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La cuchipanda

19 agosto, 2013

By Nosolodoctor

El Pasajero

Hoy es lunes inicio de semana,
la jornada donde el que trabaja llama pidiendo la baja
y hay qué ver lo que seduce quedarnos en cama.
Mientras, un varón en el vagón mendiga para un trago.

Hago de tripas corazón y sigo.

A mi lado un anciano sentado haciendo de testigo
de este estricto escrito y no sé en qué piensa,
siempre he odiado a aquellos tipos que te espían la prensa
y miro a una pareja que se besan entre sí,
en frente una mujer reza al subir un marroquí con mochila,
la cicatriz en la memoria colectiva de Madrid
es una mezcla entre el temor y la ira.
Fuera veo mil firmas distintas en cercanías y vías
que pintan muros con murales y latas
llenas de tinta en piezas y platas,
que se distingan de las ratas,
que filman como dejan al segurata
y no hablemos del metro,
donde si llegas a las manos nadie mueve ni un dedo,
que se lo digan a esa chica a la  que agredía el rapado,
que se lo digan a ese chico oculto tras su agujero (acojonado).

El pasajero sube al tren, el resto se apea en el andén,
hay trenes en la vida que pasan solo una vez.
Sube, date prisa o  lo vas a perder,
baja, antes que pase por debajo del túnel.
Venga, no sé qué haces parado, apartado, vamos que lo vas a perder,
llevo boli y papel como equipaje de mano
donde el listo va sentado y el lento viaja de pie.

Hace mucho tiempo  escribí que en el argot cabalístico, el Rab Isaac Luria (el Arizal) consideraba al hombre como un todo, con sus distintas localizaciones funcionando separadamente, o mejor, con todas sus “facetas” formadas y educadas independientemente unas de otras, ofreciendo una similitud casi perfecta con el de la imagen de carruaje destinado al transporte de un pasajero compuesto de un coche, de un caballo y de un cochero, ¿se acuerdan?. De hecho, aquel esquema sirvió para que desde 1998 hasta el 2004 editáramos un Manual para Maestros de Reiki titulado “El pasajero oculto”, y un curso taller titulado precisamente “El pasajero oculto” .

Es preciso notar ante todo que la diferencia entre un verdadero hombre (el de la NBA, hombre que tiene su propio “Yo” sagrado) y el pseudo-hombre (animal inteligente, reactivo, dormido en vida…) se hace evidente en esta comparación, por el pasajero sentado en el carruaje.

En el primer caso, el del verdadero hombre, el pasajero (oculto) es el amo, mientras que en el segundo, el pasajero no es sino el primer transeúnte que llega, quien, como el cliente de un “coche-taxi”, cambia a cada momento. En el segundo manda “el cochero”.

Gurdijeff también habla en unos de sus relatos titulado “Belcebú” sobre este tema y en algunos de sus relatos a su nieto habla de cómo el cuerpo físico del hombre, corresponde simplemente al carruaje mismo, el conjunto del funcionamiento y de las manifestaciones de las emociones corresponde al caballo que va unido al carruaje y del cual tira, en cuanto al cochero en su asiento, quien conduce al caballo, éste, representa lo que llaman comúnmente la mente consciente o el pensar y, finalmente, el pasajero oculto sentado en el carruaje, y que da órdenes al cochero, es lo que se llama el “Yo” o verdaderoa alma.

Según muchos maestros toda la desgracia de los hombres contemporáneos se debe esencialmente al hecho de que como consecuencia de los métodos de educación anormales infligidos a la generación joven, determinadas facetas de nuestra esencia que debería estar presente en todo hombre que ha llegado a una edad responsable, simplemente “no está”… En otras palabras, los hombres contemporáneos de edad responsable sin pasajero oculto presente no son más que un “coche-taxi”, un carruaje deteriorado conducido por un cochero andrajoso, medio dormido, medio borracho, que pasa el tiempo asignado por la Madre Naturaleza haciendo fotos cual turista japonés allá por donde pasa…, perdido en sueños fantásticos, esperando o entretenido con algún otro “colega” cochero.

Cuando el carruaje no tiene pasajero es fácil caer en la tentación de que el primer transeúnte que pase y lo llame lo alquile por un par de horas, o le de un paseíto por la vida pública y disponga de él a su antojo, porque para eso “ha pagado”, teniendo derecho no solo sobre el cochero sino también sobre el resto de las partes del carruaje que le están subordinadas.

Siempre queda la duda de si se trata de dos especies de hombres en paralelo que pertenecen a mundos distintos y a quienes se le pueden aplicar perfectamente ese adagio: “pescadito, pescadito, pierdes tu tiempo, jamás serás un pajarito” en el sentido de que el pez no puede vivir fuera de su mundo, ni el pajarito fuera del suyo. La otra posibilidad es si uno es el estadio evolutivo o involutivo del otro…

Yo comprendo que leídas estas líneas a vuela pluma, puedan parecer radicales estos planteamientos ( a mi, honestamente también, y dudo mucho que tenga razón) pero no me negarán que no a todo el mundo le guste discutir por discutir,  ni  todo el mundo tira del carro, ni todo el mundo “se pone a cuatro patas” ante la vida con tal de acceder a una buena cuchipanda, saborear una o dos copitas, luego de lo cual, plenamente saciado, medio amodorrado, sueña (soñamos) con satisfacer otras debilidades “menores” tales como “sisar” cada día de forma regular una pequeña parte del saldo que en su día le  confió el pasajero al cochero para el forraje de los caballos y algunos “gastos” para “el viaje”.

Y claro, cuando se mal gestionan los recursos, las tendencias de los caballos , privados de toda aspiración de comer bien y estar descansados, así como de la sensación de sentirse importantes, cuidados, valorados y necesarios, pues no les queda otra, es concentrarse inevitablemente en comer, beber y en una atracción automática por el otro sexo…. Quizás por eso ronden muchos carruajes ahí donde puede satisfacerse, y si por casualidad divisa algún paraje donde una de sus necesidades ha sido satisfecha tan sólo una vez, aguarda el momento propicio para escapar hacia allá como el que vuelve al paraíso….

Gurdijeff agrega además que aún teniendo una comprensión muy débil de sus deberes, el cochero es, a pesar de todo, o debería ser capaz de pensar por lo menos un poco lógicamente y tener en cuenta el mañana, buscar por temor a perder su empleo, o con la esperanza de recibir una recompensa, hacer algo por ese pasajero que un día le contrató aunque el riesgo que se corra es que los caballos vivan faltos de toda educación especial adaptada a su naturaleza, pues no recibieron nunca ninguna enseñanza que les hubiese permitido acceder a los datos básicos que les facilitaría conseguir una existencia responsable, ecológica y solidaria, por lo tanto no pueden comprender y no puede, siquiera, esperarse a la larga de ellos que comprendan por qué deberían hacer o “no hacer” algo. Y así, con el transcurso de los días va considerando sus obligaciones con una total indiferencia y sólo trabaja por temor a una paliza suplementaria que afortunamente no llega. Eso sí…, trabaja pensando en la cuchipanda. Je…. Radio Tropical. ¿Os gusta?

Aviso para Nosolonavegantes: esta entrada quedará activada hasta el veintidos.

Si tienes un pasajero oculto en contacto contigo, cuéntanoslo en: consultadrjosesalama@gmail.com


Psicología transpersonal:algo más que músculo.

12 septiembre, 2011

El reconocimiento de las diversas relaciones entre la mística y la enfermedad permiten eliminar muchas incomprensiones, muchos malentendidos y también graves errores prácticos, ya sea por parte de los médicos, ya sea por parte de los propios místicos. Los médicos debemos aprender a comprender y a respetar la vida espiritual de nuestros enfermos, y a favorecer su desarrollo armónico en lugar de desvalorizarlo y obstaculizarlo tal y como hasta ahora han venido haciendo la mayoría de las veces.

Por su parte, los místicos, conociendo de antemano la naturaleza y el significado de los trastornos, a los cuales pueden exponerse, no deberían preocuparse excesivamente, pero tampoco deberán considerarlos, como a veces ha sucedido, como un signo de superioridad o de los favores divinos. Deben reconocer que se trata de debilidades e imperfecciones de su parte humana, la cual todavía no se ha transformado en un instrumento apto y dócil del Espíritu, y por ello deberán ocuparse de eliminarlas y aspirar a la perfecta salud.

Esta actitud frente a la enfermedad constituye uno de los principales puntos de diferencia entre la antigua mística (al menos en la cristiana occidental) y la nueva. El exagerado espíritu ascético, las ansias de sufrimiento, de sacrificio, de humillaciones, la actitud hostil hacia el propio cuerpo o la sumisión pasiva, hicieron que muchos místicos del pasado no sólo no intentasen liberarse de sus dolores físicos, sino que además los acogiesen con alegría y llegaran casi a cultivarlos, viendo en ellos un medio de purificación. Si bien debemos admirar su fuerza de voluntad, su generosidad y el amor a través del cual lograron transformar una debilidad en una fuerza y un obstáculo en un nuevo peldaño; también hay que reconocer que su comportamiento estaba basado en preconceptos y en concepciones limitadas e incorrectas.

Según la auténtica mística, el cuerpo nunca ha sido enemigo del espíritu; sino que es su templo y su más apreciado instrumento. El ascetismo, el sufrimiento y el sacrificio no constituyen un fin en sí mismos, no poseen ningún valor absoluto, sino que se trata de medios y de valores relativos. y la enfermedad, en sí misma, no sólo no constituye ningún mérito, sino que sería tan sólo una imperfección o incluso directamente la consecuencia de una omisión propia o ajena. En Jesús, por poner un ejemplo de nuestra cultura relativamente cercano, no encontramos ningún culto por la enfermedad ni ascetismo alguno. El nuevo testamento de la Biblia, no resalta ninguna imperfección física o enfermedad por su parte: las profundas crisis por Él experimentadas en  varias ocasiones: desde las tentaciones en el desierto hasta los sufrimientos en el huerto de Getsemaní que le produjeron incluso un sudor de sangre no tuvieron la fuerza de provocar en su cuerpo ningún trastorno duradero.

Realmente, nos resulta muy difícil imaginamos a Jesús como un enfermo, con una actitud de aceptación pasiva frente a los trastornos físicos. Al revés, los Evangelios lo describen como alguien muy fuerte y resistente a la fatiga, pero también dispuesto a reposar y a recobrar el vigor a través del recogimiento y de la plegaria. No sólo lo describen como sano, sino más bien como un sanador, y Jesús (no debería ser preciso decirlo,  pero en fin…) fue un perfecto místico, y no lo digo yo sino el mismo Assagioli en varios de sus artículos y otros incluso de más renombre que él.

En toda época, los hombres han buscado la ayuda de las fuerzas espirituales, de la magia y de seres invisibles para curar sus males físicos. En cualquier civilización y en cualquier religión, aquellos que seguían la vía mística, llegados a un cierto nivel de evolución espiritual, adquirían el poder de curar y lo utilizaban para favorecer a aquellos que sufrían. Jesús en su encuentro con Juan, como prueba principal de que era “el esperado”, hace referencia a este poder curativo cuando dice: «Andad, contadle a Juan lo que habéis oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son curados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio».

Él confirió a sus doce discípulos este poder para curar los males y les encargó la misión de ejercitarlo, como esta escrito: «y llamó a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus impuros, a fin de que pudieran expulsarlos, así como para poder curar todo tipo de sufrimientos y de enfermedades». En la Epístola de Santiago, se afirma que en el Cristianismo primitivo se usaban la plegaria y la unción con fines curativos y que el sacramento de la extremaunción poseía en sus orígenes un significado terapéutico. «¿Hay de entre vosotros alguien que esté enfermo? Llamad a los ancianos de la Iglesia y oremos por él, ungiéndolo con el óleo en el nombre del Señor; y la oración de la fe salvará al enfermo y el Señor lo aliviará». Poco después, la preponderancia de la tendencia ascética debilitó y casi hizo que se perdieran tales tradiciones, por lo que, y hasta hace poco tiempo, esta esencial función mística y sacerdotal estuvo bastante descuidada. En cambio, desde hace algunas décadas asistimos a un rápido y lozano renacimiento de las prácticas curativas espirituales y místicas, especialmente en América y en Inglaterra, imposición de manos, unciones, chamanismo, metafísica, medicina cuántica, plegarias, etc. A finales de los años sesenta a  partir de cuando se comienza a hablar  tímidamente  en psicología del termino “conciencia” surge en Estados Unidos un movimiento liderado por un Psiquiatra de origen Checo llamado Stanislav Grof que junto a otros profesionales punteros  como Abraham Maslow; Anthony Sutich y James Fadiman sostienen que para entender la conducta humana habría que centrase en la conciencia y reconocer el significado de las dimensiones espirituales de la psique. Decidieron llamarle a su movimiento “psicología Transpersonal” porque su objetivo era trascender el estudio de la personalidad. Aunque en sus inicios esta corriente estaba algo marginada o se la consideraba “pseudocientífica” e irracional poco a poco empezó a hacerse un hueco en el abanico que ofrecían las ciencias de la conducta humana.

El libro que supuso el espaldarazo definitivo a esta corriente fue el que publicó Abraham Maslow titulado “Mas Allá del Ego” en donde define la psicología Transpersonal como “la corriente de psicología que apunta a la expansión del campo de la investigación para incluir dimensiones de la experiencia y del comportamiento humano que se asocian con la salud y el bienestar llevado hasta el extremo”.

Al grupo fundador de la Psicoterapia Transpersonal se les consideran algo así como los Beatles de la psicología  del siglo XXI en el sentido de que cada uno de estos aportaron algo a la corriente “recien nacida”. Maslow por ejemplo estaba interesado en el crecimiento personal y en el concepto de “auto-realización”; reunió miles de individuos sanos  que habían tenido experiencias “trascendentales” de tipo “mística” de unión con el todo que según él consideraba importante en el proceso de autorrealización. Maslow sostenía  que el ser humano enferma no solo si sus necesidades básicas no estan satisfechas sino que si no   siente que se cubren los objetivos a nivel “religioso”, filosófico y espirituales de su vida.

En los primeros momentos, el interés de esta escuela, giró alrededor de los estados ampliados de conciencia, las metanecesidades, las experiencias cumbre, las experiencias místicas, las teorías y prácticas de la meditación, los caminos espirituales, etc. Estos fueron los tópicos que dieron el empuje inicial al movimiento transpersonal, aunque más tarde fueron abriéndose en abanico otras áreas asociadas o relacionadas con las primeras, como las técnicas de autocuración, la visualización, el shamanismo, los estudios de regresiones hipnóticas a etapas perinatales, la anatheoresis y las regresiones incluso a posibles vidas anteriores como propugnaba el Psiquiatra Brian Weiss en su libro “Muchas Vidas, Muchos Maestros” y que le costó la jefatura de Psiquiatria de Hospital Mont Sinai de Nueva Cork.

Hoy dia, por citar un ejemplo, la lista de espera para una cita con el Dr. Weiss es de… cuatro años. Con el tiempo se ha producido dentro de este movimiento una clara diferenciación entre lo transpersonal y lo prepersonal. Mientras el primero intenta separar los elementos auténticos, universales y “verificados en laboratorio” del desarrollo místico, las otras tendencias buscan salidas mágicas y narcisistas.  De todos modos es importante darse cuenta, que este movimiento es tan amplio en sus intereses que carece de una estructura teórica clara como tal vez  ofreció el psicoanálisis en su momento.

En un congreso de Psicología Transpersonal Cristina Meyrrialle ( Una terapeuta trasnpersonal Argentina nacida en Nueva York) escuchó decir a un colega que había tantas psicologías transpersonales como psicoterapéutas. Cada uno construye su edificio teórico realizando de alguna manera sus propias síntesis de elementos previos de formación psicológica, junto a las propuestas que hace esta Psicología. Sin embargo probablemente sea la inclusión de “lo espiritual”, el elemento mas consistente y diferenciador de otras líneas, ese plano olvidado por Freud y rescatado  (¡ como no! ) por Jung, y que los aportes de Ken Wilber en la actualidad le han dado  a esta disciplina una dimensión apasionante. parafraseando al ya mencionado profesor Assagioli: «confío, espero y deseo, (y esto es uno de los objetivos de este blog) que las relaciones entre la mística y la medicina llegarán a ser cada vez más estrechas, comprensivas y armónicas». Esta armonía beneficiará tanto a los médicos “nosolodoctores” como a los místicos “angeles de charlys” y, lo que es más importante, a todos los que sufren y a todos los que esperan.

Tráeme a la doncella.

9 mayo, 2011

Ya se habran fijado que suelo referirme a menudo a la Biblia. Pero es que tiene cosas fascinantes. Bueno,  a la primera lectura puede que parezca un tostón pero si te fijas te sorprende en lo fino que “hila”.  Por ejemplo,  en Jeremias 19 — Jeremias era un profeta — en el versículo 20,  dice Dios por boca del profeta:

Yo soy un Dios indagador del corazón,  examinador de la mente para conceder a la persona conforme a sus caminos,  conforme al fruto de sus actos…

La doble alusión al corazón y a la mente no debería pasarnos desapercibida: durante nuestra vida nuestro corazón es un órgano hueco cuya misión es solo bombear sangre mientras que la mente (psique) se encuentra empapada (llena) de nuestra  propia ”sangre” vehiculizando nuestros sentimientos, emociones, y parte de nuestra alma.  El texto se me antoja que debería decir “examinador del corazón y de la mente” pero no dice eso; “investiga” (en vida de la persona) su corazón y examina (en vida de la persona) su pensamiento (conciencia) o mente…..

Sin embargo, tras la muerte, el proceso se invierte: nuestro corazón se llena de sangre (estancada) mientras que nuestra mente queda “vacía” . Es decir, durante  la vida nuestra Mente se encuentra plena y susceptible de ser examinada coexistiendo con un corazón “hueco” que solo permite  “indagaciones y/o  averiguaciones” al no haber “pruebas permanentes” a favor o en contra de la persona,  ya que durante este período “la sangre fluye”; se escapa del “examen” . Sin embargo,  tras la muerte la situación se invierte pues el  corazón se encuentra  “pleno” de sangre (por tanto susceptible de ser examinada) cohabitando con una mente (vacía) que ha dejado de funcionar tras nuestro paso por aquí…..

La frasecita del “tío Jeremías” nos invita a reflexionar que, en el supuesto de que existiese Dios,  a éste no se le puede engañar.  Quizás por ello algunos prefieran no creer en El. Aunque también nos da entender (con sutileza) que tampoco es plan engañarnos a nosotros mismos. Lo normal es preferir una mentira agradable a una dolorosa verdad.  Eso es  lo ….”humano”. Nuestra mente funciona casi siempre eligiendo de entre dos males; el de menor dimensión.

Entre los creyentes hay dos grupos : unos que piensan que un milagro es cuando Dios hace exactamente lo que nosotros queremos y están los que piensan al contrario: que un milagro se produce cuando nosotros conseguimos hacer lo que Dios quiere.

¿ Dónde está la verdad?

El riesgo de pertenecer al primer grupo es caer en la creencia (pensamiento, mente) de utilizar a Dios  para nuestro beneficio personal aunque sea con buenas intenciones; por eso me sorprende la frase  de Jeremías: “ averigua el corazón (la intención) del acto (de la conducta) en sí,  pero “examina” objetivamente “su pensamiento” ( es decir, su “creencia”). Para el segundo grupo el “verdadero milagro” es apagar el intelecto, toda ley racional,  para ponerla al servicio del corazón, donde reside,  según todos los místicos.  la intuición.

Alexander Jodorowsky, un terapéuta muy de moda en nuestros días, nos obliga a reflexionar sobre este punto con un símil algo cómico:

Desde lo alto del castillo un rey ve llegar a un caballero.

Este va a caballo y muy contento lleva un dragón en sus brazos a lomos del caballo. El rey, desde lo alto le espeta:

¡ Estúpido, tu misión era “matar” al dragón y traerte a la doncella !

La doncella, virgen y pura, es nuestro Yo superior, nuestra alma, el Rey se supone que es Dios,  el Dragón es nuestro “lado oscuro”, nuestros miedos,  pulsiones incestuosas, libidinosas, narcisistas, sadomasoquistas, etc…,  y el caballero nuestro “intelecto”….. que la mayoría de las veces va a lomos de su “lado oscuro” y para ello no tiene ningún tipo de pudor en “justificarlo” racionalmente con frases como: ¿ que hay de malo en que……..?  No veo por qué no……… Quizás le ayude a….

El vídeo de hoy nos presenta a un verdadero caballero contemporáneo, Chris Martin, cantante de Coldplay,  pues declara cantando su intención de ofrecer su vida en el caso de que su doncella-alma lo necesitase…

Cuerpo y alma

7 abril, 2011

Hace tiempo he tomado la buena costumbre de tras despertar, dar las Gracias por todas las Bendiciones. Entre ellas incluyo valorar este cuerpo, carruaje o envase, que me permite cumplir con  lo que he venido a hacer aquí .



Estas semanas pasadas he tenido  situaciones bastante paradójicas. Por un lado asistí a un taller de Yoga muy provechoso, donde comenzamos evaluando el porcentaje en que estábamos en nuestra mente con respecto a  nuestro cuerpo. ¡Y la cabeza se llevaba todos los laureles!  Pero utilizando la respiración como vínculo funcional, terminamos estiraaaadas y la mayoría de nosotras,  completamente conectadas con sentir las maravillas del cuerpo, abriendo, creando espacios, oyendo los mensajes, los dolores, reconociendo las fortalezas.

Así de ligera  circulaba, cuando me topé los días que siguieron con varias situaciones que sólo me hablaban y me ponían enfrente LA FRAGILIDAD.

Sin profundizar en los detalles os suelto los titulares que me tocaron  : enfermedad, soledad, muerte, accidentes.

Me pregunto y te pregunto :  ¿Todo ésto es realmente  un motivo de reflexión para enseñarnos lo frágil que es la vida?  ¿Con qué vara medir un dolor cercano, que aunque te distancies te abarca,  frente a un desastre natural de la magnitud de un tsunami?

O quizás sólo la importancia radica en reconocer que somos frágiles, dada nuestra incapacidad de tener previsibilidad.

Ya lo decía Francisco Quevedo en su soneto :

Repite la fragilidad de la vida, y señala sus engaños y sus enemigos

  ¿Qué otra cosa es verdad sino pobreza
en esta vida frágil y liviana?
Los dos embustes de la vida humana,
desde la cuna, son honra y riqueza.

    El tiempo, que ni vuelve ni tropieza,
en horas fugitivas la devana;
y, en errado anhelar, siempre tirana,
la Fortuna fatiga su flaqueza.

    Vive muerte callada y divertida
la vida misma; la salud es guerra
de su propio alimento combatida.

    ¡Oh, cuánto, inadvertido, el hombre yerra:
que en tierra teme que caerá la vida,
y no ve que, en viviendo, cayó en tierra!

Entonces… volvemos a respirar para reconstruir los espacios, los rotos, los huecos; para llenar con aire, con vida, el cuerpo y el alma, que al decir de  Spinoza vienen siendo lo mismo.” Aunque un alma no se circunscribe a un cuerpo necesariamente. Es algo paralelo, con lo que interactúa, pero con lo que no está en relación directa. Mientras un alma se puede atomizar en infinitos atributos, inabarcables, un cuerpo dispondrá siempre de un número finito de atributos. Un cuerpo no puede llegar a conocer conscientemente el alcance del alma al que está relacionada.”

¿ Será una barrera que “nos protege” del cegador resplandor del Infinito?

“La fragilidad es una cualidad de la vida y de la belleza, de todo lo que escapa a nuestro poder”, André Comte-Sponville (París, 1952)

Cada día abrimos las puertas para recibir tu pregunta, el tema que deseas que hablemos, el agradecimiento, la reflexión, el texto de un libro o lo que quieras compartir desde Angel por un día. Contacta en: nosolodoctorylac@gmail.com

El caos es un orden que no conocemos. By Richii & Poveri.

27 marzo, 2011

Antes de entrar en el contenido de esta entrada recordemos que el título de la misma es una  cita del matemático Poincaré.

Entremos:

Cuando nos encontramos en momentos confusos en la vida, muchos tendemos a dudar de la existencia de un sistema y plan Divinos en el mundo. Cuando una parte de la estructura del mundo parece estar fuera de sincronización respecto de cómo entendemos que debería ser, somos rápidos para llegar a conclusiones en cuanto a todo el cosmos. No obstante, los mundos de la física, la química, la astronomía y las demás ciencias naturales, demuestran lo contrario. En ellos, inclusive el átomo más pequeño es percibido como poseedor de su propia estructura órbita y función; cada partícula de la materia está sujeta a leyes específicas y forma parte de una organización definida, un orden cósmico vasto y complejo. Para enfatizar esta lección, imagina encontrarte en un edifi­cio con miles de habitaciones; los muebles en cada una están perfectamente ordenados. Todo ello te transmite una información sobre la naturaleza de ese apartamento y su funcion.No obstante, en una pequeña habitación notas que los muebles parecen extraños, y el sentido de organización tan evidente en el resto de la estructura no es inmediatamente aparente. Quizás sea la cocina que no te encaja con los muebles del salón o de un dormitorio. Dado que en el gigantesco edi­ficio, con sus miles de habitaciones, trasmite un sistema orde­nado, es de suponer que también la pequeña habitación con esos muebles extraños que tú no sabes que se llama “cocina” o “cuarto de baño” forma parte de un plan general que debes traducir. Aunque el observador sin entrenamiento no entienda inicialmente el sen­tido poner una “vitroceramica” o un plato de ducha junto a una cheslongue o un sofá y creas que algo no encaja o las llaves no aparecen o el coche no está donde debiera estar, la reflexión lo llevará a la conclusión de que también esta anomalía debe estar formando parte de un sistema más grande que  “lo visual” y que  transmite alguna información.
Tomado del libro Igrot Kodesh, vol. XIII, pág. 172

Pero, también deberíamos tener en cuenta que esas circunstancias que desbaratan la armonía de unos por largo tiempo, solo  momentáneamente afectará a otros. Esto quiere decir que si hay distintas formas de reaccionar,  nosotros podemos intervenir en nuestra mente para que reaccione cada vez mejor. Nuestro cerebro es plástico.

Vayamos por partes. Puedes creer  que existe una lectura entre líneas del hecho que te ha dejado fuera de lugar e integrarla tras una meditación sosegada en tu entendimiento consiguiendo recuperar la calma,  utilizando como explicación la que nos ha revelado el anterior escrito extraído del libro Igrot Kodesh o las palabras del  matemático Poincaré, pero a lo mejor no lo ves tan claro por la razón que sea…,  en ese caso el neurocientífico Richard Robinson te puede demostrar que lo que has visto ha sido traducido por tu intelecto como algo desastroso para tu vida, pero en realidad era una ilusión condicionada por tus emociones.

Vemos imágenes del cielo.

Según las  propias palabras del creador  Ignasi Aballí, lo que a simple vista parecen  imágenes del cielo, al leerse  a pié de foto donde fueron tomadas: Egipto, Japón… ” entra en juego el subjetivismo de cada espectador” y ya no solo vemos el cielo, vemos injusticias, solidaridad…

Entonces,  tenemos que hay tres posibilidades: una es que nuestra capacidad de recuperar la calma sea inferior a lo normal.  Otra es que estemos atrapados en una ilusión. En ambos casos el desorden de la habitación del hotel o no existió,  pues fue una ilusión , o viste más desorden del que en realidad había. Y la última, ya esgrimida al principio de la entrada,  es que aunque somos seres únicos en nuestro planeta, nuestra inteligencia tan solo ha llegado a ver la sombra de la LUZ.

Hemos empezando esta entrada con un baño de humildad,  detallemos  ahora  lo que  plantea Richard Robinson, persona que lleva toda su vida estudiando el fundamento neurológico de las emociones y las maravillas de nuestro cerebro.

Según R. Robinson “la ilusión” consiste en la distorsión de nuestra percepción del mundo,  provocada por las emociones aflictivas. La ilusión supone una interferencia de los circuitos emocionales en los circuitos neuronales, responsable de la percepción o aprehensión del mundo,  y también en los circuitos implicados en el pensamiento. Sesgamiento  perceptual.

“El estado mental precedente a un hecho puede distorsionar nuestra percepción.”

Tomado del libro: Emociones Destructivas. Cómo entenderlas y superarlas. Editado por  Daniel Goleman.

Del mismo libro extraeremos los apuntes más significativos, a nuestro parecer,  que iluminan el tema de la capacidad de recuperación de la calma entre distintas personas o la “función de recuperación”.

¿Qué condiciona que unas personas se recuperen antes de una situación amenazante?:

-Que ante una amenaza activen la corteza prefrontal izquierda (área ligada al pensamiento positivo) más que la amígdala.

-Que produzcan menos  cortisol ante una situación estresante.

-Que tengan mayores niveles  de Linfocitos T o  soldados de primera para defender el cuerpo de tumores cancerosos o simples resfriados.

Estas diferencias interpersonales confirma la presencia de  plasticidad biológica y los experimentos demuestran que con entrenamiento podemos controlar las tres “condiciones determinantes” de la rápida recuperción de la calma.

Por lo tanto, cambiando nuestros hábitos y pensamientos podemos cambiar nuestra mente para que pueda reaccionar con más tranquilidad ante cualquier situación y la podremos hacer capaz de comprender las posibles limitaciones de nuestro cerebro para ver “la gran realidad en vez de las apariencias”.

En palabras del Dalai Lama:

“La estructura y las funciones del cerebro facilitan el adiestramiento sistemático de la mente, el cultivo de la felicidad y la auténtica transformación interior que acompaña al desarrollo de los estados mentales positivos en detrimento de los negativos. No debemos olvidar que el cableado neuronal de nuestro cerebro no es algo estático e irreversible sino, por el contrario muy maleable”.

Estas fueron las palabras que Richard Robinson utilizó para cerrar una de las conversaciones con el Dalai Lama y que en el libro anteriormente mencionado pueden ser encontradas.

“El cielo no  es” , es un tema de mi recién descubierto y admirado compositor Victor Ramil. La he elegido  porque  el texto se intuye, más que se entiende. ¿Se dió cuenta Victor cuando la grabó de este desfase técnico? Lo que está claro es que con el tiempo lo descubrió, “pero  lo dejó estar porque para él sí  tenía su  sentido”.

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