24. Quitar la mentira

1 enero, 2017 Nosolodoctor

“Si uno supiera y tuviera presente que se va a morir,
sería mejor persona”

Nuestra naturaleza EGOísta parece anestesiarnos y volvernos inconscientes  a nuestra condición de impermanencia, al hecho de que no vamos a estar aquí siempre, y de que nuestro cuerpo morirá… Es la ley natural.

Nada material nos llevaremos tras esta travesía de la vida, y sin embargo nos sobre-ocupamos por tener un coche mejor, una gran casa, éxito, reconocimiento social…, y en esa carrera por tener, y ser lo que se espera de nosotros, en algún momento nos olvidamos de lo que realmente somos y queremos de verdad, olvidamos que formamos parte de la humanidad, y que aunque miremos hacia otro lado, mientras más nos centremos en lo que solo es bueno para cada uno de nosotros, mayor será el sufrimientos de todos.

Dice la canción: “Parece mentira que pudiera confiarte mi alegría y mi desgracia para ver este final,  te agradezco que supieras sacar de mi tanta fuerza,  fallo mío regalarte mi vida en tu ausencia… “

Yendo un poco más allá del  reproche de pareja que sugiere su letra, puedo imaginar el momento, en el que ante la certeza de la muerte, esa compañera de toda la vida, ya sin máscaras, sin trampa ni cartón, quizás entonces nos demos cuenta de que nada es lo que parecía, y a solas con nuestro intelecto sintamos que algo habría que reprocharle.

Dice la canción… “…Y al volver encuentro nada, miro atrás y me arrepiento de entregar  a quien no debo todo lo que ya no tengo…”

Un momento en el que uno reconoce que ha sido engañado por la realidad aparente, lo superfluo que incorporamos para ser aceptados, y que termina confundiéndonos al punto que olvidamos nuestra verdadera esencia. Y si así ha sido, habría que reconocer que le hemos dado más al intelecto de lo que él nos ha dado a nosotros, y preguntar para qué sirvieron las apariencias, o cuántas cosas no haría ahora, o realmente en qué me gustaría haber invertido mi tiempo, o qué es lo que realmente tiene valor para mí.  Si imagino ese momento…  ¿qué respuesta daría a estas preguntas y muchas más?

https://youtu.be/ULMcdvmc3-Q

Esto es para que si quieres,  hagas un poco de terapia contigo mismo, para que  pongas todo,  lo que  si supieses lo que sabes ahora, no hubieras hecho, y todo en lo que tu intelecto te ha seducido  para hacer otras cosas, bien por miedo, por protegerte, por maldad, o por infinidad de otras causas que seguro que sabes mejor que nadie.

Y  la cuestión no es arrepentirse de lo vivido, ya que todo te hizo aprender y te ha traído a este momento. La cuestión es… ¿cambiaría algo el hecho de que nos concienciaríamos de que cada instante es el primero del resto de nuestra vida, pero que también  pudiera ser el último?

Concienciarnos de que estamos aquí, es ahora, somos este momento, y cuando pase no volverá.  Quizás cambiaría nuestra forma de vivir, si en lugar de actuar como si tuviéramos todo el tiempo del mundo, nos  planteáramos…  “ahora o nunca”. Si  mantuviéramos viva la sensación de impermanecia, de ser conscientes de que no siempre vamos a estar aquí, y de que aquellos a los que queremos tampoco estarán para siempre.

Tira de la manta, quita la mentira y lo que puedas hacer que sea bueno hazlo, no esperes el momento ideal,  porque a lo mejor es   “ahora… o nunca”

Nosolonavegante, volvemos en un mes.

                                                     

Ubuntu

1 diciembre, 2016 Nosolodoctor

¿Alguna vez han escuchado el término “Ubuntu”?

Por motivos profesionales yo lo conocía como uno de los sistemas que hace que nuestros ordenadores funcionen, eso que llamamos sistema operativo, vaya como Windows, solo que Ubuntu es libre, gratuito y crece gracias a lo que aportan programadores de todo el mundo. Sorprendente en este mundo de ahora, ¿no?

Pero lo que realmente me maravilló fue enterarme hace un par de días  que “Ubuntu” viene de una regla ética sudafricana enfocada a la lealtad de las personas y a las relaciones entre estas.

Cuentan, que en un poblado sudafricano pusieron un gran cesto de frutas e invitaron a los niños a un juego que consistía en que el primero que llegara se quedaba con el cesto y su contenido para él. Los niños se cogieron de la mano y todos juntos llegaron al cesto repartiéndose alborozados las frutas. Así que… ¿quién gano?

Asombrados por lo ocurrido preguntaron a los niños si no les hubiera gustado que uno ganara el premio y disfrutara de toda la fruta. Los pequeños preguntaron entonces cómo podía ninguno de ellos ser feliz viendo a todos los demás tristes.  Así todos estamos contentos, dijeron, así todos hemos ganado.

Este relato me conmovió en lo más profundo, porque en este mundo en el que vivimos, es como si nos gritara para que no perdamos la esperanza en el género humano.

Encontré que puede ser traducido al español como “humanidad hacia otros” o… “si todos ganan, tú ganas”… “soy porque nosotros somos”… “una persona se hace humana a través de las otras personas”… “todo lo que es mío, es para todos”… “yo soy lo que soy en función de lo que todos somos”… humildad… empatía…

Y la que más me gusta es la que define Ubuntu como la creencia en que el compartir es el enlace universal que conecta a toda la humanidad.

“Una persona con Ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos”  Desmond Tutu.

Autora: M. Ángeles Restoy.

Nosolonavegante, aquí estaremos acompañándote dentro de un mes.

                                                     

25. Recupera la perla

1 noviembre, 2016 Nosolodoctor

De 50 SOMBRAS de enGREYdos

El otro día llegó a mí el llamado “Himno de la perla”, un relato novelesco y simbólico proveniente del libro apócrifo de los Hechos de Tomás. Este himno narra el descenso de un príncipe celeste al mundo perverso que el texto denomina de modo simbólico “Egipto,” en una misión consistente en hacerse con una Perla Única que aprisiona una serpiente en el fondo del mar.

Esta Misión se ve obstaculizada por la oscuridad que el héroe experimenta tras el descenso, pero que a duras penas solventa mediante  su despertar, provocado por la carta que recibe de sus padres “celestiales”, en la que le recuerda su alto rango y la importancia del encargo que debe cumplir. Una vez que logra el príncipe su objetivo, puede volver al reino de su Padre y vestirse una vez más con sus hábitos gloriosos.

A mí me recuerda mucho esta leyenda a otras muchas que hablan de un paraíso perdido y lo mucho que tiene que ver con nuestro paso por esta vida. Recuerdo el Viaje del Héroe, el Viaje a Ítaca, el Pan de la Vergüenza. De arriba a abajo o del Norte al Sur, da igual, siempre hay un exilio.

En todas estas concepciones independientemente de la religión que estemos tratando la idea central es siempre la misma: nacemos “mágicos”, pero perdemos esa “magia” a medida que ejecutamos el guión de la vida que alguien nos ha dado y nos convertimos en desesperados o en optimista, en ejecutivos o en esclavos, en triunfadores o en perdedores, en felices o desgraciados,  en malvados o en bondadosos, blandiblues o castigadores, etc… Y nos oscurecemos paulatinamente opacificando nuestra luz interior para posteriormente “rescatarnos”, encontrándole unas veces el encanto a la vida, otras veces el sentido de la vida y otras veces el propósito de la vida. Muy pocos elegidos encuentran las tres.

Lo que está claro es que para conseguirlo hay que transitar por un abanico de experiencias que van desde un abandono, un divorcio, un cáncer, un fracaso, una injusticia, una perdida afectiva etc… Solo transitando a través de una o varias de esas experiencias despertamos, encontramos nuestro “don”, transformamos nuestro carbón interno en un diamante, y acabamos por entender que estamos en el exilio. Fuera de casa.

Solo admitiendo que somos exiliados de un paraíso perdido podremos encontrarle el sentido a esta vida y acceder al conocimiento del  qué, por qué y para qué estamos aquí y por qué algún día tendremos que volver.

Ahora atentos y atentas pues estos son los ejercicios para quitarte una nueva sombra:

1) Identifica quién eras tú antes de las experiencias que opacificaron tu luz.

2) Recuerda qué experiencia fue la que te terminó de desconectar  de tu “origen”.

3) Imagina cuál puede ser tu sitio en el mundo.

4) Escribe en tu GPS virtual hacia dónde quieres caminar…

Nosolonavegante, seguimos juntos un mes más…

                                                     

26. Evita la sofistificación innecesaria

1 octubre, 2016 Nosolodoctor

(De las 50 sombras de en GREYdos)


Alguien preguntó cierta vez al Rabí Najmán de Breslev: “Cuándo estoy rezando… ¿qué pensamientos debo tener en mente?

“¡¿No te es suficiente pensar que estas rezando?!” contestó el Maestro.

La vida puede ser simple y también a veces puede ser complicada. Depende de lo que nosotros hagamos de ella. Por eso lo deseable es que aspiremos a ser uno de esos que hacen “fácil” lo “difícil” porque entonces estamos consiguiendo mantener la vida en “modo” simple.

En este mundo la dualidad se expresa en acción/intención, útil/vano, dar/recibir y también, en el tema que nos ocupa, “simple” versus “complejo”, y esto último depende de nosotros. En todos los órdenes de la vida es admirable quien hace algo difícil de una forma fácil. Con simpleza es posible lograr mucho más que a  través de la maraña de la complejidad.

Pídele a cualquiera que te  describa a una persona simple y probablemente te describirán la imagen negativa de alguien de pocas luces, tonto e incluso imbécil. En el mejor de los casos, decir que alguien es simple evocaría  la imagen de algo intrascendente. Por eso tendemos a sobresofisticarnos para evitar la risa y la indulgencia de la masa crítica.

Muchas veces creemos que ser espiritual es lo contrario de ser “primario” y estamos tentados de “sofisticarnos” para aparentar  que entendemos por encima del bien y del mal. Pues… no. No es así. Así probablemente causemos la burla o la carcajada de nuestros observadores amen de reconocer que no somos nosotros mismos y menos aún espontáneos.   Curiosamente, la simplicidad — el arte de hacer las cosas por el camino más fácil y más corto –no es una cualidad fácil de obtener.

La palabra hebrea que designa a la persona simple: “tam” no significa simple de mente y falto de inteligencia, sino alguien sin presunciones, sincero y directo, que  no actúa con engaño y evita la manipulación y los razonamientos tortuosos. En cuanto a la palabra “simple”, en sí, ésta implica plenitud (que no necesita nada más). La simpleza denota algo puro y no adulterado. Así, vivir la vida de manera simple, significaría adherirse a lo esencial, comportándonos de forma realista, y evitando todo tipo de complejidades y sofisticaciones que nos hagan parecer lo que no somos o decir lo que no pensamos…, o a hacer lo que no queremos…

Citando un proverbio del Rey Salomón (Proverbios 10:9), “Aquél que sigue el camino simple, anda seguro”. De hecho, insiste el Rabí Natán, “tal persona nunca tropezará. Y aunque se equivoque e inadvertidamente caiga  de seguro se mantendrá firme en sus convicciones  de que existe un proceso en el cielo a través del cual todo es dirigido para el bien” (rabi Natan Likutey Halajot, Devarim Min HaJai 4:49). Porque como  dijo el Rey David (Salmos 116:6): “Dios protege al tonto”.

Aún más, el más sabio de los mortales hasta la fecha: el Rey Salomón,  llegó a escribir “El tonto cree en todas las cosas” (14:15). Aún esto que parece algo peyorativo por su excesiva simpleza también es bueno y recomendable  pues  mientras uno crea en aquello que es falso, también creerá en lo verdadero. En esto tendrá ventaja sobre la persona sofisticada y escéptica de todo, que solo cree en lo que cree y termina ridiculizando todo, incluso a  “la propia verdad”.

Hemos elegido a David Garret y su versión  de  Star Warr para cerrar este artículo porque sorprende todo lo que dice con sólo un violín…

                                                     

27. Un poco más de inspiración.

1 septiembre, 2016 Nosolodoctor

(De las 50 sombras de enGREYdos)

“No debe ser dicho todo lo que se piensa, ni debe ser escrito todo lo que se dice, y tampoco debería ser publicado todo lo que se escribe”.

R. Menajem Mendel de Kotzk

La vida (como internet) se parece a un infinito flujo de información.  Tweeter me dice exactamente en dónde almorzaron hoy mis “amigos”, Facebook me muestra fotos de quienes almorzaron con ellos, y Pinterest me dice si les gustó o no.

A veces pareciera ser un círculo lunático de “entra información, sale información”. ¿Qué pasó con la privacidad, la modestia y la discreción?

Lo que algunos guardan con celo como un derecho, la mayoría regala, lo que algunos consideran el único territorio intocable (su intimidad), la mayoría lo da en las redes sociales para la especulación de la gran máquina (google) que todo lo analiza, mide, contabiliza, estudia para convertir en dinero mediante anuncios estratégicamente ubicados en nuestras pantallas.

Por otra parte, ¿es que nos estamos objetivando hasta el punto de vender incluso nuestras vidas?

Todos utilizamos este flujo de información: para mostrar lo bien informados que estamos, para mostrar lo guapo que somos, para mostrar lo solidario que fuimos, para mostrar lo humano que nos sentimos por compartir frases trascendentes…

Algunos conscientes, otros autoengañándose, otros porque ellos lo valen, muchos arrastrados por la ola de información y curiosidad, muchos porque buscan amor…

Ahí es donde un poco de “libre albedrío” entraría en juego. Sólo porque tenemos las herramientas para compartir, compartir y compartir, no significa que tengamos que utilizarlas para todo y Siempre.

Realmente pienso que hemos vuelto  al lejano y salvaje oeste, donde las leyes aún no han sido acordadas, donde los buscadores de riquezas escarban en   las minas de oro de la información ansiosos de encontrar una veta, que ahora se llama “nicho” de posibles clientes, y donde todos estamos como enloquecidos en una tierra de nadie, escasa de moral y valores, donde sobre todo se roba canciones, fotos, ideas, películas, libros…, pero también el trabajo de otros, identidades, inocencia, juventud, seguridad,  tranquilidad, equilibrio, silencio,  paz.

Necesito saber cuándo es suficiente. Necesitamos prudencia, discreción intimidad y seguridad. De otra forma, es como vivir en un gran agujero negro que todo es consumido. ¿Y cuál es el producto final de aquello que es consumido? Deshechos o cenizas… En todo caso: basura. Basura que en términos reales se traducen en miedo, un miedo gigantesco a lo que comemos, a los médicos, a la medicina, a los extranjeros, a otras culturas, espiritualidades… Miedo del vecino.

Antes creíamos que lo más plus era tener información, hoy en lo que a mí respecta no quiero saber tanto en cantidad (a granel), personalmente  me gustaría algo más filtrado y encauzado para mi limitada mente.

Necesitamos menos información… y un poco más de inspiración.

Si no seremos como un canto rodando sin dirección… “Bob Dylan”.

                                                     

28. Búscate un maestro

1 agosto, 2016 Nosolodoctor

(de 50 sombras de enGREYdos)

No pretendas saber más que nadie. El problema de la individualidad es que si te equivocas no hay nadie que te haga ver el error. Y si todos los que te rodean son tus discípulos ¿quién te va a corregir?, ¿y cómo?, ¿y cómo buscar un buen maestro?

Toma nota.

Receta para reconocer un verdadero maestro

Ingredientes:

1 Taza de Compromiso
1 Vaso de predicar con el ejemplo
2 Ramitas de creatividad
1 Taza de grandes expectativas
1 Pizca de seguridad

Condimentos:
Confianza, paciencia y motivación.

Nota del Chef:
Un buen maestro siembra el deseo de aprender en sus alumnos.

Modo de Preparación:

1.- El verdadero maestro es capaz de cambiar el destino de sus alumnos. Percibe a sus discípulos no como botellas vacías que se tienen que llenar, sino como recetas únicas que deben desarrollarse y perfeccionarse. Y les trasmite la verdad de sus luces aunque estas no se vean por el espesor de las mantas que se llevan encima.

2.- Es importante que los maestros crean genuinamente en las habilidades de sus estudiantes. El verdadero Maestro es aquel que logra motivar y hacer creer que cada estudiante vale su valor intrínseco en función de lo que es y no de su status. El Valor recae sobre su nombre, sobre el propósito de su vida y sobre su Tikun. Regala confianza, despierta el interés por aprender y ayuda a desarrollar las habilidades de cada estudiante de forma individual.

3.- Un Estudiante que se destaca lleva el sello de un maestro ejemplar. Y es considerado por el Zohar un hijo espiritual de su Maestro. Por esta razón personas que no han podido tener hijos físicos aún tienen la posibilidad de tener “verdadera” descendencia… El Maestro es un ser humano que tiene la nobleza de enseñar (Tiferet), la bondad de escuchar (Jesed), la inteligencia para guiar (Jojma), el talento para motivar (Netzah) y la pasión para comprometerse (Hod)

“Y habló Dios a Moisés en el desierto de Sinaí en la Tienda del Campamento, en el desierto, en el día primero del mes segundo, cuando salieron de la tierra de Egipto…” De esta forma comienza el cuarto de los cinco libros del Antiguo Testamento, “Números” que narra las peripecias de Israel durante los cuarenta años que estuvieron dando vueltas por el desierto….

Lee y entiende esto con detenimiento: toda persona puede llegar a alcanzar la estatura espiritual de Moisés. ¿Cómo? Considerándose como “un desierto” al que todos pisan. Donde no hay Televisión, ni Internet. Donde no puedes contaminarte con la opinión de una inmensa mayoría que puede (o no) estar equivocada o caminar por otros derroteros. También, el “Sinaí” era el monte más bajito de todos….

Cuando uno enseña de verdad, el objetivo no es simplemente que acumules información, sino procurar la percepción de cómo el Creador del Universo se relaciona con sus criaturas y de que pienses de una forma…. Divina.

                                                     

Maldita dualidad, bendita relatividad.

27 junio, 2016 Nosolodoctor

Leo estos días un artículo en el diario El Mundo que me transmite perfecta y nítidamente como esta, eso, “El Mundo”. Mi mundo. El Mundo de mis hijos. El mundo de mis pacientes. La Taberna del Buda. El articulo trata en resumidas cuentas de cómo una periodista destapa cómo hay quien gana dinero (y mucho) obligando (y grabando) cómo 30 hombres hacían un bukkake (ahora se llama así…) a una joven de 18 años. Duele pensar que esa chica ha podido hacer 30 felaciones contra su voluntad. Si la dignidad es el elemento que define al género humano, esto es la ley del más fuerte sobre el más débil. La coacción y publicitación de cómo una mujer es simplemente un cuello de botella seria por ponerle un adjetivo… ¿indigno? La Policía ha bautizado el caso como Operación Universal. Je… muy gráfico.

Sábado seis de la tarde, 30 hombres citados por email llegan al piso con sus analíticas de VIH en la mano. Algunos aparecen en traje. Otros, en chándal. Se quitan la ropa y unos pocos se ponen sus accesorios para que no los reconozcan. La máscara de un león, un antifaz, una gorra. Los hay de todas las edades. Altos y bajos, gordos y cachas, calvos con pelos en la espalda… Hasta hay un jubilado de 60 años al que su mujer le ha dado permiso para venir. Ninguno cobra nada por estar aquí. No preguntan ni quién es la chica. Simplemente les gusta y les excita la situación.

De la habitación donde las chicas se desnudan delante de la webcam sale una joven sevillana de 18 años. Es su primer bukkake. Si se traga el semen de todos los hombres, Torbe le paga 400 euros. Si no, 250. Todo en negro, claro. Elige lo primero.

La chica se desnuda y se pone de rodillas… La escena dura 20 minutos. Lo veo con estupor detrás de los dos cámaras y de la asistente de producción. Torbe, el director de ¿cine?  Está al otro lado dirigiendo. Al terminar, la joven se va al baño a limpiarse mientras los hombres se quedan de charla bromeando con la situación.  Deberíamos decir denigrante pero si mueve dinero es que alguien lo paga. Para algunos es…”arte”.

Pero lo más duro de la investigación es el informe de la Brigada Contra la Trata de Seres Humanos. Señala que este tal Torbe perteneciente a nuestro género “humano” tenía un acuerdo con el empresario ucraniano Borys Malynovskyi, apodado el Ruso, para traer de Europa del Este a chicas, algunas menores, y presuntamente obligarlas a grabar vídeos extremos con decenas de hombres. Si no hacían todo lo que les ordenaba, no cobraban. La única de estas chicas que ha denunciado cuenta cómo en muchas ocasiones acababan la escena vomitando por las situaciones salvajes y límites a las que tenían que llegar.

Lo bueno de la dualidad (si es que tiene algo bueno que lo dudo) es que con personajes como este uno se cree ser un Ghandi y tampoco es eso ¿verdad?. Cosas de una Teoría que promulgó y demostró un tal “Albert” y que le valió un premio nobel. La Teoría de la Relatividad. Un premio que ahora veo que fue más que merecido. ¿No creen?

                                                     

Tengo que decirte algo…

21 marzo, 2016 Nosolodoctor

By Isabel

Es emocionante cuando al escuchar a alguien, sientes como si estuviera frente a un espejo dejando que fluya, lo que desde el otro lado, su alma parece susurrarle…

Decídete, arriésgate. Más vale equivocarte que no hacer nada.

Actúa según lo que tú creas, no lo que supongas que piensan los demás,

porque en tu interior sientes que sabes lo que tienes que hacer”

Hay un chiste muy antiguo sobre aquél hombre al se le pincha una rueda en mitad del desierto, cuando va a cambiar la rueda descubre totalmente desolado que no tiene el gato, mira hacia un lado y hacia otro y descubre en lo más alto de una duna una pequeña casa, por lo que perdido en medio de la nada decide ir a pedirle el gato a ese supuesto buen samaritano. Mientras va subiendo la duna y acercándose a la casa su mente empieza rápidamente a pensar: ¿me querrá dejar el gato?, sí, seguramente sí; pero y ¿si es un insociable y me dice que no me lo presta?; seguramente será buena persona y cuando le explique lo que me ha pasado seguro que me lo dejará; que va, éste vive aquí apartado del mundo y tiene que ser un solitario que no le gusta ayudar al prójimo, bueno, yo voy a pedírselo que igual estoy equivocado y al hombre le encanta ayudar…, ¿y si es un tío amargado de la vida que lo que le gusta es fastidiar a todo el que pasa por aquí?, y así hizo todo el ascenso a la casa donde estaba su salvación… Una vez llegado a la puerta y en un estado mental agónico debatiéndose entre el sí y el no, pegó en ella y en cuanto abrió el propietario le gritó con todas sus fuerzas: ¿sabe lo que le digo?… que se meta el gato…(¡dónde le quepa!!), y se dió media vuelta y tiró colina abajo. Todo perdido por no escuchar un posible “NO”, que también hubiera podido ser un “SI”.

Este chiste, no deja de ser una triste verdad para muchos de nosotros. Por no recibir un “NO” ajeno, somos capaces de sabotearnos a nosotros mismos sin dudar, y siempre que lo requiera la ocasión, incluso de asfixiar cualquier deseo insipiente, y a fuerza de asfixiar tanto deseo llega uno a anestesiarse y dejar de sentir y desear, y cuando esto ocurre entramos en una peligrosa espiral. Como decía Nosolodoctor en su 43 Sombras de enGREYdos: “los deseos/anhelos son el combustible que mueve la vida humana, aquél que se queda sin deseos/anhelos se extingue como una estrella en implosión”. Sin deseo-motor no hay vida, sólo un cuerpo inerte que a fuerza de negarse a desear efectivamente ya no desea nada. Si bien es cierto que la fe mueve montañas no lo es menos que el deseo es un síntoma de buena salud vital.

Un ejercicio relativamente fácil que se me ha ocurrido para saber cómo andamos de salud “deseosamente hablando”, es fijarse en uno mismo, en cuanto alguien propone: campo o playa, cine o teatro, carne o pescado, frio o calor, blanco o rojo, ir o no ir, Cádiz o Huelva…y así hasta la eternidad y más allá, si uno da siempre la misma respuesta: “por mi como tú prefieras, a mí me da igual”, todo nos viene bien aparentemente, a los que no deseamos, y ese, ese es el síntoma del deseo matado y  ¡con premeditación y alevosía!!, y es que a fuerza de escondernos y renunciar por no escuchar ese “NO” hemos ido dándole puñaladas una tras otra, nada más y nada menos que a nuestro motor vital.

Pero no se asusten, no todo está perdido, nunca es tarde y ahora que estamos en periodo de rebajas todo es ponerse a buscar ese chollo, que para eso ahora está baratito, así que hay que ponerse a ello y cuando alguien pregunte saltar como un resorte y decidir si campo o playa, si carne o pescado…, y hasta el hoy mire usted, ¡hoy no tengo ganas de na! (que también es un deseo sano)…Al principio cuesta, pero todo es ponerse y como dice una buena amiga “nadie dijo que fuera fácil”. Una vez redescubras tus deseos, lucha por ellos, pide, pregunta, que nunca el miedo a un “NO” te haga esconderte y renunciar a tus deseos. Un “NO” no es importante pero la renuncia antes de la pregunta como el señor del chiste…, eso es una terrible pérdida, es como golearnos una y otra vez en propia meta porque hemos vendido el partido, es como convertirnos en seres transparentes e invisibles hasta desaparecer a base de ir dejándonos en cada renuncia un jirón de piel.

No, no lo olviden: nunca es tarde para recapacitar, y ahora, justo ahora es el momento de dejar el miedo a escuchar un “NO” a nuestra pregunta, así que ¡hagan juego señores! ¡hagan juego y pregunten! Yo apuesto fuerte y ahí va mi pregunta…puede ser un “NO” pero también puede ser un “SI”, y es que…YO, Necesito saber si ¿quieres ser mi amante?…¡Jeje!,   Con ustedes Camilo Sesto…

Desde el otro lado del espejo el alma susurra…

No renuncies a mí, nunca es tarde, no estás sola, me tienes aquí

y a este lado, hay quien, con valentía… la escucha …

                                                     

En el camino del héroe

29 febrero, 2016 Nosolodoctor

By Betty Marmol y Vilma Picapiedra

Un viaje para…  pasar de un estado de “desnudez”  espiritual al de investirse con el ropaje de la dignidad humana (Nosolodoctor  en 50 sombras de engreídos).

En nuestro discurrir por la vida, aunque podamos ser personas de éxito y hayamos alcanzado los objetivos que se esperaban de nosotros (estudios, casa, familia, posición…), en lugar de tener la sensación de haber alcanzado la meta, sintiéndonos felices y plenos con los deberes hechos, puede suceder que nos sorprenda una sensación de vacío que crece, y con ella preguntas acerca de qué hago aquí y qué sentido tiene todo esto ¿Por qué no me siento feliz? ¿Por qué esta inquietud de que algo me falta?

Es entonces cuando el héroe que hay en nosotros es llamado a la acción; y cada uno emprende su viaje particular. Un viaje hacia nuestro interior donde pueden verse rebelados (des-mantados) aspectos que, probablemente, nosotros mismo tapamos (hace mucho tiempo); ya sea por vergüenza al qué dirán, miedo a lo desconocido, o por la angustiosa sensación de comenzar otro camino.

Ese camino que hemos escuchado narrar en las historias de los héroes mitológicos donde, una vez alcanzada la gloria y el éxito, hastiados, abandonaban el aparente sol de una vida cálida llena de placeres mundanos, para emprender el regreso a casa. Y a lo largo de múltiples adversidades iban perdiendo todo lo que creían importante, para encontrar lo más valioso de ellos mismos.

Al igual que ellos, nuestro viaje irá discurriendo por el camino de la humildad, irá trasformando nuestra naturaleza egoísta que todo lo recibe bajo el filtro de… ¿es esto bueno para mí??? Hasta que nuestro EGOísmo, agradeciendo lo recibido con la intención de brindarlo al mundo, se convierta en altruísmo.

Recorrimos el camino del “más” a más egoísmo: yo soy más, yo tengo más, yo… yo… y no somos felices, sufrimos…, la humanidad sufre. El camino a recorrer es hacia nuestro interior, de menos a menos egoísmo para encontrar respuesta al motivo de nuestra existencia, para encontrar qué es lo que nos hace únicos, qué es lo que el mundo nos ofrece y, sobre todo, qué tenemos para ofrecer al mundo…, para qué estamos aquí.

Y cuando el héroe que hay en nosotros es llamado a la acción ¿Qué está expuesto a encontrarse?

Quizás un viaje por tierra. En el que haya que valerse de la intuición: esas sensaciones innatas que, cuando las escuchamos, te dicen qué hacer y cuándo hacerlo. Estar presente con nuestro cuerpo y nuestros sentidos. En el que podemos disponer de lo que da la tierra y no de la tierra en sí, haciendo el buen uso del desapego.

Puede que el viaje sea por agua, embarcándonos y dejando atrás, por ejemplo, a seres queridos que, quizás, no volvamos a ver, el gran esfuerzo del desarraigo. En el mar sólo podemos dejarnos llevar a la deriva de la verdad que dicta nuestro corazón. Y si nos encontramos en un puerto “negociar” sobre qué está en nuestras manos  dar para recibir aquello de lo que carecemos.

Habrá un paso por el fuego en el viaje del héroe, y, así, nos convertiremos en guerreros para protegernos del juez que mora en “nosotros mismos”; estar atentos y no bajar la guardia. Ser disciplinados y comprometernos con nuestra causa, con ¿qué nos llamó a la acción?

Y, como no, un deliberado recorrido por el aire, aire para tomar aliento, aire para soplar vida, aire para emprender el vuelo saliendo de nuestra zona de confort. Para ello es preciso encontrar (o que nos encuentre) un guía. Que nos ayude a entender lo que aún no sabemos, y, ante todo, que nos ayude a que mente y corazón se entiendan y respeten entre sí.

Rodeado de EGOísmo, el camino del héroe muchas veces es solitario y frío, pero una vez iniciado, ya no merece la pena regresar.

                                                     

Línea 7: próxima parada, Pueblo Nuevo (fin de trayecto)

2 febrero, 2016 Nosolodoctor

By cualquier persona…

Dedicado a los que saben que ”Solo el amor convierte en milagro el barro”

Si observamos con dureza el pasado, es fácil verse superado por el arrepentimiento. Pero… AQUÍ, lo importante es, mirando al futuro pensar en mejorar. No ocurra que dentro de cinco años, mires atrás con arrepentimiento por la forma en que has vivido los cinco años que comienzan… AHORA.”

Hay momentos que sacuden tu interior dejándote la sensación de que se ha parado el tiempo. Hace unos días mi madre me dijo “no te pongas triste, pero a veces me gustaría que llegara la hora de morirme, aunque sé cuánto me vas a echar de menos cuando me vaya” En otras ocasiones yo protestaba y me revelaba contra ese tipo de frases, pero ahora, cuando sus 95 años me hablan así, cuando a pesar de todo ella sigue luchando, yo…

Le pregunté si  habría algo que no hubiera hecho y  le gustaría hacer…  Me contestó  “Nada, nada aparte de lo que hago” Entonces  su mirada se fue más allá de las paredes que nos rodeaban y me contó cómo esa noche había soñado con mi padre…, que “estábamos en una casa que no era nuestra y le pregunté a papá como habíamos llegado hasta allí…, estábamos con vosotras de pequeñas y os cuidábamos…, no había pasado el tiempo”. Con una mano sostenía la foto de mi padre, con la otra se cogía a las mías como si fueran un ancla que la sujetara a este mundo, mientras su sonrisa y su mirada estaban en otro.

Ahora, mientras espero la línea 7, revivo ese momento, y tengo la sensación de que al final lo único que importa es el verdadero amor, y en el silencio de la estación recuerdo momentos en los que la muerte ha formado parte de mi vida…

Como el día que aquella chica que me dijo…”De pequeña, antes de dormirme por la noche, a menudo pensaba en la muerte y no recuerdo sentir miedo, recuerdo que pensaba… “cerraré los ojos y ¿ya no podré ver lo que pase en el mundo? ¿Cómo voy a morir yo con la de cosas que me quedan por hacer? ¿Por qué no se muere otra persona?” La cosa es que si supiera el día que iba a morir, dedicaría el tiempo que me quedara a ver amaneceres junto al mar, a sembrar en un huerto, a tener descendencia, a dejar mi huella, mi legado, a vivir, vivir, vivir… ¿Sabes??? Si realmente fuera consciente de la muerte… que vacíos quedarían problemas como el trabajo, la casa y el dinero que tanto me preocupan… El fondo  es reencontrar el sentido de mi vida; da igual qué haga, qué camino decida seguir. Puede ser totalmente aleatorio (o no). El fondo es que sigo siendo yo, mi vida y mi muerte; pero, ahora, quiero estar presente.

El reloj de la estación sigue marcando el paso del tiempo y los momentos siguen llegando. Recuerdo cuando ella recibió aquel diagnostico fatal, cogió su reloj y  lo tiró gritando de rabia e impotencia… “¡No, no, no puede ser!!!”¡Ahora no!!!! Ahora que mi vida estaba en una etapa feliz, tranquilamente feliz, alejándome poco a poco de mis miedos y sacando cada vez más a menudo a pasear al ser que habita en éste cuerpo que en breve se marcha, y… ¿cómo será eso de morirse? … Lo primero es preparar a mis seres queridos, más que nada a mí familia,  me produce tanto dolor saber que van a sufrir por mi ausencia. No poder evitarles este dolor y no saber cómo van a poder tirar del carro sin mi ayuda. Sé que soy esencial en la vida de algunos de ellos…, prescindible pero ¡esencial!. Los niños, mis sobrinos, a los que adoro… Somos tan pocos de familia… y ahora cuando más falta les hago ¡me pierden! Tengo que dejarles escritos, muchos escritos de mis vivencias por si les pudiera servir de ayuda en algún momento de su vida, y tengo que dejarles mis “Te Quiero” Tengo miedo, no lo voy a negar, pero como he leído por ahí sé que: “la muerte no es el final” tengo que ponerme en paz conmigo, perdonar y perdonarme para poder ponerme en paz con mi Dios.  El ser madre es lo único que me he quedado con las ganas de vivir pero hace tiempo que aprendí que todo es por y para algo, así que, así debía suceder.

Se respira tranquilidad en esta estación, solo este instante y lo que haga con él  importa. Mientras espero, siento que quizás ese haya sido mi mayor aprendizaje, intentar no dejar escapar el momento, el instante presente en el que a fin de cuentas trascurre toda nuestra existencia, y poner la atención y la intención en que cada momento recibido otorgue el máximo de amor y agradecimiento. No sé qué haría ante la certeza de la muerte. Quizás compartir  lo aprendido, como tú, madre, que con tus palabras, con tus sueños y con tus gestos,  has compartido conmigo, que al final  lo que  importa es el amor autentico, ese que nace del interior a cambio de absolutamente nada, ese que se respira cuando una mamá amamanta a su bebé, ese intercambio de miradas, esas manos unidas…,  esa sensación de calor y color que todo lo impregna. En esos momentos ¿Quién da?…  ¿Quién  recibe?? Y es que da igual, porque sencilla y maravillosamente es AMOR…, dar para recibir…, recibir para dar.

Nosolonavegante, volvemos a esta estación el próximo mes…

                                                     


Licencia de Creative Commons
Nosolounblog by Nosolounblog is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.