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Agosto,un suresnes espiritual.

7 agosto, 2011

En 1974 en un lugar de Francia,  colindante con  Paris,  llamado Suresnes,   tuvo lugar  un famoso Congreso ordinario en el cual los allí reunidos «fraguaron»  una reconversión ideológica que permitió aplicar las doctrinas socialistas fundacionales  a la nueva realidad social española «pre transicional”.

El aspirante entonces a la Secretaria General de aquel partido, conocido con el alias de «Isidoro»,  inició (y ganó) una batalla ideológica que resumía en la frase: «hay que ser socialista antes que marxista»,  en el sentido que aunque el marxismo formaba parte de la mayor parte de la base de su partido, era evidente que las tesis socialistas que incluían la «social democracia» y cierto «liberalismo»,  iban «más allá» que el marxismo fundacional.

En Metafísica también hay un «suresnes» ideológico que se puede resumir en la frase: «es necesario estudiar antes que rezar«. ¿Por qué? Porque el estudio te permite conocer y modificar  parámetros antiguos que pudiesen teóricamente estar equivocados, es decir,  te permite crecer y evolucionar mientras que el rezo no es más que nuestro deseo narcisista de que nuestras peticiones sean «oídas» en algún punto del Universo o de la bóveda celestial.

No necesariamente una persona que reza mucho tiene que ser al mismo tiempo un «gigante espiritual»,  pero todos los que estudian tienen el potencial de ser atendidos algún día si rezasen… Estudiar es el comienzo.

Dice Yehuda Berg que desde el punto de vista de la Luz,  el comienzo y el final de cualquier evento ocurren simultáneamente en el mismo instante. Nuestra «vida» es el comienzo,  nacemos para «estudiar» y de paso, rezamos,  nos cargamos de «saldo»,  pedimos y consumimos para nosotros o paro nuestros seres queridos y no tan queridos: dar y recibir…, pero no debemos olvidar que cada detalle del árbol completo existe dentro de su semilla.

Aunque para nosotros, el resultado final de nuestras acciones sea un misterio,  nuestro deber es «estudiar»,  conocer y entender  cómo funcionan las leyes que gobiernan la naturaleza (1%) y lo que está detrás de ella (99%).

A veces, un comienzo de lo más positivo puede acabar sorpresivamente en un final «no tan feliz»…. Otras veces,  sin embargo, nos trazamos (comenzamos) una meta muy concreta pero el camino (la vida)  nos conduce hacia un resultado diferente al que habíamos proyectado.

Así que no basta con que el comienzo de un proyecto sea bueno,  incluso con el mejor de los principios no existe la certeza de conseguir un buen resultado, ya que la distancia entre el principio y el final puede parecernos muchísimo más larga de lo que habíamos pensado.

Nunca vemos «la película completa,  solo unos cuantos fotogramas».

Nuestro trabajo espiritual durante el mes de Agosto donde rige el signo zodiacal Leo (el «Sol»,  la «luz) es precisamente eso: meditar y estudiar sobre cómo » mantener la fuerza hasta el final en todas nuestras empresas.» Ya sabemos que no es fácil en absoluto.

Como ya sabemos, la Luz interna «ve» la causa y el efecto de nuestros pensamientos, palabras y acciones  al mismo tiempo, y por ello debemos ser conscientes que lo que «tenemos»  hoy es producto de lo que ayer «sembramos» y que lo que hoy sembramos (y diseñamos)  es lo que mañana «tendremos».

Por eso,  nuestro camino es largo y tortuoso,  como dice la canción con la que hemos subtitulado nuestro post de hoy,  debemos caminar sin prisa pero sin pausa,  evitando confrontar,  aceptando las reglas del juego,  jugando nuestras cartas de la mejor manera que sepamos, aunque para eso es necesario estudiar  «antes que rezar”.

Todos en nuestras vidas hemos tenido un «Suresnes»,  una encrucijada ideológica,  metafísica y paradigmática que potencialmente es el principio del resto de nuestras vidas.

Debido a esto,  la recomendación para este mes de Agosto es intentar re-conectarnos a la energía de la certeza y adquirir «ese» puntito de valor que nos proporciona  el conocimiento (el estudio) para poder enfrentarnos a estos desafíos. Con esta energía podemos mantener nuestras más puras intenciones hasta completar todo aquello que hacemos,  podemos recibir el poder Divino para unir “el final con el principio”, y así asegurarnos de que la negatividad que nos rodea no transformará ni corromperá nuestro esfuerzo cotidiano.

Progresar en nuestro camino espiritual requiere de un «principio» que radica en nuestro deseo de «cambio»,  pero después se necesita consistencia y compromiso hasta llegar al final del trayecto. Desgraciadamente,   muy a menudo observamos personas «espirituales» satisfechas y complacientes para con ellas mismas acerca de su espiritualidad,  porque instaladas en su zona de confort no se plantean ningún «suresnes» en su vida y esta actitud suele tener una consecuencia: el estancamiento y el retroceso.

«Lo espiritual» a diferencia de lo material,  al no tener consistencia está en permanente movimiento,  lo que tardamos una década en adquirir podemos perderlo en el transcurso de una conversación «frívola».

Agosto no es  precisamente  un mes para tener «vacaciones espirituales», de “dormirse en el trabajo espiritual”, al contrario, es el momento idóneo del «suresnes espiritual,  es decir,  refundemos  aquellos principios ideológicos nuestros que parecían inamovibles y saquémoslos a la ventana y veamos qué tal nos ha ido hasta ahora… Pronto vendrá Septiembre y la balanza de la constelación de Libra que nos inducirá a la toma de decisiones.

Como dice Yehuda Berg (si, El «Maestro» de Madonna) cada vez que vencemos nuestras barreras auto-impuestas por el intelecto (vaguedad, duda, inseguridad, odio, apatía etc…) ganamos el poder para convertir esta sabiduría en acción.

Y la «vida» es acción… de principio a fin.

Os dejo con una de las mejores canciones de Silvio Rodríguez que hace alusión a «este viaje que es la vida» y a la «Luz». N o se pierdan la letra. Y si tienen alguna letra de otra canción que podamos compartir, pueden enviarla a: nosolodoctorylac@gmail.com

Conversaciones con una patata.

6 agosto, 2011

¿Han hablado alguna vez con una patata? ¿Que no? Pues uno de los tipos de la barca  es un experto en conversar con vegetales… Más tarde sabrás por qué… y lo alimenticia que es dicha práctica.

Hace unos días, en una conversación alguien soltó  una frase  sobre el proceso de aprender, de asimilar «algo»,  que a los que escuchábamos no nos dejó indiferentes: se afirmó que hay cosas complejísimas de entender que necesitan de una visión completa de la materia… a la que pertenece y que la única manera de avanzar en el aprendizaje de esas materias «especiales» era a base de pequeñas dosis de información inconexas y repetidas con distintas palabras… Lejos de ser conveniente organizar un curriculum con objetivos,  se nos avisaba de que  hay ciertos conocimientos que sedimentan independientemente del interés que  le preste nuestro intelecto, y que sólo atienden a la llamada del corazón para conectarse a nuestras neuronas.

Es decir, es como si te quisieran enseñar a sumar y restar pero, para ello, y al mismo tiempo,  fuese necesario  hacer un estudio de las integrales, las ecuaciones complejas, la geometría analítica o los teoremas de Tales y Pitágoras… ¡para entender tan básica operación lógica!. Aprender en avanzadilla…

Para sorpresa de los neofitos oyentes, a  continuación,  la misma persona declaró   que se podía dar la circunstancia  de  que al llegar al final de una materia o asignatura,  después de tres años,  el alumno no había aprendido nada, y que en otros casos, explicó nuestro interlocutor,  los primeros pasos del pupilo en sus nuevos estudios, desplegaban una suerte de intuiciones que le permitían  penetrar en la esencia primordoal de la materia en cuestión y ya desde la primera lección entender prácticamente «todo».

Para entender la razón de estos hechos solo se nos ocurre que,  quizá:  ¿ hay algunas cosas que solo se pueden estudiar con el corazón y que si él no está bastante preparado, por mucho intelecto que se tenga,  no podrás entrar en ciertos estudios?

La primera asignatura que podría estar dentro de este apartado podría ser  «la vida», ¿no creen? pero también hay más, muchas más cosas, temas de tan difícil acceso, de tan hermética condición para nuestro intelecto que solo apagándolo podríamos penetrar en ellos…

En la cuestión primordial del sentido de la vida esto  ocurre y uno de los  films que mejor lo cuentan es: ”Conversaciones con mi jardinero».

En la imagen que hay  arriba, una escena de dicha película,  aunque no lo parezca,  hay dos mundos: uno es el de las personas que saben sin saber   y el de los que creen que saben, pero no saben nada. Por un lado un mundo aparentemente cerrado y pequeño,  protagonizado por un hombre que se hace llamar «El del jardín» y, por otro,  un mundo de artistas e intelectuales representado por otro hombre:  «El del pincel».

En el primer caso «el corazón» ha desplegado el conocimiento del mundo a través de la observación de lo cotidiano…, a través de una patata o por una tarde de pesca,  se ha descubierto sumando intuiciones, dichos, sentido común, amor… «el sentido de la vida»  y el segundo «el intelecto», siempre expansivo, ha sido el que ha encauzado la vida del protagonista  por los caminos de las infidelidades, la fama, el snobismo, la mentira.

El del Pincel es un pintor afamado de París, casado e  infiel por sus aventuras con   modelos y alguien que regresa a su pueblo por una crisis matrimonial…, para reencontrarse consigo mismo. Alguien que un día empieza a reconocer mediante las conversaciones con un antiguo amigo, con El del Jardín,  que no sabe… nada de la vida. O que lo sabía y lo olvidó.

Aquí les ponemos el tráiler de la peli «Conversaciones con mi jardinero»,  un filme donde dos paradigmas existenciales son presentados para que recordemos muchas cosas: el sentido de la vida, la consciencia en el presente, el valor de la amistad, las catarsis existenciales, los procesos inciáticos, el poder transformador de la naturaleza y,  sobre todo, que a través del corazón se aprende lo más esencial…

En el polo opuesto de nuestro jardinero favorito, podemos estar muchos de nosotros cuando ya pensamos que sabemos, cuando nos callamos al escuchar una opinión racista, cuando no rechistamos ante la crítica injusta a alguien valioso, cuando sentenciamos a alguien por un gesto, cuando, con el intelecto despierto y el corazón dormido damos pábulo a ideas tristes y pobres…, ideas que solo se limitan a ver la mitad del escenario de la vida.

Nuestro intelecto clasifica, ordena, trocea, organiza el mundo, pero nuestro corazón insufla un picado multidimensional y holístico, hecho que otorga amplitud, verdad y realidad a lo observado.

El intelecto se mueve en un único  paradigma  y cuando encuentra un anacronismo, del tipo que sea, se atasca y abandona el objeto de estudio porque puede romperse  un castillo de naipes de ideas que fundamenta una visión del mundo totalmente «sesgada»…

El corazón perdona anacronismos y espera paciente llegar hasta el final para ver más completa la foto. El corazón es  el traductor universal que «comprende todos los paradigmas…», y que  utiliza todos para ir avanzando hacia la verdad,  pues sabe que el Universo entero está proyectado siempre  en cada infima porción del mundo. Por eso conversar con una patata puede ser tan alimenticio.

Para terminar, mientras  hacemos unas risas,  veamos una parodia muy significativa: un carruaje del siglo XXI, un cochero diferente, unos caballos con ruedas, y una pasajera oculta  muy singular… , también artista. Una metáfora «al límite» que podemos jugar a descifrar… y que guarda un paralelismo con las consecuencias de vivir instalado en el intelecto… en vez de en el corazón.

¿Dónde crees que estás tú? ¿Qué sistema operativo utilizas: intelecto o corazón? ¿Cual de los dos condiciona tus respuestas, tu camino, tus relaciones, tus opiniones?

Que la Luz de la fuerza te acompañe para que sea tu corazón el que desee aprender.

Tus dudas, tus diatribas, tus cuestiones vitales o las de una amiga o familiar,  las podemos hablar en este esapcio, que es el vuestro: nosolodoctorylac@gmail.com.



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