Archivado en 4 mayo 2018

9. Amor Eterno.

4 mayo, 2018

De 50 sombras de enGREYdos

Conforme vamos subiendo por la escalera del Crecimiento Personal y nos acercamos a lo Transpersonal, vamos tomando conciencia de que a pesar de ser el amor una de las cualidades más trascendente y elevadas de la especie humana, no siempre resiste la prueba del tiempo.

Desgraciadamente pocos son los amores eternos. A veces porque equivocadamente vemos que no recibimos en contraprestación a lo que damos, y por tanto dejamos de otorgar, y otras veces simplemente porque no hemos sido constantes en el ánimo, o en la voluntad de dar debido a nuestras fluctuaciones psíquicas o físicas  a lo largo de nuestra vida.

El famoso “Yo soy Yo y mis circunstancias”. Y circunstancias hay muchas y nuestro Yo más débil de lo que creíamos. Otras veces el Amor se pierde porque quedó trabado en el mismo amor, y no supimos o pudimos perdonar o ceder ante la postura de nuestro prójimo….

Por eso muchas veces el Amor aunque existe no llega a verse, no llega a cristalizar…, y, definitivamente, no llega a verse.

¡Hay tantas cosas que existen y no se ven ¡!!! Muchos amores abortan y no llegan a nacer y a existir realmente, aun a pesar de que se puso la semilla adecuada en la matriz, quizás porque algo falló en la secuencia que todo proceso debe tener si quiere sobrevivir en este mundo tan poco sutil: raíces-conexión-afinidad-cristalización- madurez.

Cualquier factor ajeno al amor en sí mismo: interés, sumisión, atracción, admiración, y todos los etc… que quieran ustedes añadir, puede evitar que el amor cristalice y madure.

Y por Amor Maduro me refiero, a esa sensación de dignidad tanto en el que da como en el que recibe que te hace sentir que aun a pesar de ser una pequeña lucecita en todo el ingente macrouniverso y más allá, tienes un sitio , un “dominio” especial, personal e intransferible que impedirá que, por los siglos de los siglos, te “des-moralices”, y que tu espíritu  se quiebre y se eche a perder. Esa sería la auténtica muerte. ¿No creen?

Amor y trascendencia, amor y dignidad, aprender a amar, saber amar.

10. No seas un Zombie

1 mayo, 2018

De 50 sombras de enGREYdos

En el supuesto de que seas de esa rara avis existencial que constituyen los CREYENTES, estarás conmigo de acuerdo en que Dios no creó el mundo por diversión, ni como un experimento científico, ni tampoco porque se sentía solo.

Los cabalistas explican que Dios creó el mundo porque no existía nada ni nadie fuera de Él, es decir, no tenía la posibilidad de “dar”. Por lo tanto, el propósito principal de la creación es recibir y a su vez reenviar esa  bondad a otros. De este modo, se puede decir que la forma más profunda que existe de emular a Dios seria a través del acto de dar.

Ahora bien tú podrías decirme que, a veces, simplemente no “sientes” deseos de dar. Y es lógico. Aun más; diría que es hasta humano. No siempre uno tiene ganas de hacer algo loable por el prójimo. Por muchas razones…

Nefesh-Ruaj y Neshama son las tres instancias o niveles de nuestra alma  que deben estar activadas para poder trascender de la dualidad y poder “comprender” cómo funciona el Universo. El Nefesh corresponde con el Hígado (Instinto), El Ruaj con el corazón (Altruismo-Solidaridad), y la Neshama con el Intelecto (Conciencia-+Lenguaje de las Ramas).

Así como cualquier bebé solo puede en virtud de su nefesh (su instinto de supervivencia)  pedir teta, y llorar por su necesidades sin tener en cuenta  lo cansada que esté su madre, o que sea de día o de noche,  con los años, y en nuestro proceso de maduración, vamos entrenando nuestro Ruaj o nuestra capacidad de ver al prójimo, Verlo y ponerse en sus zapatos, en sus necesidades, y en sus tribulaciones.

Esto es crucial para nuestra salud espiritual pues de no alcanzar el estado de Ruaj, no podremos nunca “encender” la Neshama. A este respecto el Talmud dice de alguien que no es capaz de darle a los demás  se compara a un “muerto viviente”. Un alma que no da, es un alma desnutrida y marchita. Un zombi.

Y es un error esperar hasta que estemos emocionalmente “inspirados”  para salir de nuestro estado de ZOMBI.  Por el contrario, a veces es mejor robotizarse y dar en modo DONANTE si esperar a estar predispuesto a serlo porque es a través del acto de “dar” como me transformo de RECEPTOR EN DONANTE, y no el sentimiento o emoción que me mueve a ello.

Serán finalmente mis emociones las que seguirán a mis acciones. Y de tanto dar acaba uno queriendo seguir dando pues dar y recibir son en última instancia adictivas.  Y mientras tanto, como quien no quiere la cosa, se habrá hecho mucho bien en nuestro entorno  y el mundo va mejorando pokito a poko. Je…..

 



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