Archivado en Octubre, 2015

31.Desmantela tu intelecto

22 Octubre, 2015

(De 50 Sombras de enGREYdos)

Un judío ortodoxo que había perdido la fe, decidió hacer un experimento para probar de manera definitiva si Dios existía o no. Así que decidió esperar al Shabbat, el día en el que los judíos no pueden  encender o apagar la luz. Entró en su habitación y accionó el interruptor para encender la luz. La ira de Dios no le fulminó. Nada ocurrió, excepto que la luz se encendió lógicamente. Comprobó pues con satisfacción que Dios no existía…

La Historia del Hombre es la Historia de la Humanidad a la que, por cierto, pertenece. Existe un filósofo llamado Pico de la Mirandola  (1463-1494), considerado hoy uno de los impulsores del Renacimiento Italiano que llegó a escribir en 1486 en su extraordinarias “conclusiones filosóficas cabalísticas y teológicas” lo siguiente imaginándose a Dios  dirigiéndose al primer humano:

“Oh Adán, no te he dado ni un lugar determinado. No te he hecho ni celeste ni terreno, ni mortal ni inmortal, con el fin de que tú, como árbitro y soberano de ti mismo, te informases y plasmases en la obra que prefirieses… Podrás degenerar en los seres animales que son las bestias, podrás generarte según tu ánimo en las realidades superiores que son divinas”.

Y por esta imaginación intelectualizada Don Pico de Mirandola fue tratado hace más de 500 años como hereje por la iglesia católica en lo que se conoce en los ambientes eclesiásticos como la “herejía pelagiana”.

Desde el punto de vista intelectual no somos en absoluto distintos a los animales. Formamos parte de la naturaleza. Nada más. El intelecto refleja el hemisferio izquierdo del cerebro: analista, calculador y reduccionista. Aquello que no se ve no se tiene en cuenta. Y de lo que analiza, “deduce”, Francis Crick, co-descubridor del DNA junto a Watson, publicó en 1997 lo siguiente:

“….  Algunas religiones enseñan que los seres humanos son fundamentalmente distintos al resto de los mamíferos, que los humanos están imbuidos de almas inmortales dándole un valor  extra comparado al resto de los seres vivos. Pero el rico repertorio de pensamientos, sentimientos, aspiraciones y esperanzas parecen venir de procesos bioquímicos cerebrales y no de un alma inmaterial que opere de tal manera que ningún instrumento pueda medir así que… ¿qué cuestiones morales puede suscitar la clonación humana por ejemplo? No deberíamos refrenar el tema de la clonación por consideraciones morales…..

Difícil de rebatir…, desde un punto de vista científico, pero si tiráramos de la manta del intelecto, la Historia de la Humanidad nos muestra muchos dichos desestimados intelectualmente en cadena y cuesta abajo: primero creíamos que el Sol giraba alrededor de la tierra porque estábamos en el centro del Universo. Luego con Copérnico se vio que no…, que era al revés, nosotros girábamos alrededor del sol. Al final resultó que ni siquiera el Sol es el centro de la Galaxia y, más aun que nuestra galaxia es una más entre cien mil… millones. Es decir, nuestra gran Tierra resultó ser una mota de polvo galáctico. Luego decidimos que nuestra Humanidad es imposible que tuviera “solo” seis mil  años o que se creara en seis días de “mil años”  ya que las capas de fósiles etc…,  sitúan a la Tierra  a cientos de miles de millones de años deduciendo de  ahí que la Biblia o es una estafa o en el mejor de los casos una metáfora.

Luego llegó Spinoza  y nos contó que la libertad , que es lo que nos diferencia en última instancia de los animales, es un espejismo y que existe un determinismo existencial  y que las cosas son como son y no podrían haber sido de otra manera (ver entrada en este mismo blog: la religión de los laicos). ¿Será cierto?

Luego llegó Marx y lo que dijo fue que la Historia de la Humanidad estaba determinada por las fuerzas económicas y por el deseo de la clase dominante bla bla bla… Es más, decía (y se dice aun)  que la religión era una herramienta de las clases dominantes para enseñar al pobre a aceptar su miserable situación… Cierto……. ¿o no?

Luego vino Darwin y su Teoría Evolucionista y ese súper hallazgo de que el Ser Humano no era único en su especie…, y que por tanto había una nueva deducción: ¡no estamos hecho a imagen y semejanza de Dios! Es más aún: no solo no somos una imagen de Dios sino que desde el punto de vista intelectual, somos una mera rama de los primates. Pasamos pues de tener un tatatarataabuelo llamado Adán y Eva a ser tatatataranietos del Abuelo de King Kong…

Luego mi admirado Freud descubrió que en el sótano de nuestra mente oscilamos entre el Eros y el Tánatos, o lo que es lo mismo oscilamos entre pensamientos desde el punto de vista  intelectual de acostarnos con mamá o matar a papá o viceversa…. Y así llegamos a la conclusión intelectual de que la religión desde el punto de vista Freudiano es la neurosis obsesiva producto de esos instintos y nuestra sensación de culpa… ¿Cierto?

Ahora en el siglo XXI han desembarcado los Neodarwinistas con su ataque a uno de los aspectos que creíamos hasta ahora que era patrimonio de la Humanidad: el Altruismo. Puesssssss Nooooo Señor: ¡esto no es así!

Según algunos de los sociobiólogos de esta corriente que abandera Michael Ghiselin, la persona no es más  que el medio del que se valen los “genes” (¿recuerdan aquello del DNA…?) para perpetuarse. Y dice Michael Ghiselin, Catedrático de Berckeley, que con independencia de las historias que nos contemos a nosotros mismos, nuestros actos aparentemente altruistas son solo formas de garantizar la transmisión genética a la siguiente generación. En el fondo solo ayudamos a nuestros familiares en la medida que comparten nuestros genes. Y concluye: “Araña a un altruista y verás sangrar a un hipócrita”. Hala….. ¿Será cierto?

Así que desde el punto de vista intelectual da igual todo porque no somos nada. Entre que soy el bisnieto de King Kong, que no tengo ni margen de mejora, ni poder de decisión, que está todo el pescado de mi destino vendido, que no tengo libertad (solo necesidad),  ni siquiera hay una belleza moral en lo que contemplo sino tan solo una lucha sórdida por sobrevivir, no me extraña que cada día sea para nosotros (o al menos para muchos):  ”una especie de día de la marmota”, una mala repetición de ayer, esperando que el azar, me cambie de canal…

Así que el ejercicio que te ayudará (o no…)  a desmantelar esta visión tan “marmotil” de nuestra existencia es testarla (verificarla): busca una situación de tu vida en la que te hayas encontrado una sorpresa contra toda la lógica intelectual. Seguro que hay algún atisbo de sorpresa en tu vida, quizás descubristeis  que no tienes a King Kong por línea paterna (je…, para algunas cosa no estaría mal… uhmmm lo reconozco); quizás te llegó una vez la posibilidad de elegir entre “hacer” o “no hacer”; quizás descubras que nunca quisisteis matar a papá; solo querías parecerte a él o simplemente no te sentías “visto” por mamá…; quizás en un ataque de hipocresía aguda, subaguda o crónica, tuvisteis un gesto de altruismo o de solidaridad o vistes algún caso en el que el supuesto hipócrita altruista dio la vida, o perdió la salud durante su enfermedad “solidaria y/o altruista”… ¿ no?

Como dice Nietzsche en “Genealogía de la Moral, un escrito polémico”  de 1887 (Editado por  Edaf, 2000):

“Desde Copérnico el Hombre parece haber caído por un plano inclinado en el que cada vez más se aleja del punto central rodando cada vez más deprisa… ¿hacia dónde?, ¿hacia la taladrante sensación de su nada?”.

¿Hacia la constatación un día tras otro de nuestro día de la marmota?

Por cierto, la letra de la música de la película “El día de la Marmota” es muy sugerente, viene algo así como a decir: “Mira, con que tú me quieras y me des un beso de buenas noches, me basta, no voy yo a comerme el coco con este tipo de temas… ¿Tú qué piensas? Hala… ejercicios para tres semanas…

Nosolonavegante, te vuelvo a ver frente a la pantalla en catorce días… El primer jueves de noviembre. Que todo te vaya muy bien.

32. Evita la desmoralización

15 Octubre, 2015

(De 50 sombras de enGREYdos)

Hace unos diez años (o quizás más) sucedió algo que me llevó a una crisis de fe, no en Dios, sino en el Ser Humano. Me estoy refiriendo al asesinato de Miguel Ángel Blanco. Recuerdo perfectamente como afectó a una gran mayoría de gente.

En aquel tiempo, militaba en el PSOE pero era material y espiritualmente imposible no desgarrarse por la (mala) suerte de Miguel Ángel. Toda España de rodillas pidiendo su liberación, y finalmente fue (des) agraciado con el consiguiente tiro en la nuca. Aquel día algo se agrietó en mi alma. Es difícil explicarle a alguien que no fuera un terrícola que por motivos políticos se secuestra alguien, se chantajea a sus seres queridos, se toma el dinero y en vez de devolver el rehén lo matan. Hay que tener estómago y carecer de corazón.

Algo parecido sentí cuando se intercambiaron 1500 presos árabes por tres cadáveres judíos. Y  lo mismo con la matanza de Shatilla no vayan a creer… También  me acuerdo de lo que ocurrió en Iquique. Y el tipo de muerte que tuvo Víctor Jara. Da igual el bando al que uno pertenezca; conocer la miseria de “mi” lado o del lado “contrario” genera un fuerte conflicto para alguien que presuma de ecuanimidad. Si ocurre en mi bando, sufro vergüenza, si ocurre en el lado contrario me duele.

Vergüenza o Dolor,  no vayan a creer que una es más o menos que la otra. La Vergüenza duele en el alma, el Dolor duele en el corazón, así que elijan. La vergüenza te desprovee de la dignidad humana, el dolor te anestesia las ganas de vivir.

Desde aquellos días una cosa quedó clara para mí, y es que un hombre puede leer a Goethe, tocar a Bach, presidir una ONG y ser un hijo de puta.  Como poder es posible y un poquito más. Eso aunque yo ya contaba casi 40 años de edad era algo nuevo para mí. No fiarse de la forma, rascar en el contenido.

En 1982 u 83 (ni me quiero acordar), en la víspera de aquel 23 F, cuando el intento de Golpe de Estado, aquel muchachito con el que estudiaba cada noche, que cenaba en mi casa durante tres años, y cuyas madres se conocían y nos cuidaban la una al otro, me miró aquella noche y simplemente me dijo: “A partir de mañana, tú y yo no nos conocemos”.  Ufff.

Es más fácil memorizar los 70 tomos del Talmud Babilónico que modificar un hábito o un prejuicio en la vida. Así dice la Guemara. Y es verdad.  El problema del prejuicio es que se apoya en una creencia generalizada. Miren lo que escribe Adolfillo H en un capítulo de Mein Kampf (Mi lucha):

“.. una raza fuerte desbancará a los débiles porque el impulso vital en su forma definitiva derribará cada una de las absurdas barreras de la llamada Humanidad de los individuos para dar paso a la Humanidad de la Naturaleza, que destruye al débil con el fin de hacer sitio para el fuerte”.

El hecho de que Adolfillo se base en Nietzche , Spencer, Haeckel u otros escritores a los que yo aprecio y reconozco, me estremece. No se puede culpar a los autores de un determinado concepto por lo que otros hicieron con dicho conceptos.  Una cosa es lo que dijo Jesús, y otra cosa son los “pasones” de algunos conventos, papas, etc… Una cosa es lo que dijo Marx y otra cosa es lo que hicieron Stalin o Mao; una cosa es lo que decían Nietzche, Spencer y Haeckel y otra lo que hizo Hitler. Una cosa es que  lo que yo leo  sea Freud, Darwin o Isaías y otra cosa es lo que entiendo o acomodo a mi ideario para consolidar una creencia irracional previa que gracias a este proceso  he validado.

A  este proceso lo llamo DESMORALIZACION de los conceptos. La desmoralización de los conceptos  hacen frágil el concepto que les dio vida y cuando el concepto humano está desmoralizado se diluye la Dignidad Humana. De ahí que en determinadas áreas haya que ponerse el límite de sacar la bandera blanca para no perder la razón teniendo razón…

Y ese  es el ejercicio propuesto para esta semana: revisa tus creencias, su naturaleza de dónde proviene, si producen vergüenza en los tuyos o dolor en los otros. Busca una vergüenza o un dolor causado por no haber sacado la bandera blanca…

Nosolonavegante, nos volveremos a encontrar en una semana.

33.La distancia

8 Octubre, 2015

(De 50 Sombras de enGREYdos)

Distanciarse de la pareja es un proceso lento e insidioso, de hecho la mayoría de las parejas ni siquiera se dan cuenta de que está ocurriendo hasta que ya es demasiado tarde. Es algo tal que así…

Cuando la pareja recién se conoce están muy excitados el uno con el otro. Hay energía y dinámica en la relación, y pasan toneladas de tiempo juntos para llegar a conocerse. El proceso continúa hasta el gran día, la boda, y luego un poco más… Quizás hasta el primer hijo. El primer año se suele estar dinámicos y llenos de implica-acción… (je….)

Pero mientras los años pasan y la pareja se asienta en la rutina, problemas  nuevos entran e irrumpen en sus vidas. Ganarse la vida, los hijos crecen (y los problemas que dan también), la familia de él o de ella tiene miga… y el cuñait@…. para qué contarte… Además la pareja no te sigue el ritmo…

Y mientras más vieja se pone la pareja, ocurren más cosas en sus vidas que demandan su tiempo y atención. Y mientras que todos estos temas son ciertamente importantes, la pareja siente que ya no tiene ni tiempo ni energía para el otro. Su relación queda relegada a la esquina trasera del tiempo debido a todas las inminentes e importantes cosas de las que hay que encargarse. Y en un abrir y cerrar de ojos, antes de que se den cuenta, no solamente las chispas de los días de noviazgo están muertas y enterradas, sino que se dan cuenta que comparten muy poco en común. Gradualmente se convierten en extraños.

Si esta pareja que lleva más de 20 años de matrimonio diera vuelta atrás en el tiempo y revisara esos lejanos días de cortejo, encontrarían algo fascinante. Verían que cuando le dijeron a sus amigos “he conocido al mejor hombre o a la mejor mujer del mundo”, ellos no lo/la describieron diciendo: “Él es tan grandioso, realiza cada pago de la hipoteca a tiempo y no solamente eso, sino que cada pago del auto también…, y por dos coches… Es un padre o madre excepcional…”  No. Él ciertamente no le dijo a sus amigos: “Ella es la mejor…, ella va a tener la casa limpia y ordenada, ¡¡y sé que ella va a encontrar al mejor pediatra para nuestros hijos una vez que los tengamos!!”.  ¿A qué no?

Y mientras que sí es importante que los pagos de la hipoteca y de los coches y colegios se hagan a tiempo, y encontrar a un buen pediatra y cuidar a los chicos también es importante, pero estas no son las razones por las que te casaste con aquella persona. Te casaste con él/ella por quien es como persona, porque disfrutas pasar tiempo y compartir tu vida con esa persona. Te casaste con él/ella por su espíritu, por quien es, y no por lo que hace o logrará.

Pero la gente se olvida de esto y lo pierde de vista, porque cuando recién comenzaron a salir todo vino naturalmente y sin esfuerzos. Pero una vez que llegó la vida real y hubo mucho más sobre la mesa, se olvidaron que ahora tenían que hacer mucho más esfuerzo para estar juntos. No se dieron cuenta que tenían que pelear por su intimidad (y no me refiero solamente al aspecto físico, aunque eso también). Nunca les dijeron a sus hijos, “No, es tiempo de papá y mamá”, y tampoco hicieron lo mismo con sus trabajos, sus tablets, Facebook,  instagrans, tweets,  sus computadoras y con otras importantes obligaciones que parecían ser más urgentes que la pareja.

Porque si no peleas por tu relación, si no la nutres, si fallas en monitorizarla constantemente, entonces como cualquier otra cosa que es descuidada, se marchita y muere. Tal vez no el primer día, semana, mes o año, pero eventualmente lo hará…, muy lentamente.

El “distanciamiento” en la pareja ocurre porque fallaron en poner la preocupación y el tiempo necesario para asegurarse de crecer juntos. Y si bien toda pareja es culpable de esto en algún nivel, aquellos que toman conciencia de su peligro, tienen la posibilidad de asegurarse que no dañe su relación en forma irreparable.

Entonces deja tu iPhone en la mesa, aléjate de tu computadora, dile a tus hijos que se vayan lejos (de buena manera), olvídate del supermercado y el trabajo, tómate una copa, mira a tu pareja a los ojos y recaptura lo que tenían en aquellas primeras citas hace tanto tiempo atrás. Es la única forma de quitar la alargada sombra de la distancia afectiva…

Nosolonavegante, que estas palabras nutran tu vida y hasta el próximo viaje, que será dentro de una semana.


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