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“Francamente, querida, me importa un bledo”

26 febrero, 2012

Hay gente en mi trabajo que se meten conmigo (y con el blog) diciendo que “les parece un curso de inglés por correspondencia” y la verdad , me tengo que reir… y más cuando se me ocurre un post como este de hoy y que está inspirado en el el programa de televisión “Tú si que vales”, en el que se presentan personas que van a demostrar su valía artística en distintas áreas del show business y compiten tras ser valorada su actuación por un jurado y la audiencia.

Me fijo — me tengo que fijar — en Risto en su papel de “malo” y en el de la chica que se sienta a su lado — guapísima, simple, tontita, enormemente simpática y sonriente — .( ya colgamos un post sobre el rol de malo y bueno el pasado año titulado “Megamind” que tuvo repercusión entre la ACW, pero sinceramente… no toda la que yo esperaba.

Por eso vuelvo a la carga con la presente reflexión. “Hace 72 años, en 1939 se estrenaba la película “Lo que el viento se llevó” ¿se acuerdan de que iba ? Les contamos, les contamos: La historia gira en torno a Scarlett O’Hara (Vivien Leigh), una guapa y consentida aristócrata sureña, que está enamorada de Ashley Wilkes (Leslie Howard), heredero de otra familia aristócrata del Sur. Ashley también ama a Scarlett, pero termina casándose con su prima Melanie Hamilton (Olivia de Havilland),realmente una buena mujer que ni le falta belleza ni bondades; la encarnacion de la abnegación pura y esto humillará profundamente el ego de Scarlett; que va comprando papeletas para ser la “mala de la pelicula” aún a pesar de la enorme simpatía y belleza de su personaje.
Al mismo tiempo, Rhett Butler (Clark Gable) un aventurero desheredado por su familia, mitad truhán, mitad señor se enamorará de Scarlett y se empeñará en conquistarla, aunque ella niegue la atracción que siente por Rhett y se obstine en seguir pensando en Ashley. El amigo Rhet, en plan “cazaratón” utiliza y despliega todos los recursos que un seductor profesional (y varonil) dispone para hincarle el diente a Scarlata. Como telón de fondo, están los cambios sociales que traerá consigo la guerra civil americana y la derrota del bando sureño al cual pertenecen todos los protagonistas de la pelicula y que obligan a Scarlett a madurar, dejando de ser una niña frívola y malcriada para convertirse en una mujer dispuesta a todo con tal de salvar a su familia del hambre, aunque tenga que recurrir a métodos incompatibles con su pasado aristocrático.
Al Estudio de Selznick se presentaron decenas de actrices (Bette Davis, Katherine Hepburn, Tallulah Bankhead, Lana Turner, Susan Hayward, Paulette Godard, Norma Shearer, Miriam Hopkins, Carol Lombard, Loretta Young, Jean Arthur, Lucille Ball, Joan Bennet e incluso Olivia de Havilland) y se hicieron multitud de pruebas, pero ninguna actriz lo convencía. En el siguiente video podemos apreciar algunas de estas pruebas. Para los cinéfilos les recuerdo unos datos: nominada a 13 estatuillas en 1940 consiguió 8 Premios Oscar (Mejor película, mejor director para Victor Fleming, mejor actriz para Vivien Leigh, mejor actriz de reparto para Hattie Mc Daniel, mejor fotografía, mejor dirección de arte, mejor montaje y mejor guión adaptado), además de 2 galardones especiales (a David O. Selznick por la Producción, y a Cameron Menzies por los Efectos de la cinta). El Oscar para Hattie McDaniel, por su papel de Mamita, fue el primero en la historia que se entregó a una actriz negra.
En 1989 la revista Variety calculó que la taquilla actualizada de “Lo que el viento se llevó” ascendía a 840 millones de dólares, lo que la convierte en la más taquillera de todos los tiempos.

“Lo que el viento se llevó” contiene una de las frases más famosas de la historia del cine. Ocurre al final de la película, cuando Scarlett le pregunta a Rhett “¿A dónde iré? ¿Qué haré?”. A lo que Rhett responde: “Francamente, querida, me importa un bledo” (“Frankly, my dear, I don’t give a damn”).
La línea no sólo se volvió famosa porque contenía una “mala palabra” para esa época (damn o “bledo, maldición” en español), sino porque demostraba que Rhett había renunciado a Scarlett y ya no le importaba lo que le pasara. En el libro de Margarett Mitchell la famosa frase es simplemente, ‘My dear, I don’t give a DAMN’. (querida, me importa un bledo) pero los censores de la epoca casi no les permiten usar la palabra ‘damn’ (carajo, maldicion, bledo) , pero al final llegaron al compromiso de usar el “francamente”” que suaviza un poco la frase un ya que en la original el enfasis cae el la palabra ‘damn’ y ahora en ‘give’ – Frankly my dear, I don’t GIVE a damn. Tenia una novia de Liverpool y me lo “sopló” (al oído) . En el 2005 el American Film Institute (AFI) eligió esta frase como la mejor frase cinematográfica de todos los tiempos.

Y concluimos rápido por mi promesa de ser “breve” en mis post del 2012: A veces se denomina “malo”, “borde” o “seco” a alguien que dice las cosas por su nombre; quizás un poco cansado de que le malinterprete una sonrisa como una “debilidad”. Risto Megides, al igual que el coronel Rhett Butler ponen el énfasis en lo que creen: uno es “jurado” y el otro es “seductor” y juegan (y creen) en lo que hacen y representan; a veces un consejo ácido a tiempo te evita de ponerte en ridículo ante quince millones de espectadores del mismo modo que todas las pruebas de amor (que las tuvo) de seducción, de atracción y todas las maniobras orquestales posibles empleadas en el intento de hacer crecer, madurar y transformar una niña frivola en mujer de “bandera” no fueron suficientes para convertir una atractiva rana en una bonita princesa y llegado a este punto uno debe de darse la vuelta que lo que no ha conseguido hasta ahora es indicativo de que el precio por la transformación de la personita en cuestión es cuando menos temerario.

¿Ustedes que dicen ? Veamos “al malo y a la “buena” en “Tu sí que vales”

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