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Ubuntu

1 Diciembre, 2016

¿Alguna vez han escuchado el término “Ubuntu”?

Por motivos profesionales yo lo conocía como uno de los sistemas que hace que nuestros ordenadores funcionen, eso que llamamos sistema operativo, vaya como Windows, solo que Ubuntu es libre, gratuito y crece gracias a lo que aportan programadores de todo el mundo. Sorprendente en este mundo de ahora, ¿no?

Pero lo que realmente me maravilló fue enterarme hace un par de días  que “Ubuntu” viene de una regla ética sudafricana enfocada a la lealtad de las personas y a las relaciones entre estas.

Cuentan, que en un poblado sudafricano pusieron un gran cesto de frutas e invitaron a los niños a un juego que consistía en que el primero que llegara se quedaba con el cesto y su contenido para él. Los niños se cogieron de la mano y todos juntos llegaron al cesto repartiéndose alborozados las frutas. Así que… ¿quién gano?

Asombrados por lo ocurrido preguntaron a los niños si no les hubiera gustado que uno ganara el premio y disfrutara de toda la fruta. Los pequeños preguntaron entonces cómo podía ninguno de ellos ser feliz viendo a todos los demás tristes.  Así todos estamos contentos, dijeron, así todos hemos ganado.

Este relato me conmovió en lo más profundo, porque en este mundo en el que vivimos, es como si nos gritara para que no perdamos la esperanza en el género humano.

Encontré que puede ser traducido al español como “humanidad hacia otros” o… “si todos ganan, tú ganas”… “soy porque nosotros somos”… “una persona se hace humana a través de las otras personas”… “todo lo que es mío, es para todos”… “yo soy lo que soy en función de lo que todos somos”… humildad… empatía…

Y la que más me gusta es la que define Ubuntu como la creencia en que el compartir es el enlace universal que conecta a toda la humanidad.

“Una persona con Ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos”  Desmond Tutu.

Autora: M. Ángeles Restoy.

Nosolonavegante, aquí estaremos acompañándote dentro de un mes.

42.¿Qué puedo hacer por ti?

2 Julio, 2015

(De 50 sombras de enGREÍdos)

Un solo pensamiento desinteresado es por sí solo capaz de transformar el mundo, y no solo transformar el mundo de fuera, sino también tu propio mundo.

Para esta semana el ejercicio es “fácil”: díle a una persona ajena a tu realidad. ¿ Que puedo hacer por ti?, hazle saber que necesitas salvar tu vida… y obtener  la llave del candado que abre la cadena de favores…

Nosolonavegante, volvemos con nuevo artículo el jueves de la semana que viene.

Help!

21 Junio, 2013

By Nosolodoctor & Nosoloángel

Por alguna extraña razón, en ocasiones, las virtudes y éxitos de los demás nos hacen sentir inferiores. Reconocer este sentimiento es bastante duro porque corremos el riesgo de que se nos tache de envidiosos… o dependientes de “otro”. Myriam Ostos una amiga del facebook me envió una reflexión de Osho que nos ha inspirado la entrada de hoy y que dice así, al respecto:

Un niño estaba estaba hablando con su madre y la madre le estaba dando un consejo:
«Recuerda que siempre hay que ayudar a los demás».
Y el niño preguntó: « ¿Y los demás qué harán?».
La madre, naturalmente, contestó: «Ayudar a los demás».
El niño dijo: «Me parece un método muy raro. Mamá, ¿por qué no ayudarte a ti mismo en vez de a otro y complicar las cosas sin necesidad?».

De la misma manera que vemos en los demás defectos que nosotros mismos tenemos, sin darnos cuenta de que “los otros” son nuestro espejo, lo mismo ocurre con lo contrario, es decir, si admiras cosas de los otros, ten seguro que esas cualidades están en ti esperando ser descorchadas con un golpe de efecto que para cada uno es distinto…

Quizá para una mujer sea ser madre lo que le haga entrar en una revolución total, y las cualidades que siempre admiró florezcan en ella de la noche a la mañana, porque el nacimiento de un ser humano es un detonante de primera magnitud cósmica, sí o sí… Ella se ayudó ayudando a alguien a nacer. ¿Qué fue primero el huevo o la gallina? Ummm. Esta es la cuestión querido Watson…

Quizá para un terapeuta saber la responsabilidad que supone asistir en la travesía vital a otros seres humanos sea la fuerza motora que le haga saber qué dones necesita para hacerlo lo mejor posible, y se aplique con todas sus fuerzas, en hacerlas reales, materializarlas en su persona. Nuevamente: ¿qué fue primero el huevo o la gallina? ¿Ayudar o ayudarnos? Paradoja.

El texto de Osho, en realidad, puede que esté hablando de que no podemos ir de hermanitas de la caridad solucionando los problemas de los demás o ser padres abnegados sin ton ni son. El texto también nos habla de no usar el camino de dar para autocomplacernos…, pero a la par, el texto lleva al engaño porque habrá personas que entiendan tras una lectura superficial que hay que preocuparse de uno mismo y los demás que arreen, como se dice en mi pueblo, “uséase”, que se busquen la vida.

Nuestra alternativa es que solo puedes ayudarte ayudando, pero “correctamente” (para algunos con límites y para otros siguiendo los pasos que su alma dicte) y que en la paradoja de no saber qué fue primero “yo o el otro” hay una confluencia esencial, que viene a demostrar que no hay dos, que solo hay UNO. ¡Chis plaus, paradoja resuelta, Chis plaus!

Cambiar para superarse, saber que lo que admiras en otros lo reconoces porque existe en tu interior, ser tú para dar algo autentico…, dar sin tomar partido, ayudarte sin querer al ayudar… Estas son las respuestas, querido Whatson…

Aviso para Nosolonavegantes: esta entrada quedará activada durante tres días.

Ser o no ser un Hijo de Puta

12 Agosto, 2011

Hay un chiste que dice:

El dueño de una gran mansión organiza una visita guiada para un grupo de personas y concluye en un gran estanque lleno de cocodrilos, donde les anuncia a  sus invitados:

- Aquel que consiga cruzarlo de un extremo a otro, recibirá todas mis posesiones

Casi sin darse cuenta, observan como alguien se emplea a fondo por alcanzar la otra orilla sin ser devorado, y ante el asombro  generalizado, lo consigue.

El anfitrión, casi estupefacto, se dirige a él comprobando que aún está de una sola pieza y le pide que proclame unas palabras dignas de semejante proeza. A lo que el individuo contesta:

- Sólo quiero saber quién ha sido el Hijo de Puta que me ha empujado.

Bueno, pues si no llega a ser por el Hijo de Puta, nunca habría tenido el valor suficiente de hacerlo, ni habría pensado mínimamente que sería algo posible de ejecutar y seguir con vida. Es más, habría renunciado al premio sin ni tan siquiera intentarlo.

Desconocemos las intenciones del Hijo de Puta, no sabemos si lo hizo porque realmente lo creía capaz o simplemente por fastidiar, la cuestión es que nada es lo que parece y por mucho estrés, miedo, dolor o angustia que pasó mientras cruzaba el estanque, al final le vino bien ese empujón en más de un sentido.

Pero la enseñanza de este chiste (que bien podría ser algo así como “No sólo perdona a quien te pone la zancadilla sino agradecele también que te muestre lo capaz que eres”) no es lo que me lleva a la reflexión, sino su relación con una frase que muchos de vosotros conocereis “mejor víctima que verdugo”.

Porque ¿Y si el Hijo de Puta eres tú? ¿Y si sin ser consciente de ello o sin querer serlo o sin mala intención… eres tú el que lanza a acobardados aspirantes a estanques de fieras hambrientas? Es fácil ver que el Hijo de Puta es otro, pero ¿y si no te das cuenta de que el otro eres tú?

¿Estamos preparados para asumir que somos Los Otros, los Hijos de Puta o los verdugos de otras personas? Molestamos, incomodamos e incordiamos a aquellos a quienes tratamos de abrir los ojos a base de empujones que suponemos que están dispuestos a superar. Lo hacemos constantemente y ahora digo yo ¿hacemos bien? ¿Y si por tratar de hacerle un bien se nos va de las manos y acaba hundido y engullido por los cocodrilos? ¿Y si alguien nunca llega a desarrollarse plenamente porque le faltó ese empujoncito que nosotros pudimos darle? ¿Cómo diferenciar si estamos proyectando expectativas y reforzando con premios su cumplimiento o si por el contrario respondemos a una llamada muda de ayuda?

Ahí lo dejo, yo solo planteo el dilema “Ser o no ser un Hijo de Puta, he ahí la cuestión”

Aprendemos con mucha facilidad cosas como la relatividad, pero sólo la aplicamos en primera persona, nos cuesta ponernos en El otro lado de la cama.

Tropezándonos.

16 Abril, 2011

Allá por los finales de los años  70 sonaba esta canción en las radios de todo el mundo  y Suzi Cuatro con Chris  Norman se marcaban unos pasos de baile torpes para contarnos que a pesar de que deseaban quererse,  a veces se equivocaban… Tropezaban.

http://www.youtube.com/watch?v=EuUeK3F7fcE

Si nos equivocamos y metemos la pata cuando queremos de verdad…, cuando queremos a personas que nos hacen sentir únicos y amados ¿qué pasará cuando hacemos esfuerzos para querer “al menos” de lejos a alguien?

Ains…, como diría Contrapunto, todos  podemos recordar los destrozos que hemos cometido en algún momento de nuestra vida,  a personas a las que no le encontrábamos ningún punto en común con nosotros… Me imagino que porque nuestro narcisismo nos impedía mirar con atención…(No controles, post día 10-04)

Esas personas, a las que no les encontramos “comunidad” con nosotros, suelen estar en nuestro entorno  llevando un traje de  competidor para nuestros ojos. Les contaré que Lao Tse pensaba que laforma de unirse con el cielo era colaborando con tu competidor (como ven el camino largo es el corto). Creo que el sabio maestro nos propone hacerle un camino de rosas al que  te está jorobando.

Aunque, si lo pensamos detenidamente,  tiene una lógica aplastante: las personas que trabajan en el mismo campo que tú, tienen el mismo fin qué tu…, por lo tanto,  si las ayudamos para  que sean mejores conseguimos la meta deseada igualmente. La unión hace la fuerza.

Imagínense unos corredores de relevo que “pasan” de pasarse el palito  unos a otros porque cada uno de ellos desea ser el primero que llegue a la meta. La carrera no empezaría nunca.

Todos a una.

Colaborar    en pro de la armonía del  el baile social.

“Tal vez” es una canción de arrepentimiento sincero. Una toma de consciencia de los errores o tropezones del pasado…

Que la fuerza te acompañe para trascender la barrera del ego y entrar en la siguiente etapa donde los tropezones será escasos.

http://www.youtube.com/watch?v=ufFwLdVcIqU&playnext=1&list=PL7D295F77453099BD

¿Te has equivocado, te has arrepentido? Si deseas contarlo tienes un espacio en nosolodoctorylac@gmail.com

Cadenas de favores. By Richii & Poveri

19 Marzo, 2011

Antes de entrar, por favor, pasen y miren detrás del espejo (vídeo)… o utlizando una de las frases favoritas de los cielos de este blog: baby, take a walk on the wild side…

http://www.youtube.com/watch?v=EqTbP5vjzNU

“El reino de las posibilidades está dentro de nosotros” y como dice en la pizarra de la clase, solo “tenemos que pensar una idea para cambiar el mundo y ponerla en marcha”.

¿Por qué?

Todos hemos quedado sorprendidos por los sucesos ocurridos en Japón. Hemos  visto imágenes que parecían sacadas de la ciencia ficción, estamos escuchando  cosas que nos inspiran temor y dolor por las víctimas del terremoto y tsunami ocurrido el viernes 11 de marzo pasado en las costas del pacífico.

Intentamos reflexionar sobre estos hechos y tratar de sacar algo positivo, incluso de los momentos más difíciles. De hecho, de eso solemos hablar en muchas entradas de nuestro blog.

Hace 200 años atrás ni siquiera nos hubiésemos enterado de un terremoto en la otra punta del planeta  (¿o sí?). Hoy, en pocas horas tenemos imágenes de lo ocurrido y “asistimos casi en directo” a la tragedia. Y debido a nuestros “neuronas  espejo” (de las ya que hablamos una o dos veces) podemos “sentir” lo que se siente en Japón.

“Los ojos son las ventanas del alma” y el alma no entiende de la coordenada “espacio-tiempo”. Muchos analistas piensan que la experiencia de “asistir en directo”  a tragedias que no ocurren en nuestra “realidad cercana” no es positivo ya que crea en la población ansiedad, incluso cuando el peligro “está lejos” y nos afecta “directamente”  a quienes escucha o ven la noticia.

Pensamos que tienen razón, estos expertos,  cuando la ansiedad y el dolor por el prójimo, solo se quedan ahí, pero cuando uno toma la iniciativa y decide ayudar entonces esto es positivo.

Maimonides se especializó en “caridad”. Este sabio cordobés estableció “leyes jerárquicas” de cómo ayudar al prójimo estableciendo la  prioridad de ayudar  primero a quien duerme contigo,  segundo a tu entorno familiar, y  si uno no tiene familiares necesitados entonces debería ayudar a sus vecinos, y si no tiene vecinos necesitados a los habitantes de su ciudad, y así avanzar en la caridad y acciones de beneficencia… hasta llegar a Japón. Solo que si esto lo hiciésemos todos,  Japón no necesitaría nuestra ayuda.

Creo que estos hechos ocurridos en el otro extremo del mundo, que nos sensibilizan a ayudar, debemos concretarlos buscando quien necesita ayuda en nuestro barrio, ciudad o pueblo.

Lo que nos impide hacer la cadena de “favores” hasta llegar a Japón,  es que muchas veces no consideramos “dignos” de nuestra ayuda a nuestra pareja, nuestra familia, nuestro vecino,  etc…, por tal o cual razón,  porque nos erigimos en “jueces” y no en “donantes”. Pero, ¿quién soy yo para decir si tal o cual persona merece o no mi ayuda?

Proponemos una fórmula secreta,  ahora que nadie nos lee: ” si elevamos a nuestro prójimo” por encima del valor de nosotros mismos,  “dar y recibir se tornan sinónimos”.  Nos explicamos: ” si aquel a quien tu das “lo consideras superior a ti” entonces el hecho de “darle algo a esa persona” en realidad te produce la satisfacción y felicidad “como si estuvieses recibiendo” porque partes de la base que el hecho de que alguien situado en una línea jerárquica superior a ti te está honrando “aceptando tu regalo”.

Eso “si” que es destruir tu Ego doblemente,  y al no tener la expectativa de ser reconocido y,  o,  halagado por “nuestra generosa donación o favor”,  no sentiremos ni frustración ni arrepentimiento de haber ayudado. Y probablemente aquel que recibió de nosotros hará lo mismo,  y la cadena de favores… llegaría a Japón.

Ahora que nadie nos “ve” es un buen momento para quitarnos nuestras máscaras “sociales” y re-conocer que el de al lado es mejor que yo. El resto es vanidad.

Entra en el reino de todas las posibilidades o como diría Lamari de Chabao se como la Luz…

Ya sabeis que con vuestra aportación entras en el reino de todas las posibilidades: colabora mandando un texto, transcribiendo algo de un libro, contando un cuento…:nosolodoctorylac@gmail.com


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