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¿Hermanos “Marx” … o “Más” hermanos?

29 octubre, 2011

(By Nosoloangel y Nosolodoctor)

Muchas personas preguntan :

¿ Porque la vida no me cambia y me trae lo que yo pido ?

A veces contestamos de una forma muy simple: porque lo que pides “no cabe” en tu vida.

Tu vida está tan llena de cosas y casos que habria que aplicar lo que pone en la puerta del metro: “Antes de entrar, dejen salir”, porque a menudo las puertas correderas del suburbano se abren y se cierran en apenas 30 segundos y nunca hay atascos… ¿Por qué?

Porque existe un orden: antes de entrar, hay que dejar salir, o lo que es lo mismo : Para introducir una novedad en nuestra vida, se requiere primeramente “extraer” cosas ya caducas, cerrar círculos, ventanas, documentos, archivos…

¿Quién no guarda aún la primera servilleta donde le pusieron “te quiero” ? ¿Quién no puso una muesca en la pared cuando consiguió “sus” favores ?

A nivel intelectual (por cierto viene de esa palabra in-te-lec-to…) ocurre lo mismo:  muchas veces “metemos conceptos y conceptos” para alimentar nuestra seguridad, incorporando más datos, más doctrinas,  más paradigmas... ¡”chupamos” de todo! Un poquitito de reiki, más un poquito de budismo, otro poquitito de bioenergética, más otro poquitito de Feng shui… y añadiendo ago de cábala, pizca de religión, punta de cuchillo de Saint Germain, Coelho,  Zen, Método Silva y más cosas hasta convertinos en “Hermanos… Marx, en vez de “Más Hermanos”…

Así ni ayudamos a nadie,  ni le acompañamos tampoco (bueno sí,  le “acompañamos en el sentimiento, diciendo esa frase rancia ante la desgracia del otro:  “te acompaño en el sentimiento”).

Eso es imposible,  tú no me puedes acompañar en nada: ni en sentimiento, ni en pensamiento ni en acción,  ni en omisión;  porque tu recipiente, tu vasija está tan llena de conceptos, de fórmulas matemáticas de felicidad prêt-à- porter,  que no tienes espacio en tu camarote mental.

¿ Me entiendes ?

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La “paraíta” del camino

10 agosto, 2011

(By Nosolodoctor,Nosoloangel,Angel6,Angel2)

¿Todos podemos cambiar?

Existe una película de una de mis actrices favoritas, Annette Bening, que trata de un abogado llamado Henry, alguien despreciable y cruel, cuya vida da un vuelco cuando le disparan en la cabeza durante un robo. Sobrevive a la lesión con daño cerebral significativo y debe volver a aprender a hablar, caminar y funcionar normalmente. También ha perdido la mayor parte de la memoria de su vida personal, y debe adaptarse a la vida con la familia que no recuerda. Para sorpresa de su esposa e hija, Henry se convierte en un hombre cariñoso y afectuoso, que sin embargo, “ya no tiene un lugar claro” en la empresa donde trabajaba al haber perdido su “instinto agresivo y cruel”.

¿Les suena el caso de Henry? Claaaaro, hombre, ese caso que va de gente que tiene que medrar profesionalmente como sea, con uñas y dientes, ese en el que los instintos de supervivencia está alimentando el deseo de más poder, el deseo de más reconocimiento, de más fama, de más dinero, de más viajes, de más… Individualismo y codicia.
Como han visto, Henry vivió un acontecimiento extraordinario y fue consciente de cómo era “antes”. Tomar consciencia es despertar, poder tomar una considerable distancia y analizarse objetivamente para ver quienes somos, cómo nos relacionamos, cómo vivimos. Paradita y examen.

¿Hacer este ejercicio de abstracción requiere de unas capacidades especiales o es posible que todos tengamos el don de tomar perspectiva y ampliar la foto de nuestra realidad? ¿Es una capacidad innata o solo está en manos de personas con un intelecto brillante? ¿Hasta qué punto los instintos de supervivencia se refinan en la mente de una persona brillante intelectualmente sin que su narcisismo le permita encender su Luz, hasta impedirla utilizar su corazón?

Nosotros pensamos que a más intelecto, más refinamiento en las armas del instinto para llegar a donde desea. Es una paradoja amarga… A más inteligencia, tus instintos son má sofisticados… ¿Entonces de qué te sirve haber nacido bien dotado intelectualmente?¿Para tener más habilidades para subsistir a costa de destruir a los otros?
El intelecto sirve de mucho, pero solo con la condición de que tu voluntad, la cual está en tu corazón, dirija tus decisiones, con la condición de que pongamos consciencia en cada acto. Delegar y ceder al corazón, para que brille la Luz en vez del intelecto.

¿Ustedes creen que cambiar depende por completo de nosotros mismos?. Pero ¿por qué nos cuesta tanto?.

Hay un proverbio oriental que dice: “Nadie llega al paraíso con los ojos secos”, pero ¿qué quiere decir esto?, muy sencillo: que todo cuesta. Superar el miedo al agua implica tragar un poco de agua mientras aprendemos a nadar, sin embargo nos empeñamos como niños caprichosos en aprender sin mojarnos siquiera. Si de verdad queremos cambiar basta con entender que tragar un poco de agua no nos matará, sin embargo, no saber nadar nos puede ahogar. ¿Cuál de las dos incomodidades preferimos soportar? ¿Cuál de los dos Harrys queremos ser? ¿ El que tiene miedo de afrontar los retos que supone poner el corazón por bandera en vez del intelecto? o ¿El que se niega a intentar ser él mismo por miedo a moverse y perder su estatus?. Cuando pasen los años ¿a cual de los dos Harrys lo querrá alguien?, la respuesta parece clara ¿por qué nos cuesta tanto entonces hacer lo correcto?. Solo hay que ponerse y tener paciencia, todo se aprende con la práctica y la práctica es repetición. Y empezar es andar  la mitad del camino.

Tras tomar la decisión de un cambio, al principio las “nuevas actitudes” suenan y parecen impostadas, aún sintiéndonos mejor con el nuevo plan de “hacer las cosas como se debe”, no acabamos de creernos que sea natural. Por eso la práctica, el insistir, el dejar que se instale de a poco ese nuevo programa.
Toda nuestra vida gira en torno a una intención. Esa intención puede cambiar, pero para cambiar hay que hacer cambios internos, reconocer, crear conciencia y estar dispuesto a salir de la conveniencia o comodidad cotidiana para lograrlo. Cada ser humano tiene la capacidad de crearse, de usar ese poder divino que está en su interior (esa fuerza que es Dios o como cada uno lo llame) para manifestar realmente lo que quiere.

Si llegado el momento, decidimos dar el salto… arriesgar el pellejo, saltar al hyperesapcio para viajar a planetas desconocidos… recuerda las palabras de esta Epístola…

“Epistolas a Horacio” que dice asi:

«Fervet avaritia miseroque cupidine pectus:
Sunt verba et voces, quibus hunc lenire doloremt
Possis, et magnam rnorbi deponere partem.
Laudis amare turnes: sunt certa piacida, quae te
Ter puré lecto poterunt recreare libello.
Invidus, iracundas, iners, vinosus, amatar,
Nemo adeo ferus est ut non mitescere possit
Si modo cidturae patientem commodet aurem.»


Traduccion:
“El corazón humano arde de avaricia y miserable afán,  hay palabras y fórmulas para calmar este sufrimiento y para curar, por lo menos en parte, este mal. Te inflas de vanidad: hay ciertas expiaciones que pueden revivirte si lees cabalmente tres veces cierto libro. El envidioso, el iracundo, el indolente, el ebrio, el sensual —ninguno es tan salvaje que no pueda ser domesticado, siempre que tenga la paciencia de dedicarse a aprender.”

Al final, siempre se trata de regresar a nuestro sitio, a la esencia… ¡ dentro vídeo!

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Golpes de timón

26 mayo, 2011

O lo que es lo mismo, decidir cambiar, variar el rumbo.

Siempre hablando de rectificar, de crecer, de aprender a usar el viento como un aliado soplando a favor en nuestras velas desplegadas para expandir la consciencia.

Las dificultades siempre nos traen información que nos permite mejorar el propio conocimiento y el del entorno, vividas así como oportunidades.

¿Qué puedo aprender o he aprendido del presente o último obstáculo?

Muchas dificultades tienen un carácter cíclico o son producto de unas circunstancias que tienden a repetirse.
La adversidad es una gran maestra, brindándonos la ocasión para desarrollar la capacidad de anticiparnos y de prever situaciones futuras similares. Anticiparse, en este caso significaría tener hechos los deberes la segunda vez que ocurran.

Cuando elegimos ”virar” sopesamos pros y contras. Hacer uso del libre albedrío conlleva reflexión, introspección ¡dudas! tiempos calmos y revueltos… ¡perfecto y divino equilibrio!
Para poder decidir con claridad debemos aprender a relajarnos en el silencio…para poder “conectar” y escuchar las respuestas que llegan de la “Fuente”.

Saber relajarse en pleno caos, aprendiendo a no ceder al pánico, ése es el sendero espiritual.

Cito y recomiendo a Pema Chödron en “Cuando todo se derrumba” : “El camino espiritual implica ir más allá de la esperanza y del miedo, entrar en territorio desconocido, avanzar continuamente. El aspecto más importante del camino espiritual puede ser simplemente seguir moviéndose” .

Cuando llegamos a nuestro límite, si aspiramos a conocer ese lugar plenamente —es decir, si aspiramos a no ceder ni reprimir— una dureza se disolverá en nosotros. La fuerza misma de aquello que haya surgido —la energía de la ira, la energía de la decepción, la energía del miedo— nos suavizará. Cuando la energía no está solidificada en una dirección u otra, nos traspasa el corazón y nos abre.

Valorar y decidir con el corazón, evaluando la repercusión en nosotros mismos y en los demás, aún estando en nuestro límite, (cada uno con el suyo), puede ser escoger el camino largo, inicialmente duro e incluso solitario; más suele resultar ser el corto cuando convertimos los contratiempos en verdaderos “trampolines”.

“Estoy dispuesto a dejar todo dijo el príncipe al maestro.
– Por favor, acépteme como discípulo.
– ¿Cómo elige un hombre su camino? Preguntó el maestro.
A través del sacrificio. Respondió el príncipe.
– Un camino que exige sacrificio es un camino verdadero.
El maestro tropezó con una estantería. Un jarrón valiosísimo se cayó y el príncipe se arrojó al suelo para agarrarlo. Cayó en mala posición y se rompió el brazo, pero consiguió salvar el jarrón.
– ¿Cuál es el mayor sacrificio, ver estrellarse el jarrón o romperse el brazo para salvarlo? , preguntó el maestro.
– No sé. Respondió el príncipe.
– Entonces, ¿cómo quieres orientar tu elección hacia el sacrificio?
El verdadero camino es elegido por nuestra capacidad de amarlo, no de sufrir por él”.
(Paulo Coelho)

Deja que SEA!

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