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Un canasto para recoger setas

12 noviembre, 2011

(By Nosoloangel, Angel6, Nosolodoctor)

Tengo un Maestro que suele tener como frase tipo slogan la siguiente:
Lo barato es caro y lo caro, al final es barato
.

La entrada de hoy en la línea de colaboraciones conjuntas que estamos siguiendo, trata de esto precisamente. Para ello tenemos que remitirnos a una pequeña historia que le sucedió a una de las personas que colaboran en el blog.

Parece ser que  viviendo la intensa tarde de calor de hace unos días, su amigo Frasquito, un anciano retirado que hace bastones de olivo y cestos de mimbre,  le vendió uno de sus  canastos, el cual tenía la “particularidad” de que su entramado no era nada tupido…  En principio, lo que le tenía que haber llamado la atención pasó desapercibido, pero al final, la pregunta y la respuesta surgieron casi simultáneamente porque este tipo de canastos tienen una función o propósito muy concreto: ¿para qué “me” sirve un canasto de mimbre cuyo trenzado es muy holgado y su entramado es tan tenue y ligero que permite que al caminar caiga lo que se lleva dentro?

Respuesta: ¡Para recoger setas en el campo! Las personas que buscan setas en el campo las recogen sin limpiarlas, pues  saben que a través del entramado de mimbre seco, la tierra que se va despegando  está cargada de la simiente de más setas, de  esporas, que  volverán  al suelo  para que así el próximo año nazcan nuevamente más setas…

Es decir,  se recoge de la naturaleza lo que nos alimenta, pero se paga con una siembra de futuras cosechas. Un cesto útil, por tanto, que beneficia al recolector y al ecosistema.

¿A qué viene esta reflexión sobre canastos y setas?  Vayamos por partes (dijo el “descuartizador”):  Ya sabemos que el camino espiritual no es fácil, y que en ese camino las personas  construyen sus cestos o vasijas para Dar y/o Compartir, en función de las ventanas de oportunidades que nos surjan y también en función de nuestra conciencia y disposición de actuar como donantes y/o receptores.

Se podría decir que si damos y compartimos al mismo tiempo se va trenzando una cesta invisible (aumenta nuestro corazón) que recogerá cada vez más setas y permitirá al mismo tiempo,  que caigan las esporas que producirán nuevas siembras, con lo que  el círculo continúa.

Pero … ¿Qué ocurre cuando nos rodean personas que aunque afines  a uno mismo están en un “escalón superior” y no necesitan “nada de mí “?, es decir , ¿si lo útil y lo no útil es lo que me enfoca en mi propósito de DAR y RECIBIR, qué pasa cuando uno intuye cierta inutilidad  de dar cuando nos topamos  en un entorno “cerrado” aparentemente y más elevado  que a modo de invernadero,  al estar cerrado al exterior, en realidad, no está permitiendo que salga  la Luz directamente…?

Este tema viene magistralmente planteado en la película “Una extraña entre nosotros”, de la que ya hemos hablado,  en la que Melanie Griffith una bella  e infeliz “policía” “agnóstica” entra en un circulo cerrado donde queda “prendada” de la atmósfera de invernadero que se respira en un mundo aparentemente tan anacrónico y cerrado como es el mundo jasídico.

En esta película, curiosamente, ambas partes – policía guapa, liberal y “algo” insatisfecha con su vida y “Maestro” espiritual “atascado en su evolución personal –  por un “hecho aislado”,  se ven en la tesitura de salir cada uno de su zona de confort.

Tanto  Emily (Melanie)  como la comunidad de Jasídicos, donde se ha cometido cierto delito, salen de su zona de confort. Ella tratando de hacer bien su trabajo y la comunidad aceptando a la investigadora en su casa, como una más, (sin serlo)  buscando conocer “la verdad” de lo que “ocurrió”. Al final,  ella, cambia y mejora, y Ariel, aunque un Maestro “iluminado” también mejora pues se encontraba atascado en su evolución y las dudas planeaban sobre su cabeza…. sintiéndose “atraído” por la guapa, moderna y “liberal” Melanie. Aún así, es capaz de vencer  la tentación superándose a sí mismo; una prueba que le confirma su jerarquía espiritual y lo que se espera a nivel grupal de él.

La dualidad divina se puede entrever observando cómo cambian y evolucionan “ambos” y al hacerlo mejoran cada uno de sus “mundos” o entornos. Es decir: “ambos” ganan.

Cuando nos enfrentamos a algo nuevo, algo diferente, confirmamos nuestra capacidad de vencer al oponente, nos superamos. Afortunadamente, nadie esta exento de pruebas y nadie puede saber realmente su potencial hasta que no se encuentre en una situación “tensa” sexual, económica, política o de cualquier  otra índole que nos haga calmar a “corto plazo” nuestra “sed” material… Todos necesitamos un  Maestro; cualquiera que sea nuestro nivel y ¿Quién no necesita un amig@?

Dice la Mishna del Tratado de Ética de los Padres: “Cómprate un amigo y adquiere un Maestro”; se nos antoja que debería ser al contrario ¿comprarse un amigo? ¿no seria mas lógico comprar un maestro y adquirir (gratis) un amigo? ¿acaso  es ético “comprar” la amistad de alguien?

Responde Maimónides revelándonos un secreto metafísico fascinante: El Maestro se adquiere simplemente respetando las circunstancias vitales que la vida te ha impuesto: una enfermedad, una crisis vital, un problema legal, una equivocación…

Todas esas situaciones nos llevan al Maestro pero la amistad es todo lo contrario: nosotros tendemos a escoger “gratis” los amigos que nos hacen sentir cómodos y que nos reafirman en nuestra zona de confort cuando lo deseable es que paguemos un “precio” por tener una persona al lado que nos diga lo que no queremos escuchar e impida que nos durmamos y “muramos” en “vida”.

En la película que nos ocupa: Melanie Griffith no tenia Maestro y sí tenia “amigo gratis” (su compañero policía)  y así le iba a la pobre,  “anestesiada en vida,  “toreando” a un padre “bebedor”, sintiéndose “guapa” pero no “querida”,  en resumen,  “deseada pero no aceptada”. Mientras que Ariel, el “aspirante” a líder espiritual de su comunidad, era a la inversa: conocía los secretos de la Cabalah, pero no los de la vida “a pie de calle”,  tenía Maestro gratis (su propio padre) pero carecía de “amigo” y ¿qué hizo?  en realidad “compró” la amistad de la guapa … ¿Cuál fue el precio? : El precio fue “no tocarla”, respetarla por lo que era cuando lo fácil hubiese sido “acceder” a ella ejerciendo su “luminosidad”, parece “fácil” pero créannos, no lo es en absoluto…

Total, que ambos intercambiaron sus “excedentes” de cupo y así consiguieron ambos juntos (pero no revueltos) superar su momento critico existencial: ella “accedió a un nivel superior de entendimiento que la “revalorizó” adquiriendo “autoaceptacion” y entendimiento y con ello “paz interior”. Él “conoció” la realidad aparente (1%) que aunque pequeña es la causante de nuestros errores. Y por si hubiese duda sobre si el camino de ambos es el correcto,  la escena final de la película nos muestra una tercera persona que aporta la clave secreta que clarifica todo: “Dios tiene en cuenta las lágrimas de las mujeres”…

Moraleja: los grupos herméticos  no admiten ideas nuevas, ni eventualidades, ni novedades, no soportan salirse del guión porque entienden que la “vida misma” ES el “guión”.

Cada día; Dios “mueve” una ficha que nos obliga “a mover otra a nosotros,  el objetivo es sacarnos de nuestra zona de confort y obligarnos a no ser “nosotros mismos” y “al no ser nosotros mismos” ¿cómo poder mantener mi entorno sin contaminarme y al mismo tiempo seguir respirando el aire de “ahí fuera” y que necesito?

Al cambiar nosotros “también” cambia nuestro entorno y se abren nuevas posibilidades de crecimiento. He ahí el milagro.

Cuando sintamos un extraño entre nosotros o “nosotros mismos seamos un extraño en determinado entorno”,  no pienses que es una jugarreta del destino: al revés,  piensa que es el mismo Universo que “tensa” la cuerda para procurarte eso que dimos en llamar en una entrada anterior “audacia divina”. No debes quejarte de que tu canasto “deje caer” restos de esporas que permiten nuevas siembras para otros que también están en la búsqueda pero que vienen detrás de ti…  y ante la paradoja,  no sigas el camino fácil,  elige el largo y curvilíneo  como nos dice el trovador del siglo XX: venga vídeo:

En nosolodoctorylac@gmail.com esperamos tus propuestas, canciones, pelis…

Me gusta Concha Velasco.

24 abril, 2011

Solemos tocar en este blog de forma tangencial temas como el de la sincronicidad, el del propósito en la vida,  el de la afinidad con la luz y el de las señales como brújula subliminal que nos indica cuánto más o menos nos desenfocamos cotidianamente de la meta trazada o de la realidad que tenemos delante.

Hace un año escribí un post titulado “No quiero ser como Beckamp” que creo que no llegó a ver la luz en internet  porque pensamos que podría ser malinterpretado por nuestros lectores (lo mismo si se “colgó” y no lo recuerdo…).

El presente post trata de esas señales que a veces recibimos pero “no queremos ver”. Sé que es un tema que a la gente le preocupa mucho.  Por ejemplo,  si uno pierde unas gafas,  quizás la vida nos esté diciendo que “no podemos ver algo manifiesto”,  si alguien  no encuentra sus llaves, probablemente tiene una situación que no controla,  y así… podríamos poner muchos ejemplo.

La mayoría de las veces ni por esas que somos capaces de “darnos por aludidos”. Muchas veces “no nos queremos enterar”  de lo que tenemos frente a nosotros. Nuestro YO  está tan entrenado para ponérselo difícil a nuestra alma  que “el ti@” es capaz de vendernos “cubitos de hielo en pleno polo norte”.

Se preguntarán por el título. Del mismo modo que hace un año me reafirmé en que no quería ser como David Beckhamp (existe una película titulada “quiero ser como DB”), esta primavera reconozco que “Me gusta Concha Velasco”. Y me gusta  por dos razones: una porque en su momento, cuando contaba yo con 4 años, me impactó su canción “Chica ye-ye”,  cuya letra trata precisamente de eso: “no te quieres enterar…”,  y la segunda porque una mujer que a sus setenta años tiene mejor físico y es mejor persona que a sus  treinta,  merece “mi atención”.

Hace 2012 años la Cabala judía enseñó a los seguidores de Jesús (los auténticos “jesuitas”) el secreto de realizar determinados rituales con “vino” (cáliz) y le trasmitieron el secreto de que el vino es de las pocas cosas materiales que al mismo tiempo que se pueden “interiorizar”,  te pueden además  “transformar el interior” y  transmitir el mensaje de que “cumplir años es una bendición y no un castigo como muchos ahora creen”. Más años tenga el vino,  mejor es.  Aunque parezca mentira,  los “espirituales” no desdeñamos  para nada  las cosas materiales,  al revés  bebemos, comemos  y amamos como los demás… solo que la diferencia está en la intención y el objetivo que persigue dicha bebida, comida y acto de amor. Se trata de alcanzar un corazón “alegre”  que permita la afinidad con la  “luz”.

Una maestra  afín a mi,  comentaba que empezaba a comprender que lo “espiritual no es lo anti-material” sino lo que “retroalimenta la materia”. Parece lo mismo pero no es igual. Me preguntaba:  ¿Podemos con nuestra energía trascendental purificar alimentos como sal común y/o  Yodada!!!!?   Podemos,  sin duda que podemos.

Contaba ella, acerca del tema de las señales,  que a un amigo suyo  le propusieron colaborar en un libro para hablar sobre un “mito del mundo del espectáculo”. Fulanito de tal. A este amigo que es un experto  en arte,  la obra de este fulanito  no le gusta especialmente,   pero sí le gusta la parte de mito que conlleva (es decir,  no le gusta su esencia pero si le atrae su “máscara o apariencia” y lo que proyecta).

Me contaba ella que en la reunión con él para encuadrar la colaboración artística habían señales que le  gustaron…,  pero que vio como  la comida que le ofrecieron al mito era  pobre…, y  le dio pena… Esa señal le dio a entender  que los que rodeaban al “mito” quizás no lo valoraban.

Total,  que su amigo  al ir a hacer su parte de la entrevista compró una pobre botella de vino fino como regalo y alegó que eso era lo que “fulanito de tal hubiese querido”,   dando a entender que el  mito (apariciencia o leyenda aparente de algo)  no puede  alimentarse bien porque solo puede alimentarse de sí mismo  y no de su esencia: lo externo (el mito) antes que lo interno (la esencia).  Y lo “clavó”.

Es decir,  acertó plenamente. Otra cosa hubiese sido alimentar el mito desde  la esencia del personaje real,  que se puede,  sólo que es más difícil y requiere más arte y preparación y no que,  finalmente,  nuestro EGO nos hace comulgar con ruedas de molino y,  al final,  cogemos el camino fácil de hablar con el  “mito”. O como dice mi maestro,  al final, “el camino largo es el camino corto y el camino corto es el camino largo”.

No sé si se me ha entendido esta vez,  porque es difícil explicar el tema de las señales. Las señales están para que se “vea lo que tienes que ver“,  aunque luego, si quieres, tu propio “yo” te vuelva a colocar suavemente la venda en los ojos y te susurre al oído: no pasa nada,  no tienes por qué enterarte,  esto no va contigo…

Aquí pues,  está la versión original, la  de mis “cinco añitos” de Una Chica ye-ye.

Sigo.  No siempre las señales son de alerta o de prevención; también puede traer  una buena nueva. He comentado en alguna que otra charla una experiencia propia. Llevábamos 8 años de casados y no teníamos hijos, aunque todo el mundo daba por supuesto que “no queríamos tener niños” (la máscara, la aparente realidad),  esto no era así,  sino todo lo contrario (esencia).

En mi círculo interno nadie entendía mi postura de no iniciar algún tipo de estudio o terapia para tener hijos y, la verdad, me resistía. Me limitaba a contestar que cuando pasaran “diez años” quizás entonces me plantearía pasar por el  aro de la medicina. Era entonces una época de gran certeza,  autodisciplina y estudio, mucho más incluso que el que empleo  ahora.

En mi casa,  en el minúsculo jardín,  dos metros por dos metros,  no se vayan a creer,  había plantado desde su estreno un ciruelo que nunca daba ni hojas ni  frutas en todos esos años,  al parecer tenía una enfermedad que se llama “goma” que le daba esterilidad…

Normalmente mi rutina es levantarme temprano,  escribir, meditar, rezar, etc…,   hasta irme al trabajo. Un día (un buen día de Marzo) por la mañana,  ahí estaba,  al salir de mi casa camino del Centro de Salud y  pasar por delante del ciruelo como cada mañana,  ahí  estaba todo el árbol pelado y una florecita blanca pequeñísima en una de sus ramas… Sabía lo que significaba,  y de hecho,  nuestro primer hijo nació nueve meses después y siempre estaré agradecido a Dios por escuchar mis rezos y por la forma de ponerse en contacto conmigo para contestarme.

La conclusión es la siguiente: las señales siempre son para bien,  directa o indirectamente,  pues como hemos dicho al principio,  tenemos una brújula subliminal que nos llevará a nuestro destino. Aunque les anticipo que cuando termine de escribir “Destino o libre albedrío”   va a ver polémica (os lo aseguro). Así que,  un abrazo pero antes,  quisiera dedicar esta entrada a   Ángel1, Angel2, Ángel4, Angel5, Angel6, Nosolocontrapunto,  Nosolosuerte, Nosoloángel, Los Ángeles por un Día y la ACW  porque hoy veo por varias señales que todos ell@s,  al igual que Concha Velasco “,  son hoy  mejores física , mental y espiritualmente y que me siento muy afortunado de haber tenido algo que ver en su “maduración”,  como “buen” y sagrado  vino que son,  y que  nunca es tarde  (“nunca es de noche” para este tipo de cosas)  para decirles lo mucho que l@s quiero.  Y ahora  les dejo con la versión moderna de Marta Sánchez que también está muy bien (me refiero a la canción… no crean)

Cada vez que sientas la necesidad de compartir unas palabras, un deseo, una idea…puedes hacerlo en: nosolodoctorylac@gmail.com



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