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Ubuntu

1 diciembre, 2016

¿Alguna vez han escuchado el término “Ubuntu”?

Por motivos profesionales yo lo conocía como uno de los sistemas que hace que nuestros ordenadores funcionen, eso que llamamos sistema operativo, vaya como Windows, solo que Ubuntu es libre, gratuito y crece gracias a lo que aportan programadores de todo el mundo. Sorprendente en este mundo de ahora, ¿no?

Pero lo que realmente me maravilló fue enterarme hace un par de días  que “Ubuntu” viene de una regla ética sudafricana enfocada a la lealtad de las personas y a las relaciones entre estas.

Cuentan, que en un poblado sudafricano pusieron un gran cesto de frutas e invitaron a los niños a un juego que consistía en que el primero que llegara se quedaba con el cesto y su contenido para él. Los niños se cogieron de la mano y todos juntos llegaron al cesto repartiéndose alborozados las frutas. Así que… ¿quién gano?

Asombrados por lo ocurrido preguntaron a los niños si no les hubiera gustado que uno ganara el premio y disfrutara de toda la fruta. Los pequeños preguntaron entonces cómo podía ninguno de ellos ser feliz viendo a todos los demás tristes.  Así todos estamos contentos, dijeron, así todos hemos ganado.

Este relato me conmovió en lo más profundo, porque en este mundo en el que vivimos, es como si nos gritara para que no perdamos la esperanza en el género humano.

Encontré que puede ser traducido al español como “humanidad hacia otros” o… “si todos ganan, tú ganas”… “soy porque nosotros somos”… “una persona se hace humana a través de las otras personas”… “todo lo que es mío, es para todos”… “yo soy lo que soy en función de lo que todos somos”… humildad… empatía…

Y la que más me gusta es la que define Ubuntu como la creencia en que el compartir es el enlace universal que conecta a toda la humanidad.

“Una persona con Ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos”  Desmond Tutu.

Autora: M. Ángeles Restoy.

Nosolonavegante, aquí estaremos acompañándote dentro de un mes.

Help!

21 junio, 2013

By Nosolodoctor & Nosoloángel

Por alguna extraña razón, en ocasiones, las virtudes y éxitos de los demás nos hacen sentir inferiores. Reconocer este sentimiento es bastante duro porque corremos el riesgo de que se nos tache de envidiosos… o dependientes de “otro”. Myriam Ostos una amiga del facebook me envió una reflexión de Osho que nos ha inspirado la entrada de hoy y que dice así, al respecto:

Un niño estaba estaba hablando con su madre y la madre le estaba dando un consejo:
«Recuerda que siempre hay que ayudar a los demás».
Y el niño preguntó: « ¿Y los demás qué harán?».
La madre, naturalmente, contestó: «Ayudar a los demás».
El niño dijo: «Me parece un método muy raro. Mamá, ¿por qué no ayudarte a ti mismo en vez de a otro y complicar las cosas sin necesidad?».

De la misma manera que vemos en los demás defectos que nosotros mismos tenemos, sin darnos cuenta de que “los otros” son nuestro espejo, lo mismo ocurre con lo contrario, es decir, si admiras cosas de los otros, ten seguro que esas cualidades están en ti esperando ser descorchadas con un golpe de efecto que para cada uno es distinto…

Quizá para una mujer sea ser madre lo que le haga entrar en una revolución total, y las cualidades que siempre admiró florezcan en ella de la noche a la mañana, porque el nacimiento de un ser humano es un detonante de primera magnitud cósmica, sí o sí… Ella se ayudó ayudando a alguien a nacer. ¿Qué fue primero el huevo o la gallina? Ummm. Esta es la cuestión querido Watson…

Quizá para un terapeuta saber la responsabilidad que supone asistir en la travesía vital a otros seres humanos sea la fuerza motora que le haga saber qué dones necesita para hacerlo lo mejor posible, y se aplique con todas sus fuerzas, en hacerlas reales, materializarlas en su persona. Nuevamente: ¿qué fue primero el huevo o la gallina? ¿Ayudar o ayudarnos? Paradoja.

El texto de Osho, en realidad, puede que esté hablando de que no podemos ir de hermanitas de la caridad solucionando los problemas de los demás o ser padres abnegados sin ton ni son. El texto también nos habla de no usar el camino de dar para autocomplacernos…, pero a la par, el texto lleva al engaño porque habrá personas que entiendan tras una lectura superficial que hay que preocuparse de uno mismo y los demás que arreen, como se dice en mi pueblo, “uséase”, que se busquen la vida.

Nuestra alternativa es que solo puedes ayudarte ayudando, pero “correctamente” (para algunos con límites y para otros siguiendo los pasos que su alma dicte) y que en la paradoja de no saber qué fue primero “yo o el otro” hay una confluencia esencial, que viene a demostrar que no hay dos, que solo hay UNO. ¡Chis plaus, paradoja resuelta, Chis plaus!

Cambiar para superarse, saber que lo que admiras en otros lo reconoces porque existe en tu interior, ser tú para dar algo autentico…, dar sin tomar partido, ayudarte sin querer al ayudar… Estas son las respuestas, querido Whatson…

Aviso para Nosolonavegantes: esta entrada quedará activada durante tres días.

El banquete

8 septiembre, 2012

 

Existe una obra muy muy conocida de  los “clásicos” que muestra  a un grupo de amigos,  entre ellos el filósofo Sócrates, que se reunen  en casa  de Agaton y celebran,  a través de un banquete realizado, el premio que obtuvo el anfitrión  por su primera tragedia. Entre comida y bebida, los comensales deciden realizar una exposición de lo que cada uno concibe acerca del Amor . Y así, lo que se supone debería ser una velada festiva de amigos, se convierte en “debate” .

Cada uno de los invitados expone sus ideas interviniendo ordenadamente con su prrafada acerca de “su” verdad. Además, cada uno interviene  influido por su carácter y profesión: Fedro habla en representación de  “la juventud”,  pero como un joven cuyas pasiones se han purificado con el estudio de la filosofía; Pausinias, en nombre de la madurez, a quien la edad y la filosofía han enseñado lo que no sabe la juventud; Eriximaco habla en nombre de la ciencia pues él es médico; Aristófanes   oculta mediante el cinismo y la burla  sus pensamientos profundos y  Agatón se expresa en “nombre de la poesia. 

El eje sobre el cual se mueve la obra entera es el AMOR. El Amor se presenta como el deseo que tiene la naturaleza mortal de perpetuarse en la generación, en el espíritu o en el recuerdo. El amor sexual es un impulso natural para recuperar nuestra naturaleza dual originaria. Pero sólo el amor entre hombre y mujer  puede asegurar la perpetuación de la especie, aunque en la obra sorprende la  superioridad que se le da al amor homosexual. La verdadera concepción que acerca del tema tiene Platón la vemos puesta en boca de Sócrates.  Sócrates es  el intérprete directo de Platón y en su discurso es donde expresamente debe buscarse la teoría platoniana. Si el amor no es bello ni bueno, ¿será feo y malo? Ciertamente no, el no ser bello ni bueno no implica necesariamente el ser feo y malo, como el no ser sabio no implica necesariamente ser ignorante. Entre belleza y fealdad -bondad y maldad-, como entre sabiduría e ignorancia, hay términos medios , y éste es el caso del amor.  El amor es un gran daimon, un intermediario entre dioses y mortales. La idea es sencilla, el amor es el camino, el nexo de unión con aquello que llamamos perfecto, divino, hermoso, sirve de enlace y comunicacion llenando el vacío que existe entre lo visible y lo invisible. Por amor somos capaces de hacer y vivir aquello que el cuerpo biológico no puede concebir, es lo heroico, por ejemplo por amor uno deja su tranquilidad y comodidad y entrega su vida al servicio de “lo otro”  sea curando a enfermos, enseñando a niños o sacrificandose por alguien.

Dicha actitud de servicio puede empezar por barrer un suelo  o saber escuchar, o resolver un problema ecológico, social, o poner un poco de belleza física, de cortesía, son dictados de la conciencia , del corazon  que no entienden del materialismo en el que vive el hombre sumergido. Por amor “se da”, no se “pide”… y dar es dar…

 

¿Cueces o enriqueces?

7 septiembre, 2012

Vivo en una duermevela… ¿Quién no ha sentido alguna vez la necesidad de correr, de romper con todo, de huir, de hacerse un ovillo con el solitario deseo de que el tiempo pase? En días me busco, en días me encuentro y en días me suicido. No me he movido pero no estoy donde estaba, quiero saber si soy verdad o si me engaño. A veces camino solo, a veces la soledad me acompaña, a veces me rio de mi. A veces la risa soy yo. A veces hablo pero no me escucho, a veces me escucho pero no puedo hablar. A veces me callo. Mi consciencia me escupe veneno de a 50 céntimos la garrafa. Y todo porque a veces quiero ser yo, pero a veces me niego y entonces sufro. Y mi corazón, hecho papel y lapicero, escribe renglones desesperados, mis ojos lloran arena, mi alma huye perseguida por mí mismo, mi sangre acaricia la esperanza y al tocarla, se hace costra. Busco mis manos para protegerme pero son de humo, un humo podrido, desdentado y yonqui. Y todo porque a veces quiero ser yo pero a veces me niego. A veces, no sé quién soy…

Hovik Keuchkerian

He de confesar que me encanta cuanto escribe este boxeador, monologuista, actor y POETA; lo veo, me lo creo, me llega, soy totalmente permeable a su sensibilidad incluso cuando más mordaz (e incluso “burro”) se vuelve sobre el escenario… Si visitáis su web (haciendo click sobre su nombre) podréis leer parte de su obra.

Reza un dicho popular “no quieras para los demás lo que no quieras para ti” o “actúa con los demás como te gustaría que actuasen contigo”. Bueno, yo no comulgo mucho con eso, yo lo veo más bien al revés… si vas a dar algo a alguien, que sea lo que ese alguien quiere y no lo quieres tú, más que nada para evitar caer en la pegajosa red de la vanidad. De hecho me parece una buena forma de auto obligarte a trabajar una escucha activa orientada de verdad a comprender y, practicando con los demás, nos será más fácil aplicarnos el cuento y tal vez aprender a escucharnos a nosotros mismos y con ello, poder encauzar nuestras vidas sin negarnos a ser Yo.

Con ésto no digo que no haya que poner lo que uno tiene a disposición de los demás (pues lo que das te lo das y lo que no das te lo quitas); lo que intento transmitir es que no hay que intentar coaccionar a alguien para que tome lo que estamos dispuestos a ofrecer. Tampoco se trata de dar lo que no estamos dispuestos, no hablo de anular la voluntad propia en beneficio de la ajena… sólo me ha resultado sensato pensar que, a veces, si no podemos aportar lo más apropiado, igual hacemos más por alguien si nos privamos de inmiscuirnos. Y, por supuesto, tampoco me refiero a dejar de actuar en caso de emergencia vital… repito y subrayo “si vas a dar algo…”, es decir, en el caso de que se vaya a dar y no que por norma haya que dar o que dejar de dar; pero si no podemos dar lo más apropiado, habría que plantearse prescindir de dar.

Imaginad que un vecino llama a vuestra puerta y os pregunta si le podéis dar un poco de sal

– Ay, mira no, en vez de sal te voy a dar una pastilla de caldo de verduras

– No, gracias, de verdad…

– ¡Claro que sí…! Toma, toma…

– Verás, es que soy alérgico al gluten, que es el ingrediente principal de esas pastillas. Yo con un poco de sal, me conformo

– ¿Pero es que tú no has visto el anuncio de “cueces o enriqueces”? Nada de sal… te lo digo yo, que con esto te va a quedar mejor… Si yo antes hacía igual, hasta que lo probé y oye… ya no quiero otra cosa…

– Pero yo sí, yo sólo quiero sal…

– Pero no me irás a hacer el feo…

Pues sí, con tal de reafirmarnos, seríamos capaces de regalarle arena a uno que se ha perdido en el desierto… Somos capaces de lastrar a otro con tal de aliviar el peso de nuestras propias conciencias.

Y si con los demás, que aún contamos con un poco de perspectiva, hacemos tal manifestación de oídos sordos… con uno mismo ya… ¡lo que cuesta escucharse…! Por eso no es de extrañar que, aunque queramos ser Yo, nos neguemos, nos contemos cuentos (chinos) y nos echemos a dormir…

Primera afirmación del Patoísmo: cada persona es un mundo y cada dos, una galaxia; por tanto, lo que es bueno para mí, no tiene que ser bueno para ti.

El Cielo y la Tierra

10 julio, 2012

by Nosólodoctor y Uf

Para la cabala, el cuerpo es como la tierra, y el alma es la parte que tiene  que ser cultivada y nutrida para ser fructífera. La única forma en que  nuestra alma pueda dar frutos en este mundo es si nos damos a nosotros  mismos una oportunidad para escucharla. En otras palabras, necesitamos tomar  la decisión proactiva de conectar con aquella parte de nosotros que está más  allá del aspecto físico (metafisica) y que corresponde a nuestra alma. Lo  que ocurre la mayor parte del tiempo, sin embargo, es que estamos tan  ocupados haciendo cosas (trabajo, personas, negocios, familia) que no nos  tomamos el tiempo necesario para ver la belleza que está dentro, el tiempo  suficiente para hablar con nuestra alma y preguntarle qué quiere de  nosotros.

Karen Berg relata una historia al respecto realmente conmovedora.  En una ocasión, una joven mujer creó una librería para que niños sin hogar  pudieran leer antes de irse a la cama. Digamos que esta mujer logró ir más allá  de ella misma para traer algo poderoso al mundo; que es esencialmente  nuestra misión como seres humanos.

Incluso algo inanimado, como una mata de tomate, no está aquí simplemente para crecer, reproducirse y morir… alimenta a otros seres vivos, inspira la creatividad de artistas y cocineros… Así que imaginaos el potencial “reservado” a seres como las personas… Cada cual puede (y por ende y en su propio beneficio además de la aportación comunitaria, debería…) realizar un trabajo  específico personalizado para transformar el mundo en un lugar mejor, porque  hemos vivido en él. Sin daños colaterales. Sin “fuego” amigo. Esto no quiere  decir que tengamos que volvernos activistas o cambiar cada caso de caos que  veamos, sino que necesitamos nutrir ese algo especial que llevamos dentro,  nuestra  alma, que nos “active” esa habilidad (ese “don”) de ir más allá (trascender) de nuestra propia  naturaleza egoica.

Pensar únicamente en  nosotros mismos y estar sujetos al “deseo de recibir sólo para uno mismo”…  Fijaos, la paradoja de la vida es que cuando pensamos sólo en nosotros  mismos, nunca estamos satisfechos. Por ejemplo, pudimos haber comido la  mejor comida del mundo y salir del restaurante y decir: “¡Wow! Éste fue un  gran lugar para comer”. Pero preguntémonos a nosotros mismo a cerca de esta  fabulosa comida un mes después y seguramente no la recordaremos. Pero si  vamos a un restaurante con una amiga y le damos algo que la ayude, o quizás  la amiga comparte algo con nosotros, puedes estar seguro que recordaremos  esa comida para siempre. ¿Por qué? Porque hubo un compartir involucrado, y la razón por  la que estamos aquí en esta vida es para practicar el compartir tanto en la  forma grande como en la pequeña, así como la joven mujer que comentaba  Karen Berg.

Nuestro trabajo es, pues, manifestar nuestra alma (nuestra escencia) en este  mundo físico. De lo contrario, no hay propósito para nuestra vida; de lo  contrario, podríamos ser menos que una mata de tomate. No debemos olvidar que nuestro cuerpo es sólo una prenda, y que  conectamos con la fuerza de la Luz sólo a través de la belleza de nuestra  alma. De eso trata la conexion divina de “corazón a corazón”. Y es así como  se consigue… “demasiado” cielo como la letra de esta preciosa canción.

¿Darlo todo?

18 noviembre, 2011

Sigo la serie de televisión House. Sí, creo que ya lo he comentado. Donde muchos ven un ególatra, impertinente e insoportable, yo veo un personaje que me hace cuestionármelo todo, salirme, aunque sólo sea en la teoría, de mi zona de confort. Digamos que representa esa otra cara de la Luna que no conozco y que no por ello deja de existir.

La mayoría de nosotros hemos jugado al “¿Qué pasaría si…?” Es fácil teorizar acerca de grandes temas y posicionarse de un modo contundente cuando no te pica… Por ejemplo: el aborto, la eutanasia, una guerra civil, donar un riñón…

Y este último ejemplo es el que atañe a la trama del último capítulo que he visto (el tercero de la temporada final). Tranquilos, para los que no tienen la Fox: no voy a destriparlo. Pues la cosa está en que un megamultimillonario se levanta un día y decide comenzar a donar su fortuna hasta el punto de irse a vivir a un apartamento de una sola habitación y vivir sólo con lo básico, renunciando a vehículos propios (sólo usa los transportes públicos) y sufrir, por ello, el abandono de su mujer que se marchó con su hijo pequeño. Sí, confesó ser una egoísta y no comprender cómo para su marido contaba más la vida de un niño que no conocía de nada que la del suyo propio.

Y no queda la cosa aquí, oyó a unas enfermeras hablar de que una paciente necesitaba urgentemente un riñón y decidió donarle uno de los suyos. Y el más difícil todavía surge cuando otra persona se interesa por el riñón y también quiere darle el que le queda libre. Su planteamiento se basa en que ninguna vida vale más que otra y de ningún modo podría anteponer la suya a la de cualquiera. Y hasta aquí puedo leer

¿Solidaridad? ¿Altruísmo? ¿Humildad? ¿Demencia? ¿Estupidez? Diagnósticos habrá de todo tipo. Yo que por mi trabajo no me queda más remedio, en muchas ocasiones, que ponerme en el pellejo del “abogado del diablo“, jugaré a eso un ratito…

Comprendo perfectamente que una persona para la que todo han sido facilidades (estudió en los mejores colegios, institutos y universidades pagados por papá; viajes, coches y ropa de lujo gracias a la Visa de papá; al acabar la carrera papá le fundó una empresa y cuando decidió casarse, papá le organizó un bodorrio por todo lo alto…) necesite sentir que aporta algo a su vida y al mundo por sí mismo. Lo que pasa es que por esta regla de tres, el que recibe la donación ¿cómo podría sentirse “en paz”? En fin, si tuviese el mismo modo de ver las cosas… necesitaría equilibrar la balanza de algún modo… y acabaría en un constante estar en deuda unos con otros.

También entiendo que, aunque el amor no consiste en esperar la correspondencia, el matrimonio necesita una implicación doble, es muy difícil que subsista con la aportación de uno sólo de los cónyuges.  Vale, sí, resultaría ejemplar para un hijo que su padre se ocupase de parte de las miserias del mundo, pero ¿a qué precio para ese niño que siente que cualquier causa capta con mayor facilidad la atención de su padre?

Llegados a este punto casi preferiríamos tener lo justo y necesario para no tener que plantearnos la justa medida de la solidaridad y sus responsabilidades añadidas. Porque ¿cuánto es lo necesario? y lo necesario ¿para qué? o ¿para quién?

Nos guste o no, con las relaciones que establecemos con otras personas adquirimos unos compromisos que implican priorizar. No hablo de expectativas ajenas que haya que cumplir como si fuera una pesada cadena que nos ancla, sino de respeto, humildad y responsabilidad, tres consignas que abren muchas y muy buenas puertas.

Por otro lado… ¿qué pasa con el pedir? ¿Qué, cuándo o cuánto pedir y sobre todo a quién? ¿Dónde empieza y dónde acaba convirtiéndose en exigencia o por contra en mendicidad? ¿Merecemos aquello que no estamos dispuestos a pedir?

Después de ver el trailer que os propongo hoy, me contáis…

También podéis contarnos cosas en nosolodoctorylac@gmail.com


Un canasto para recoger setas

12 noviembre, 2011

(By Nosoloangel, Angel6, Nosolodoctor)

Tengo un Maestro que suele tener como frase tipo slogan la siguiente:
Lo barato es caro y lo caro, al final es barato
.

La entrada de hoy en la línea de colaboraciones conjuntas que estamos siguiendo, trata de esto precisamente. Para ello tenemos que remitirnos a una pequeña historia que le sucedió a una de las personas que colaboran en el blog.

Parece ser que  viviendo la intensa tarde de calor de hace unos días, su amigo Frasquito, un anciano retirado que hace bastones de olivo y cestos de mimbre,  le vendió uno de sus  canastos, el cual tenía la “particularidad” de que su entramado no era nada tupido…  En principio, lo que le tenía que haber llamado la atención pasó desapercibido, pero al final, la pregunta y la respuesta surgieron casi simultáneamente porque este tipo de canastos tienen una función o propósito muy concreto: ¿para qué “me” sirve un canasto de mimbre cuyo trenzado es muy holgado y su entramado es tan tenue y ligero que permite que al caminar caiga lo que se lleva dentro?

Respuesta: ¡Para recoger setas en el campo! Las personas que buscan setas en el campo las recogen sin limpiarlas, pues  saben que a través del entramado de mimbre seco, la tierra que se va despegando  está cargada de la simiente de más setas, de  esporas, que  volverán  al suelo  para que así el próximo año nazcan nuevamente más setas…

Es decir,  se recoge de la naturaleza lo que nos alimenta, pero se paga con una siembra de futuras cosechas. Un cesto útil, por tanto, que beneficia al recolector y al ecosistema.

¿A qué viene esta reflexión sobre canastos y setas?  Vayamos por partes (dijo el “descuartizador”):  Ya sabemos que el camino espiritual no es fácil, y que en ese camino las personas  construyen sus cestos o vasijas para Dar y/o Compartir, en función de las ventanas de oportunidades que nos surjan y también en función de nuestra conciencia y disposición de actuar como donantes y/o receptores.

Se podría decir que si damos y compartimos al mismo tiempo se va trenzando una cesta invisible (aumenta nuestro corazón) que recogerá cada vez más setas y permitirá al mismo tiempo,  que caigan las esporas que producirán nuevas siembras, con lo que  el círculo continúa.

Pero … ¿Qué ocurre cuando nos rodean personas que aunque afines  a uno mismo están en un “escalón superior” y no necesitan “nada de mí “?, es decir , ¿si lo útil y lo no útil es lo que me enfoca en mi propósito de DAR y RECIBIR, qué pasa cuando uno intuye cierta inutilidad  de dar cuando nos topamos  en un entorno “cerrado” aparentemente y más elevado  que a modo de invernadero,  al estar cerrado al exterior, en realidad, no está permitiendo que salga  la Luz directamente…?

Este tema viene magistralmente planteado en la película “Una extraña entre nosotros”, de la que ya hemos hablado,  en la que Melanie Griffith una bella  e infeliz “policía” “agnóstica” entra en un circulo cerrado donde queda “prendada” de la atmósfera de invernadero que se respira en un mundo aparentemente tan anacrónico y cerrado como es el mundo jasídico.

En esta película, curiosamente, ambas partes – policía guapa, liberal y “algo” insatisfecha con su vida y “Maestro” espiritual “atascado en su evolución personal –  por un “hecho aislado”,  se ven en la tesitura de salir cada uno de su zona de confort.

Tanto  Emily (Melanie)  como la comunidad de Jasídicos, donde se ha cometido cierto delito, salen de su zona de confort. Ella tratando de hacer bien su trabajo y la comunidad aceptando a la investigadora en su casa, como una más, (sin serlo)  buscando conocer “la verdad” de lo que “ocurrió”. Al final,  ella, cambia y mejora, y Ariel, aunque un Maestro “iluminado” también mejora pues se encontraba atascado en su evolución y las dudas planeaban sobre su cabeza…. sintiéndose “atraído” por la guapa, moderna y “liberal” Melanie. Aún así, es capaz de vencer  la tentación superándose a sí mismo; una prueba que le confirma su jerarquía espiritual y lo que se espera a nivel grupal de él.

La dualidad divina se puede entrever observando cómo cambian y evolucionan “ambos” y al hacerlo mejoran cada uno de sus “mundos” o entornos. Es decir: “ambos” ganan.

Cuando nos enfrentamos a algo nuevo, algo diferente, confirmamos nuestra capacidad de vencer al oponente, nos superamos. Afortunadamente, nadie esta exento de pruebas y nadie puede saber realmente su potencial hasta que no se encuentre en una situación “tensa” sexual, económica, política o de cualquier  otra índole que nos haga calmar a “corto plazo” nuestra “sed” material… Todos necesitamos un  Maestro; cualquiera que sea nuestro nivel y ¿Quién no necesita un amig@?

Dice la Mishna del Tratado de Ética de los Padres: “Cómprate un amigo y adquiere un Maestro”; se nos antoja que debería ser al contrario ¿comprarse un amigo? ¿no seria mas lógico comprar un maestro y adquirir (gratis) un amigo? ¿acaso  es ético “comprar” la amistad de alguien?

Responde Maimónides revelándonos un secreto metafísico fascinante: El Maestro se adquiere simplemente respetando las circunstancias vitales que la vida te ha impuesto: una enfermedad, una crisis vital, un problema legal, una equivocación…

Todas esas situaciones nos llevan al Maestro pero la amistad es todo lo contrario: nosotros tendemos a escoger “gratis” los amigos que nos hacen sentir cómodos y que nos reafirman en nuestra zona de confort cuando lo deseable es que paguemos un “precio” por tener una persona al lado que nos diga lo que no queremos escuchar e impida que nos durmamos y “muramos” en “vida”.

En la película que nos ocupa: Melanie Griffith no tenia Maestro y sí tenia “amigo gratis” (su compañero policía)  y así le iba a la pobre,  “anestesiada en vida,  “toreando” a un padre “bebedor”, sintiéndose “guapa” pero no “querida”,  en resumen,  “deseada pero no aceptada”. Mientras que Ariel, el “aspirante” a líder espiritual de su comunidad, era a la inversa: conocía los secretos de la Cabalah, pero no los de la vida “a pie de calle”,  tenía Maestro gratis (su propio padre) pero carecía de “amigo” y ¿qué hizo?  en realidad “compró” la amistad de la guapa … ¿Cuál fue el precio? : El precio fue “no tocarla”, respetarla por lo que era cuando lo fácil hubiese sido “acceder” a ella ejerciendo su “luminosidad”, parece “fácil” pero créannos, no lo es en absoluto…

Total, que ambos intercambiaron sus “excedentes” de cupo y así consiguieron ambos juntos (pero no revueltos) superar su momento critico existencial: ella “accedió a un nivel superior de entendimiento que la “revalorizó” adquiriendo “autoaceptacion” y entendimiento y con ello “paz interior”. Él “conoció” la realidad aparente (1%) que aunque pequeña es la causante de nuestros errores. Y por si hubiese duda sobre si el camino de ambos es el correcto,  la escena final de la película nos muestra una tercera persona que aporta la clave secreta que clarifica todo: “Dios tiene en cuenta las lágrimas de las mujeres”…

Moraleja: los grupos herméticos  no admiten ideas nuevas, ni eventualidades, ni novedades, no soportan salirse del guión porque entienden que la “vida misma” ES el “guión”.

Cada día; Dios “mueve” una ficha que nos obliga “a mover otra a nosotros,  el objetivo es sacarnos de nuestra zona de confort y obligarnos a no ser “nosotros mismos” y “al no ser nosotros mismos” ¿cómo poder mantener mi entorno sin contaminarme y al mismo tiempo seguir respirando el aire de “ahí fuera” y que necesito?

Al cambiar nosotros “también” cambia nuestro entorno y se abren nuevas posibilidades de crecimiento. He ahí el milagro.

Cuando sintamos un extraño entre nosotros o “nosotros mismos seamos un extraño en determinado entorno”,  no pienses que es una jugarreta del destino: al revés,  piensa que es el mismo Universo que “tensa” la cuerda para procurarte eso que dimos en llamar en una entrada anterior “audacia divina”. No debes quejarte de que tu canasto “deje caer” restos de esporas que permiten nuevas siembras para otros que también están en la búsqueda pero que vienen detrás de ti…  y ante la paradoja,  no sigas el camino fácil,  elige el largo y curvilíneo  como nos dice el trovador del siglo XX: venga vídeo:

En nosolodoctorylac@gmail.com esperamos tus propuestas, canciones, pelis…

Hoy por tí …

11 agosto, 2011

Lo de” Hoy por ti mañana por mí” no guarda ningún significado oculto, ya que expresa claramente lo que quiere decirse. Casa perfectamente con otro refrán popular : “No dar puntada sin hilo”. Es verdad que quien da con la clara intención de recibir algo a cambio se ve a kilómetros.

Este tema de dar es recurrente en nuestro blog. A medida que vamos asimilando y comprobando los parabienes de una actitud altruista sincera.

No se trata de ir a priori calculando que lo que hagas para ayudar a tu “próximo” va a redundar en propio beneficio mañana o algún día… aunque puede ser un comienzo, para que la “actitud” se internalice y sea a posteriori… “natural”.

Hay muchas oportunidades para dar a diario y de muchas maneras. NO es lo mismo ir a pedir trabajo que ofrecer nuestras aptitudes y preparación para aportar algo bueno/útil a una causa.

La caridad es brindar a otr@ la oportunidad de poder aprender a “conectarse”.

Así comenzamos a cambiar nuestra naturaleza, damos y somos creadores, en el acto de DAR INCONDICIONALMENTE.

Cuando damos nos sorprendemos “teniendo o recibiendo más”, siempre que ello nos implique salir de nuestra zona de confort.

Si nos planteamos el propósito de nuestra vida estamos en un momento de gran crecimiento y de rectificación y, por regla, la rectificación precede a todo progreso. No son momentos de ir haciendo méritos para obtener el reconocimiento ajeno, ni de centrarse en los resultados. Al contrario, realizar la tarea por la tarea en sí. Dar sin más.

Cuando nos alineamos emocionalmente dejamos de movernos desde la carencia y lo hacemos desde la abundancia, la que nos inspira a desarrollar nuestra vocación de servicio.

Así el TRABAJO ESPIRITUAL es transformar el deseo innato de recibir en : COMPARTIR.

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