Archivado en 20 febrero 2018

12. Cadena de favores

20 febrero, 2018

 

Génesis 25: 6:

“Y a los hijos de sus concubinas, Abraham les dio regalos, viviendo él aún, y los envió lejos de su hijo Isaac hacia el Este, a la tierra del Oriente”

A esta altura de nuestro crecimiento personal aún hay mucha gente que no tiene claro el concepto de  “espiritualidad”, y mucho menos aún el propósito de ella.

Encontré el pasado mes de Diciembre un concepto llamado Ikica Igai que se parece muy mucho al concepto de espiritualidad y a la utilidad de ésta en nuestro mundo, y que nos puede ayudar a poner en definitiva luz  sobre nuestros interrogantes.

El termino en cuestión recibe el nombre  de Ikica igai  que literalmente significa en japonés “aquello por lo que vale la pena vivir”.

El “Ikigai”, como se le conoce en el mundo occidental, para mayor  facilidad, es uno de los tres factores  que al parecer tienen en común los habitantes de una aldea de la isla de Okinawa donde  todos llegan a los 140 años de edad.

El Ikigai como concepto, “aquello por lo que merece la pena vivir”  incluye cuatro aspectos: la vocación que tenemos (lo que nos gusta hacer), nuestra misión en el mundo (su utilidad), nuestro objeto de amor (a quien lo damos), y nuestra pasión (la intensidad con la que lo damos  haciéndonos a veces  felices y a veces desgraciados).

Ikigai es uno de los secretos para una vida larga, joven y feliz que tienen los habitantes de Okinawa, la isla más longeva del planeta. Sin embargo, en los códigos secretos de la cábala, el ikigai no es nuevo y está relacionado con el famoso Árbol de la Vida.

La cábala sostiene que el texto bíblico que en hebreo se llama Torah está escrito por letras hebreas cada una de las cuales tiene un valor numérico que se llama guematría.

Si transcribimos la palabra  Ikigai  al hebreo obtenemos Ikigai (יכיגי). En hebreo cada letra hebrea tiene un valor numérico asignado llamado Guematría, y si calculamos la  guematría de la palabra ikigai vemos que es 53:

י = 10

כ = 20

י = 10

ג = 3

י = 10

———

53

 

Por otra parte leemos en el Zohar (III-89 b) que:

וכל מאן דאשתדל באורייתא כאילו אשתדל ביה בקב”ה דאורייתא כלא שמיה דקב”ה הוי. ובגין כך מאן דאתעסק באורייתא אתעסק ביה בשמיה ומאן דאתרחק מאורייתא רחיקא הוא מקב”ה.

“Y todo aquel que se ocupa de la Torah es como si se ocupara de Dios, ya que toda la Torah  es un nombre codificado de Dios. De este modo, aquel que se dedica al estudio de la Torah se ocupa de ese nombre, por lo que aquel que está lejos de la Torah, está lejos de Dios”.

La Torah en el código del zohar no es sólo “aquello que hay que estudiar y descifrar como motivo de vida para salir de la dualidad”, sino también el secreto de una vida sana y feliz fuera ya de las limitaciones del tiempo y del espacio, de la matrix ya que, como podemos leer en Proverbios (III-18):

עץ-חיים היא, למחזיקים בה; ותמכיה מ

“Ella (la Torah)  es un árbol de vida para los que se aferran a ella y quienes la sustentan son felices”.

Cuando calculamos la guematría ordinal de la palabra  Torah, nos encontramos con la sorpresa de que también  es 53, la misma que la de Ikigai (יכיגי): la letra T es la numero 22 del alfabeto hebreo, la Vav de O; es la sexta, la R la vigesima y la Hei la quinta del alfabeto hebreo

 

ת = 22

ו = 6

ר = 20

ה = 5

———

53

 

Sabemos por la cábala que dos letras que tienen la misma guematría son hermanas conceptualmente, por tanto podemos decir que el Ikigai japonés es conceptualmente similar al estudio o conocimiento de la Torah de la Cábala

La pregunta es: ¿qué puede tener en común el Ikigai y la Torah?…

El Ikigai representa la esencia (el extracto) de la vida, la Torah es la “fuente” de la Vida. El Ikigai nos ayuda a que los días de nuestras vida se alarguen dándonos longevidad, hasta 140 años; la Torah nos mantiene enchufados al Árbol de la vida alejados de la muerte haciéndonos “eternos”. Ikigai y Torah son “acciones dadoras”; Ikigai es hacer aquello que sabes que dominas de forma excelente, de forma anónima y  sin recibir nada a cambio, y La Torah te da el conocimiento de los mundos superiores y 32 senderos para poder salir de la dualidad. La cábala fue escrita por Abraham para su hijo Isaac el heredero, el Ikigai es el regalo que recibieron el resto de sus hijos que fueron enviados al lejano oriente (¿Japón?).

El cielo da, la Tierra recibe. El Alma da, el cuerpo recibe. La materia recibe, lo espiritual da. Es decir, la dualidad eN su más íntima expresión se reduce a un “Dar y/o recibir”. Y en esta dualidad solo existen 4 posibilidades:

  • Dar para Recibir: es un engaño
  • Recibir para Dar: es el altruismo
  • Recibir para recibir: es lo material
  • Dar para dar: es lo espiritual. Imposible para nosotros

Nuestra existencia es la mezcla de un alma espiritual en un cuerpo material, por tanto no podemos Dar para dar, y tampoco debemos engañar dando para luego recibir.

Solo nos queda la posibilidad de recibir pero con la intención de devolverlo para darlo, es decir “compartir”. No podemos dar algo que no tenemos. Esta posibilidad nos hace únicos en el Universo. Y eso es el ikigai: uno recibe un don, una cualidad de excelencia que dominamos y que debemos dar incondicionalmente a cambio de nada. No se cobra ni se agradece porque el otro no sabe lo que le estás dando. Uno solo recibe favores de la vida con la condición de incrementar una enorme cadena de favores que nos hace altruistas, fraternales y solidarios, o lo que es lo mismo: somos los arquitectos y constructores de una  muestra del Cielo, aquí, en la Tierra. Y ese sería en última instancia el propósito de nuestra vida aquí en este mundo…

 

Tag: compartir, espiritualidad.

13. Expectativa: CERO.

5 febrero, 2018

De 50 sombras de enGREYdos.

Muchas veces nos enfadarnos  y al hacerlo decimos y hacemos cosas que no son propias de nosotros. “No era yo”, solemos decir, cuando nos cuentan lo que dijimos o hicimos.  Detrás de la IRA está la frustración y detrás de la frustración está una expectativa no cumplida.

Realmente la expectativa “0” es la base de cualquier relación interpersonal que queramos hacer Eterna. Eterna significa sin principio ni fin.  Lo Eterno no es de este mundo, que es un mundo finito. Cuando esperamos algo a cambio de lo que hicimos, simplemente las gracias o cierto reconocimiento egoico tal vez se desmorone la relación.

Esto no quiere decir que tengamos que soportar situaciones abusivas. Quiere decir que si miramos para dentro, muchas acciones de aparente bondad y altruismo que hacemos, en su esencia, no lo son tanto, y existe en el fondo cierta ganancia oculta.

Por tanto, si logramos cerrar un poco nuestros ojos de cara al exterior, y viésemos nuestro manipulativo interior, quizás nuestro mundo sería mejor, más estable y… Eterno.

 

En el Libro La Palmera de Débora, del Ramjal, está escrito acerca de Dios que es un “Rey Humillado”, en el sentido de que Él provee a muchos, y muchos de esos muchos usan aquello que reciben para rebelarse en su contra o negarle.

A esta altura de nuestro crecimiento espiritual, después de haber quitado tantas sombras, debemos intentar imitar al Creador  en tener una expectativa cero en lo que damos y a quien damos.

Por eso el Universo es Eterno, porque la ley que lo rige es una ley verdaderamente altruista. Y el que lo dirige un Rey humillado…, pero que no se enfada con tal de que haya “reino”.

Tag: deseos, frustración, sufrimiento, expectativas ,dar.

 



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