminar o acabar las tareas (yo no sé rematar las tareas, no sé llegar hasta el final) generan problemas articulares y cuando estas tareas no se acaban redundan en un pobre autoconcepto y baja autoestima favoreciendo la osteoporosis.

2.- Cuando nos rebelamos frente a las normas establecidas del Universo. Nuestros enfados con “Dios”, nuestras tozudeces, la rebelión ante el sistema aparentemente injusto o no entendible por ilógico, nos hace incrementar la rigidez de nuestra dualidad fracturando la materia para volver a formarla porque la que tenemos no nos gusta y nos rebelamos. Por ejemplo, niños que se fracturan brazos ante la rigidez de unos padres sobreprotectores…, o  la aparición de accidentes con resultado de fracturas del sistema esquelético…

3.- A veces se nos olvida que los principios son amorfos y feos (ejemplo: un feto) y que hay que dar un tiempo para que las ideas, lo sutil, cristalice, es decir, se materialice (se densifique…), a veces renunciamos a esta etapa porque no estamos dispuestos a esperar esa cristalización y nos frustramos redundando en nuestra autoestima porque sabemos de lo que somos capaces de hacer y, sin embargo, no hacemos, generando una carencia de lo denso, de lo óseo, de lo estructural, apareciendo la osteoporosis, cuando los huesos son patológicamente frágiles…

4.- Por tanto, el eterno paciente que nunca pasa al acto, como el impaciente que se rebela ante el orden establecido afecta a lo óseo. Este orden implícito  puede observarse gráficamente en la columna vertebral, de arriba abajo, va de lo sutil o espiritual  nuca/cervicalopatias) a lo más vital, sexual o primario: patología lumbosacra.

5.- Conflictos con el padre biológico y los ancestros masculinos, el llamado orden de amor masculino. Se supone que lo que se ha creado antes alimenta o sustenta o informa a lo que se ha creado después generando una cadena informativa ancestral del mismo género: bisabuelo-padre-hijo-nieto-bisnieto…, y cuando este orden se interrumpe, por la razón que sea, se produce un “hueco”, una interrupción del flujo informativo del orden y se producen subluxaciones de las vértebras porque buscan el sustento de otras alternativas o bien las llamadas “hernias discales”…

6.- Toda la dinámica desequilibrada entre la dicotomía “ser servicial” o ser exigente, deteriora la matriz ósea porque existe un desequilibrio entre el dar y el recibir. Las hiperexigencias suelen abocar a muchos tipos de artritis, mientras que el servilismo genera osteoporosis y  deformaciones de las curvas fisiológicas, escoliosis, hipercifosis…, y nos da información sobre la postura que tenemos ante la vida y la forma de caminar (caderas y rodilla)  o la forma ante la que nos paramos ante el mundo (tobillos y pies)

7.- Conflicto ante la verdadera y sabia estrategia de mando ancestral, ejercer el verdadero rol con sabiduría (hacer de padre o madre de modo correcto, versus roles sobreprotectores, de apego, con rigidez)  deteriora los huesos porque altera la misión del rol en la vida con los suyos.

8.- El patrón de miedo y de frustración por indefensión aprendida o por bloqueos, un yo débil etc…, ante la no acción genera problemas ostearticulares y fibromialgia en donde la esencia verdadera del paciente vive prisionera de la coraza emocional y muscular de ese organismo físico. A veces la excesiva carga de lo acumulado genera un lastre difícil de soportar creando una negatividad incompatible con la vida: no olvidemos que todo sistema vivo, o transmuta o se sobrecarga o muere.  Son los casos de estos individuos que ante un problema de salud “menor”  se va complicando hasta acabar con la muerte. Podemos ver que estos pacientes se cargan de energía potencial (electroestática) que generan “chispas” o calambres al contacto con otras personas  o determinados objetos conductores de la electricidad…

9.- La sensación de no ser útil genera patología osteoarticular, patología de hiperlaxitud ligamentosa (estructura débil), osteoporosis o patrón mixto de artrosis con osteoporosis.

10.- Y finalmente los huesos representan el sendero de la Nobleza, entiendo por nobleza la capacidad de haber realizado el camino opuesto de nuestra polaridad hacia el otro extremo para quedarse en el punto medio equidistante entre las dos polaridades, lo cual ya entra dentro del reflejo de nuestro correcto trabajo personal. La nobleza supone bajar al infierno de nuestros defectos para solucionarlos, la capacidad de perdonarse a uno mismo (artritis reumatoidea) o a los demás. Unos huesos sanos suponen que uno ha conseguido perdonar y ser flexible desbloqueando la Ira y la Rabia de todas las aparentes injusticias que hemos sufrido.

Si os interesa el tema no dudéis en indagar, estudiar, preguntar, etc…, ya sabéis  NMG, Simonton, la Medicina Cuántica,  Medicina Ayurvédica, Medicina Tradicional China, Cromoterapia… Hay muchas opciones que pueden que no sean la panacea pero son opciones que muchas veces ni contemplamos…

Nosolonavegnate, después de este recorrido por el centro de la galaxia de la salud nos vemos el próximos 30 con nuevos consejos y sorpresas musicales.



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