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50 sombras de enGREídos

16 abril, 2015

Nada existe bajo el Sol que no disponga de su pequeña chispa de luz primordial.

Recientemente explicaba en una charla sobre temas existenciales  que todo lo que existe en nuestra realidad dispone de una luz que lo alimenta.  Cuando no somos capaces de distinguir esa chispa la única explicación posible es la existencia de algo que oculte su luz. Yo me lo suelo imaginar como una especie de manta que oculta la bombilla encendida de la existencia pero la cabala lo denomina Klipá, cuya traducccion literal es la de “cascara”.

Durante toda nuestra vida, nosotros, los que nos rodean y las cosas que nos rodean, sufrimos procesos de enklipatizacion, es decir, opacificacion de la luz interior que sustenta la existencia.  Es precisamente la opcificacion de nuestra luz la que nos enfria y dificulta tanto que nuestro sol interno transmita “calor” a nuestro entorno (influyamos “para-bien”), como que seamos capaces de ser influidos por los soles internos – el plexo solar – de las personas y decorado que integran el escenario que llamamos “vida”.

Cuando estamos en estados de opacificacion, no podemos transmitir y nos replegamos sobre nosotros mismos, solo queremos recibir y rellenar como sea el estado de carencia de… luz.  Nos volvemos engreídos, mirándonos nuestra tripita, eclipsados totalmente de amor. Eclipsados porque algo o alguien , o incluso nuestros propios pensamientos, sentimientos o acciones, ha dejado caer esa manta opacificadora, cascara o klipa, que impide a la luz asomar. Pero esa luz esta ahí….

Las próximas entradas de este blog se han dedicado al desarrollo de una metodología de trabajo que permita en poco mas de un año mediante el ascenso de la escalera de Jacob el total desmantelamiento de esas klipot o cáscaras de luz.

Desde Hoy hasta el próximo dia 10 de junio del 2016, iremos mostrando esas cincuenta sombras y su descodificación. Pasar del estado de engreimiento (en-grey y miento…) personal a otro mas evolucionado y abierto que permita escuchar, detenerse, comprender y luego hablar. Atravesar los dictados de la vida y pasar de un estado de “desnudez”  espiritual al de investirse con el ropaje de la dignidad humana.  Todo es cuestión de tirar de la manta adecuada….

La primera sombra a desmantelar  es la del miedo a la muerte. Con miedo no podemos movernos libremente…..

Continuamente vivimos pequeñas muertes cada día. Mueren células de nuestro cuerpo para dar lugar a otras, continuas historias que van quedando atrás, incluso prioridades; lo que ayer era fundamental hoy parece prescindible; lo que ayer era amor eterno; hoy….

Todo debe morir para que lo nuevo resurja. Si no murieran células de nuestro cuerpo, enfermaríamos. Si no murieran nuestras creencias y sentimientos, nuestra vida sería  inmovilista y no habría  evolución ni propósito en la vida. Si no murieran personas no existirá esa sensación de que el tiempo de acaba… ¿y?

No podemos dejar de aterrorizarnos ante la idea. Es lógico, no sabemos qué hay “después” o al otro lado. Mejor llamarlo reseteo, metamorfosis….

El primer ejercicio de esta larga escalera consiste en identificar una situación pasada en la que nos resistíamos a que finalizara, muriese o desapareciese y que, sin embargo, el tiempo nos ha dictado algo bueno, al menos mejor que lo que habíamos temido o esperado…, a la vuelta de la esquina.

Nosolonavegante, en breve nuevas pistas para quitar la manta y reiniciarte…

Conversaciones con una patata.

6 agosto, 2011

¿Han hablado alguna vez con una patata? ¿Que no? Pues uno de los tipos de la barca  es un experto en conversar con vegetales… Más tarde sabrás por qué… y lo alimenticia que es dicha práctica.

Hace unos días, en una conversación alguien soltó  una frase  sobre el proceso de aprender, de asimilar “algo”,  que a los que escuchábamos no nos dejó indiferentes: se afirmó que hay cosas complejísimas de entender que necesitan de una visión completa de la materia… a la que pertenece y que la única manera de avanzar en el aprendizaje de esas materias “especiales” era a base de pequeñas dosis de información inconexas y repetidas con distintas palabras… Lejos de ser conveniente organizar un curriculum con objetivos,  se nos avisaba de que  hay ciertos conocimientos que sedimentan independientemente del interés que  le preste nuestro intelecto, y que sólo atienden a la llamada del corazón para conectarse a nuestras neuronas.

Es decir, es como si te quisieran enseñar a sumar y restar pero, para ello, y al mismo tiempo,  fuese necesario  hacer un estudio de las integrales, las ecuaciones complejas, la geometría analítica o los teoremas de Tales y Pitágoras… ¡para entender tan básica operación lógica!. Aprender en avanzadilla…

Para sorpresa de los neofitos oyentes, a  continuación,  la misma persona declaró   que se podía dar la circunstancia  de  que al llegar al final de una materia o asignatura,  después de tres años,  el alumno no había aprendido nada, y que en otros casos, explicó nuestro interlocutor,  los primeros pasos del pupilo en sus nuevos estudios, desplegaban una suerte de intuiciones que le permitían  penetrar en la esencia primordoal de la materia en cuestión y ya desde la primera lección entender prácticamente “todo”.

Para entender la razón de estos hechos solo se nos ocurre que,  quizá:  ¿ hay algunas cosas que solo se pueden estudiar con el corazón y que si él no está bastante preparado, por mucho intelecto que se tenga,  no podrás entrar en ciertos estudios?

La primera asignatura que podría estar dentro de este apartado podría ser  “la vida”, ¿no creen? pero también hay más, muchas más cosas, temas de tan difícil acceso, de tan hermética condición para nuestro intelecto que solo apagándolo podríamos penetrar en ellos…

En la cuestión primordial del sentido de la vida esto  ocurre y uno de los  films que mejor lo cuentan es: ”Conversaciones con mi jardinero”.

En la imagen que hay  arriba, una escena de dicha película,  aunque no lo parezca,  hay dos mundos: uno es el de las personas que saben sin saber   y el de los que creen que saben, pero no saben nada. Por un lado un mundo aparentemente cerrado y pequeño,  protagonizado por un hombre que se hace llamar “El del jardín” y, por otro,  un mundo de artistas e intelectuales representado por otro hombre:  “El del pincel”.

En el primer caso “el corazón” ha desplegado el conocimiento del mundo a través de la observación de lo cotidiano…, a través de una patata o por una tarde de pesca,  se ha descubierto sumando intuiciones, dichos, sentido común, amor… “el sentido de la vida”  y el segundo “el intelecto”, siempre expansivo, ha sido el que ha encauzado la vida del protagonista  por los caminos de las infidelidades, la fama, el snobismo, la mentira.

El del Pincel es un pintor afamado de París, casado e  infiel por sus aventuras con   modelos y alguien que regresa a su pueblo por una crisis matrimonial…, para reencontrarse consigo mismo. Alguien que un día empieza a reconocer mediante las conversaciones con un antiguo amigo, con El del Jardín,  que no sabe… nada de la vida. O que lo sabía y lo olvidó.

Aquí les ponemos el tráiler de la peli “Conversaciones con mi jardinero”,  un filme donde dos paradigmas existenciales son presentados para que recordemos muchas cosas: el sentido de la vida, la consciencia en el presente, el valor de la amistad, las catarsis existenciales, los procesos inciáticos, el poder transformador de la naturaleza y,  sobre todo, que a través del corazón se aprende lo más esencial…

En el polo opuesto de nuestro jardinero favorito, podemos estar muchos de nosotros cuando ya pensamos que sabemos, cuando nos callamos al escuchar una opinión racista, cuando no rechistamos ante la crítica injusta a alguien valioso, cuando sentenciamos a alguien por un gesto, cuando, con el intelecto despierto y el corazón dormido damos pábulo a ideas tristes y pobres…, ideas que solo se limitan a ver la mitad del escenario de la vida.

Nuestro intelecto clasifica, ordena, trocea, organiza el mundo, pero nuestro corazón insufla un picado multidimensional y holístico, hecho que otorga amplitud, verdad y realidad a lo observado.

El intelecto se mueve en un único  paradigma  y cuando encuentra un anacronismo, del tipo que sea, se atasca y abandona el objeto de estudio porque puede romperse  un castillo de naipes de ideas que fundamenta una visión del mundo totalmente “sesgada”…

El corazón perdona anacronismos y espera paciente llegar hasta el final para ver más completa la foto. El corazón es  el traductor universal que “comprende todos los paradigmas…”, y que  utiliza todos para ir avanzando hacia la verdad,  pues sabe que el Universo entero está proyectado siempre  en cada infima porción del mundo. Por eso conversar con una patata puede ser tan alimenticio.

Para terminar, mientras  hacemos unas risas,  veamos una parodia muy significativa: un carruaje del siglo XXI, un cochero diferente, unos caballos con ruedas, y una pasajera oculta  muy singular… , también artista. Una metáfora “al límite” que podemos jugar a descifrar… y que guarda un paralelismo con las consecuencias de vivir instalado en el intelecto… en vez de en el corazón.

¿Dónde crees que estás tú? ¿Qué sistema operativo utilizas: intelecto o corazón? ¿Cual de los dos condiciona tus respuestas, tu camino, tus relaciones, tus opiniones?

Que la Luz de la fuerza te acompañe para que sea tu corazón el que desee aprender.

Tus dudas, tus diatribas, tus cuestiones vitales o las de una amiga o familiar,  las podemos hablar en este esapcio, que es el vuestro: nosolodoctorylac@gmail.com.



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