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6. Quitar la frialdad. Dar calor.

4 octubre, 2018

De 50 sombras de enGREYdos.

Tras el Terremoto de Irán del 2003, el SAS envió un equipo de Médicos “sin fronteras” para el lógico apoyo asistencial de los 20.000 muertos y 50.000 heridos, que fue el saldo de aquel terremoto de  magnitud 6.3 de la escala ritcher.

Tantos eran los niños huérfanos tras el desastre que no habían suficientes recursos humanos para poder darle los consiguientes biberones. Así que ideamos una solución tipo “Mc Gyver”.  A 500 niños le daríamos el biberón nosotros (médicos y enfemer@s) y a los 340 restantes colgaríamos cada  biberón de un palo porta-suero y dejaríamos que el niño succionase dicho biberón como si este le cayese del cielo…

Pasaron 10 días y de los 500 niños que recibieron biberones de nuestros brazos solo fallecieron 11, mientras que de los 340 restantes que recibían el “bibi” del palo del suero  fallecieron 112….

¿Qué conclusiones sacamos de esta experiencia en vivo? Simple y llanamente que lo que nos nutre existencialmente, lo que nos da la vida no es el “bibi”, sino el calor humano de quien nos da el “bibi”.

Y esto es, queridos lectores, lo que nos hace humanos, dignos, y también lo que nos “indigna” (es decir, lo que nos enoja y nos despoja de nuestra dignidad haciéndonos enfermar…)

Hay un principio jurídico que viene a decir que LA COSTUMBRE SE CONVIERTE EN LEY, y eso es lo que pasa en muchas historias de desamor entre los seres humanos y no tienen que ser  necesariamente parejas:

nos dan todo pero sentimos frialdad, automatismos, superficialidad… Hasta conformarnos con el “bibi” del porta-suero.

Me decía un paciente al respecto: no se puede estar dándole de mamar a un hijo, ofreciéndole un pecho y al mismo tiempo estar whatsapeando, vete tú a saber con qué o con quién, hasta que la teta se vacía. Eso no es nutrir. Es “dar de mamar”. Que parece lo mismo, pero no es igual. No es que “dar el pecho” esté mal, simplemente es que le  falta la conciencia de la “dueña del pecho”.

Necesitamos poner conciencia en lo que se hace, y “situarnos nosotros mismos” como factor de transmisión de lo que se está dando.

Calor Humano versus frialdad. Como decía Triana “yo quisiera saber  si tu alma es como la de cualquier mujer….

Y esta es la manta que debemos quitar. La de la frialdad. No importa que todos seamos fríos. Si has llegado a este nivel donde apenas te faltan 5 escalones para considerarte un Humano sano y equilibrado, una criatura modélica en la creación Universal, con un uso racional y dosificado del intelecto, pero complementado con los focos del Daat (Dicernimiento), entonces debemos dar “calor humano” sin perjuicio de tu dignidad.

Y ahora viene la pregunta del millón de euros: ¿cómo sé que lo que doy y lo que recibo es sin perjuicio de mi dignidad?  Fácilmente. Si lo que das lo das libremente o no. ¿Y cómo sé si lo doy libremente o no? Fácilmente también. Si quiero lo doy y si no quiero no lo doy. Si me siento en la obligación de dar entonces ya…, estamos dando solo “bibi”…. Y si  me siento libre de darlo entonces estoy dando  “Bibi” con Calor Humano.

Tags: amor y vida.

 



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