Archivado en 10 octubre 2018

5. No me compares.

10 octubre, 2018

De 50 sombras de enGREYdos

A menudo vemos en la lejanía de un camino el espejismo de un fuego ardiente que en realidad no existe cuando nos acercamos.

La vida como cualquier camino y nosotros como cualquier caminante también somos así.  A muchos de nosotros el corazón se nos  inflama o parecemos inflamados ocasionalmente ante una experiencia mística, espiritual,  que nos hace “creer” (no “crear”) un fuego ardiente, pero que después de un tiempo ante una nueva adversidad o simplemente por mimetismo con todo lo que nos rodea, alguien  se acerca al divisar ese fuego interno que parece que teníamos, y se ve que por H o por B, que ese  entusiasmo del que hacíamos gala,  se disipó y realmente seguimos estando en  la realidad de lo que éramos antes.

Y volvemos  a lo que siempre fuimos. Nuestro  fuego interno, ese fuego que daba calor a nuestro ámbito de influencia, duró simplemente unos días, unas semanas, unos meses a lo más.

En realidad fue nuestra necesidad de ser útil que al fin y al cabo es “puro ego” aunque refinadísimo, o el   de reconocimiento de nuestro “status”, o la necesidad de sentirnos “especiales” (en realidad lo somos…),  lo que prendieron ese “Espejismo de Fuego”. Sentimientos que se juntaron y que prenden nuestro  corazón; pero en realidad fue la sensación de salir del armario de la materialidad o el dolor por una crisis existencial  lo que activó esa situación…

Porque, a esta altura de la escalera, y con tan solo 4 sombras más por descubrir, deberíamos tener claro que  si no se alcanzó previamente una conciencia de error, una verdadera clarividencia de que nosotros convocamos consciente o inconscientemente la realidad a la que hemos llegado  haciéndonos  errar, es imposible que haya verdadero arrepentimiento. Y si no hay verdadero arrepentimiento es imposible que se produzca tu mejora como producto “universal”.

Del mismo modo que en cualquier empresa existe el concepto de productividad ante la “mejora continua” (Departamento de Control de calidad encargado de que lo que publicitamos sea real y no el engaño del espejismo de la bruma)  deberíamos tener ese “amigo verdadero”, imparcial y objetivo que te dice lo que no quieres escuchar (normalmente suele ser la pareja,  capaz de decirte cuándo nuestras acciones son mas “de escaparate” que  “trastienda”.

Porque no hay una cosa más ridícula que ir de “santo”, “perfecto” y “espiritual”, y que baste un poco de  viento frío  (un nuevo revés, una decepción, una expectativa no cumplida, una falta de reconocimiento por parte de los demás, etc, etc, etc…) para que se disipe el deseo (fuego) de ser mejor ante uno mismo, y no ante los demás, y nos tiremos al barro arguyendo el lema del otro lado: de perdidos… al río”.

Muchas personas son espiritualmente competitivas y andan comparándose continuamente con otros para ver quién es más espiritual, olvidando que el propósito de esta vida es la mejora continua de uno mismo …. Ante uno mismo. Esa es su “sombra”….

Tags: auténtico desarrollo esperitual, desarrollo personal real, crecimiento espiritual.

6. Quitar la frialdad. Dar calor.

4 octubre, 2018

De 50 sombras de enGREYdos.

Tras el Terremoto de Irán del 2003, el SAS envió un equipo de Médicos “sin fronteras” para el lógico apoyo asistencial de los 20.000 muertos y 50.000 heridos, que fue el saldo de aquel terremoto de  magnitud 6.3 de la escala ritcher.

Tantos eran los niños huérfanos tras el desastre que no habían suficientes recursos humanos para poder darle los consiguientes biberones. Así que ideamos una solución tipo “Mc Gyver”.  A 500 niños le daríamos el biberón nosotros (médicos y enfemer@s) y a los 340 restantes colgaríamos cada  biberón de un palo porta-suero y dejaríamos que el niño succionase dicho biberón como si este le cayese del cielo…

Pasaron 10 días y de los 500 niños que recibieron biberones de nuestros brazos solo fallecieron 11, mientras que de los 340 restantes que recibían el “bibi” del palo del suero  fallecieron 112….

¿Qué conclusiones sacamos de esta experiencia en vivo? Simple y llanamente que lo que nos nutre existencialmente, lo que nos da la vida no es el “bibi”, sino el calor humano de quien nos da el “bibi”.

Y esto es, queridos lectores, lo que nos hace humanos, dignos, y también lo que nos “indigna” (es decir, lo que nos enoja y nos despoja de nuestra dignidad haciéndonos enfermar…)

Hay un principio jurídico que viene a decir que LA COSTUMBRE SE CONVIERTE EN LEY, y eso es lo que pasa en muchas historias de desamor entre los seres humanos y no tienen que ser  necesariamente parejas:

nos dan todo pero sentimos frialdad, automatismos, superficialidad… Hasta conformarnos con el “bibi” del porta-suero.

Me decía un paciente al respecto: no se puede estar dándole de mamar a un hijo, ofreciéndole un pecho y al mismo tiempo estar whatsapeando, vete tú a saber con qué o con quién, hasta que la teta se vacía. Eso no es nutrir. Es “dar de mamar”. Que parece lo mismo, pero no es igual. No es que “dar el pecho” esté mal, simplemente es que le  falta la conciencia de la “dueña del pecho”.

Necesitamos poner conciencia en lo que se hace, y “situarnos nosotros mismos” como factor de transmisión de lo que se está dando.

Calor Humano versus frialdad. Como decía Triana “yo quisiera saber  si tu alma es como la de cualquier mujer….

Y esta es la manta que debemos quitar. La de la frialdad. No importa que todos seamos fríos. Si has llegado a este nivel donde apenas te faltan 5 escalones para considerarte un Humano sano y equilibrado, una criatura modélica en la creación Universal, con un uso racional y dosificado del intelecto, pero complementado con los focos del Daat (Dicernimiento), entonces debemos dar “calor humano” sin perjuicio de tu dignidad.

Y ahora viene la pregunta del millón de euros: ¿cómo sé que lo que doy y lo que recibo es sin perjuicio de mi dignidad?  Fácilmente. Si lo que das lo das libremente o no. ¿Y cómo sé si lo doy libremente o no? Fácilmente también. Si quiero lo doy y si no quiero no lo doy. Si me siento en la obligación de dar entonces ya…, estamos dando solo “bibi”…. Y si  me siento libre de darlo entonces estoy dando  “Bibi” con Calor Humano.

Tags: amor y vida.

 



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