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15. Sacrifíjate

28 octubre, 2017

 

De 50 sombras de enGREYdos

Algunas veces las cosas irían mejor cuando en vez de tanto sacrificio pasáramos por alto el detalle y viésemos la trayectoria global de la persona. En esos casos,  una sola palabra o un beso lo cambiaría todo.

Eso no es “sacrificio”. Elton John

 

Tenemos muchas dudas sobre cómo actuar por la vida, en nuestro día a día. A menudo nos implicamos, y pensamos que demasiado, a menudo nos comprometemos, y pensamos que no lo suficiente y a menudo pensamos que debíamos habernos “sacrificado”.

Sacrificarse, Implicarse y Comprometerse: ¿cómo, cuánto y hasta dónde?, nos supone una auténtica lección de vida que todos queremos aprender.

Sacrificarse en exceso, no implicarse nunca y estar siempre comprometido supone no una sombra para nuestro sol interno, sino una auténtica constelación sombría que nos amenaza.

La Dificultad del Sacrificio estriba en que el tratado de Buenas Maneras de nuestra Cultura nos exige sacrificio continuo y permanente sin discriminar en el objeto de nuestro sacrificio.

“Si quieres algo debes sacrificarte”. Lo malo es que queremos todo.

Cuando te has sacrificado por todo, a todo le das valor y a todo estás apegado. Decía Irvin Yalom, mi terapeuta mas que favorito, acerca de esto: ¿quien es el verdugo del Amor? Es decir, ¿qué o quién acaba matando al Amor? Y responde: El intelecto. Pensar que yo me he sacrificado por ti y tu no, es lo que mata el Amor.

Uno debería reflexionar que si realmente yo hubiese amado a aquel por el que me sacrifiqué, ni siquiera hubiese pensado (intelecto) que él debería haber hecho lo mismo por mi. En eso se basa el verdadero amor de padres  e hijos o de parejas, cuando este es sano. Porque hay madres que pasan las facturas de todos los sacrificios. Y algún que otro cónyuge…..

La palabra Sacrificio podríamos desdoblarla en “sacri-ficcion”. Es decir, yo hago sagrado a alguien y le doy un valor que no es un valor real porque no todos se lo dan a ese objeto. Y yo decido sacrificarme por él.

El acto siempre depende del objeto que tenemos ante nosotros. A veces parece una «cosa muy santa» digna de sacrificio,   y otras veces, al contrario, parece una especie de suicidio sacrificarse sin exponerse a una serie de peligros y a saber si merecerá la pena tanto riesgo.

Más bien deberíamos SacrifiJARnos, fijarnos un poquito más en todas aquellas cosas “especiales” y “sagradas” (apartadas) para ti, y estudiar para descubrir su esencia (“Conocer es Amar”) y fijarles el valor exacto. Ni mas ni menos. Desde una distancia emocionalmente lo mas neutra posible.

Respecto a comprometerse… El acto de comprometerse supone una “promesa” compartida con el otro. Comprometerse supone “com-partir con pasión una “promesa o voto”, ligando a partir de ese momento tu destino al del otro.

Es el caso de Thelma y Louise. Una amiga (Louise), con tal de ayudar a la otra, compromete su destino y lo liga al de su desastrosa compañera. Respecto a la implicación, la misma palabra lo dice todo:”implica-accion”. Es decir, hacer un gesto (no promesa) que abra la puerta a que la acción se lleve a cabo, dejando al otro el libre albedrio de que haga o no, aquello que se supone se le ha facilitado.

Como me comentaba Norah (sí, la influencer, como la llamé en otro post recientemente), en un delirio metafórico de los suyos:

“en un plato de huevo frito con salchichas, sacrificarse es no comérselo aunque tenga hambre, la Gallina que puso el Huevo está “implicada” en el plato a través del Huevo, y el Cerdo está comprometido a través de sus entrañas fritas”.

Os dejamos no solo el final de Thelma y Louise, sino 10 extraordinarios finales de película, porque a esta altura de la película de tu vida, deberías saber ya que en el sabor de tu vida (igual que una pelicula) siempre está implicado, (influye) el final.

 

Tags: saber vivir, arte de dar, plena consciencia, cómo dar, implicarse, sacrificarse y comprometerse, dar y recibir.

 

 

¿Pa qué me meto en ná?

9 marzo, 2012

No sé cuantas veces me ha dicho Ángel5 “¿pa qué te metes en ná?”.  Pero yo soy bruta a más no poder y voy y me meto… Así que el otro día acabé viendo Love Story… menudo hinchón de llorar… No lo puedo evitar con esa película: primero me dejo llevar por ese halo romántico, rebelde y esperanzador con esa tremenda “historia de amor” que todo lo puede; después me da la misma sensación de cuando una tormenta gris y oscura apaga un radiante día primaveral y al final me acabo preguntando “¿Puede ser medido el amor por las horas del día?

Voy a suponer que no le fastidio a nadie la película si hablo de ella… espero que no sea mucho suponer. De todos modos, aviso en plan spoiler: si no la habéis visto, mejor dejáis la entrada para después.

El film narra, como no, la historia de amor de Oliver y Jenny. Él pertenece a una familia más que acomodada, con un cabeza de familia bastante obstinado y celoso de su posición. Ella tiene unos orígenes más humildes, lo que no parece emocionar a su futuro suegro, quien se opone a la boda provocando el cese de la relación entre la joven pareja y los padres de Oliver.

Cuando deciden casarse, Oliver aún no ha terminado Derecho y es Jenny la que asume la responsabilidad económica conyugal, abandonando sus estudios y dedicándose a dar clases de música. Después de pasar mil y un apuros, Oliver termina tercero de su promoción, lo que le facilita su acceso a un importante bufete de abogados que le proporcionarán importantes ingresos.

Es hora, pues, de pensar en ampliar la familia pero al no lograr un embarazo, deciden consultar a un especialista que informará privadamente a Oliver de que Jenny padece una grave enfermedad incurable y que le quedan pocos meses de vida. Además le aconseja que no se lo diga y la trate con toda la normalidad posible… ¿normalidad? Lloro otra vez sólo de contarlo…

Cuesta… cuesta mucho comprender que pasen cosas así, que una persona lo suficientemente generosa como para aparcar su vida por la de su ser amado, que lo ha dado todo… justo cuando empieza su turno de recibir… tiene que decir adiós… cuesta mucho comprenderlo…

A pesar de que Oliver sigue el consejo del doctor, Jenny acaba enterándose y es entonces cuando ya no existen tissues suficientes en mi casa y cuando empiezo a comprender esa frase que ella le dice a su marido cuando le confiesa sentirse culpable por haberle “robado su vida”

Amor significa no tener que decir nunca lo siento

Y entonces comprendo también pa qué me meto en estos berenjenales… pues el Amor no se mide en base a la cantidad de horas, sino en base al sentimiento de plenitud experimentado en cada instante que conviertes el dar en tu recibir.

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Marzo: Quisiera ser un pez

4 marzo, 2012

(By Nosólodoctor y Nosóloyoda)

DEDICADO A TODA LA ESPECIE “NOSOLO” y A LA NBA ACOMPAÑANTE

El deseo es otro de los grandes temas recurrentes en este blog, pero ¿cómo afecta a nuestra alma y a nuestra vida? Pues casi podría decirse que de una forma totalmente condicionante de la propia existencia.
La mínima división categórica que podríamos realizar del deseo nos daría dos variantes: el deseo de dar y el deseo de recibir. De hecho, en el mundo espiritual (arriba) donde todo es potencia (posibilidad de) sólo existe el deseo en un estado de concesión propio del Creador; es en el mundo físico donde se materializa ese potencial reflejando y consumando una intención que puede ser predominantemente de otorgamiento o de recibimiento, pero que se identifica con un estado de recepción propio de lo Creado o, dicho de otro modo y aprovechando símiles que ya hemos utilizado, propio de vasijas que rellenar de Luz.
Luego el deseo sólo se modifica durante la encarnación (tomar forma corporal). Y esto nos lleva directamente a nuestro propósito vital: conseguir, a través de nuestro conocimiento y nuestro discernimiento, que el deseo del Creado sea un reflejo del deseo del Creador.O lo que es lo mismo “crear una burbuja de amor”…..

http://www.youtube.com/watch?v=YF1GgXmdMWI

Pero ¿qué ocurre cuando se produce un cambio semejante o incluso cuando no se llega a alcanzar finalizada la propia existencia terrenal? Llegados a este punto habría que empezar a hablar de la reencarnación como lo que es en esencia: un cambio en los deseos. Ya hemos comentado en otras ocasiones que, en realidad, el tiempo no es algo lineal, que conceptos como el antes, el ahora o el después son meros puntos de vista…por lo tanto, dentro de nuestro deseo concreto, sentimos que vivimos aquí pero cuando el deseo cambia, sentimos que vivimos en otra “realidad”, en otra vida, en otra encarnación.
Por esto, la Cábalah nos dice que sólo existe un cambio, el del deseo y al hablar de evolución o crecimiento se hace referencia a la corrección. La persona que aún no se corrigió a sí misma, pasa las reencarnaciones, es decir, los distintos cambios del deseo, hasta que finaliza su camino y adquiere control sobre todos sus deseos y cualidades de modo que puedan revelarse hasta su perfección. Cuando somos similares a la fuente otorgante (uno con Dios, con el Creador) ya no es necesario el proceso de reencarnación y permanecemos “arriba” aunque influyendo en los planos de “abajo” hasta que todo lo de abajo esté exactamente como lo de arriba.
Este ciclo se representa grafica y simplemente por los dos peces del signo zodiacal de Piscis, regente del mes de Marzo y pista fundamental para la comprensión de todos estos conceptos.

En un mundo apartado de la vista (“arriba”) los peces se reproducen con facilidad. Piscis es el signo místico del zodiaco porque no podemos acceder a comprenderlo. Para la astrología es fácil entender el porqué de que esté gobernado por Neptuno, el rey del mar y que su símbolo sea el pez y su emplazamiento natural sea la duodécima casa (el duodécimo mes) donde radica la casa del karma (lo que queda por hacer desde el punto de vista metafísico). Precisamente por estas razones el Violeta (el más sutil de todos los colores, además del blanco) es el color que lo representa. El pez también fue el símbolo de los primeros cristianos, hace unos 2000 años, en la era anterior a la que nos encontramos (la de Acuario) y que terminó hace a penas 20 años.
El pez debe dosificar sus energías como nosotros hemos hecho a lo largo de este ciclo que termina y no dejarse sucumbir por los estimulantes o sedantes, por la reactividad de la fatiga o por la presión de emergencias ajenas. Para los humanos, al igual que para los peces, nunca nos es fácil luchar contra la corriente, ambos tenemos una naturaleza ociosa y lo más sencillo (y común) o lo que exige menos esfuerzo, es seguirla donde quiera que nos lleve. Sin embargo, algo nos diferencia del pez a quien la mayoría de las restricciones le dejan indiferente; mientras no le priven de su libertad de nadar y de ir buscando su camino en la vida, nunca se quejarán.

Por eso, el nativo de Piscis prefiere ver el lado bueno de la humanidad y vivir en su mundo sereno y acuoso donde todo es hermoso y estable, no existe la codicia en el corazón de los peces ni aun en el de los tiburones, que destacan por su agresividad y fiereza pero no por la avaricia. Ahora se entiende por qué hay tanta gente a la que le gustan los acuarios. Y aquí viene lo fundamental: así como el pez necesita el agua, también el humano necesita su “alimento espiritual” (está escrito que la palabra de Dios es “agua” y vida para el espíritu del ser humano) para conducirse en la vida.
Los dos peces apuntando hacia direcciones opuestas que simbolizan el signo de Piscis representan en metafísica la necesidad de perfeccionamiento en el plano físico (el que apunta a Acuario) y el deseo de trascendencia en el campo espiritual (el que apunta a Aries, el mes de Abril, el principio de “todo”).

El elemento agua asociado a Marzo denota la flexibilidad de carácter (el agua carece de forma definida, adopta la de su recipiente) que es necesario tener en el “tiempo final” (el último mes) para permitirnos a nosotros mismos profundos cambios, que nos lleven de una “muerte cierta” a una “vida segura”.

Sería como decir: “hay vida después de la vida” al cambiar nuestra forma de pensar y de conducirnos.

De acuerdo con la astrología, los nacidos bajo este signo, último en la rueda astrológica, tienen por esta razón el más elevado estado de desarrollo. Se sienten libres de ataduras materiales y por tanto pueden cambiar fácilmente. Moisés, por ejemplo, el que fue salvado de las aguas nació y murió ¿casualmente? en el séptimo día de la luna de Adar (Piscis).
La imitación, es decir, la capacidad de copiar el formato original ( la Fuente , el Creador) es lo que caracteriza a estos 28 días lunares y de ahí que los carnavales (imitación de lo humano, de la “copia”) se celebren rondando estas fechas. Aunque siempre tenemos la posibilidad de imitar lo correcto (el “original”) para bien, para trascender y en Abril poder gritar “libertad total”, libertad de haberse podido zafar de todos los condicionamientos que nos han esclavizado hasta ahora.

Y es que, retomando el principio de la entrada, el deseo de abajo es muy oscilante y nos hace conducir a ciegas… en cambio, el de arriba, aunque pueda parecer plano por su constancia, no es menos intenso y cuenta con algo importantísimo a su favor: se aleja de ser confuso y autodestructivo.

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Sin ánimo de juzgar

27 enero, 2012

En el Juicio de las Almas del Antiguo Egipto, el CORAZÓN del difunto debía ser tan LIGERO COMO UNA PLUMA en el platillo de la balanza (la pluma  representaba a Maat, encarnación de la verdad y la justicia). Con las fauces entreabiertas, AMMIT LA COMEDORA, estaba al acecho para devorar al difunto si el corazón era demasiado pesado (si sus pecados prevalecían sobre sus buenas obras). En este caso, el fallecido perdía toda esperanza de VIDA ETERNA y alcanzaba la SEGUNDA MUERTE.

Sé que hay temas que están archirrequetetocadísimos en este blog y uno de ellos hace referencia al dar y recibir, a las expectativas, a las dos varas de medir…

Me gustaría, para comenzar, que cada uno de nosotros tratásemos de ser sinceros al máximo para preguntarnos si conocemos la diferencia entre obtener beneficio  y sacar tajada de algo… No sé si os habrá pasado alguna vez, pero a mí,  en muchísimas ocasiones, me surgen planteamientos para los que es muy importante tener en cuenta la frontera entre ambas a la hora de posicionarme  y actuar.

Hasta ahora, el ser humano ha ido agotando todas y cada una de las fuentes energéticas que ha utilizado. Lo mismo ha ocurrido con multitud de especies animales y vegetales que han sido exterminadas a manos del hombre. Civilización ha llegado a ser antónimo de mesura y hasta de sentido común y ya se escuchan réplicas tan esperpénticas como conspiratorias para tratar de justificar lo injustificable.

¿Para qué voy a reciclar? Así genero empleo ¿Para qué voy a reducir mi consumo eléctrico? Me lo puedo permitir y además, que más gasta la industria, mi aportación sería imperceptible ¿Por qué no voy a comer paté de oca? Si el bicho no sabe lo que es la libertad tampoco sabe lo que se pierde ¿Para qué quiere el Ayuntamiento tantas zonas verdes? Lo que tienen que hacer los políticos es generar empleo y dejar de robar

Todos nos sentimos escandalizados cuando leemos los mails que circulan poniéndonos al tanto de los sueldazos de los políticos, de la cantidad de coches oficiales que utilizan o de las pensiones vitalicias de vértigo que se adjudican por consenso, cuando ni siquiera son capaces de llegar a acuerdos que garanticen la paz. Sin embargo ¿quién no ha maquillado nunca sus finanzas para la declaración de la renta, para obtener una subvención, para esquivar un impuesto, para optar a una beca…? ¿Quién no ha usado el teléfono de la empresa para una llamada o para leer un mail personal en horario laboral? Lógicamente estamos hablando de dos posiciones de una escala totalmente desfasadas la una de la otra, pero hay que tener en cuenta que de ahí precisamente partimos, de que cada cual intenta sacar tajada  según las posibilidades de su propia situación.

Todos nos consideramos buenas personas con pecadillos sin importancia pues, según nos convenga, nos comparamos con el que está en el mismo nivel o en el de por encima o por debajo. Todos nos preguntamos “Dios mío ¿por qué a mí?” cuando las cosas no van como deseábamos. A todos nos encanta que nos refuercen lo que hacemos bien y nos obvien o perdonen lo que hacemos mal; adoramos esos Power Point que nos animan a que nos valoremos, nos amemos y valoremos y amemos a los demás.

Nos consideramos grandes dadores, pero lo cierto es que no dejamos de esperar. Consideramos que nos hemos esforzado al máximo o al menos lo suficiente, y sacamos al juez interior para dictaminar que merecemos ver los resultados: no nos conformamos con los beneficios obtenidos, siempre que damos es para recibir algo a cambio: para que me consideren bueno, para vivir mejor o ser más feliz.

No estoy hablando de renuncia, sino de aparcar la insatisfacción. Está claro que hemos de tomar, recibir, pues la vida es flujo, intercambio y tan necesario es, por tanto, el dar como el recibir. Estoy hablando de tratar de no establecer y cuantificar los méritos propios y los ajenos, de  agradecer todo aquello que llegue y todo aquello que nos aportó lo que ya se ha ido para dar paso a lo que tenga que venir.

Todos tenemos género para ambos lados de la balanza.

Estaba deseando abordar un tema de forma que me permitiese poner este temazo…

Normalmente os pongo la fuente de mi inspiración al principio, pero al ser tan extensa, os la dejo aquí, al final:

Capítulo 125 del Libro de los muertos egipcio:
Declaración de inocencia ante los cuarenta y dos dioses del tribunal

“¡Oh (tú), El que camina a grandes zancadas, que sales de Heliópolis! No cometí iniquidad.
¡Oh (tú), El que oprime la llama 10, que sales de Kheraha! No robé con violencia.
¡Oh Nariz divina, que sales de Hermópolis! No fui codicioso.
¡Oh Devorador de sombras, que sales de la caverna! No robé.
¡Oh El de rostro terrible, que sales de Re-stau! No maté a ninguna persona.
¡Oh Ruty, que sales del cielo! No disminuí las medidas (de áridos).
¡Oh El de los ojos de fuego, que sales de Letópolis! No cometí prevaricación.
iOh Incandescente, que sales de Khetkhet!. No robé los bienes de ningún dios.
¡Oh Triturador de huesos, que sales de Heracleópolis! No dije mentiras.
¡Oh Espabilador de la llama, que sales de Menfis! No robé comida.
¡Oh El de la caverna, que sales del Occidente! No estuve de mal humor.
¡Oh El de los dientes blancos, que sales de El Fayum! No transgredí nada.
¡Oh El que se nutre de sangre, que sales de la sala de sacrificio! No maté ningún animal sagrado.
¡Oh Devorador de entrañas, que sales de la Casa de los Treinta”? No fui acaparador de granos.
iOh Señor de Justicia, que sales de Maaty! No robé pan.
iOh Errante, que sales de Bubastis! No me entrometí en cosas ajenas.
¡Oh Pálido, que sales de Heliópolis! No fui hablador.
iOh Doblemente malvado, que sales de Andjty! No disputé nada más que por mis propios asuntos.
¡Oh Uarnernty, que sales de la sala del juicio! No tuve comercio (carnal) con una mujer casada.
¡Oh El que mira lo que trae, que sales del templo de Min! No forniqué.
iOh Jefe de los Grandes (dioses), que sales de Imu! No inspiré temor.
¡Oh Demoledor, que sales de Huy! No transgredí nada.
¡Oh El confidente de disturbios, que sales del Lugar santo! No me dejé arrastrar por las palabras.
¡Oh El Niño, que sales de Heqa-andj! No fui sordo a las palabras de la Verdad.
iOh El que anuncia la decisión, que sales de Unsy! No fui insolente.
iOh Basty , que sales de la Urna! No guiñé el ojo.
¡Oh El de rostro vuelto, que sales de la Tumba! No fui depravado ni pederasta.
¡Oh El de pierna ígnea, que sales de las regiones crepusculares! No fui falso.
¡Oh Tenebroso, que sales de las Tinieblas! No insulté a nadie.
¡Oh El que aporta su ofrenda, que sale de Sais! No fui violento.
¡Oh Poseedor de varios rostros, que sales de Nedjefet! No juzgué precipitadamente.
iOh Acusador, originario de Utjenet! No transgredí mi condición (hasta el extremo) de encolerizarme contra dios.
iOh Señor de los dos cuernos, que sales de Assiut! No fui hablador.
¡Oh Nefertum, que sales de Menfis! Estoy sin pecados, no hice el mal.
iOh Tem-sep, que sales de Busiris! No insulté al rey.
¡Oh El que actúa según su corazón, que sales de Tjebu! No he pisado el agua.
¡Oh Fluido, que sales de Nun! No hablé con soberbia.
¡Oh Regidor de los hombres, que sales de tu Residencia! No blasfemé contra dios.
¡Oh Procurador del bien, que sales de Huy! No me comporté con insolencia.
¡Oh Neheb-kau, que sales de la Ciudad! No hice excepciones en mi favor.
¡Oh El de Cabeza prestigiosa”, que sales de la Tumba! No acrecenté mi riqueza, sino con lo que me pertenecía en justicia.
¡Oh In-dief, que sales de la Necrópolis! No calumnié a dios en mi ciudad.”



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