En casa del herrero…

13 mayo, 2011 por angel4 Dejar una respuesta »

Trabajo en televisión pero lo cierto es que la veo muy poco. Procuro estar al día y le echo un vistazo a los “nuevos” formatos, aunque suelo hacerlo en internet y así me ahorro la publicidad.

A mí me gustan los documentales, los concursos de toda la vida (Saber y ganar, Cifras y letras, Pasa palabra…) No puedo seguirlos fielmente porque mi horario laboral varía muchísimo, pero no importa, no son como las series, aunque a alguna que otra me he enganchado…

Me pasó con Lost y no es que me arrepienta, pero fui de las que, tras levantarme a las 4 de la mañana para ver el capítulo final, pensé que los arrepentidos deberían haber sido los guionistas. Desde entonces no he empezado a ver ninguna serie nueva por propia iniciativa (sigo Ángel o Demonio, pero es por alusiones y una especie de “prescripción”).

Sin embargo, llevo 7 temporadas de House. Ese médico misántropo, sarcástico, irrespetuoso, cínico, ególatra, irónico, prepotente y poco ortodoxo que cada semana consigue diagnosticar lo que antes nadie pudo.

Este personaje cojo, borde, adicto rehabilitado a la Vicodina y ejemplo máximo de lo políticamente incorrecto ha llegado a conseguir, a pesar de todo, 86 millones de telespectadores con un solo capítulo (17 millones de hogares estadounidenses sintonizaron la Fox en el estreno de este capítulo llamado Un día, una habitación y dirigido por el argentino Juan José Campanella, quien se caracteriza por contar historias de sentimientos) en el que una joven víctima de una violación requiere de su atención a pesar de no parecer el facultativo “más apropiado”.

La pregunta es obvia ¿por qué? ¿Quién querría pasar su tiempo con una persona que acabará ridiculizándote, insultándote, buscando y viendo lo peor de ti mismo, ignorando por completo tus necesidades, allanando tus propiedades y tu intimidad, tratando de aprovecharse de ti…? La respuesta no es un masoquista, aunque no creáis que no lo he pensado… la respuesta está en su propia filosofia

House afirma que Todo el mundo miente, lo que complica o impide descubrir la verdad. Éste es su argumento para ignorar los protocolos e incluso los derechos de sus pacientes y de todas las personas que le rodean. Por eso miente él a los demás, para reafirmar su ego. Pero la importancia de esa teoría no reside en las mentiras que contamos a los demás, sino en las que nos contamos a nosotros mismos.

Este irreverente doctor se considera un defensor incondicional de la lógica y la racionalidad, sin embargo, todos los capítulos se desarrollan (llega un caso descartado por varios médicos) y se resuelven de la misma forma: después de que una frase o un objeto o un lugar ajenos al caso, de repente, le inspiran la solución, se habla incluso de las “epifanías de House”. Se podría hablar de casualidad… sí, no seré yo quien diga lo contrario, pero entonces habría que hablar de muuuuchas casualidades, exactamente de una por cada caso.

No hay duda de que se trata de un personaje inteligente y bien formado, pero no es su intelecto en solitario el que consigue diagnosticar, es la suma de éste con “algo” más. Se le puede llamar suerte o apreciar que no sólo somos cuerpo (Estar) y mente (Existir), sino que tenemos un espíritu (Ser) capaz de conectarse a una “Red de redes” e interpretar como señales esos hechos, en principio fortuitos, que ayudan a desentrañar las situaciones.

Por lo tanto, si el Dr. House ha gozado de un éxito tan rotundo, es sin duda porque representa con mayúsculas ese prototio que él mismo define, esa incongruencia en uno u otro sentido, tanto da, de que todo el mundo SE miente y por eso, todo el mundo sufre… a veces

Aguanta

No estás sol@

nosolodoctorylac@gmail.com

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13 comentarios

  1. Rayo dice:

    Interesante observación… Esa Red de redes a la que está conectado House es su gran aliado… pero el equipo que trabaja con él también.
    El grupo de médicos que le ayudan a que salte esa chispa….con sus diagnósticos.
    Una Red de “redes”.
    me ha gustao mucho!

  2. Norah dice:

    Pues a mi House me saca de quicio, representa todo lo de falta de respeto a lo humano que a veces ciertos profesionales presumen tener. Ciertamente es listo, listisimo pero no sé yo si su insipiración basada en la desconfianza en el género humano es un modelo a seguir, la verdad. Aun así el tema “la red de redes” me parece una magnifica refexión, una gran observación la tuya! Gracias Angel4. Besos

  3. Contrapunto dice:

    House está basado en el personaje literario de Sherlock Holmes de Conan Doyle (personaje ke a su vez estaba inspirado en un médico amigo de Conan Doyle), creo ke ese es su gran atractivo, el mismo ke tenía hace 2 siglos ¡Aquí una rendida fan del Sherlock literario 😀 !

    Ambos son inteligentes, perspicaces, detestan a las personas y no kieren saber de ellas salvo en la medida del caso de cada uno. Son políticamente incorrectos, poco ortodoxos, parten de la base de ke todo el mundo miente y están dispuestos a saltarse las reglas en su lucha por acabar con ” el mal” porque ambos saben ke tienen razón, lo ke acaba inspirando, o aversión a su persona, o admiración.
    Holmes sólo tiene un amigo (Watson) el amigo es menos inteligente ke él, apacible y mujeriego (aunque el herida de la pierna la comparten Watson y House)
    Ambos son adictos a drogas, a ambos les gusta la música y tocan instrumentos (uno el piano y otro el violín) y hay un montón más de coincidencias…

    Ainnsss si es ke los clásicos siempre acaban volviendo…

  4. Uf dice:

    A mí me hace gracia porque se supone que piensa que “la humanidad está sobrevalorada”, pero se dedica a salvar vidas humanas; da por sentada la mentira en los demás y en sí mismo, pero busca la VERDAD; y padece un DOLOR CRÓNICO que lo obsesiona.
    House niega la existencia de esa “Red de redes” y sin embargo tiene línea directa… qué fácil se ve desde fuera y que sencillo resulta cargarlo de adjetivos peyorativos; total, él hace lo mismo…
    Fijaos que se me antoja que no existe tanta diferencia entre él y cualquier persona, que efectivamente es un espejo que refleja lo peor de cada cual; por eso a unos nos inspira compasión o algo así como una esperanza de que al final lo conseguirá, se librará de su dolor y alcanzará la felicidad… y otros simplemente lo detestan.
    Hay una película- documental, The Shift o El Cambio (http://www.youtube.com/watch?v=Ton5rGQyb0c ) donde el Dr Wayne Dyer expone que todos tenemos lo necesario para vivir y desarrollarnos, que si desde la unión de esas dos células que son el óvulo y el espermatozoide y sus posteriores particiones, no necesitamos nada más de lo que ya tenemos, si ahí está contenida toda la información necesaria para que una persona se desarrolle ¿qué nos hace pensar que el resto de la vida tenemos que buscar fuera?
    Y hoy soy consciente de eso gracias a este personaje: si padece un dolor crónico y resulta que su don/profesión es buscar remedio (diagnosticar y aplicar tratamiento) a lo que nadie puede y además posee esa conexión tan grande ¿por qué no se da cuenta y se lo aplica? ¿Por qué cree que no se merece dejar de sufrir? ¿Por qué no se perdona? ¿Por qué no se apoya en los demás y/o pide ayuda?
    Sí, House se autoengaña y sólo es un personaje de ficción, pero nos resulta muy exagerada su identificación con su ego cuando prácticamente casi todos “pecamos” de lo mismo, sobre casi cualquier persona se podrían hacer esas mismas preguntas.
    House y Holmes estaban enganchados cada uno a su droga ¿quién no? y no me refiero sólo a adicciones a sustancias ¿quién no se ha aferrado a algo que sólo resultó ser “pan para hoy y hambre para mañana”?
    Nosotros solitos nos declaramos portadores de esa especie de “pecado original” cargado de culpablidad (dolor crónico de la humanidad) y nosotros solitos podemos librarnos de él reconociendo esa Red y abriéndonos a ella, porque no sólo House y su equipo están conectados, todos lo estamos, Rayo, todos estamos capacitados para dar ese salto cuántico y si no lo damos antes es sólo porque nos autoengañamos, nos dejamos convencer por nuestro ego de que no somos capaces y de que es mejor o más fácil (ja!) tratar de sentirse completo llenando de cosas el espacio que nos rodea (esto sólo amplía las distancias entre las personas e impide que la luz nos llegue, proyectando infinitas sombras) en lugar de dejarnos invadir por el poder, la fuerza y la luz de esa Red.

  5. Los Angeles de Charly dice:

    Acabo de leer por “casualidad” algo que está relacionado con todo esto.
    “Tolerar no es aguantar, es comprender y amar. Desde ahí crece la compación. Es de la psicóloga Miriam Subirana.
    ¿Por qué puede liberar House del dolor a los demás y no puede hacerlo consigo mismo?
    Porque comprende (la naturaleza humana) pero no “ama a los demás”… Por ende, se comprende así mismo pero no se ama.
    Eso nos pasa amenudo…

  6. Marynna0_0 dice:

    Como saber si estas conectado a la red de redes? Como sentirte conectado?

  7. Rayo dice:

    Marynao ese tema está relacioando con las señales…
    Hay algunos artículos mu buenos de Nosolodctor sobre este tema: Me gusta Concha Velasco del 24 de abril es uno de ellos.
    Las señales son como las pistas que nos llegan del Universo… Dios o intuición o como desees llamarlo…

  8. Uf dice:

    Claro… Ángeles de Charly, es verdad… como en la entrada de “No doy para más”: amarse a uno mismo, a los demás y a Dios es todo uno.

  9. Uf dice:

    Por cierto, Norah, hija, esas sentencias… jajajaja… anda, un beso muy grande

  10. nosolodoctor dice:

    A mi mourinho me parece la version futbolera de house.son el contrapunto delsustema y me pasa como a contrapunto:me encantan volver a los “clasicos”…….

  11. MOI dice:

    Ser capaz de conectarse a una “Red de redes” e interpretar como señales esos hechos, en principio fortuitos, que ayudan a desentrañar las situaciones. Conozco alguien que YA lo hace…!
    Pero como dice Uf, casi todos pecamos de lo mismo. A seguir caminando babies! 🙂

  12. Rosamary dice:

    Yo he conocido a una persona muy parecida al Dr. House, incluida la profesión. Era alguien que sufría intensamente porque no podía perdonar y como no podía perdonar no sabía que no había nada que perdonar y como no sabía que no había nada que perdonar seguía atrapado en su ego queriendo la razón en vez de la paz.

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