Temas etiquetados como: ‘belleza’

22. Destapar lo bello y lo sublime.

1 Abril, 2017

De 50 sombras de enGREYdos

Hay un paso más arriba de lo Bello y se llama “lo sublime”. A los filósofos siempre les ha atraído filosofar acerca de la distinción entre lo bello y lo sublime. La belleza es un concepto contenido, exquisito e intimista que  es lo que experimentamos cuando vemos una flor o un rostro hermoso.  Lo sublime nos arrebata y nos asombra…, o nos sobrecoge, es lo que sentimos cuando vemos una cordillera o un huracán.  Algo sublime nos recuerda que somos algo muy pequeño dentro del cosmos…, ante lo sublime…, de la inmensidad. También la ciencia  ha demostrado que las experiencias de la belleza y el asombro activan partes diferentes del cerebro.

La distinción entre lo bello y lo sublime no solo se da en el terreno de la estética, sino también  en la vida en general. Por ejemplo, tenemos amores bellos y amores sublimes. El rabino Joseph Soloveitchik escribió que Dios puede ser majestuoso e infinito como concepto de creador del universo y, sin embargo, también puede ser bello e intimista; como cuando su esposa yacía en su lecho de muerte, entonces Dios no se apareció de forma sublime sino que tomó la forma de “un amigo cercano, un hermano, un padre… Sentí  (decía) su mano cálida, por decirlo así, sobre mi hombro, me abracé a sus rodillas. Estuvo conmigo en los estrechos confines de una pequeña habitación, sin ocupar espacio”.

En la vida diaria también tenemos amores grandes y amores pequeños. Estos últimos, como el que sentimos por los hijos, nuestro vecindario o nuestro jardín, generan compasión, actos de servicios y un deseo de cuidar. Los amores en grande, como el que sentimos por la causa de los derechos humanos universales, nos inspiran valor y grandeza. Un pequeño amor es un pastor que protege a sus ovejas. Un amor en grande es Martin Luther King Jr. cuando lideraba a su gente.

La cantidad de amor en grande en una sociedad puede aumentar o disminuir. En Andalucía, creo que ha disminuido, así lo percibo yo en mi día a día del Centro de Salud. Antes éramos  generosos y hospitalarios…, ahora decimos cada dos por tres eso de “Ya estoy harto de dar…, bla, bla, bla…”

El amor grande es esperanzador, pero hoy en día, permítanme que sea pesimista, pues se pide recuperar lo dado al menos a medio plazo, y es que  oigo decir cada vez más… ¿y a mí qué?  Esa pregunta le resta estatura al Amor sublime y lo deja en un simple “favor”…

A mí se me ocurre que ya que hay tan pocas cosas sublimes en nuestro día, que la mejor manta que podemos quitar es…

Es….

¡Ya lo tengo! La mejor manta que podemos quitar este mes de abril es reconvertir un amor pequeño, una belleza como la sonrisa de tu hijo, o las manos de tu pareja y meterle el zoom de nuestra conciencia y hacerla ¡Sublime!!! ¿Qué te parece? ¿vamos?

¡Vaaaaaaaamosssss!

Qué bonito

25 Noviembre, 2011

Los Naranjitos (Nosólodoctor y Nosóloyoda)

El otro día, mi joven profesor me hizo “reconocer” (lo sabía pero no me había fijado) que todas las cosas de este  mundo (materiales) tienen un “exterior” y un interior”: las frutas, las canciones, los paisajes… incluso las personas tenemos una “máscara” (nuestra personalidad) que nos protege de un entorno “hostil”; un “filtro” (nuestro carácter)  con el que “nos dejamos” con unos y nos “resistimos” con otros y una “esencia” (nuestro temperamento). En ese contexto, nuestros “ojos” se convierten en las ventanas de nuestro “temperamento”, de la “torre” en la que vivimos mas o menos aislados…

La entrada que Nosóloyoda propone que realicemos a “duo” trata sobre la belleza; de lo que despierta en las personas y de hasta qué punto nos apegamos o guardamos una distancia emocional que nos haga “regular” la válvula hacia una comunión voluntaria de intención y acción o una posición de “cero grados” donde podamos ver los toros desde la barrera y así estar preparados para lo que venga y con ello sufrir menos.

¿Realmente necesitamos “poseer” todo lo que nos entra por el ojo o por cualquiera de los sentidos? Apreciar o admirar la hermosura de algo o alguien pueden conducir al deseo de detentarlo o por contra, inspirar o despertar la nobleza que habita en cada cual.

La creencia de que la apropiación es la solución más eficiente es lo que conduce a la envidia, a los celos, a la insatisfacción y a conclusiones erróneas en forma de sentimientos falaces y confusos que desembocan en decisiones de dudosa fiabilidad; a veces, un envoltorio llamativo, una belleza extrema puede acabar perjudicando porque nos incita a quedamos “ahí” y a no querer progresar, lo que conlleva que su escencia, al no recibir estímulos, se atrofie y muera.

Sin embargo, captar la hermosura y dejar que siga fluyendo sin el yugo restrictivo de nuestro dominio, permitiendo que crezcan nuestro interés y nuestro deseo ampliándose con el conocimiento del contenido interior (esencia), contribuye a que crezca, se desarrolle y llegue hasta nosotros en la forma madura que hará que persista de un modo más estable y provechoso, en incluso sostenible, podríamos decir.

Como en el caso de la famosa campaña de protección de inmaduros “Pezqueñines. No, gracias. Debes dejarlos crecer“ ¿La recordáis?

Pues algo así. La inmadurez, lo primero (y lo primero que percibimos suele ser el exterior) aparenta ser muy sabroso y tierno (bonito al paladar) y parecería que la mejor forma de disfrutarlos es consumirlos mientras son así, pero lo cierto es que eso sólo conduce a la extinción de nuestro objeto de deseo. Como en la cancion de Richard Cocciante, la belleza sin alma no es más que una ilusión.

La mejor forma de proceder ante la belleza sea quizás disfrutar de su contemplación y dejar que evolucione, que madure y se complete con la esencia que encierra.

¿Habéis pasado por ese momento en el que dos personas empiezan a conocerse, se gustan y todo se convierte en un “quiero saberlo todo de ti y compartirlo todo contigo” y se lanzan a la piscina dejándose llevar por el deseo inicial y luego… luego ¿qué? Luego la relación se convierte en una disputa territorial por la parcela afectiva que debería unirlos y que ha acabado siendo una negociación de competencias y un eterno enfrentamiento por la ubicación de la linde: los límites son donde termina algo, pero también donde empieza otra cosa; son los que separan, pero también son el lugar donde vienen a confluir las partes. En las relaciones románticas, sobre todo, una cosa es “atraccion” (casi siempre apego desmedido, una visión túnel provocada por el deslumbramiento que provoca la belleza), otra cosa es contemplación y admiración mutuas y otra, el Amor con mayúsculas que deja espacio y tiempo y favorece activamente el desarrollo y la evolución total.

Cuando nos empeñamos en mantener lo que se basó sólo en un arrebato de superficialidad, le estamos dando paso a una insustancialidad que se precipita casi irremediablemente a autoconsumirse, dejando desoladas las partes y la sumatoria de ambas. Porque, si no nos gusta lo que llegamos a conocer y que ya hemos hecho “nuestro” ¿qué hacemos: tratamos de cambiar su esencia o lo tiramos a la cuneta como al perrito que nos regalaron por navidad y que resultó ser algo más que un peluche (tiene necesidades que cubrir) cariñoso?

Si nos esforzamos y ponemos de nuestra parte (y hablamos de paciencia), la belleza no sólo puede satisfacer nuestros sentidos, si buscamos más, si somos un poco más exigentes y comparativos, la belleza puede adquirir un significado más amplio, incluyendo una especie de practicismo que la asocie al todo: a la fachada y al hogar, al envoltorio y al continente, al escaparate y al almacén.

No es una negación del “aquí” y del “ahora” o del “carpe diem“, sino de verlo teniendo en cuenta un punto de vista más amplio, con una perspectiva más enfocada en vencer la insatisfacción en lugar de alimentarla.

Qué bonito sería que compartiéseis con nosotros en nosolodoctorylac@gmail.com


© 0000-0000 (NoSoloDoctor y Los Angeles de Charly) - Actualizado: 24/05/2017 - Visitas totales: 1,036,422 - Últimas 24 horas: 182
Licencia de Creative Commons
Nosolounblog by Nosolounblog is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.