Barco a Venus : That is the question

22 abril, 2012 por Nosolodoctor Dejar una respuesta »

NOSOLODOCTOR Y ANGEL POR TRES DIAS (MTR)

Conozco a un excelente maestro, pedagogo y teólogo llamado Elías Daye que nos cuenta una alegoría impresionante y que su vez les transmito. Dice así: Cuenta que uno (Ruben) le pregunta a otro (Andres) :

R- ¿Te gusta el mar?

A- Sí.. una vez fui , estuve en un barco.

R- Pero ,¿te mojaste?

A- ¿Yo? ¡que va!, ni un solo pelo .

R- ¡Ah! Pero… , entonces no estuviste en el mar.

A- No. no estuve “en” el mar pero estuve “sobre” el mar , no dentro de él.

-José le preguntó a Jaime:

José – ¿Te gusta el mar?

Jaime – Sí.. una vez fui a la playa y me méti solo hasta la cintura, un dia que hacia “terrá” para refrescarme.

-Alejandro le hace la misma pregunta a Estibaliz y ella contesta:

Estibaliz – Si , una vez entré en el mar, vi peces y nadé. Sentí lo que es estar en el agua e ir de un lado al otro. Descubrí que no sólo me refrescó del calor sino que posteriormente me di cuenta de que activó toda mi circulacion y mejoré mucho de mi síndrome de “piernas pesadas”…

Dice el Rab Elias Daye al respecto de estos diálogos que aunque parezca increíble , esto es lo que sucede con nosotros. El mar está, pero la diferencia radica en como lo vemos y que actitud tomamos frente a él . Y como, yo entiendo que estuve y que hice, esa es la cuestión. Estar en un barco es como ser creyente a nivel informativo, sin mejorarme, sin acción, no practicándolo. Meterse hasta la cintura es hacer algo bueno por el mundo . Pero meterse y nadar es entregarnos a la voluntad del Creador , desarrollarnos y crecer progresivamente; ser una especie de instrumento de la divinidad en la tierra , y ello nos permite avanzar en la vida de un lado a otro del mundo. El miedo de tirarse que se produce al principio, por los prejuicios que tenemos, es inevitable. Pero una vez que hemos ingresado en las aguas cristalinas, no sólo desaparecen los temores, sino que al contrario, revitaliza toda nuestra vida, elevándonos a mundos superiores, imposibles de describir con palabras, ya que la única forma es vivenciándolo. Necesitamos pues una especie de GPS que nos evite el miedo a “zambullirnos en el mar” y para conectar dicho GPS necesitamos “conciencia”. Un GPS de estas cacaterísticas podría indicarnos cuál es la dirección correcta sin que nos sintamos privados de nuestro libre albedrío. Por seguir con el símil del barco, hace unos días vimos en las noticias de todo el mundo el hundimiento del Costa Concordia. Esto es sorprendente ya que al parecer el crucero poseía un equipo extraordinariamente avanzado de GPS que aseguraba absoluta seguridad. ¿Cómo pudo ocurrir? Con todo nuestro progreso científico. ¿Cómo puede hundirse a escasos metros de la costa ?

El Rab Benjamín Blech dice que la respuesta tiene profundas implicaciones de tipo moral y ético. El Concordia se puede considerar uno de esos orgullosos símbolos de los maravillosos avances científicos. Era “inhundible” (como el Titanic ¿ se acuedan? cuyo titular el dia de su botadura era: “Este crucero ni Dios lo podrá hundir….” . El GPS del Costa Concordia marcaba la ruta segura, pero el ego del capitán, que quiso acercarse más a la costa para fanfarronear con su “juguete” ante sus amigos, superó toda precaución. Es decir, la maravillosa tecnología del Costa Concordia no pudo compensar un error ¿moral? . Además, el capitán estuvo entre los primeros en abandonar el barco… (es el simil de que el intelecto se evade de los acontecimientos…) los fuertes empujaron a los débiles… y al final el triste titular del periodico del dia siguiente fue: ” los muertos podrían haberse evitado”. Vivimos en una época en la que se idolatra todo adelanto científico pero no nos damos cuenta de que nuestra evolución mental, moral y ética no va pareja a dichos adelantos. Estamos obsesionados con dispositivos electrónicos que supuestamente deberían hacernos la vida más fácil y divertida cuando en manos inexpertas (o en mentes inmaduras) nos esclavizan o “hipercontrolan” a otras. Dedicamos muy poco tiempo a considerar la importancia de un sistema de valores sin el cual todos estos avances son insignificantes.
La tragedia del Costa Concordia ocurrió por un error humano precedido de una falta moral previa. Cuando se tiene la vida de una serie de personas en las manos uno debería al menos dejarse de frivolidades y asumir esas responsabilidades. Antes (después del error) al menos el capitán era el último en abandonar el barco. Ahora es el “primero”. That is the question… esa es la cuestion de la degradación del siglo XX1. El punto no es el error, el punto es la actitud despues del error, la responsabilidad. El honor y la gloria después de un error es casi tan importante como el error en sí. Porque equivocarnos podemos equivocarnos todos, pero al menos nos queda estar de pie “asumiendo el marrón”.
¿Recuerdan el caso de un famoso que atropelló a un señor con su automóvil y no tenía carnet de conducir y no paró al atropellarlo y le endosó el marrón ” a un hermano “?. ¿ Es eso un hermano?

¿Qué podemos aprender de este suceso? Primeramente que debemos de tener un GPS; segundo : tenerlo conectado; tercero: seguir sus instrucciones por encima de nuestro ego… y finalmente si nos distraemos y ocurre un fallo asumir el fallo. Es una cuestión de actitud. Solo comprometiéndonos a conjugar actitud y aptitud de forma equilibrada podremos prevenir la zozobra por ir a la deriva y algún desastre de proporciones “titánicas” en nuestras vidas. ¿no creen? podemos tener un barco pero lo que no puede es llevarnos a “venus”…

Esperamos su llamada en: nosolodoctorylac@gmail.com

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15 comentarios

  1. CdC dice:

    Mi GPS es la entrega y la confianza de que hay algo y alguien que me sostiene y me guía…cuando lo dejo estar, cuando no me invade la impaciencia, el reto, el estar para que me vean…el estar por encima, en definitiva, el EGO….al final sale…todo sale si no lo empujas hacia otro sitio. Gracias…

  2. Pimpinela Escarlata dice:

    La primera vez que Nosolodoctor me habló de mi GPS me di cuenta de que se me había olvidado encenderlo… pido perdón por tod@s aquell@s a quienes hice sufrir por ir con un GPS “out of order”…

  3. olivia dice:

    El punto no es el error, el punto es la actitud despues del error, la responsabilidad. El honor y la gloria después de un error es casi tan importante como el error en sí. Porque equivocarnos podemos equivocarnos todos, pero al menos nos queda estar de pie “asumiendo el marrón”. guau…..

  4. Klarah dice:

    “Ser creyente a nivel informativo, sin mejorarme, sin acción, no practicándolo..”. Esto puede ser un principio, pues pienso que para “acercarte, amar, y luego entregarte”, necesitas toda la información. Pero luego si lo que de verdad quieres es estar en la “onda divina” , AHI SÍ, hay que poner todo en práctica, TODO, no esto si porque me gusta, y esto no, porque no me interesa.
    Gracias, muchas gracias.

  5. Norah dice:

    Hace unos meses aprendí a decir “me equivoqué”, el GPS decía cosas y yo seguía a mi bola, luego vino la zozobra…el barco a pique ¡hala! aun hay días que sigo analizando las causas, pero resulta que admitir que “me equivoqué” me permite encontrar el interruptor del GPS para no ponerme chulilla de nuevo…es lo que tiene.
    Muak

  6. Rayo dice:

    Es verdad que da miedo cuando te conectas. El camino es siempre un mar infinito y profundo. Al agua pato!

  7. TELMA dice:

    Ummmm, el GPS de los músicos que seguían tocando mientras el Titanic se hundían tenían su GPS “out of order”?. Yo creo que estos músicos, recalcularon la ruta y ante varias opciones siguieron tocando, porque esa era su misión, o puede que lo hicieran como un gesto heróico para quitarle dramatismo a la situación, o tocaron para abstraerse en esa especie de “nirvana-musical” de la inminente desgracia, pero me gusta pensar que ayudaron a los demás con lo que mejor sabían hacer… tocar música.
    El GPS no deja de ser un instrumento electrónico, que puede fallar, y no se puede entregar uno y decir que todo está controlado, porque ¿y si falla?, de vez en cuando, aunque encontremos o tengamos nuestro GPS encendido, hay que levantar la cabeza, mirar a nuestro alrededor y ver que vamos por el buen camino. Así que creo que debemos conocer siempre nuestra posición, saber dónde está el barco, establecer la ruta y prever los peligros. El buen navegante no se limita a ir de un sitio a otro, o con prisas, o mirando el reloj, el buen navegante, puede sin GPS, imaginar el camino, y mientras navega ir mirando al horizonte, porque además de no chocar contra un iceberg, disfrutará del viaje y del gozo de ser él quien tripula su barco.
    Y como olivia,me quedo con la frase que cita de la entrada. Magnífica, aunque me gusta más la expresión comerse el marrón que asumir el marrón, no se, comerse el marrón es mucho más ilustrativo, casi que te obliga a hacer cuatro movimientos conscientes, taparte la nariz, abrir la boca, introducirte el marrón y tragártelo. Silencio, recalculando.

  8. Marynna0_0 dice:

    “si, me metí solo asta la cintura, un día que hacía terrá pa refrescarme..”
    justo el día en que el agua está más fría.

    Cuando nos “apretan el cinturon” algunos, buscamos salidas. que triste que nos tengan que apretar el cinturón para mojarnos y dejar a un lado el miedo a los peces. Supongo que el hacerlo bajo condiciones adversas es el precio a pagar por no haber metido un pie antes en el agua, un día cualquiera.

    Actitud frente a los errores, creo que eso es lo que diferencia nuestra personalidad, es fácil recibir gloria.

  9. almodovar dice:

    El relato de Rubén y Andrés me ha traído un recuerdo que paso a contar:

    Soy de secano y por motivos laborales he recorrido una gran parte del territorio de nuestra piel de toro, pero nunca había estado en zonas costeras hasta que cumplí los veinte años (o diecinueve tal vez).
    Había estado en Soria (por cierto, una de mis capitales favoritas junto a Málaga y Madrid) y la empresa me enviaba a Tarragona.
    Como de costumbre, por entonces no había GPS, saqué mi mapa, ya obsoleto en aquella época y que sigo teniendo, y tracé el camino desde Madrid a Tarragona. En ningún momento se me ocurrió mirar más allá del punto donde figuraba Tarragona.
    A más de ciento cincuenta kilómetros de mi punto de llegada, comencé a oler algo que no había sentido nunca, como al mercado en los puestos de pescado, pero tampoco le dí mayor importancia.
    Por fin llegué a Tarragona, entrando desde Reus, y lo primero que hice, como siempre, fue buscar un hotel, pensión…, para pasar la noche y si me interesaba quedarme allí los meses que durase el trabajo.
    Era época alta de turismo y visité todos los lugares posibles sin encontrar nada. En una de mis vuelta y más vueltas, enfilé por una carrera que hasta el momento no había transitado y, sin tan siquiera imaginarlo, al tomar una curva me dí de frente con el mar. Frené y me aparté por un carril hasta colocar el coche justo frente a aquella inmensa masa de agua. Paré el motor y miré asombrado las olas romper en el malecón. Sólo dije: ¡Qué “peazo” charco! … y se me hizo de noche observando aquella maravilla que se anunciaba desde hacía más de ciento cincuenta kilómetros.

    Como Andrés “no estuve en el mar, pero estuve dentro de él” …y ya no me he apartado de él.
    Saludos.

  10. TELMA dice:

    Almodovar yo creo que fue el mar el que te encontró a ti. Es verdad los que hemos nacido en una ciudad con mar no valoramos ese pedazo de charco. Me ha gustado mucho tu historia de cómo el mar te encontró a ti y cómo lo recibistes tu.

  11. Ana dice:

    “Pero meterse y nadar es entregarnos a la voluntad del Creador , desarrollarnos y crecer progresivamente”, es decir, que hay que “mojarse” si quieres vivir la vida y no dejarla pasar delante de tus narices. Precioso post. Gracias

  12. guerrera de la luz dice:

    “El miedo de tirarse que se produce al principio, por los prejuicios que tenemos, es inevitable. Pero una vez que hemos ingresado en las aguas cristalinas, no sólo desaparecen los temores, sino que al contrario, revitaliza toda nuestra vida, elevándonos a mundos superiores, imposibles de describir con palabras, ya que la única forma es vivenciándolo”.

    Quiero vivirlo, necesito vivirlo y he de encontrar la manera de sumergirme en las aguas cristalinas.

    Todos pareceis conocer el GPS, yo estoy totalmente perdida…!!! Espero descubrirlo.

    Me ha encantado el post. Millones de gracias

  13. avefenix dice:

    Me han entrado unas ganas de nadar!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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