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El problema y la solución de abril, 2011.

27 abril, 2011

El problema: ¿Qué hace una persona cuando tiene un problema?

Lo usual es que la persona que tiene un problema en principio se siente a pensar en soluciones, consulta con otras personas, prueba las soluciones y si no dan resultado entonces busca otra opción y así hasta que agota todas las posibilidades,  hasta que se da por vencido. Esta persona quizás le rece a Dios, pero no pensando que esa puede ser la solución acertada, sino como una solución alterna (fe o creencia,  teoría o hipótesis…) mientras  intenta otras.  En realidad,  no sabemos  la fuerza que tiene la Oración,  quizás porque no sabemos cómo funciona.

Existe un relato bíblico en el que   leemos que se enviaron mil personas de cada tribu para hacerle la guerra al pueblo de Midian, y el Midrash explica que en realidad eran tres mil de cada tribu,  solo que el párrafo está hablando de los que iban destinados específicamente para guerrear. En total, los que iban a luchar eran 12.000, pero habían otros 24.000 para otra función.

¿Y cuáles eran las funciones? Doce mil para salir a la guerra, doce mil para cuidar los utensilios de guerra y doce mil para rezar. (Midrash Raba 23,2) Deducción: Vemos de aquí que se necesitaban la misma cantidad de personas que salgan a la guerra, como los que debían ocuparse de rezar  como “apoyo”. Ahora viene la pregunta: ¿si en este caso del relato bíblico fue el mismo Dios el que le ordena al pueblo ir a la guerra contra los Medianitas y,  por tanto,  si esa guerra era por orden de Dios  de seguro,  entonces,  que iban a tener éxito sin hacer mucho esfuerzo así que….? ¿Para qué era necesario el rezo?

La solución: Explica el comentario cabalista al libro de EZEQUIEL que sin las personas dedicadas  a rezar se podría llegar  a pensar que ellos “solo” con su fuerza eran los que lograban vencer a los Midianitas, entonces era indispensable tener a personas rezando en el mismo campo de batalla para que en ningún momento perder la certeza y se les olvide que es Dios el que les está causando la victoria sobre el enemigo. Vemos de aquí la importancia que tiene la Oración. Dios pidió que la misma cantidad de personas que salieran a la guerra a luchar, sean la cantidad de personas que debían rezar.

Y, ya que estamos en este tema…, estoy pensando que no tiene ningún sentido rezar porque…. ¿Acaso Dios no sabe lo que queremos o necesitamos?,   ¿para qué rezar?   Aún más,  suponiendo que entendiéramos que la Oración es muy importante, ¿por qué a veces vemos que rezamos y rezamos  y no se nos contesta?

Comenta el libro Abodat Penim sobre el párrafo que dice: “Dios está cerca de todos los que le claman, de todos los que Lo llaman de verdad“. Que toda persona que le ruega a Dios desde el fondo de su corazón, su rezo debe ser recibido por Él.  Pero existen dos razones por las que las oraciones no son contestadas.

Veamos:

1. Si el rezo es por cosas espirituales, existe la probabilidad que la persona no está realmente interesada en recibir lo que pide y Dios que conoce los pensamientos de las personas sabe que los deseos de la persona no son sinceros. Por eso no le concede sus deseos hasta que no lo pida con total sinceridad.

2. Cuando los rezos son por cosas materiales como salud, manutención y otras, que es seguro que lo pide de todo corazón,  entonces el problema es que quizás exista una duda en el corazón de la persona si en verdad es Dios el que puede ayudar y resolver su problema por completo y está rezando “por si las moscas”  (eso “no” es certeza,  sería “fe”).

Dios esperaría entonces hasta que la persona esté realmente convencida  que el único que lo puede ayudar y sacar de su problema es Él, ahí es cuando sus rezos pueden ser recibidos. Por eso dice el párrafo que Dios está cerca del que le clama (es un matiz superior a “rezar”).

En conclusión, es importante que nos fijemos bien en la importancia que le estamos dando a nuestro rezo, que a veces confundimos con la meditación. La diferencia entre ambas es que en la meditación intentamos aquietar la mente (“dormir” al cochero) para escuchar al pasajero oculto,  mientras que en la oración: pedimos (clamamos) cuando vemos que el pasajero está en peligro para que el “cielo” le provisione un éxito que no pueda ser achacado ni a la suerte,  ni a la inteligencia,  sino que ese YO (Superior)  sea provisto  con algo así como las espinacas de Popeye  (“certeza”) del superhombre-pasajero oculto.

Dice el Rey Salomón (Eclesiastes 9, 11): “Volvíme, y observé que debajo del sol (la victoria en) la carrera no es de los ligeros ni (la victoria en) la batalla de los fuertes,  ni tampoco de los sabios el pan, ni de los entendidos la riqueza, ni de los inteligen­tes la gracia; sino que el tiempo y la casualidad les tocan a todos ellos”.

Asimismo dijo Jeremías (9, 22-23): “Así dice el Señor: No se vanaglorie el sabio en su sabiduría, ni se vanaglorie el poderoso en su poder, ni se vanaglorie el rico en su riqueza,  mas el que se vanaglorie que lo haga en esto: en que Me entiende y Me conoce a Mí, que Yo soy el Señor, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra (maljut),  porque en estas cosas Me complazco, dice el Señor”. Y estos presentes cuando no vienen de Dios, tarde o temprano quedarán interrum­pidos pero cuando vienen de Él perduran para siempre.

Nejama Leibowitz, la mujer más erudita del siglo XX en  Cabalah recientemente fallecida a los 92 años,  profesora en la Universidad de Tel Aviv en una de sus lecciones recordaba:

“Dos sabios hubo en el mundo, uno del lado de Dios y el otro no: Aji­tofel y Bilam, y los dos se perdieron. De la misma forma dos hombres fuertes hubo en el mundo, uno del lado de Dios y el otro no: Sanson y Goliat, y los dos se perdieron. De la misma forma, dos hombres ricos hubo en el mundo, uno del lado de Dios y el otro no: Koraj y Hamán, y los dos se perdieron.

¿Por qué? Porque su “don” no provenía de Dios, sino que fue arrebatado por el “intelecto”  de ellos. “. Esto es lo que el versí­culo 7 del Salmo 75 dice: “Pues ni del oriente, ni del occidente, ni del desierto, ni de las montañas, sino que Dios es el juez, a éste abate y a aquel ensalza”.

¿Cuál es el significado (decía Nejama) de la ex­presión “Pues ni del oriente ni del occidente“? quizás quiera decir  “ni de la “meditación” (oriente),  ni del trabajo (occidente),  refiriéndose a que la fuente de la riqueza o del éxito no reside en lo que el hombre sale (trabaja) y se ocupa (medita o piensa) en su co­mercio, viaje de oriente a occidente. Aún cuando navegase en su barca y fuese de oriente a occidente y recorriese los desiertos y las montañas, no por ello enriquecerá.

¿Y qué significa “ni del desierto, ni de las montañas”‘? Dijo un Maestro de Cabala  llamado Rab Aba de Rumania: Todo lugar en la Biblia donde aparece el vocablo montaña, se refiere realmente a montañas, con excepción de éste que significan “ele­vaciones”, pues el hombre no se eleva de estas cosas.   ¿Qué es lo que hace el Todopoderoso? ¡Toma los bienes de éste que aún cree que lo que tiene es “por su “esfuerzo” y se lo da a aquel que le pide a D_os y “sabe” que “solo”  Él se lo puede conceder.

Eso es lo que quiere decir  la frase (ibid.) “sino que Dios es juez, a éste abate (el que tiene hipótesis, fe o creencia)  y a aquél ensalza (el que tiene certeza)”.

El videoclip esta vez está requete fácil: ¡deeeeeeeentro!

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