Archivado en Marzo, 2016

Tengo que decirte algo…

21 Marzo, 2016

By Isabel

Es emocionante cuando al escuchar a alguien, sientes como si estuviera frente a un espejo dejando que fluya, lo que desde el otro lado, su alma parece susurrarle…

Decídete, arriésgate. Más vale equivocarte que no hacer nada.

Actúa según lo que tú creas, no lo que supongas que piensan los demás,

porque en tu interior sientes que sabes lo que tienes que hacer”

Hay un chiste muy antiguo sobre aquél hombre al se le pincha una rueda en mitad del desierto, cuando va a cambiar la rueda descubre totalmente desolado que no tiene el gato, mira hacia un lado y hacia otro y descubre en lo más alto de una duna una pequeña casa, por lo que perdido en medio de la nada decide ir a pedirle el gato a ese supuesto buen samaritano. Mientras va subiendo la duna y acercándose a la casa su mente empieza rápidamente a pensar: ¿me querrá dejar el gato?, sí, seguramente sí; pero y ¿si es un insociable y me dice que no me lo presta?; seguramente será buena persona y cuando le explique lo que me ha pasado seguro que me lo dejará; que va, éste vive aquí apartado del mundo y tiene que ser un solitario que no le gusta ayudar al prójimo, bueno, yo voy a pedírselo que igual estoy equivocado y al hombre le encanta ayudar…, ¿y si es un tío amargado de la vida que lo que le gusta es fastidiar a todo el que pasa por aquí?, y así hizo todo el ascenso a la casa donde estaba su salvación… Una vez llegado a la puerta y en un estado mental agónico debatiéndose entre el sí y el no, pegó en ella y en cuanto abrió el propietario le gritó con todas sus fuerzas: ¿sabe lo que le digo?… que se meta el gato…(¡dónde le quepa!!), y se dió media vuelta y tiró colina abajo. Todo perdido por no escuchar un posible “NO”, que también hubiera podido ser un “SI”.

Este chiste, no deja de ser una triste verdad para muchos de nosotros. Por no recibir un “NO” ajeno, somos capaces de sabotearnos a nosotros mismos sin dudar, y siempre que lo requiera la ocasión, incluso de asfixiar cualquier deseo insipiente, y a fuerza de asfixiar tanto deseo llega uno a anestesiarse y dejar de sentir y desear, y cuando esto ocurre entramos en una peligrosa espiral. Como decía Nosolodoctor en su 43 Sombras de enGREYdos: “los deseos/anhelos son el combustible que mueve la vida humana, aquél que se queda sin deseos/anhelos se extingue como una estrella en implosión”. Sin deseo-motor no hay vida, sólo un cuerpo inerte que a fuerza de negarse a desear efectivamente ya no desea nada. Si bien es cierto que la fe mueve montañas no lo es menos que el deseo es un síntoma de buena salud vital.

Un ejercicio relativamente fácil que se me ha ocurrido para saber cómo andamos de salud “deseosamente hablando”, es fijarse en uno mismo, en cuanto alguien propone: campo o playa, cine o teatro, carne o pescado, frio o calor, blanco o rojo, ir o no ir, Cádiz o Huelva…y así hasta la eternidad y más allá, si uno da siempre la misma respuesta: “por mi como tú prefieras, a mí me da igual”, todo nos viene bien aparentemente, a los que no deseamos, y ese, ese es el síntoma del deseo matado y  ¡con premeditación y alevosía!!, y es que a fuerza de escondernos y renunciar por no escuchar ese “NO” hemos ido dándole puñaladas una tras otra, nada más y nada menos que a nuestro motor vital.

Pero no se asusten, no todo está perdido, nunca es tarde y ahora que estamos en periodo de rebajas todo es ponerse a buscar ese chollo, que para eso ahora está baratito, así que hay que ponerse a ello y cuando alguien pregunte saltar como un resorte y decidir si campo o playa, si carne o pescado…, y hasta el hoy mire usted, ¡hoy no tengo ganas de na! (que también es un deseo sano)…Al principio cuesta, pero todo es ponerse y como dice una buena amiga “nadie dijo que fuera fácil”. Una vez redescubras tus deseos, lucha por ellos, pide, pregunta, que nunca el miedo a un “NO” te haga esconderte y renunciar a tus deseos. Un “NO” no es importante pero la renuncia antes de la pregunta como el señor del chiste…, eso es una terrible pérdida, es como golearnos una y otra vez en propia meta porque hemos vendido el partido, es como convertirnos en seres transparentes e invisibles hasta desaparecer a base de ir dejándonos en cada renuncia un jirón de piel.

No, no lo olviden: nunca es tarde para recapacitar, y ahora, justo ahora es el momento de dejar el miedo a escuchar un “NO” a nuestra pregunta, así que ¡hagan juego señores! ¡hagan juego y pregunten! Yo apuesto fuerte y ahí va mi pregunta…puede ser un “NO” pero también puede ser un “SI”, y es que…YO, Necesito saber si ¿quieres ser mi amante?…¡Jeje!,   Con ustedes Camilo Sesto…

Desde el otro lado del espejo el alma susurra…

No renuncies a mí, nunca es tarde, no estás sola, me tienes aquí

y a este lado, hay quien, con valentía… la escucha …


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