La voz sin Rey.

30 julio, 2011 por Nosoloangel Dejar una respuesta »

Ya saben ustedes que nos gustan los maestro y nosotros sabemos que a ustedes también. Por eso este sábado  hacemos un fundido en tsim-tsum para que entre todos escribamos   la entrada de hoy.

¿Cuales creen ustedes que deben ser las cualidades esenciales de un maestro?

En primer lugar una de las afirmaciones  que se ha hecho en este blog en relación con  los maestros es que no existen…, es decir, todo buen maestro se siente un aprendiz toda su vida. Ahí queda eso, la primera en la frente.

En segundo lugar también se ha comentado que todos somos maestros, pues estamos siendo observados constantemente por los que nos rodean.

Y en tercer lugar sabemos que solo si se ama de verdad a la persona que se desea enseñar, se puede enseñar de verdad, pues la batuta de los tempos que respeten la sensibilidad del alumno  y a la vez lo enfrenta a sus propios errores, fallas, ego… es una de las sinfonías más delicadas de componer…  El maestro siempre arriesga la piel, pues en cada paso puede perder a su alumno. O lo que es más delicado elegir al alumno  equivocado arrastrado por la  vanidad, intereses camuflados, narcisismo, necesidad de expansión…

En una  de las pelis más aclamadas por el público en la actualidad, pero ya un clásico  a pesar de su reciente trayectoria, El discurso del rey,  descubrimos la figura genuina de un maestro en  Lionel Logue… Terapéuta de la voz, autodidacta y actor amante de Shakespeare…

Lionel Logue arriesgó su puesto de mentor de Jorge VI, al decirle  al futuro rey de Inglaterra, que solo lo podría  ayudar si admitía que todos los hombres eran iguales y que era imprescindible que le abriera su corazón para saber de su vida  pasada… y así descubrir los precedentes de su tartamudez. Estos fueron los requisitos para hacer su trabajo y los que pusieron a los pies del rey sin voz o “la voz sin su rey”  en polvorosa.

Lionel, en principio,  perdió a su alumno, pero al final lo recuperó e hizo su labor con éxito y consciente de que era  trascendental para su país tener un Rey con voz.

La cuestión es preguntarnos: ¿con cuántas personas solemos ser sinceros de verdad, con quién arriesgamos nuestra zona de confort, a pesar de poder   perder la amistad o la pareja diciendo lo que nadie se atreve a decirles?.  ¿Hasta dónde nos arriesgamos por las personas que queremos?¿Cómo lo hacemos o, mejor dicho, cuánta consciencia hay en el enseñante? ¿Sabemos con claridad cuándo ha llegado el momento o se nos suele escapar el portal de acceso con facilidad por distracción, comodidad, inseguridad, inconsciencia…?¿Es la vanidad la mestr@ de nuestro discurso o es nuestro corazón el guía en nuestras palabras?¿Cuánto de vanidad hay en el acto de enseñar?¿ Cómo la resarces o pagas si crees que siempre está  presente en tus opiniones o consejos?

Que la fuerza te acompañe para dar siempre lo mejor de ti y saber a quién, cuándo y cómo.

Nosotros os damos un mail: nosolodoctorylac@gmail.com para que nos mandéis lo que querais: pps, fotos, canciones, temas a tratar, preguntas…

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11 comentarios

  1. vega dice:

    Excelente

  2. Rayo dice:

    Creo que la vanidad siempre está presente, solo que algunas veces su presencia es bochornosa y en otras vemos al enseñante cogiéndole las riendas…
    Lionel Togue, es otro hombre bueno.

  3. avefenix dice:

    Guau! Me ha encantado.
    Esa película es una maravilla.
    Gracias Nosoloangel. Gracias a mi Maestro también, siempre.

  4. Norah dice:

    Pues yo opino que la clave del maestro/a es la mayeutica, la tolerancia con los errores del alumno/a, el amor, la paciencia, la empatía y la generosidad suficiente como para que la creatividad fluya de forma bidireccional…al menos eso me han enseñado los que de verdad he sentido como maestros en mi vida. Digo yo…Gracias por este post y por todo. Un abrazo

  5. Be dice:

    Norah, ¿crees que es beneficoso o perjudicial
    que un maestro y su alumno sean amigos?
    A mi me parece que deben guardar distancia.
    ¿Y tú?

  6. Uf dice:

    Be, no sé a qué te refieres con lo de guardar distancias, normalmente esa expresión me suena a algo forzado (aunque no tiene por qué ser así, es una apreciación totalmente subjetiva) y creo que la relación Maestro- Discípulo ha de ser cualquier cosa menos forzada; es más, diría que la naturalidad/ espontaneidad ayudan en el proceso, el no tener que estar pendiente de si algo es o no un tabú.
    ¿Ser amigos? Pienso que una cosa es un Maestro o un Pupilo y otra un Amigo, lo que no implica que no haya un mutuo respeto, admiración, confianza, cariño, empatía, entrega, sinceridad, desinterés… son cosas que se pueden y se deberían dar en ambos tipos de relaciones, pero es diferente lo que se comparte y el modo en que fluye.

  7. Norah dice:

    Be, cada persona es un mundo y cada dos un universo, por tanto las reglas que rigen las relaciones no son un contrato sino una espontánea forma de relacionarse con la vida, no creo que deban existir ese tipo de normas mientras todo se base en el respeto mutuo. Opino…

  8. Rosamary dice:

    Una verdadero maestro no te inspira temor sino amor y cuando te habla hay un eco en el universo que tu puedes oir. Un verdadero maestro brilla cuando se acerca a ti como el ser humano que es.
    Muchas gracias Nosoloangel, magnfico asunto

  9. Nosoloyoda dice:

    Qué bonito Rosamary, es exactamente eso… qué bien expresado

  10. Rayo dice:

    Lo que más me gustó de la peli es que en un momento dado, el maestro del Rey sabía con certeza absoluta que Jorge VI, aunque no deseaba ser un rey, era un rey nato. Vió lo que nadie, ni si quiera él veía.
    Y de pronto se reveló la esencia del alumno…
    Creer es crear.

  11. Nuria dice:

    Sastamente rayo

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